Un viaje de negocios

Un viaje de negocios, Porno Relatos Eroticos , Fotos y Videos Porno

Publicado por admin el 29 de 02 de 2008

Era la gloria, una hermosa mujer madura, con anchas caderas y pechos formidables estaba sentada sobre mí, con mi verga introducida hasta el tope, moviéndose y gimiendo

Viajé a la ciudad a concretar unos negocios. Mi vehículo se encontraba en un taller mecánico, por lo que tuve que viajar en bus. La idea era concretar el trato, toma algún café con mi socio, ponernos de acuerdo en algunas cosas y tomar el bus de regreso a mi cuidad, que queda aprox. A 1 hora de Santiago.

Sin embargo, las cosas se complicaron, tuvimos que rehacer algunas cartas y esto nos tomó más tiempo del que pensábamos. Tomé un taxi y me fui directo a la terminal, pero fue inútil, el último bus ya había salido. No me quedó más remedio que quedarme. Como vivo solo, no tenía a nadie a quien avisar.

Me puse a caminar hacia el centro, buscando algún hotel donde pasar la noche. Al pasar por un paradero de buses, me llamó la atención una mujer que esperaba locomoción. Era alta y rubia. Su cuerpo no se apreciaba bien ya que llevaba un abrigo largo. No podía ver su cara, pero su pelo largo y rubio ondulado me levantó la curiosidad y quise ver como era su rostro. Me desvié un poco para pasar frente a ella y ver su rostro. Al pasar y verla, nuestra mirada se cruzó y por unos segundos nos quedamos viendo.

Yo tengo 31 años y siempre me han gustado las mujeres mayores sean como sean, y la verdad yo a ellas también, pero esta mujer me tenía algo especial. Debe haber tenido unos 45 años, tez morena, pelo rubio (teñido), su contextura era digamos gruesa sin ser gorda, pero sus ojos tenían algo especial. Me detuve un poco más allá y me día vuelta para verla nuevamente. Ella me miraba, y yo a ella, ninguno de los dos bajo la mirada. Me moría de ganas de conversar con ella, pero como. Saqué un cigarro. Vuelvo a mirarla. Ella continúa mirándome de reojo. Nuevamente nuestras miradas se cruzaron. Trataba de inventar algo para hablar con ella pero nada se me ocurría. De repente ella se acerca a mí.

– Hola – Hola – ¿Te puedo molestar con un cigarro? – Claro, no faltaba más – Gracias – (No sabía que decir que pareciera interesante), ¿Esperas locomoción? (que ingenioso ¿no?) – Si, ya me iba a mi casa – Quien como tú – ¿Por qué lo dices? – Yo no soy de Santiago, se me fue el último bus y me quedé acá – No te puedo creer, ¿y qué vas hacer? – Nada, tendré que quedarme hasta mañana supongo. Ahora iba a buscar un hotel donde alojar – Que bien

Ambos nos quedamos callados unos segundos – Bueno, gracias por el cigarro, y espero que te vaya bien – De nada…

Se da la vuelta y camina hacia el paradero. Luego de conversar con ella, más ganas me dieron de seguir conversando con ella. Me di media vuelta y caminé unos pasos. Di la vuelta y seguía mirándome con sus ojos embriagadores.

(Vamos Alex, ¿qué tienes que perder?, juégatela. Se directo, total si te dice que no, la vergüenza dura 30 segundos, te das vuelta y chao, nunca más la volverás a ver en tu vida ¡Juégatela!) Me escuché a mí mismo, y decidido, me devolví. Ella estaba en la cola a punto de subir a un micro. Con una señal le dije que me esperara. El bus partió y ella se quedó abajo. (Excelente señal)

– Disculpa, sé que no nos conocemos, pero me preguntaba si no me aceptarías un café o un trago…
– ¿Me quieres invitar a salir? – Bueno no, o sea sí, no seas mala, mira que me tengo que quedar solito hasta mañana y quería conversar una rato con alguien – Ja, ja, bueno, la verdad no me vendría mal un café – ¿Vamos entonces? – Vamos.

Caminamos un poco y encontramos una fuente de sosa muy elegante. Entramos, pedimos dos cafés. Conversamos de todo. Ella era separada hace 5 meses, tenía una hija que se había ido con él. Trabajaba en ventas de AFP o Seguro, algo así. La verdad, estaba hipnotizado con sus ojos. Eran pardos y con la mezcla de sus rasgos la hacían verse cada vez más interesante. Se sacó el abrigo y quede más que sorprendido con sus hermosos y grandes pechos. Su nombre era Graciela, tenía 43 años. La conversación fue fluyendo de lo más normal. Después del café, pedimos un trago. Fumábamos y conversábamos de todo, pero sin dejar de mirarnos a los ojos. Yo ya sabía que con ella tenía las de ganar, pero debía ser en forma sutil.

– Graciela, te quería dar las gracias por acompañarme esta noche, de no ser por ti, estaría aburrido en un hotel, viendo televisión hasta las 3 de la mañana – No Alex, como se te ocurre, yo debo darte las gracias por invitarme a salir, lo he pasado súper bien – ¿Lo has pasado bien? – Si, de verdad, lo he pasado súper bien, no todos los días a una mujer como yo la invita a salir un joven buen mozo de 30 años – Gracias por lo de buen mozo, casi hasta te lo creo – ¿No te encuentras buen mozo? – Yo creo que no estoy tan mal… ja, ja, ja – Oye es verdad, te encuentro súper buen mozo si yo tuviera unos quince años menos…

– ¿Qué pasaría si tuvieras quince años menos?- Ya te hubiera atracado…..ja, ja, ja, ja, no es broma, no te me vayas a asustar, no soy así – Que lástima – ¿Por qué lo dices? – Porque yo no hubiera puesto resistencia – ¿Si? Y si yo lo hiciera ahora con la edad que tengo – ¡Menos resistencia! – Ven.

Como estábamos en uno de esos asientos que son curvos, me acerco a ella. Me toma la mano y me da un suave beso, rozándome con su lengua la punta de la mía.

– Que te pareció – Exquisito, igual que tú – ¿Te gusto? – Mucho – Alex, si te digo algo, ¿no me juzgarás? – No, porque he de juzgarte – La verdad…. (Se acerca a mi oído y me dice en voz baja) “me muero de ganas de estar contigo” – Yo también,…. vamos – Vamos

Pagué la cuenta, salimos del local, a la vuelta en la oscuridad, no aguanté más y le di un gran beso presionando mi cuerpo con el de ella, haciéndole notar mi bulto. Ella me tomó de la mano y me guió a un hotel que estaba cerca.

Pedimos una habitación, y apenas cerramos la puerta nos empezamos a besar apasionadamente tocándonos completamente. Sin dejar de besarnos nos desvestimos mutuamente. Solo con ropa interior, caímos a la cama frotando nuestros cuerpos. En un movimiento, yo quedo de espaldas con ella arriba mío. Empieza a besar mi cuelo, mi pecho, me saca mis slip dejando mi verga al descubierto. La toma con sus manos y acomodándose entre mis piernas la mete en su boca hasta el fondo. Su pelo rubio impedía ver como lo hacía.

Con mis manos lo tomé y observé como entraba y salía de su boca. Ella aún estaba con su ropa interior, se acomoda sobre mí, mirándome con sus ojos de hechicera. Usaba unos cuadros blancos con encajes, que apenas la tapaban. Sus hermosos y grandes pechos luchaban por salir de su brassiere también blanco y con encajes. Le pido que se lo suelte. Dos hermosas tetas, con pezones bien marcados quedan al alcance de mis manos. Me siento y se las empiezo a chupar como desesperado. Ella mientras se mueve sobre mi verga. Con sus manos me empuja y me obliga a acostarme. Ella con las piernas dobladas se frota contra mi verga. Mis manos la toman de la cintura y la ayudo con sus movimientos. Ella se levanta un poco y dirigiendo mi verga a la entrada de su húmeda conchita, vuelve a sentarse enterrándosela centímetro a centímetro.

Era la gloria, una hermosa mujer madura, con anchas caderas y pechos formidables estaba sentada sobre mí, con mi verga introducida hasta el tope, moviéndose y gimiendo. Se abalanza sobre mí besándome apasionadamente. Mis manos se apoderan de su trasero, apretándolo, amasando, recorriéndolo entero. Apoyando sus manos a mi lado, acerca su cara a escasos centímetros de la mía, moviéndose de tal forma que mi verga salía y entraba casi entera, mientras con cada movimiento, sus pechos se movían de lado a lado. Levante un poco mi cabeza y quedé en medio de esas hermosas tetas, tratando de rozarlas en cada movimiento con mi lengua.

Se notaba que era una mujer que amaba el sexo y que sabía lo que excitaba a su pareja. Se dio vuelta, y colocándose en la misma posición, siguió follándome, pero ahora, dejando una hermosa visión de su trasero mientras mi verga entraba y salía.

– ¿Te gusta lo que ves? – Siiiii me encanta – Te gusta mi culo – Me fascina – Apriétalo, fuerte..mmmmmmmm…. así

Su voz más me calentaba, mientras estaba en esa posición, daba vuelta la cabeza para hablarme con esa mirada que me fascinaba.

Se levantó y se puso en cuatro patitas con su colita levantada a la espera de ser penetrada. Sin demora me levanté y se la introduje lo más adentro que pude. Ella misma se movía mientras mis manos se aferraban a su cintura empujándola hacia mí.

Luego se recostó de espalda, me monté sobre ella y con mis manos en sus generosas nalgas nos besamos apasionadamente. Ella elevó sus piernas y pude penetrarla más adentro.

-Ahhhh Ahhhh Ahhhh, voy a acabar, pero tú no lo hagas Fue ahí cuando tuvo su primer orgasmo. Me costó mucho aguantarme las ganas de acabar, por que su cara y sus gemidos me volvieron loco.

– Ahhh Ahhhhhhhh siiiiiiiiiii sigueeeeee!!!!!!!!! Ahhhhhhhh sigueeeeeeeee! – Ya no aguanto más!!!!!!!!!!!! – ¡Acaba en mis pechos! ……….

Me puse sobre su vientre, colocando mi verga entre sus tetas. Ella las apretó contra mi verga y mientras yo me movía, ella con su lengua acariciaba la punta de mi verga.

– Ahhhhhgggggggg, me vengoooo! – ¡Dale! ¡aacaba!

No pude aguantar más y eyaculé litros de semen que quedaron esparcidos entre su pecho, su cara y su boca.

Me recosté a su lado. Ella esparcía mi semen entre sus pechos. Me dijo que le encantaba sentir esa sensación de leche caliente en sus pechos. Descansamos un rato, pero aún seguíamos tocándonos. Ella se recostó de lado. Yo detrás de ella, besaba su cuello y recorría su cintura, sus piernas, sus nalgas, suavemente. En esa posición, ella estiraba la mano hacia atrás acariciando mis glúteos.

– Me encanta que me acaricien después de sexo – Me encanta tu cuerpo – ¿De verdad te gusta? ¿No estoy un poquito gorda? – No, para nada, estas exquisita

Ella da vuelta la cara y nos besamos. Ese beso fue suficiente para volver a despertar mi virilidad. Ella la tomó con sus manos y la frotaba contra su culo, haciendo que esta se endureciera aun más. Dejó de besarme y yo deras de su espalda busque su entrada al placer, y se la introduje lentamente sacando un leve quejido de su boca. Entraba y salia lentamente, como con amor. Mis manos la recorrían entera. Ella se coloca boca abajo y yo sobre ella. Nuestros movimientos fueron acelerando, mis manos se situaron por debajo de su vientre, acariciando su vellos mientras me movía cada vez mas rápido. Nuevamente ella empezó a gemir y a dar muestras de tener un nuevo orgasmo. Esta vez acabaría dentro de ella.

– mmmmmmmmmm, ¡dale!, ¡dale!, ¡más! ¡más!, dale, dale, así… Ella mete sus manos en su entrepiernas llevandose las mias. Con nuestras manos en nuestros sexos, los movimientos ya eran desesperados.

– MMMMMmmmmmmmmm, acaba dentro mio cuando yo te diga – Ok – Mmmmmmmmmmmm ahhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhh – Ohhhhhhhhhhhhh – Ahhhhhhhhhhhhhhh agggggggggg ¡Yaaaaaaaaaaaaaa! – AGGGGgghhhhhhhhhhhhh

Quedamos rendidos, Me bajé de su espalda. Nos quedamos dormidos como por media hora. Ella se levantó, pude ver como entraba al baño y abria la ducha. Me levanté y la seguí.

– Ya es tarde, y tengo que irme – Por que no te quedas hasta mañana – Me encantaría tesoro, pero mañana tengo que trabajar y ahora estoy viviendo con mis padres y ellos se preocuparían mucho.

Nos bañamos juntos, tocándonos con las manos enjabonadas como por 20 minutos, besándonos y tocándonos. Nos vestimos, salimos del hotel. Ella quería irse en micro, pero a esa hora era muy peligroso a si que le pasé dinero para un taxi.

Luego de eso nos juntamos un par de veces, manteniendo comunicación por mail, en forma esporádica una a dos veces al mes. Hasta que un día me llegó un mail diciendo que había vuelto con su ex marido, por que echaba muchos de menos a su hija y que a él lo quería. Le deseé la mejor de las suertes y le dije que nunca se preocupara, de que yo la llamaría o molestaría, y de hecho nunca lo hice ni lo haré, esto solo quedará entre nosotros dos y así fue…hasta que lo publiqué en internet, para que lo lean, pero eso si, como todo un caballero que soy, y como dicen, un caballero, no tiene memoria, no recordé su nombre e inventé uno.

PD. Si alguna Santiaguina me quiere mandar algún comentario, será bien recibido.

Autor: Alex Galan_de_31 (arroba) hotmail.com

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Una tarde de agosto

Una tarde de agosto, Porno Relatos Eroticos , Fotos y Videos Porno

Publicado por admin el 29 de 02 de 2008

Laura de pronto se montó encima de mí introduciéndose mi pene mientras Cristina le besaba los pechos para después bajar hasta sus ingles y le besaba el clítoris, pasaba su lengua por los pliegues de sus labios mientras rozaba el tronco de mi pene con su lengua

Fue una tarde del mes de agosto, el calor apretaba como nunca debido a la humedad ambiental, era casi insoportable, pero para ese problema siempre están esas terracitas de verano, con una clarita fresca a la sombra.

Con una agradable charla y una mejor compañía nos parecía estar con unas amigas charlando entre bromas y comentarios más o menos serios sobre la vida y el trabajo veraniego pasaba la tarde… Sin darnos cuenta y casi de repente se hizo la hora de cenar y propusimos irnos a buscar algún agradable sitio para cenar todos juntos, pero como siempre uno u otro no podían por cosas personales (excusas como siempre), por lo que nos quedamos como siempre nosotros dos y “Cristina” una amiga preciosa y muy simpática, la cual propuso irnos a cenar los tres y así seguir con la charla tan amena que llevábamos.

Encontramos un restaurante muy acogedor después de mucho rato andando (ya dábamos la cena por perdida) yo entré a preguntar si cabía la posibilidad de que nos dieran de cenar y me contestaron afirmativamente “estupendo dije yo, ya que llevaba un hambre atroz y la boca seca de tanto reír” al entrar vimos que era un restaurante muy de época los camareros y camareras iban vestido con atuendos relacionados con el restaurante y nos pareció un local muy, muy… ¿cómo decirlo? ¿Romántico? ¿Erótico?

Bueno el caso es que podíamos comer por fin, cada uno pidió lo que más le gustaba y como no, todo aquello bañado con un estupendo cava que nos trajeron gracias a que lo pidió mi mujer “Laura” si yo quisiera contar con exactitud como fue esa cena me quedaría corto ya que jamás había sentido tanto morbo y tanto placer sin ser tocado ni un centímetro, tan solo por las miradas que se dedicaban Laura y Cristina y que luego me repartían a mí también bajo esas sonrisas pícaras y gestos sensuales (creía estar en el paraíso). Pero pronto pasamos a los postres y yo tímidamente les pregunté a ellas dos antes de que viniera la camarera a pedir los postres.

-¿qué os gustaría comer de postre? Y Laura me contestó lo que a mí me apetece no está en la carta y Cristina se echó a reír, yo con cara de tonto pregunte ¿y qué es?…

-a ti, y sus risas se juntaron con las mías y con las de Cristina, volví a preguntar, pero esta vez a nuestra amiga Cristina y me contestó lo mismo -a ti también -yo, no sabía que decir, me quedé cortado y cuando vino la camarera ya no supe que decir y ellas pidieron un postre suave, dulce y acompañado de una crema casi espesa, pero deliciosa

El ambiente se estaba caldeando y cuando Laura comió el último bocado de su plato se le quedó un poco de crema en la comisura de los labios fue cuando le dije, cariño límpiate que te queda un poquito de crema en los labios en ese momento yo me volví prácticamente autista al ver que Cristina le quitaba la servilleta a Laura y le decía este postre no se puede echar a perder y se lo limpió con su propia lengua suavemente pasándosela por la comisura de los labios terminando por introducirle la lengua tímidamente en la boca de mi mujer para que se comiera ese plato exquisito.
Mi mujer para dejarme todavía más patidifuso le agradeció el acto con un beso en sus labios. Ahí quedó todo en el restaurante, nos pedimos los cafés y nos fuimos a dar una vuelta. Yo, que soy muy de la broma al rato de estar en el paseo les pedí que me dejaran cogerlas de la cintura a las dos a la vez para ver que se sentía al ir cogido de dos magníficas bellezas me dieron ese permiso que tanto deseaba, así anduvimos un rato entre bromas y risas (yo ya iba un pelín mal en el tema calorcillo), normal con el roce de esas dos preciosidades como iba a ir.

Paramos por unos helados de esos tan grandes que venden en esta época por las costas españolas, el mío era de chocolate, el de Laura de menta y el de Cristina de melón, menuda macedonia. Por cierto no he contado como Iván vestidas, Laura llevaba una minifalda tejana un top de la misma tela y unas botas camperas preciosas. Cristina se puso una minifalda de color turquesa y una blusita transparente que dejaba ver casi sus preciosos pechos y unos zapatos de aguja finísimos. Yo con mi indumentaria normal que para que comentarla no tiene interés después de ver como lucían ellas, esos cuerpos que levantaban pasiones por donde fuéramos, pero yo por ese día era el rey del mundo, las tenía a las dos conmigo y era la envidia de todos los hombres de este planeta.

Fuimos a un local de cócteles muy bonito y a su vez muy oscuro (como casi todos los de ese tipo), cada uno pidió un cóctel, pero todos probamos el de el otro para comparar (que feo está eso ¿no?), a medio cóctel me di cuenta que empezábamos a desvariar con los comentarios, quizás por el efecto del cóctel o por el roce de antes o por el local en si que incitaba a ello. En ese preciso instante Laura le pregunto a Cristina que le parecería besarme a mí delante de ella, si le daría vergüenza. A lo que ella respondió que si a ella no le importaba le parecía perfecto y así lo hizo, me besó en la boca delante de la atenta mirada de Laura mi mujer y me introdujo la lengua de tal manera que parecía un filete vivo, de reojo me di cuenta de que en ese preciso instante mi mujer acariciaba los muslos ya al descubiertos de Cristina a lo que ella en vez de quejarse dejó entreabrir sus piernas para que ella pudiera acceder mucho más adentro de sus muslos , mi mujer se echó a reír y nos dijo: ¡que cochinota no lleva bragas! ¡Como yo!

En ese momento se sentaron a ambos lados de mí y me empezaron a besar el cuello y de vez en cuando se rozaban sus labios, yo aproveché que había poca gente y mucha oscuridad para acariciarles los muslos y comprobar si era cierto lo de las bragas.

-¿Cierto?

Certísimo ya que descubrí que con mis dedos podía acceder a sus calentitas entrepiernas ya en ese momento muy mojadas y se me ocurrió darle a probar a mi mujer los juguitos de Cristina y viceversa a través de mis dedos, para mi sorpresa en vez de rechazarlos cada una se dedicó a besar y saborear mis dedos impregnados de jugos de la otra y a su vez besarse delante de mi cara, ¡fue descomunal!

Decidimos en aquel mismo instante no alargar más la espera y tomar la última copa en casa, nos subimos al coche y nos sentamos, yo conduciendo, Laura se sentó detrás de mí y a su lado se sentó Cristina y arrancamos hacia la última copa, debido a su posición detrás de mí, por el retrovisor interior podía ver a mi antojo todo lo que ocurría detrás de mí, esos suaves muslos de mis dos acompañantes de viaje que gracias a sus vestimentas dejaban entrever lo más maravilloso jamás visto por mis ojos (dos preciosas mujeres excitadas por la ocasión). Entre risas miradas y alguna que otra caricia hacia mí se dedicaban a acariciarse y a darse suaves besos en el cuello entre ellas, yo sabía que no debía mirar, nuestra seguridad iba en juego ya que perdía el control de la carretera, pero… como entender que me era imposible no mirar en el momento que Cristina le desabrochaba la blusa a Laura para acariciarle los pechos en los cuales se le podían ver los pezones erguidos de la excitación.

Por suerte llegamos pronto a casa vivimos cerca de donde estábamos, nuestra casa parecía de película ya que ese día había dejado encendidas las luces del jardín y las antorchas de fuego que junto con la noche oscura y sin luna le daban un toque tropical perfecto para el momento. Laura ya dentro de casa invitó a Cristina a ponerse cómoda ya que ella iba a hacer lo mismo y entró en nuestra habitación, mientras tanto Cristina buscaba entre los Cd de música algo que le gustara, yo me decidí a poner algo de beber porque para eso habíamos venido a casa. Y saqué una botella de cava de aquel que tanto le gusta a mi mujer, me senté a lado de Cristina para esperar a que saliera mi mujer para tomarnos una copa de cava para celebrar nuestra amistad cuando de pronto la vimos salir de la habitación con un extremísimo tanguita negro transparente y un corpiño ajustadito a ese maravilloso cuerpo que tiene, (como decir que a mi el pantalón se me hizo estrecho en ese momento).

Cristina asombrada le dijo que estaba preciosa, se levantó del sofá, la besó en los labios y pidió permiso para acicalarse un poco, a lo que Laura le contestó: si puedes, encima de mí cama tienes una cosa cómoda para ponerte y sonrió… Yo, en el sofá, no podía ni levantarme de la presión que tenía en mi entrepierna, pero tuve que hacerlo para poder acercarme a mi mujer, acariciarla, besarla, morderle el cuello, y decirle… (¡Eres increíble!), entre besos y caricias oímos la puerta de la habitación como se abría y salió Cristina con un tanga rojo entremetido en su carnosa rajita, un sujetador a juego y unos zapatos de tacón de aguja.

Cuando nos vio juntos y abrazados no tardó en acercarse para decirnos… ¿me esperabais? , a lo que Laura le dijo si, nos dimos un gran abrazo los tres, yo notaba los pechos de las dos rozar en el mío y veía como chocaban entre ellas dos sus pechos y sus pezones ya en punta, me aparté para servir unas copas de cava y me senté en el sofá a contemplar a esas dos bellas mujeres jugar delante de mí. Cristina empezó besando a Laura en la boca sin dejar de acariciar su cuerpo con una sensualidad tremenda, Laura con la cabeza echada hacia atrás parecía desfallecer ante los besos y caricias de Cristina la cual le besaba el cuello por todos sus rincones. Laura se dedicó a desabrochar lentamente el sujetador de Cristina dejando sus pechos al aire libre y a su disposición para dedicarse a besarlos lentamente y a deleitarse con el sabor de sus pezones.

Siguieron así durante un rato, rato en el que yo perdí mis papeles, toda mi hombría por momentos desfalleció convirtiéndome en un niño que ve su sueño tras un cristal, la visión de aquellos cuerpos tocándose, besándose , dándose placer me volvía loco. Ellas en ese instante me miraron, sonrieron y se acercaron a mí, el corazón ya no me cabía en el pecho, al igual que mi miembro no cabía en el pantalón. Se sentaron una a cada lado, me dejaron en medio y me empezaron a acariciar, mi excitación aumentaba por segundos. Notaba su aliento, me rozaban sus pechos, su pelo, sus muslos no pude más y abracé a Laura para comerle la boca. ¡Ya no podía más! Mientras tanto noté que Cristina me acariciaba los muslos e iba subiendo lentamente hacia arriba hasta llegar a mi entrepierna notando mi abultamiento notable.

Yo en ese momento estaba besándole los pechos a mi mujer comiéndome sus calientes pezones y abrazando a Cristina con mi mano libre por todo el cuello, noté que ella desabrochaba mi cremallera suave, pero firmemente dejando salir mi pene, (diría yo caliente), pero no, estaba ardiendo ante esa situación, lo acarició desde su punta hasta el escroto acariciando mis testículos muy cariñosamente, Laura me miró fijamente y me dijo… ”¿Te gusta? “Me volvéis loco le contesteé y me comió la boca como nunca antes pensé que se pudiera comer una boca humana, me mordía los labios, me chupaba la lengua, me impregnaba con su sabrosa saliva… (si el paraíso existía yo estaba en él).

Laura cogió de la cabeza a Cristina suavemente y la empujó con suavidad hacia abajo, en dirección a mi pene, Cristina en ningún momento puso reparo ya que noté como mi caliente pene entraba lentamente en su boca y se mezclaba con su saliva, era acariciada por su lengua… Mi pene ya no podía crecer más. Era imposible. Laura empezó a bajar también hacia esa dirección y allí fue donde se juntaron las dos bocas, se intercambiaban los besos, mi pene, sus lenguas. ¡Dios existía para mí desde ese momento! Así estuvieron un rato dándome un placer antes desconocido para mí, cuando Laura de pronto se montó encima de mí introduciéndose mi pene mientras Cristina le besaba los pechos para después bajar hasta sus ingles y con una suavidad extrema le besaba el clítoris, pasaba su lengua por los pliegues de sus labios mientras rozaba el tronco de mi pene con su lengua. Laura bombeaba cada vez con más fuerza se estaba volviendo loca por el placer, Cristina aprovechó el momento para subirse de pie al sofá poniéndome su vagina a dos centímetros de mi boca y me preguntó: ¿te apetece comértelo?

La agarré de sus glúteos firmemente empujándola hacia mi hasta que chocó su vagina con mis labios y si, me lo comí, me lo comí de una manera tal que parecía que no había probado bocado en un mes, no dejé ni un pliegue de su entrada seca, recorrí todos y cada uno de sus centímetros con mi lengua mientras le acariciaba los glúteos buscando la entrada de su ano. Lo encontré y lo acaricié suavemente (habiéndome impregnado un dedo previamente en saliva), mis caricias eran en círculo presionando suavemente su ano y comiéndole su clítoris cada vez con más fuerza notaba sus flujos vaginales en la boca me encantaba esa sensación mientras Laura me montaba como una loca. A Cristina pareció gustarle, ya que en una de mis presiones que le dedicaba a su ano eyaculó en mi boca de una manera tan exagerada que parecía llover, no iba a ser su única vez esa noche.

Fue en ese momento cuando Laura nos cogió de la mano y nos llevó a nuestra habitación, me tumbó en la cama boca a arriba, se sentó encima de mi cara y le ofreció mi pene a Cristina para su placer, ella lo aceptó y se sentó encima de mí penetrándose mi pene hasta las entrañas, aprovecharon que estaban frente a frente para besarse, comerse las bocas darse placer entre ellas y como no, dándomelo a mí también. Al rato yo ya no podía más, estaba a punto de reventar tanto placer me estaba volviendo loco y les pedí un momento de respiro, me senté en un lado de la cama para coger aire y al girarme sorpresa la mía cuando las vi en pleno 69, eso si que era una vista maravillosa, se comían sus coñitos con una delicadeza solo comparable con el nacimiento de un flor, jamás vi darse tanto placer a nadie, me quedé aparte, no quería romper eso de ninguna manera y me dediqué a mirar y a disfrutar de lo que veía.

Al rato de estar así vi que Laura empezaba a tener unas convulsiones extrañas hacía unos movimientos raros y pensé… que puede ser, pero me tranquilicé cuando me fijé que Cristina hacía lo mismo, sentían tanto placer, disfrutaban tanto con eso, que llegaron mutuamente al éxtasis para reventar en mutuas eyaculaciones acompañadas por unos gemidos que nada podía callarlos y reventaron de placer. Cuando reaccionaron me miraron me vieron en mi rincón de la cama como aturdido, yo jamás había experimentado nada igual, y volvieron por mí, me empezaron a besar, a cogerme el pene, a succionármelo (porque eso que me hacían no tenía otro nombre), a masajéame la bolsa de los testículos con las lenguas, yo ya no podía más iba a reventar tenía en mis testículos tanta acumulación de esperma que tenía que salir como fuera o me reventarían.

Mi mujer que me conoce bien vio que no podía más y me dijo voy a acabar de cumplir tu sueño y se tumbaron las dos boca arriba para ser mi blanco… ¿mi blanco digo? ¡Acerté! Ya no pude más y eyaculé con una explosión tan grande que hubiera preñado a media África. Cuando conseguí abrir mis ojos después de temblar durante unos segundos las vi a ellas recubiertas de esperma desde los pechos hasta la frente, de pronto se empezaron a besar y a lamer entre ellas como si fuera sirope de chocolate, dejándose completamente limpias. Nos besamos los tres, nos duchamos, tomamos nuestra copita de cava que habíamos venido a tomar, y finalmente llevé a Cristina a su casa dejándola allí, dándonos dos besos como siempre y hasta mañana nos dijimos.

Fue algo loco, algo fuera de lo normal, rompimos la monotonía, algo maravilloso. No creo que nunca más se vuelva a repetir, no lo se, mi mujer y yo rompimos la monotonía, seguimos queriéndonos más y más cada día y además con una gran amiga, solo amiga, pero la mejor del mundo. Y eso si compartimos algo todavía los tres… nuestro gran secreto, lo que fue: Una tarde del mes de agosto.

Autor: JORDI sietecuellos (arroba) terra.es

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Viaje de estudios

Viaje de estudios, Porno Relatos Eroticos , Fotos y Videos Porno

Publicado por admin el 6 de 03 de 2008

Pablo vuelve a introducirse en mí esta vez con fuerza, haciendo que surja de mi boca ocupada con la polla de Juan, un ronquido de placer.Hola, voy a relatar una experiencia que tuve, con motivo de un viaje de trabajo. Soy una mujer de 37 años y me dedico a la docencia, trabajo de profesora en un instituto de secundaria, y esto que cuento sucedió en un viaje de estudios.

Nos encontrábamos en los últimos días de nuestro viaje con un grupo de alumnos de primero y segundo de secundaria. Éramos tres profesores (dos hombres y yo) encargados de su cuidado. Pablo y yo, como tutores del grupo, y Juan que vino de apoyo. Ya pueden imaginar el poco descanso nocturno que estos alumnos/as nos permitían, y en varias ocasiones la dirección del hotel ya nos había llamado la atención por el jaleo de ir y venir los alumnos entre las habitaciones, por la simple excitación que les producía estar fuera de casa. Finalmente pudimos conseguir tranquilidad para las dos últimas noches, lo que por fin nos permitió tener más horas de descanso, que las 3 ó 4 horas hasta el momento, habituales. Esa noche, nos pudimos permitir estar un rato en la cafetería del hotel después de que todos se hubieran retirado a sus habitaciones sin más problemas.

Mis compañeros de trabajo resultaron ser muy buena compañía en este viaje, por el momento a nivel profesional, más tarde y para mi sorpresa en otros aspectos. El trabajo que había supuesto los días de viaje, las visitas a los distintos lugares turísticos y culturales, así, como la labor de controlar a los alumnos día y noche, no nos había permitido tener un momento de distensión para conocernos un poco más, aunque sí de darnos cuenta de que había cierta afinidad, al menos no habían surgido problemas entre nosotros y todo iba de maravilla. Ambos eran atractivos y más o menos de mi edad. Pablo con 36 años, 1,80 m de estatura, profesor de informática y Juan, de 35 años, algo más alto y profesor de Educación Física.

Después de una animada conversación, en la que no faltaron algunos chistes del ramo y otros más picantes, derivando la conversación a temas eróticos, que nos excitaron. Al cabo de un rato yo me despedí, ya que aunque pensamientos libidinosos por mi parte, y supongo que también por la de ambos, no faltaron, no se dio el paso en ese momento para nada más que la conversación. Imagino que nadie se atrevía a ir más allá, por la situación en la que nos encontrábamos. No podíamos imaginar lo que sucedería más tarde, debido al despiste de haberme dejado el bolso en la cafetería. Finalmente me fui a mi habitación mientras que ellos se quedaban un rato más.

Era una noche muy calurosa y en la habitación, a sabiendas que esa noche no habría problemas con el alumnado, me puse cómoda y ligera de ropa y me dispuse a dormir, pero entre el calor y quizá el cansancio no lo conseguía. Me levanté de la cama, dejé entornada la puerta de la habitación, a ver si de esta forma conseguía un poco más de aire fresco, y me senté en un sillón mirando hacia la terraza, que permanecía abierta. Esperaba que la serenidad de la noche me ayudara a dormir. Comencé a recordar parte de la conversación mantenida en la cafetería con mis compañeros, derivando mis pensamientos hacia fantasías eróticas, lo que me provocó cierta excitación, animándome a masturbarme. Sería una buena forma de relajarse, después de todo.

Abrí mis piernas y comencé a tocar mi sexo con una mano mientras que con la otra acariciaba mis pechos por encima de la ropa. Realmente no llevaba mucha, una susana liviana y semitransparente y un tanga, pero aún así notaba calor… Así disfrutando del momento, entró Pablo, encontrándome de esta guisa. Llevaba un rato observándome, según me dijo más tarde, cuando se decidió a actuar. En un principio me sorprendió su venida, pero, supongo que por lo excitaba que estaba y el deseo que se acrecentaba, en lugar de parar me animé a seguir.

– Te dejaste el bolso y vine a traerlo… – me dijo. Me miraba con deseo y curiosidad. Se veía que no acababa de llegar.

-¿Te ayudo?- preguntó -claro que si- contesté. Mi excitación había subido cien grados. El corazón me palpitaba como si quisiera salirse de mi cuerpo.

Pablo se acercó, comenzó a tocarme allí donde mis manos habían pasado. Se arrodilló ante mí, y retirándome a un lado la braguita empezó a besarme los muslos, ascendiendo por ellos. Me abrió las piernas y acercando su boca a mi “sonrisa vertical” noté cómo lo abría saboreando con sus labios y su lengua mis fluidos, pues estaba muy húmeda de la excitación.

-Así mejor que tú sola, ¿verdad?- comenta -siiiiiii, ¡mucho mejor!- le contesto.

Sujetando su cabeza entre mis piernas le dejo hacer mientras gozo de sus masajes. Noto como aprieta cada vez más su cara a mi sexo.

– ¡me voy! No aguanto más… – le digo, casi a voz de grito, mientras exploto notando suaves ondulaciones en mi interior.

Me doy cuenta de que se alza frente a mí, observándome, mientras permanezco con las piernas abiertas y noto mi sexo palpitar. Me animo a levantarme, le di un beso en la boca para saborear mis propios jugos y le miro sonriendo. Me devuelve la sonrisa. Acaricio su pecho a la vez que desabrocho su camisa, y deslizo mi lengua y mis labios por su torso. Chupo sus pezones, mordisqueándolos suavemente, deslizo mi lengua por todo su torso hasta el ombligo, donde introduzco mi lengua. Noto su respiración acelerada y su creciente excitación. Mis manos adelantadas y curiosas tocan su paquete y empiezan a desabrochar el pantalón… Libero su sexo de la presión del calzoncillo.

Le pido que se siente, me arrodillo ante él, cojo su pene entre mis manos, lo acaricio suavemente, lo acerco a mi cara, beso la punta y con la lengua le doy suaves lengüetazos, mmmmm, ¡delicioso! Lo beso por todas partes, bajo a los testículos y los introduzco en mi boca suavemente, chupándolos, mientras sostengo su sexo en mis manos, beso la punta y lo introduzco poco a poco en mi boca, sorbiéndolo con delicadeza. Lo introduzco completamente en mi boca, mmmm, lo saco despacio, haciendo chasquear mi lengua cada vez más rápido. Mientras una mano curiosa pasa por debajo de su entrepierna para acariciar sus glúteos.

Me levanto y monto en sus rodillas a horcajadas, ofreciéndole mi boca y mis pechos. Pablo los acepta de buen grado chupando mis pezones con ansia. Me dejo caer encima de su polla, dirigiéndola con mis manos, se introduce fácil y profundamente en mí. Nos quedamos mirándonos, pero sin vernos realmente, sólo sintiendo placer, mucho placer… Muevo mis caderas en vaivén, como dibujando un semicírculo, subiendo y bajando mientras le beso. Así cabalgando permanecemos durante un rato prolongado. De repente, Pablo se alza, manteniéndome abrazada y me lleva a la cama, tumbándose encima de mí.

-ponte de espaldas a mí, a cuatro patas- me susurra -siiiiiiiiii, me gusta, así- contesto.

Cuando me coloco en la posición deseada, desliza su pene por mi espalda, bajando por mis nalgas, parándose en mi culo, acariciándolo con su sexo, baja suavemente para introducirse salvaje en mi coño, mmm, noto una eléctrica sacudida que me llega hasta los pezones. A la vez introduce uno de sus dedos en mi ano, -me matas de placer- le digo. –así me gusta, umm- responde. Sale de nuevo de mi ascendiendo por mis glúteos metiéndome su polla en mi culo suave y profundamente… toca mi clítoris con una mano, mientras enviste más y más, haciendo que grite de placer -¡me corroooo! ¡No puedo más!- un grito de placer sale de mi garganta, mientras llega de nuevo el orgasmo… embriagador…

Sale de mí, y aprovecho para tumbarme boca arriba intentando relajarme y mirar su cara de placer, Pablo se sienta encima mientras acaricia mi cuerpo, a la vez que pasa su pene por mi abdomen, va, sujetando mis brazos por encima de mi cabeza, va subiendo hasta llegar a mis pechos situándose entre ellos. La acerco a mi boca y le doy suaves lengüetadas mientras la sujeto con mis pechos. Suelta mis manos y la sujeto con ellas para hacer más presión. –umm me gusta mucho verte así- me dice. La chupo fuerte, la acaricio entre mis manos y la meto en mi boca a cada movimiento de sus caderas, -tú sí me matas de placer- me dice cerrando sus ojos.

Nuevamente se desliza por mi cuerpo, acariciándolo detenida y tiernamente a la vez con deseo y lujuria, tras sus manos su boca y su lengua me recorren haciendo que me estremezca con un placer exquisito… me abre las piernas y se introduce en mi aumentando gradualmente el ritmo. Sujeto mis caderas, le acerco a mí, para besarle en la boca con pasión, no aguanto más, no aguanto… ¡quiero más!… de nuevo el placer exquisito llega a mí. Me abraza dulcemente –esto es fenomenal- comenta. – ¡sí!, me das mucho placer… nunca pensé que esta situación pudiera hacerse realidad- le contesto.

Pablo continua besando mis labios, baja a mis pechos y chupa mis pezones… de nuevo siento renacer el deseo. Me acaricia el coño con una mano introduciendo un dedo suave, suavemente, moviéndolo rítmicamente, sin dejar de besar mi boca… mis pezones… pidiéndome que me vuelva de espaldas. Le cojo la polla en esa posición y la dirijo a mi sexo ardiente, deseoso… En esta situación, con los pensamientos en un mundo de placer, centrado en mi sexo palpitante pleno de él, sus manos ardientes por mi cuerpo, oímos un sonoro golpe en la puerta, y una persona que entra, se trata de Juan, nuestro compañero de trabajo.

-¿hay alguien?- pregunta. Al entrar se percata de lo que esta sucediendo -¡vaya! ¡Por eso tardabas tanto! – dice asombrado dirigiéndose a Pablo -parece que os he molestado…- comenta, pero viendo que ni nos movemos, pregunta -¿o no?

Nos pilló tan de sorpresa que no nos dio tiempo a reaccionar con la velocidad requerida. A los pocos segundos, Pablo acaba reaccionando y se dirige a Juan y a mí.

-¿qué te parece si Juan participa?- Me pregunta Pablo – y a ti, Juan ¿qué te parece? -Sería estupendo, ¿qué opinas Ayla?- dice Juan.

Atontada aún de la situación, asiento con la cabeza. Juan comienza a quitarse rápidamente la ropa, y se acerca a mí, que aún sigo a cuatro patas, levanta mi cabeza y comienza a besarme. Poco a poco volvemos a entrar en calor, mmmm delicioso estar entre dos. Me levanto encima de la cama, para abrazarme a Juan y continuar con un profundo beso. Me acaricia mis pechos y mis nalgas, voy besándole delicadamente su torso, bajando por su vientre, hasta que de rodillas cojo su pene para chuparlo con placer.

Pablo me sujeta de las caderas atrayéndome de nuevo hacia él, vuelve a introducirse en mí esta vez con fuerza, haciendo que surja de mi boca ocupada con la polla de Juan, un ronquido de placer, ummmm. Juan me sujeta la cabeza mientras goza. En este momento sólo soy consciente de las caricias que siento por dentro y fuera de mí. Pablo continua asestando fuertes golpes hasta que siento que se corre, aprieta mis caderas entre sus manos, hasta que desfallece encima de mí. Se retira a un lado.

Juan aprovecha haciendo que me tumbe hacia arriba, se sitúa encima de mis pechos colocando su polla entre ellos. Los aprieto masajeándola con ellos. Baja por mi cuerpo acariciándome delicada, pero ávidamente. Llega a mi sexo y comienza a comerme, haciendo que casi pierda la conciencia. Me abre las piernas para penetrarme. Se mueve rítmicamente, subiendo poco a poco el ritmo. Me separo de él para colocarme yo encima, dirigiendo su pene dentro, y comienzo a cabalgar, -mmmm, me encanta- le digo.

En ese momento llega Pablo, se acerca y me acaricia la nuca y la espalda. Baja sus manos por mis caderas hasta los glúteos, mete uno de sus dedos en mi ano, -¡me gusta!- comento. Mete uno más, haciéndolo batir mientras Juan me penetra por el coño. Me inclino sobre Juan, para dejar campo libre a Pablo, para que continúe con sus carias que me están volviendo loca. Pablo se sitúa encima de la cama para penetrarme por el culo, lo hace rápido, estoy tan excitada…y comienza a moverse en dulce vaivén. Notar ambas pollas dentro de mí es algo exquisito, me muevo rítmicamente para que ambas entren unas veces a la vez, una y otra saliendo en tiempos distintos. –No puedo más… me voy… ¡me voyyyyy!- comento.

Noto a Juan correrse también dentro de mí, Pablo me coge de las caderas haciéndome subir y bajar, hasta que se corre. Caemos exhaustos hechos un ovillo.

-uufffff, magnífico, ha sido magnífico- comenta Juan -Siii,- decimos al unísono Pablo y yo.

Tan agotados que casi no podemos movernos. De repente, suena el teléfono…

-vaya, ¡ya es hora de levantarse! Avisan desde recepción- les comento.

-En fin se acabó lo bueno, veremos si aguantamos el día de visitas- Comenta Pablo.

Con un beso nos despedimos. Tenemos que ducharnos y prepararnos para el día. Un día más sin dormir…

Autor: Ayla

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Recuerdos encontrados

Me considero bisexual desde que tengo memoria, me encantan las minas actualmente estoy casado, pero de vez en cuando me gusta que me rompan el orto no lo voy a

enero 5, 2011

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Porno

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Voyeur

Me considero bisexual desde que tengo memoria, me encantan las minas actualmente estoy casado, pero de vez en cuando me gusta que me rompan el orto no lo voy a negar.
Ya paso un tiempo de esto que les voy a contar, fui a bailar como muchas veces lo hacia, solo en busca de algo de accion, la noche estaba tranquila, bebi baile con un par de chicas pero como siempre me iba solo a casa, iba caminando me paro en una calle media oscura a echar una meada y un automovil se detiene, baja la ventanilla un señor de unos 30 años yo tendria 23 en ese momento, “te llevo piscui?” me pregunta el tipo, “y depende que ofreces?”, se baja el cierre me muestra la verga y me dice “esto y 100 pesos, te cabe??”… “me re cabe papi, tengo que juntar para el alquiler jaja” y fuimos a mi depto, tipico de pendejo soltero tenia un quilombo barbaro, igual me chupo un huevo lo hago pasar, guardo los 100 mangos que me dio le invito una cerveza y me lo llevo al sillon, le bajo el cierre y saco esa verga hermosa estando flacida se veia grande ni se imaginan cuando estuvo dura, papito se me hizo agua el orto, comence a chupar esa verga con unas ganas hacia mucho tiempo que no me comia una buena poronga, empezo a ponerse dura mientras chupaba, era gruesa la hija de puta, me indica que esta por acabar y le digo “no papito todavia no…” me lo llevo al cuarto lo pongo en bolas y me pongo en bolas yo tambien, me tiro a la cama y empiezo a jugar con mi culito, agarro un forro y el gel lubricante, le pongo el forro y le digo “veni papito rompeme el culo con ganas” se me puso loco el veterano me agarro de las caderas me puso un poco de gel, comenzo metiendo un dedo despues otro, jugo un rato y cuando yo no daba mas de ganas me apoyo la verga en el culo y empezo a hacer fuerza para meterla, mmmm me hizo ver estrellas cuando iba por la mitad de la verga me la mando de una que me hizo gritar de dolor “La concha tuya me hiciste mierda, pero igual ni se te ocurra sacarla papi, rompeme el culo, quiero ese forro bien lleno de leche” empezo a bombear despacio un buen rato y cada vez mas fuerte, por dios que rica estaba esa cogida que me pegaba me encanto, me cambio de posiciones varias veces hasta que acabo, sentia ese forro llenandose de rica leche, me abrio bien el culo me encanto, se vistio y lo despedi en la puerta le di mi numero por si queria volver algun dia…
Pasaron unas semanas el veterano no aparecio mas y yo tenia ganas de guerra, sali y me fui a un boliche gay a pasar el rato, veo en la barra un bichito que me gusto, me acerco me pongo a charlar le invito algo, era un lindo travesti bastante femenino, paso el rato y me invita a su casa, andaba con bastantes ganas de ponerla asi que me fui con ella, llegamos era un sucucho de mala muerte bastante precario, nos besamos me metio manoy yo hice lo mismo al rato llegaron dos chicas con sorpresa, para mis adentros me dije que linda festichola nos armamos ahora, primero empezamos con la birra una saco un poco de hierba y estuvimos fumando un buen rato, las chicas metian mano y a mi me importaba 2 carajos, la billetera la tenia pelada asi que afanar no me iban a afanar, me bajaron el pantalon y me empezaron a chupar la verga, se iban turnando, yo estaba a mil les dije “chicas nos hacemos la festichola?” se engancharon de una, nos pusimos en bolas, una me puso el culito para que le de bomba y una se me puso atras y me chupaba el orto para empezar a meterme dedos y la tercera le agarre la verga y se la empeze a chupar, la que estaba adelante mio se empezo a mover adelante y atras clavandose mi verga hasta el fondo del culo, y la que estaba atras mio me la empezo a meter y es de las que me gustan a mi, bien gordita y venosa, me emperno tan rico y me bombeaba mientras yo saboreaba la verga de la tercera, fuimos cambiando posiciones, pero entre ellas no se daban masa una lastima, ya casi terminada la noche les pido a las tres que me bañen en leche por dios que buenas acabadas se echaron las hijas de puta, finalizamos los cuatro en la ducha bañandonos mutuamente, estas fiestitas se subsiguieron por varios finde, en mas de una oportunidad aparecia algun otro flaco como yo que queria guerra, las fiestitas siguieron pero lastima que las chicas fueron a laburar a otra ciudad

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Reporte a mi amo

Reporte a mi amo, Porno Relatos Eroticos , Fotos y Videos Porno

Publicado por admin el 9 de 02 de 2008

Una fiel sumisa obedece ciegamente las órdenes de su amo. Exhibiéndose primero delante de hombres y mujeres y luego alcanzando la autosatisfacción a partir del fetichismo de un zapato.

Como lo había prometido, el relato completo de lo que pasó ayer, y de acuerdo a las instrucciones recibidas por mi Amo con respecto a lo que tendría que hacer después del show Chipendale.

Desde antes de salir de la oficina, mi calentura se había elevado ya por la conversación sostenida con él, y después de unas cuantas copas de vino, esa calentura se elevó.

El show fue muy cachondo, sobre todo al ver la reacción de algunas amigas, que con los bailes sensuales de los chicos las habían puesto cachondas, y las copas, les quitaron las inhibiciones. Entre ellas me encontraba yo, bastante cachonda, pero no participé en el juego, aunque me dí cuenta de que a uno de ellos le hubiera encantado la idea cuando se dio cuenta que estaba usando medias con liguero y que no traía bragas (algo que hice de forma intencional para ver su reacción). No me quitaba los ojos de encima, y eso me gustaba. De alguna forma me sentía sensual. Un vestido entallado y bien amoldado a mi cuerpo, con falda muy corta y gran escote. El cabello totalmente suelto y lacio, y el maquillaje impecable. Me sentía muy atractiva.

El hombre era bastante atractivo he de confesar, y sus movimientos su forma de ofrecerse me excitaron. Seguía viendo mi escote y mis piernas durante todo el show. Mis amigas me insistieron en que me acercara a lo que me negué. El chico terminó su show, y después de vestirse, se acercó a mí, se sentó a mi lado y me quiso hacer charla. Yo seguí su juego durante un rato, es más le permití que acariciara mi pierna para que sintiera la diferencia de texturas entre las medias y mi piel. Me hizo la pregunta directa sobre si era real o se había imaginado si no traía bragas, a lo que contesté que no era imaginación, era real. Quiso alargar su mano, para comprobarlo, cosa que permití a medias. Al momento de sentir que era cierto, me levanté con el pretexto de ir al tocador. Una amiga me acompañó. A pesar de que ella se había dado cuenta del juego que traía no dijo nada. Cuando regresamos a la mesa, el chico seguía ahí. No debería tener más allá de 25 años y con un cuerpo verdaderamente antojable, sobre todo después de darme cuenta lo que escondía detrás del pequeño tanga…

Cuando empezó a insinuarse más descaradamente, lo paré en seco, diciéndole que en ese momento lo único que yo quería era coger con una mujer. Se ha quedado pasmado, creo que nunca esperó esa respuesta. Siento que hasta se enojó. Me preguntó qué hacía una lesbiana en un sitio así. Le dije que no era lesbiana, que me encantaban las pollas, simplemente que era bisexual y que en ese momento, solo me apetecía una mujer. Creo que eso lo encendió más y comencé a notar un bulto que crecía bajo el pantalón. Con los efectos del vino, no me reprimo con nada, así que para que no se sintiera mal, pongo directamente mi mano sobre su bulto entre las piernas. Tomé la suya, la que tenía en mi pierna, y la llevé un poco más dentro, pero sin separar mis piernas ni un milímetro, fue como un detonante, a pesar de su trabajo, siento que mucha experiencia no tiene en otros asuntos. Parecía que tenía un animal vivo debajo del pantalón, eso me calentó más. En ese momento, y como el show ya había terminado, decidimos marcharnos, y me despedí del chico con un tierno beso en la mejilla, y sin más salimos del local.

Me llevaron a casa, y durante todo el trayecto, solo estaba pensando en las instrucciones que me había dado mi Amo. Estaba tan concentrada en mis pensamientos, que ni siquiera me molesté en activar la luz de las escaleras, y conforme iba subiendo, me fui quitando una a una todas las prendas que traía puestas. Cuando llegué a la puerta de casa, solo me quedaba el liguero, las medias y los zapatos.

Sentía la humedad entre mis piernas. Al cerrar la puerta, no soy capaz de llegar hasta mi recamara y me quedo en la estancia, me acomodó en el sofá y me empiezo a acariciar, estoy totalmente empapada, no sólo húmeda, mis dedos se deslizan tan fácil, al simple contacto con mis dedos, mis labios exteriores se abren dejando que mis labios interiores sientan el fresco de la noche. Tengo la luz prendida, ¿Angie está en casa? No lo sé. Las cortinas están abiertas, las luces del vecino de enfrente están encendidas. ¿Me verá? ¿Se dará cuenta de lo que estoy haciendo? No lo sé, debería ir a mi recámara y hacerlo en privado… No, mejor, si alguien me ve, mejor. Acomodo las cosas, de tal forma que si mi vecino es curioso, pueda deleitarse viendo como disfruto siguiendo las instrucciones de Su Alteza. Mis dedos siguen su juego, una mano en mi coño, la otra en mis tetas. Una penetra y acaricia, la otra pellizca y acaricia, sensaciones que se unen como choques eléctricos en mi interior.

Veo mis zapatos, finos tipo zapatilla, de tacón alto, los acaricio, deslizo mis dedos por su piel, suave textura. Me quito uno de los zapatos. Acerco el tacón a mi boca. Recorro mi lengua, lo humedezco, lo acerco a mi coño mojado, lo deslizo a todo lo largo. Me gusta el contacto de la piel con mi coño me excita más. Sigo jugando, me encanta, me quito el otro zapato, lo deslizo por mi cuerpo. Intento introducir el tacón en mi coño, se desliza muy fácil, suave, entra y sale como mantequilla. Es una sensación extraña pero me gusta, lo disfruto, lo hago recorrer toda mi raja, desde el clítoris hasta el culo. Entra, sale, recorre. Se detiene más tiempo en la zona del culo, es tacón fino, está mojado, lubricado, ¿porqué no? Lo intento introducir, se resiste, mientras, con el otro zapato, acaricio mi clítoris, mi coño lo humedezco también, no tiene problemas para entrar en mi coño. Entra y sale. Sigue jugando. Por fín, el otro ha conseguido su objetivo. Los dos tacones dentro. Uno en el coño y otro en el culo. Que sensación tan maravillosa. Tomo ambos zapatos con una mano, para continuar con el mismo ritmo y con la otra acaricio y pellizco mi clítoris.

Sigo así un rato. Siento como a cada segundo mi clítoris crece y se hincha, de pronto, desde el fondo de mis entrañas, sale un gemido de placer ocasionado por una serie de contracciones que tensan mis piernas al momento que espasmos de placer recorren mi cuerpo.

Poco después, cuando he recuperado la conciencia, me quedo mirando mis zapatos, ambos están mojados y pienso. “nunca pensé que unos simples zapatos pudieran provocar tanto placer.

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Silencio, se guarrea

Habíamos acordado encontrarnos en la cama, en una de las 10 camas de la habitación del albergue de Londres donde pasamos el fin de semana. Nos habíamos ido a

febrero 11, 2011

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Habíamos acordado encontrarnos en la cama, en una de las 10 camas de la habitación del albergue de Londres donde pasamos el fin de semana. Nos habíamos ido a la ducha por separado, para que nadie sospechara nada. El único requisito era llegar a la habitación sin nada bajo el pijama. Tras la ducha pusimos todo a punto. La nuestra era la litera de abajo, así que aprovechamos para cubrirla por los cuatro lados con las sábanas que sobraron, para evitar miradas ajenas.
Cuando se apagaron las luces ya estaba todo el mundo acostado, incluidos los tres amigos que nos acompañaban, lo que le daba un plus de morbo a la situación. Él ya estaba esperándome cuando llegué, y lo primero que hice fue tumbarme sobre su cuerpo. Me quité la camiseta del pijama y me desabrochó el sujetador para ponerme la ceñida camiseta de licra negra que me había pedido y que mostraba todos los detalles. Deberíais haber visto su cara cuando mis turgentes pechos se intuían bajo la camiseta. Su erección ya era palpable, así que aproveché para estrechar nuestras entrepiernas y que poco a poco fuera subiendo el calor.
Me tumbó junto a él y pronto me pidió que yo colocara su mano sobre la parte de mi cuerpo que quería que tocara, y la puse sobre mi pecho. Le encantas mis tetas, así que no tardó en apretarlas, jugar con los pezones y morderlas. El mejor aliciente es que ninguno de los dos podía siquiera gemir para que nadie supiera lo que estábamos haciendo. Eso le daba un morbo increíble. El primer orgasmo vino después de sus trabajos manuales, y quizás el segundo también, pero no lo recuerdo. Me pidió que se la cogiera, y antes de que pasara demasiado tiempo ya estaba buceando bajo la sábana…
Cuando nos pusimos a tono me dio la vuelta, sacó el preservativo que había preparado bajo el colchón, y después de bajarme los pantalones hasta la rodilla me penetró. Fue una sensación alucinante tenerle dentro de mí sin poder hacer el más mínimo ruido… cuando lo único que quería era gritar de placer. Aquí vino el tercero de la noche, pero inmediatamente después me puso bocabajo y se tumbó sobre mi. Es mi postura favorita, por lo que el cuarto no tardó en llegar…
Pero sin duda, el mejor momento fue cuando, después de correrse, comenzamos a hablar en susurros y me acarició ahí abajo. Se centró en el botoncito, aunque lo recorrió de arriba abajo varias veces sin dejar ningún lugar. Al principio me sentí muy relajada pero cuando aceleró el ritmo comencé a estar muy muy cachonda. En ese momento perdí la cuenta de los orgasmos que tuve… y todos ellos sin poder hacer ni un solo gemido.

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Secretos de un buen amigo

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Publicado por admin el 6 de 03 de 2008

 Acabé en su culo, ella al sentir mi leche caliente correr por su ano acabó, y cayó rendida sobre la cama, me miró y me dijo que era la mejor cogida que le habían pegado últimamente.Todo empezó una tarde de julio cuando me encontraba solo en mi casa, estaba aburrido y no tenía nada planeado, era sábado, tenía ganas de salir a divertirme, el problema era que ya era tarde para llamar a mis amigos y organizar algo, puesto a que había rechazado un par de invitaciones el día anterior, motivo este por el cual ya sabía donde se encontraban ellos y no iba a poder comunicarme con ellos, me refiero a mis amigos solteros y sin compromisos, pero entonces pensé que me quedaba la alternativa de ir a visitar, algún casado, tal vez aceptaría que saliéramos los tres.

En una palabra me acompañaran a un pub a divertirnos juntos, entonces fui a la casa de Pedro, que si bien no era un gran amigo era un tipo muy alegre y además tenía una esposa increíble, la cual deseaba que tuviera una amiga por lo menos parecida a ella para presentarme, cuando llegué toqué timbre y me atendió la esposa, me anuncié y dijo que la espere ya que viven en el tercer piso y no tienen el portero eléctrico conectado.

Venía por el pasillo del edificio y podía verla ya que el frente era de vidrio, estaba vestida con una camisa blanca holgada, pero que aun así dejaba observar la redondez de sus pechos, y podía apreciarse que no llevaba sostén, su vestimenta se completaba con una pollera ajustada a sus caderas, que por cierto eran bien formadas, cuando me abrió la puerta me saludó y me preguntó como estaba, yo no podía dejar de mirarla, y le contesté que bien que venía a visitarlos, ella me invitó a pasar y me informó que Pedro no estaba, había ido a visitar a su hermano y que ella no pudo ir porque durante la tarde recibió la visita de una amiga la cual se había retirado un poco antes de que yo llegara, hecho este que lamenté en mi interior.-

Una vez en su departamento comenzamos a hablar, le pregunté si Pedro llegaría pronto, a lo que me respondió diciendo – estás apurado por irte, ¿soy tan mala anfitriona?-, le respondí que ese no era el motivo, la causa de mi apuro por retirarme era que yo no podía dejar de observarla y desearla, estaba tan radiante, tenía cabello rubio y largo, ojos verdes, una boca muy sensual, piernas bien formadas, sus tetas eran perfectas, como dije antes, no llevaba sostén y aun así se veían firmes, y su cola era redondita y paradita, Susana -así se llamaba- estaba muy buena y yo que últimamente no había tenido muchos encuentros cercanos con el sexo opuesto, ya no podía pensar objetivamente, era la mujer de un amigo y no tenía que desearla, debía contener mis instintos, ese era el motivo de mi apuro en ese momento, me ofreció un café, el cual no pude rechazar, no quería ofenderla, fue a preparalo, le dije que no se molestara si no tenía hecho que un te me daba lo mismo, ella me miró se sonrío y me dijo que no era molestia y se dirigió a la cocina.

Me preguntó que estaba haciendo un sábado a la tarde – ya casi noche – que no me preparaba para salir a bailar o con alguna chica, aclarando que no le molestaba mi visita, pero de acuerdo a lo que Pedro le había contado de mi, le llamaba la atención, entonces le pregunté que le había contado su esposo, ella me dijo que su marido le contó de las veces que salíamos a bailar y como me gustaba terminar el fin semana con la compañía de alguna mujer, y que yo era un tipo que no se aguantaba estar solo, me levanté y me dirigí a la cocina para no tener que hablar en voz alta, me paré en la puerta y le respondí que así era, pero que últimamente no estaba teniendo suerte con las mujeres.

Le hablaba y la observaba ya no discretamente como antes, esto era porque al verla parada frente a la mesada de la cocina de perfil a mi, podía apreciar todo el esplendor de su cuerpo, sus curvas perfectas, ella me miró y me dijo que le parecía extraño que me sucediera esto, ya que le resultaba agradable y atractivo, y no veía motivo alguno por el cual a una mujer no le gustaría estar con un hombre como yo, le agradecí el comentario, le respondí que desafortunadamente el resto de las mujeres no piensa eso, y menos las hermosas como tú.

Me miró y se sonrío, me agradeció el comentario, sirvió el café y fuimos a la sala, nos sentamos, para entonces yo no dejaba de observarla y dejando muy evidenciado mis deseos de llevarla a la cama, ella ya se había dado cuenta de esto, y parecía gustarle puesto que no me dijo nada para cambiar mi actitud, todo lo contrario comenzó a alentarme diciéndome que le gustaba mi forma de ser y por lo que le había contado Pedro debería ser un hombre muy experimentado, en ese momento en mi interior le agradecía a mi amigo la publicidad que me había hecho con esa mujer – su esposa – , mientras hablábamos hizo un gesto como de dolor y se tomó el hombro, le pregunté que le sucedía, nada un dolor no muy fuerte, debe ser una contractura, por el cansancio y el strees que le producía su trabajo en la oficina, yo me levanté, me paré detrás de ella y comencé hacerle masajes en el hombro, a lo que ella se mostró muy a gusto, fui deslizando mis manos por su espalda, le pregunté si le gustaba, me encanta – respondió…

Comencé a dirigirme con mis manos a sus tetas y no habiendo oposición por su parte se las acaricié, noté entonces que sus pezones estaban duros, y la suavidad de sus pechos me excitaba tanto que mi pene se puso duro, luchaba por salir del pantalón, dejé de acariciarla, ella me tomó de las manos como dándome a entender de que quería que siguiera a lo que me negué ya que yo quería pararme frente a ella, una vez hecho esto la miré, entendió de inmediato que era lo que deseaba y comenzó a bajar el cierre de mi pantalón, y con una mano agarró mi pene que estaba duro y lo dejó salir de su prisión me miró y lo metió en su boca, era increíble la forma como me lo estaba chupando, lo metía todo en su boca, de forma que en algunos momentos pude sentir su campanilla contra mi glande, su lengua se movía de una manera que nunca antes conocí, estaba tan excitado que tenía miedo de acabar rápidamente, entonces la tomé de los pelos y la alejé de mi pene a lo que se mostró un poco disconforme ya que estaba muy entusiasmada en sus labores, pero rápidamente le quité la camisa y comencé a besarle sus hermosas tetas y mordisquearle suavemente los pezones, esto hizo que se excitara aún más, lo que aproveché para ir quitándole su pequeña tanga y luego su pollera.

Fui bajando con mi boca lentamente hasta su húmeda concha, y empecé a jugar en ella con mi lengua, haciendo que la excitación de Susana fuera tal que se arqueaba sobre el sillón de la sala gimiendo de placer, me detuve, me suplicó que continuara pero yo me paré sin hacer caso a su petición y la tomé en mis brazos, la llevé a la cama, la acosté y me retiré un poco para que me observara desnudarme, ella me miraba y pedía que me apurara, una vez desnudo me acerqué a la cama y ella ya muy caliente se acercó a mi, tomó mi pene con sus manos y comenzó a chupármelo nuevamente, la tomé del pelo la alejé y la hice acostarse y con la otra mano le separé las piernas, lo que no costó demasiado dado la calentura que tenía.

Me arrodillé frente a ella y le tomé una mano, la llevé hasta mi pene, me lo agarró con firmeza y lentamente me fui acercando de modo que lo fuera guiando hasta su concha húmeda y ardiente, la penetré despacio para poder sentir el calor de su vagina, ella me pedía desesperada que me moviera con fuerza y rapidez, yo no hacía caso a su petición porque deseaba disfrutar ese momento y debía hacerla excitar todo lo posible para asegurarme de hacerla gozar plenamente, continúe unos instantes con movimientos lentos sintiendo mi pene deslizarse dentro de esa concha lubricada por sus jugos, ya estaba tan excitado que no pude contener más mis instintos y deseos que comencé a moverme con más fuerza y rapidez, ella me pedía que siguiera así que la embistiera más fuerte, pedido este que complacía con todas mis ganas, al escucharla acabar no pude evitar hacerlo yo también, me abrazó y besó fuertemente luego se relajó por completo, de igual modo lo hice yo.-

Al cabo de unos minutos, sonó el teléfono, me puse tenso y nervioso, estaba en la cama con la mujer de un amigo el que podía llegar en cualquier momento, ella contestó, era Pedro que le avisaba que iba a llegar tarde ya que se quedaría a cenar en lo de su hermano, Susana le dijo que no tenía problemas y lo despidió.

Se dio vuelta me miró y dijo, podemos disfrutar otro rato más, Pedro va llegar tarde, y comenzó besarme suavemente, bajando lentamente por mi pecho, después mi abdomen y por fin deteniéndose en mi pene, me lo empezó a chupar con la misma ansiedad con que lo hizo la primera vez y en unos segundos ya lo tenía duro como piedra nuevamente, había conseguido excitarme otra vez, nunca conocí una mujer que la chupara como Susana, yo respondí su juego y me acomodé de modo que quedamos en un sesenta y nueve perfecto, le chupaba la concha y comencé a introducir un dedo en su culo, lo que pareció gustarle, fui guiándola para ir cambiando la posición.

Cuando estuvimos frente a frente le dije que la quería coger desde atrás, me dijo que si, pero no por el culo, acepté el condicionamiento, se puso boca abajo, le hice poner una almohada bajo su vientre para tener su culito bien levantado, le cerré las piernas, ella no se oponía a ninguna de mis maniobras y eso me excitaba mucho, me acomodé y la penetré por la concha desde atrás, como tenía las piernas cerradas, la fricción de mi pene era mayor a lo normal esto la calentó tanto que comenzó a gemir y gritar, me pedía que la cogiera más fuerte, y yo la complacía, mi pene estaba bien duro, y lo veía salir totalmente mojado con los jugos de Susana, esto me calentaba más, comencé a meterle un dedo en el culo, ella comenzó a gemir más fuerte después de unos segundos le metí dos dedos lo que parecía gustarle aún más, en un momento la escuché decir Si!, yo pensé que estaba exclamando de placer, pero volvió a decir, Si!, si quieres cogerme por el culo hazlo, petición esta que no quería hacer esperar ni un segundo.

Saqué mi pija de su concha, estaba mojada y dura, la tomé con una mano y la llevé hasta su ano, ya dilatado por el juego realizado con mis dedos, la penetré de un solo empellón, gritó un poco, mezcla de dolor y placer, la tomé de los cabellos y fui acomodándola de manera que los dos quedemos arrodillados, yo siempre con mi pija en su culo, comencé a moverme lentamente y ella gemía, me tomó de las piernas y me llevaba contra ella, yo con una mano le acariciaba las tetas, y con la otra le frotaba su clítoris, yo ya estaba tan excitado que no podía más y acabé en su culo, ella al sentir mi leche caliente correr por su ano acabó, y cayó rendida sobre la cama y yo abrazada a ella, al cabo de unos minutos me miró y me dijo que era la mejor cogida que le habían pegado últimamente, y me pidió que nos volviéramos a ver en otra ocasión.

Me levanté, fui bañarme, una vez vestido, ella se puso un vestido ajustado, que dejaba apreciar sus curvas, me acompañó hasta la puerta del edificio, me despidió y quedamos en vernos en la semana, así estuvimos unos seis meses, luego yo conocí a una chica que me gustaba mucho y no tenia el inconveniente de Susana – es decir no estaba casada con ningún amigo-, poco a poco dejamos de vernos y hoy lo hacemos en las ocasiones que nos reunimos entre amigos pero ya no pasa nada entre nosotros.-

Autor: Alfredo

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Reencuentro inolvidable

Para los que me conocen mi nombre es ANNA y para los que no comenzare describiéndome, tengo 26 años, soy morena de contextura normal ni gorda ni flaca, buen

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December 16, 2009

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Porno

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Voyeur

Para los que me conocen mi nombre es ANNA y para los que no comenzare describiéndome, tengo 26 años, soy morena de contextura normal ni gorda ni flaca, buen cuerpo cabellos largos, ojos marrones, linda sonrisa, boca sensual, senos medianos y paraditos con pezones oscuritos, de estatura 1.65 mts y lo que mas llama la atención son mis gruesas piernas y paradito culito, la experiencia sexual que hoy os contare fue hace solo 1 mes con el amor de mi vida, el primer hombre en mi vida y el que lo será por el resto de mis días… su nombre no lo diré puesto que me lo reservare al igual que el mío y si el leyese este relato automáticamente sabrá quien lo escribió porque solo nosotros sabemos y conocemos cada parte de nosotros que el solo pensar el uno en el otro corre una gran corriente sanguínea pidiendo sexo al igual que el amor que se desprende del corazón de cada uno de los dos.
Hace un poco mas de cuatro años llevamos una relación muy especial puesto que el vive en una ciudad distinta a la mía en la que manteníamos comunicación constantemente hasta que un día después de haber pasado casi dos años de relación me entere de cosas que el no me había dicho nunca, cosas que me dolieron en lo mas profundo de mi y que por las cuales sufrí muchísimo y por lo tanto no quería saber de el en mucho tiempo en ese tiempo de relación nuestros cuerpos cada vez que se unían explotaban de deseo y lujuria algo inevitable desde que nos conocimos una reacción como lo es el gas y el fuego, lo que me costo mucho conseguir después de habernos separado tan drásticamente no conseguí en otro hombre lo que con el significaba hacer el amor, hasta que un día recibí una llamada y era el, con el solo escuchar su voz ya era algo que alteraba mis sentidos, aceleraba mi respiración, me temblaba el cuerpo y me transformaba completamente, era el pidiéndome perdón por tanto daño que me había causado pero por sobretodo las cosas pidiéndome que no lo olvidara y que necesitaba verme cosa que fue bastante difícil hasta cierto tiempo después.

Un día me volvió a llamar diciéndome que estaba en la ciudad y algo se apodero de mi cuerpo diciéndome que ya no podía aguantar mas tiempo sin verlo y que damos en vernos ese mismo día a las 6.30 en el café de ese sitio que nos trae tantos recuerdos. Ahí estaba yo sentada tomándome un café negro a su espera y después de unos minutos que para mi fueron eternos llamo diciéndome que ya estaba cerca y que llegaría hay en pocos segundos, mi corazón empezó a latir fuerte porque ya eran mas de dos años que llevábamos sin vernos ni sentirnos de repente agache la cabeza y vi mi teléfono y vi su reflejo en la puerta y al ver que venia hacia mi no pude ocultar la felicidad que me arropaba por completo hasta que sentí sus brazos arropándome completa con esa fuerza y ese olor a hombre que me vuelve loca. Ese abrazo para mi duro horas tanto así que fuese sido capaz de dar todo por que nunca se escapara de mi, nos separamos y se sentó a mi lado pidiendo otro café y hablándome de todo lo que me había extrañado y yo a el, hasta que en un abrir y cerrar de ojos me tomo de la barbilla y me acerco hasta el hasta sentir sus labios con los míos en el cual nos fundimos en un anhelado beso que fue también eterno para mi y en otro abrazo fuerte. Pago el café y me dijo que quería que me quedara con el esa noche que extrañaba mi calor y mi presencia a lo cual en un principio yo me rehusé porque quería que me lo pidiese más hasta que así fue y yo también le dije que extrañaba su presencia me tomo de la mano y me abrazo fuerte nuevamente y caminamos mucho y nos besábamos y nos jugábamos, me apretaba contra el hasta que encontramos el hotel en donde nos habíamos quedado juntos la ultima vez que visito la ciudad conmigo.

Llegamos, pasamos a la habitación y yo no podía creer q aí estaba con él, entre al baño y me mire al espejo y moje mi rostro para comprobar que no estaba soñando luego salí y ahí estaba él, con su camiseta puesta y el bóxer negro y sus medias blancas, esperándome, acostado en la cama y juguetón como siempre con esas piernotas fuertes y ese cuerpo que me vuelve loca. Él veía un programa de tele y yo me acerque acostándome a su costado y abrazándolo aun con la ropa puesta. Me miró y nos fundimos en un beso como habíamos soñado y anhelado hace mucho, un beso apasionado y candente hasta que me volteo para que yo quedara arriba de él y me apretaba, metía su mano por dentro de mi vaquero y sentía mi panties hasta que se sentó y yo quede de rodillas abiertas frente a el besándonos más y más. Me quito mi blusa color verde y nos volvimos a mirar esos ojos que me matan esos ojos color verde intenso y esa piel que me vuelve loca, rubio como el sol y cada vello de su cuerpo como el sol en el verano, ese cuerpo que gritaba mi nombre y mi cuerpo el suyo, hasta que quite su camisa y el quito mi sostén abalanzándose con tantas ganas en mis senos chupándolos y succionándolos, mordisqueándolos y haciéndome quejar de placer.

Se acostó boca arriba llevando mi mano a su gran bulto que estaba tan duro como una piedra, yo lo tome entre mis dedos mientras besaba sus labios y bajaba por su cuello, subía hasta su oreja chupaba el lóbulo, metía mi lengua en su oído, le susurraba que lo amaba hasta que baje a su pecho, ese pecho lleno de vellos que me encanta, pasaba mi lengua por todos lados de su torso hasta que baje a su paquete y comencé a besar su pene empecé primero pasando mi lengua desde debajo de sus bolas metiéndolas por completo en mi boca y succionándolas escuchándolo quejarse con un aaaaaa ssssiiiiiiiii me pedía que no parara y fui subiendo hasta su falo que estaba tan duro como roca la cual tome con mis manos y metí en mi boca completo chupando y chupándolo hasta que sentí su liquido preseminal salir y me dijo que parara que no quería que terminara así y me volteo quedando el arriba y yo abajo besándome y bajando por mi cuello, mi pecho mis senos, mi abdomen, mi ombligo ahí metió su lengua cosa que me retorció y bajo por mi vientre y termino de quitar mi vaquero dejándome solo en panties luego quito su bóxer y pude ver a la perfección ese pene que me vuelve loca y luego quito mis panties y se lanzo hasta mi coñito que estaba tan húmedo sentí cuando su lengua toco mi clítoris que estaba también muy duro, y bajaba hasta mis labios menores y metía su lengua como queriendo penetrarme con ella él me miraba y yo me retorcía tomando su cabeza y empujándola hacia mi mas, luego hizo que me subiera encima de el pero con la cabeza para el otro extremo de su cuerpo convirtiendo todo en un magnifico 69 y mientras metía su lengua en mi coñito y chupaba mi clítoris me daba nalgadas fuertes y metía dos dedos en mi coño mientas metía otro en mi culo y me hacia retorcer de placer, por otro lado yo chupaba su pene subía y bajaba con mi boca, succionaba su glande, bajaba de nuevo y chupaba sus bolas y las lamía y volvía a chuparlas mmmmmm que rico se siente cuando alguien que amas y te ama te hace tantas cosas que te llenan de placer mmmmm el describirlo es todo un placer, luego nos separamos y me dijo que quería verme masturbarme así como cuando me llamaba por las madrugadas para hacer el amor por teléfono entonces yo fui acariciando mis senos y mordiéndome los labios hasta que baje mi mano hasta mi coñito y empecé a meterme un dedo y a frotarme el clítoris mientras el me miraba y se hacia una paja luego me quitaba mi mano de mi coño y se acercaba el y metía su lengua y yo me retorcía de placer y metía sus dedos en mi coño y los movía con rapidez y me seguía mandando a masturbar hasta que en una de esas yo metía y sacaba mi dedo tan rápido y frotaba mi clítoris que ya no podía contenerme hasta que de pronto sentí un corrientazo que subió desde mi coño hasta la cabeza y bajo hasta mis pies y inundo mi cuerpo por completo haciéndome estremecerme de placer y gritar no dejándome reponer del orgasmo que acababa de tener se monto sobre mi y de golpe metió su gran polla haciéndome gritar de dolor y placer colocándose frente a mi de rodillas y apuntando con su gran pene a mi coñito mientras bombeaba fuertemente haciendome gritar aaaaaaaaaaaassssssssssssss mmmmmmmmmmmmm siiiiiiiiiiiiiiiiiii escuchaba como el sonido que hacian nuestros sexos al chocarse nos excitaban mas y mas con el húmedo flujo de mi vagina y el olor a sexo que emanaba de ella

El ambiente se hacia aun mas excitante mis pezones querían reventarse de lo excitada que estaba, luego se puso a mi lado y comenzó a penetrarme de lado levantando mi pierna y llevándola hacia atrás mientras yo con una mano frotaba mi clítoris y con la otra acariciaba su rostro y su cabeza atrayéndola hacia mi y besándolo apasionadamente, luego me voltee y me subí encima de el para cabalgarlo subía y bajaba de su pene y movía mis caderas para un lado y el otro presionando mi vagina para que apretara su pene sentía como mi vagina apretaba tanto su pene que el en su rostro lo demostraba con una picardia y una insinuante sonrisa, de repente me dijo que me colocara a cuatro patas y comenzó a lamer mi coño desde atrás a penetrarme con esa lengua asesina y potente, succionaba mi coño a mas no poder mientras yo me mordía los labios y esperaba con ansias ese orgasmo que gritaba desde lo mas adentro de mi cuando de repente sentí de nuevo su gran polla saliendo y entrando pero con mas fuerza que antes y mientras lo hacia yo gemia fuerte por el placer que me estaba reganado lo metia y lo sacaba tan fuerte que mis piernas temblaban y mis senos se bamboleaban de un lado a otro y sudábamos, mientras apretaba mi vagina sentí una fuerte contracción dentro de mi y un corrientazo de placer me lleno en el momento cuando sentí su leche caliente inundándome el coño y llenándome cada vez mas de placer hasta ver el goteo de su semen caer por mis muslos. Luego lleve un dedo hasta el semen y lo traje a mi boca para probar su sabor de macho que tanto me vuelve loca, esa fue la ultima vez que lo vi espero que pronto vuelva a verlo y tener otra aventura de sexo inolvidable.
Espero les haya gustado mi relato mi nombre es Anna y hasta otra oportunidad. Besos!

Tags: porno, porno relatos, reencuentro inolvidable, relatos, relatos eroticos

Sexo, mentiras y amor

En las siguientes líneas relataré como logré que mi amada esposa accediera después de muchos años de convencimiento a que se lo montara con otro en mi

marzo 7, 2011

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Porno

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Voyeur

En las siguientes líneas relataré como logré que mi amada esposa accediera después de muchos años de convencimiento a que se lo montara con otro en mi presencia.

Comenzaré haciendo las presentaciones oportunas; somos un matrimonio con 10 años de casados, yo tengo 40 años y ella 34 con hijos, trabajos y todas las vicisitudes que pueden presentarse en un matrimonio contemporáneo. Mi esposa Diana que como su nombre lo indica es “Divina” es una mujer que sin ser una modelo tiene un cuerpo exquisito y un atractivo muy singular que llama poderosamente la atención del sexo opuesto, como he podido constatar muchas veces en la mirada que desata en otros hombres al verla en la calle o en fiestas a las que hemos llegado a asistir. Posee un cuerpo de violín con unas curvas que han sabido madurar producto del embarazo y que han hecho que su cuerpo de colegiala se transformara y embarneciera en una tremenda yegua capaz de dejar sin aliento a cualquiera. Mide 163 metros, es esbelta con piernas largas y delgadas. Un trasero muy prominente y unas tetas que al dar a luz aumentaron de 33 b a 34 b de talla de bra. La belleza en su rostro tal vez sea su atributo mas llamativo, su cara es rara una mezcla entre oriental y latina ya que tiene descendencia japonesa e italiana, sus ojos son miel claros tirándole a verdes. Siempre se ha cuidado muchísimo, usa cremas para el cutis, y siempre huele delicioso.

En lo relativo a nuestra vida sexual comentaré que desde novios siempre fue espectacular, en un principio lo hacíamos donde fuera, en el elevador, en el coche en baños públicos y prácticamente en cualquier lugar que nos ofreciera el grado de adrenalina necesario para terminar ambos en tremendos orgasmos.

Una noche de copas y fiesta sabatina justo después de que ella se alivió de nuestra hija, nos fuimos de antro y culminamos en un hotel, ahí follamos sin parar como era nuestra costumbre y en determinado momento, sabedor de que ella había tenido un par de novios antes que yo y de que evidentemente como pude constatar en la noche de bodas alguien antes que yo había tenido el privilegio de desvirgarla, comencé a preguntarle sobre los detalles. Ella sin medir aún bien el resultado de sus respuestas me confesó que solo había tenido un amante sexual, un novio anterior a mi al que había decidido entregarse por primera vez a la edad de 23 años con la supuesta promesa de casarse y al final como era de esperarse el tío en cuestión se la anduvo comiendo por cerca de un año unas 50 veces aproximadamente según me confesó, unas mas unas menos, al final eso no importa, lo importante de este hecho es que a raíz de la confesión hecha por Diana comencé a imaginarla en los brazos de otro y conforme pasaba el tiempo, el deseo se hacía cada vez mas creciente e incontenible. En veces posteriores traté de incitarla a que me contara mas de cómo su ex novio le hacía el amor, pero ella intuyó que podría traernos problemas de celos innecesarios en nuestra relación, y concluyó el tema diciéndome que su ex era eyaculador precoz, porque siempre terminaba muy rápido y eso siempre la dejaba algo excitada y por ultimo me dijo que la primera vez que lo hicieron ambos estaban bajo el influjo de la cocaína y que había sido muy doloroso y poco satisfactorio. Al final supuse que se inventó eso para no herir mi susceptibilidad ya que por aquellos tiempos yo era muy celoso, cosa que actualmente ya no pasa por razones que a continuación os contaré.

Como marca la lógica una noche después de un polvo acojonado, le comenté mi deseo casi fantasía de incursionar en el mundo swinger, pero su respuesta como en casi todos los casos que he leído fue de horror y de negativa, enseguida se sintió insegura, vinieron preguntas a su mente tales como si ya no me gustaba o necesitaba a otras ya que ella conmigo tenia todo y no necesitaba a nadie mas, fueron muchas las inquietudes que nacieron en ella las cuales tuve que ir disipando con el tiempo, poco a poco para lograr que ella se sintiera tentada a dar el siguiente paso.

La estrategia que tomé fue empezar a tomarle largas sesiones de fotos desnuda, ella al principio lo hacía para complacerme y yo le pretextaba que era para dejar documentado su hermoso cuerpo apelando a su vanidad y ella poco a poco se fue destapando ante el lente fotográfico de tal manera que acuñamos una colección de cientos de fotos en diversas poses y situaciones. Fue en este punto que decidí tomar la iniciativa y me suscribí en una pagina de contactos swinger con la finalidad de encontrar el cómplice adecuado para mis planes.

Escogí varias fotos algunas con ropa, otras en lencería y por supuesto unas desnuda y totalmente expuesta enseñando su vagina humedecida cual concha marina. El éxito no dejó esperarse, el mismo día llovieron infinidad de buenos comentarios y propuestas. Poco a poco fui descartando los que no eran serios o parecían apócrifos y al final hice una selección quedando en primer lugar de mi atención un matrimonio que según decía en su mensaje “el” también tenia deseos de dar el mismo paso con su mujer pero que todavía el lograrlo se encontraba en pañales.

Sin mas nos pusimos en contacto y supe por las conversaciones posteriores que se llamaban Eduardo y Verónica. Ambos treintones de nuestra misma localidad. Resultó que Eduardo tenia mi misma fantasía y se encontraba justo en la misma situación que nosotros. Su esposa era muy caliente igual que diana, pero le daba miedo dar el paso.

Comenzamos a intercambiar fotografías de nuestras respectivas esposas, en principio cubríamos el rostro, pero conforme fueron pasando los días, nuestras conversaciones se hicieron mas frecuentes y llegamos a adquirir cierta confianza, así que empezamos a intercambiar fotos sin cubrir el rostro y con esto sellamos nuestra complicidad y decidimos conocernos ambos para planear juntos una estrategia para encamarnos el a Diana y yo a Alma.

Quedamos de vernos en una cafetería, acordamos ir ambos con nuestras lap top para poder intercambiarnos el material que teníamos de nuestras consortes. Eduardo llegó puntual a la cita, yo ya lo esperaba en una mesa, empezamos a platicar sobre nuestras fantasías hacia ellas y tips de los gustos de ellas para poder seducirlas de una manera mas eficaz. Eduardo me comentó que estaba loco por cogerse a Diana, que ya se había hecho mil chaquetas con ella como inspiración en el monitor del ordenador y que apenas podía esperar para tenerla en sus brazos. Yo por otro lado hice lo mismo con las fotos de Vero. Así pues acordamos que les diríamos a ambas esposas que éramos antiguos colegas del colegio y que nos habíamos reencontrado después de mucho tiempo.

El como logramos que yo me cogiera a Verónica será motivo de otro relato, en este centrémonos en Diana, ella a raíz del nacimiento de nuestra hija dejó de trabajar para dedicarse completamente a ella. Si bien el dinero no sobra en estos tiempos nos hemos sabido acomodar en vías de una estabilidad de la niña. De vez en cuando se iba a tomar un café con las amigas o salíamos de antro. Pero realmente su vida social se había reducido mucho, es por esto que vio con agrado mi noticia de que había encontrado a un antiguo amigo y que nos invitaba a su casa a cenar el próximo viernes por la noche, me preguntó que quien era, le dije que se llamaba Eduardo que era casado y a manera de broma le dije que el era bien parecido, que en la prepa era conocido como el burro y no precisamente por ser malo en la escuela, ella enseguida me dijo, y a mi que? Y enseguida añadí con una sonrisa picara, bueno lo digo por ese vestido de espalda descubierta, te ves preciosa, no me extrañaría que se quede boquiabierto el buen Lalo. Ella se espantó y me preguntó si era muy atrevido el vestido, que mejor se cambiaba, pero yo le dije, no, no, no, no, así estas perfecta.

Llegamos al apartamento de Lalo y Vero muy acogedor al sur de la ciudad y al abrir la puerta Eduardo pudo ver por primera vez a Diana y su mirada era de intenso deseo, los presente se saludaron de beso y nos invitó a pasar, nos dijo que enseguida bajaba su esposa y nos invitó a sentarnos en la estancia, a los pocos minutos bajó Vero escultural, morena con cara de niña bien y aunque llevaba un vestido rojo pude imaginármela justamente como la había visto en las fotos proporcionadas por su esposo Lalo. Ambas esposas iban vestidas, pero nosotros solo las veíamos desnudas, ambos sabíamos lo que había debajo de esos paños y ambos queríamos saborear esos manjares que bajo la luz carmesí de las lámparas se ocultaban bajo el ropaje inexistente de sus carnes de hembras en toda regla.

Eduardo nos presentó a su esposa y me pidió que lo acompañara a descorchar la botella de champagne que llevamos para la ocasión. Lo acompañé a un pequeño estudio donde había una computadora con el monitor apagado y al prenderlo, estaban abiertas varias fotos de su esposa y la mía desnudas, ambos nos pusimos como burros y no parábamos de alabar lo buenas que eran cogiendo y lo bien que mamaban la verga, era una situación muy morbosa, nos incorporamos y volvimos con las copas servidas a la sala donde nuestras mujeres charlaban amenamente sobre los niños y maquillajes, cosas de mujeres, pero nos sonreímos mi cómplice y yo al ver que había química entre ellas.

Así transcurrió la noche, entre ir y venir al PC del estudio viendo sus fotos y enseguida volviendo con ellas, parecíamos hipnotizados ambos viendo a la mujer del otro, sabiendo de que color era la aureola del pezón que estaba debajo de ese vestido y el bello púbico de sus vaginas que adornaba cual madre selva y protegía la entrada que en ese momento tanto añorábamos tener. Nos despedimos a eso de las dos de la mañana y camino a casa en el auto le pregunté a Diana que si había visto que Lalo no había dejado de mirarle toda la noche, y ella me contestó, claro, igual que tu no dejaste de ver a Vero, si parecían como drogados, viéndonos como zombis, en eso me preguntó, oye y a que tanto iban al otro cuarto ese que se metían tanto ustedes dos? Ah, le dije Eduardo me estaba enseñando sus proyectos en la computadora.

Llegamos a casa y follamos brutalmente le empecé a susurrar en el oído que si le gustaría cogerse a Eduardo, y ella solo gemía mas de placer, pero no respondía. Hasta ahí quedó la cosa, terminamos durmiendo. De ahí en adelante la amistad entre ambas parejas se estrechó notablemente, nuestras mujeres chateaban entre ellas y se mandaban cadenas de mails y tonterías y se iban de compras juntas y nosotros seguíamos intercambiando material fotográfico y tipos del carácter de ambas para que nos fuera mas fácil irlas seduciendo. A estas alturas íbamos ya muy avanzados, yo ya me había ganado la confianza de Vero y Eduardo estaba muy cerca de ser amigo de Diana, ella ya hablaba de el con aires de atracción, cosa que en principio me encelaba, pero a la vez me excitaba de sobremanera.

Cierta ocasión y aprovechando que Verónica tenia que ir a una ciudad vecina a visitar a su madre enferma, le sugerí a Eduardo que saliéramos de Antro e intentara ahí dar la estocada final y poderse enrollar con Diana, a el le brillaron los ojos, aceptó enseguida y acordamos que seria el sábado. Yo por mi parte hice los arreglos pertinentes para encargar a mi hija con los abuelos y le dije a Diana que nos iríamos de juerga el sábado. Le sugerí que invitáramos a Lalo y que ella le llevara una amiga ya que Vero estaba de viaje, y ella se enojó y me dijo que jamás le haría algo así a Vero que si quería venir estaba bien, pero que ella iba a rajar si lo veía tonteando con otra.

Por fin llegó el tan anhelado sábado, Diana se vistió escultural para la ocasión, minifalda negra sin medias con tacones de cinta y una blusa escotada sin mangas que dejaban ver la mitad de sus tetas, pasamos por Eduardo y al ver a Diana le dijo oye mija, pero que hermosa, debes concederme un baile en el antro, sin duda serás la mas bonita del lugar. Ella botó una carcajada y le dijo ya tu, nomas porque andas solterito te vas de juerga. Y me volteó a ver para ver mi reacción, yo reí y seguí conduciendo y diciendo bromas para suavizar la situación.

Llegando al antro, estuvimos tomando durísimo, era parte de la estratagema para desinhibir a Diana, al mesero le dijimos que siempre le tuviera dos cócteles a ella y una vez que abrieron pista, me fui a bailar con ella un rato, regresamos y Eduardo se notaba realmente excitado por la situación, yo fingiendo ser altruista le dije a Diana que sacara a bailar a Eduardo y ella accedió lo tomó de la mano y los vi perderse en la pista, estuvieron bailando un buen rato y regresaron empapados en sudor, enseguida le acerqué un cóctel a Diana y durante la otra media hora le metí tres mas hasta que noté que ya se le empezaba a carraspear la lengua producto del alcohol, en ese momento me paré y le dije a Lalo, es ahora o nunca Lalito, y le dije a mi esposa espérame voy al baño aquí te dejo con Lalo, ella asintió y vi como se acomodaba Eduardo al lado de mi esposa. Me fui a una parte un poco apartada de ellos y vi como platicaban como dos grandes amigos y ella se notaba un tanto desparpajada producto del alcohol y la platica de Eduardo quien a estas alturas ya le hacía fuertes insinuaciones de sus deseos por ella. Yo mientras tanto no perdía detalle de su actuar desde la parte superior del antro y en determinado momento después de acabarse otra bebida Eduardo tomó a mi mujer de la mano y salieron rumbo la pista de baile. Pude observar como bailaban muy pegados, Ella movía su cintura al compas dela música trance, mientras el la tomaba de la cintura y recorría con sus manos las hermosas curvas de mi amada Diana. Yo sin perder detalle bajé a la mesa y los esperé, ahí, llegaron al poco rato bañados en sudor y ella con una sonrisa y un colorado en las mejillas que dejaba ver que estaba algo excitada, una vez que llegaron a la mesa ella nos dijo que tenia que ir al baño y ahí aproveché para preguntar a Eduardo como iba con ella. El me dijo que desde que los dejé solos le había dicho a Diana lo guapa que era y lo mucho que la deseaba como mujer, ella le había dicho que estaba loco, que parara con eso, pero el previo permiso mío le confesó que había visto sus fotos desnuda y que no hacia mas que desear hacerla suya en la intimidad, mi mujer se sorprendió por lo de las fotos, le preguntó como las había visto y el le dijo que yo se las había enseñado y que estaba de acuerdo con aquello.

Yo le dije, sigue así, yo ahorita los dejaré otra vez solos para que puedas avanzar. En ese instante llegó Diana quien se me acercó y me dijo: estoy algo molesta contigo, luego arreglamos cuentas. Yo la tomé de la cintura y le dije que estuviera tranquila, que me encantaba que se sintiera deseada por otros y que eso me excitaba, que disfrutara el momento y se dejara llevar. ella se volteó sin reparar en mi y se fue a sentar junto a Eduardo que nos observaba con detenimiento, una vez esto le dije que iría por unos tragos y me ausenté, al irme vi como el la abrazaba y platicaban con la cara muy cerca mientras el le tocaba la entrepierna y enseguida pasó lo que tenia que pasar, producto de las luces, el alcohol y la situación tan caliente vi como por primera vez Diana era besada por otro enfrente de mi, se unieron en un largo beso, que duró mas de cinco minutos, marreándose con gran deseo en la mesa de aquel antro. Yo al ver esto casi me desmayo, pensé para mis adentros, vaya que bien, Eduardo por fin lo logro, me aproximé y me senté a su lado, ellos ni se inmutaron seguían unidos en un gran beso. Cuando ella se percató de mi presencia me dijo, uf, discúlpame pero si tu querías esto, yo lo estoy deseando mas y no soy de palo, yo le dije, está bien Diana, disfrútalo el te desea muchísimo y yo deseo también verte disfrutar. De ahí para adelante todo fue mieles, ellos se desinhibieron y cambiaron su actitud a lo que parecía dos grandes amantes, bailaron sin dejar de magrearse en la pista, el la sujetaba de la cintura y bajaba sus manos a sus nalgas, ella correspondía con grandes besos, prologados, con los ojos cerrados podía ver como ella entrelazaba sus manos en el cuello de Eduardo y dejaba que el, le besara el cuello y la boca con una ternura y pasión que hacían voltear a mas de dos en el antro. Una vez que saciaron su sed de calentura volvieron a la pista el tomándola de la cintura y ella toda chapeada y algo tambaleante por el alcohol, les sugerí que pagáramos y nos fuéramos a un lugar mas tranquilo a seguir festejando a lo que Eduardo asintió y pagó la cuenta yo me adelante a pedir el coche en el valet parking, al salir el aire hizo lo propio y provocó que la borrachera se le subiera muchísimo a Diana quien tambaleando casi se nos cae a la hora de salir del antro, yo la sujeté y para poder pedir el coche, le dije a Eduardo que la abrazara mientras llegaba el carro, el ni tardo ni perezoso la sujetó y evitó que se cayera de nuevo y enseguida se sumergieron en un beso prolongado en el que ella se aferraba a el como una sanguijuela, uniendo sus bocas dejando ver lo apasionado de sus lenguas entrelazándose con desesperación.

Llegado el carro subimos a mi mujer y le dije a Eduardo que se fuera atrás con ella mientras yo manejaba rumbo a un Hotel, el no tardó en subirse con ella y camino al hotel, podía ver por el espejo retrovisor la gran magreada que Lalo le metía a mi esposa, sonaban los chasquidos de los besos, y uno que otro gemido de mi mujer que a estas alturas ya estaba con los pechos al aire y las piernas abiertas mientras que Eduardo le comía la boca y le masturbaba el clítoris. Ella se veía hermosa, totalmente colorada de las mejillas y entregada a las caricias de Lalo.

Me dirigí a un hotel que tuviera entrada estilo cabaña y ahí le dije a Eduardo que el se adelantara con ella a la habitación en lo que yo hacia los preparativos y pagaba la habitación, el sin mas bajó del coche tomó a Diana entre sus manos y sin dejar de besarla la cargó y la subió por las escaleras en actitud de tener mucha prisa, y realmente tenia mucha prisa en saborear ese cuerpo de manjar que se abría a la posibilidad de entregarse totalmente a el esa noche.

Al subir Diana estaba en el baño, a descargar los muchos cócteles que llevaba encima, mientras tanto asentimos con la cabeza Eduardo y yo al quedarnos viendo y me metí al baño a ver como estaba mi mujer, ella se veía bastante colorada, algo desaliñada del pelo producto del magreo en el coche y me dijo con voz algo seria, bueno ya hemos llegado hasta aquí, no creas que no me doy cuenta que esto lo tenias planeado con Eduardo desde el principio, quiero que estés bien consiente de lo que haces, todavía se puede parar hasta aquí el asunto pero si me dejas salir a esa habitación sin detenerme no se de lo que sea capaz. Yo la abracé con cariño y le dije que esto era para la satisfacción de ambos, no abrí reproches, ni quejas ni celos, solo placer, le reiteré lo bella que era y lo mucho que la deseaba Eduardo, y otros hombres, la besé apasionadamente y comencé a desnudarla quitandole poco a poco la ropa besandola por todo el cuerpo mientras le repetia lo mucho que disfrutaria verla acariciada y entregada a otro hombre, ella sin mas, ella se apartó de mi quedando solo con los zapatos de tacón puestos y se dirigió a los brazos del macho que tendría el privilegio de degustar sus carnes esa noche.

Al salir los ojos de Eduardo casi centelleaban, sin medir reparo se abalanzó hacía ella y comenzaron a besarse apasionadamente mientras el le estrujaba sus nalgas y se las abria con vehemencia, se estuvieron besando en los pies de la cama por largo rato, ella totalmente entregada, rara vez abría los ojos o me volteaba a ver, pero sin duda por su rostro y sus gemidos lo disfrutaba bastante, mientras tanto Eduardo como poseído le lamia la vagina sin parar explorando con su lengua el clítoris y la entrada de su pucha, metiéndole los dedos y haciendo que se retorciera de placer. El siguió en la faena hasta que logró en ella su primer orgasmo, toda su vagina se llenó de liquido y enseguida se orinó de placer, saliendo de su rica concha un liquido transparente producto de su primero orgasmo húmedo de la noche, esto excitó en sobremanera a Eduardo quien entre mas liquido salía mas lo chupaba en un afán desesperado por beber todo ese néctar precioso y delicioso sabor agua de mar. Ella se sacudía tremendamente, su melena exparsida por toda la almohada era un espectáculo multicolor, mientras que sus jadeos se hacían mas y mas constantes.

Ya desnudos por completo, comenzaron a hacer un 69 en el cual Diana trataba de devorarse esa pija de tamaño mediano de Eduardo mientras el le comía el coño y el culo a placer alternado lengüetazos en ambos orificios y metiéndole los dedos para ayudarse en darle placer a mi mujer, yo estaba sentado al lado de la cama, acerque un sillón y tomé el asiento en primera fila para ver como disfrutaba mi querida Diana, ella totalmente entregada, al terminar su primer orgasmo se levantó y le dijo a Eduardo: Vamos fállame, quiero tenerte dentro de mi. Yo al oír esto le pasé unos condones a Eduardo y acto seguido procedí a ponerme sobre ella mientras me mamaba la verga y tomé el miembro de Eduardo para ser yo mismo quien lo introdujera en la vagina de mi caliente esposa que a estas alturas estaba muy colorada de las mejillas con las piernas totalmente abiertas esperando recibir aquella tranca que segundos antes había lamido como una niña que lame una rica paleta.

Tomé a Diana de los tobillos para abrir bien sus piernas dando un espectáculo exquisito a Eduardo quien veía de frente a mi mujer totalmente expuesta para el, Introduje el miembro de Lalo en Diana sin que ella dejara de chupármelo y enseguida empezó el vaivén con embestidas de Eduardo, a lo que decidí retirarme al asiento colocar la videocámara en un lugar estratégico que pudiera captar lo mejor de lo que estaba aconteciendo y yo me quedé con la cámara fotográfica la cual no dejé de usar por un largo rato.

El espectáculo era tremendo, Diana se retorcía como serpiente por toda la cama mientras el la penetraba y le besaba las tetas, los labios, los ojos, cambiaron un sin fin de posiciones, yo no perdía detalle del cuerpo totalmente mojado en sudor de ambos, revolcándose con una pasión desmedida digna de cualquier capitulo del Kamazutra, los besos eran intensos y abundantes. Tras un instante ella se puso sobre el y empezó a cabalgarlo fuertísimo, a estas alturas era su cuarto orgasmo de ella y el de el estaba por venir, sacudiendo su cadera y sus nalgas sobre la verga de Eduardo, se incorporó y apoyándose en su pecho logró que nuestro amigo lograra un orgasmo espectacular el cual ni tarda ni perezosa ahogó con un beso en la boca y se desplomó quedando abrazada de el totalmente empapada en sudor besándose sin parar y diciéndose cosas al oído que no escuchaba. El ambiente era totalmente sexual, olía a feromonas de mi hembra mezcladas con las de el macho que acababa de fornicarla, y de que manera, aún lo disfruto actualmente recordándolo en el video y las fotos de aquella noche. Pedimos mas bebida al servicie room e hicieron una pausa para descansar un poco. Ya eran las cinco de la mañana, el tiempo se había ido volando. Aproveché para pedirle a Eduardo que cargara totalmente desnuda a diana para unas fotos, ellos se rieron ante mi propuesta y accedieron, la tomó de las piernas mientras ella se abrazaba a su cuello y recargaba su cabeza en su pecho, así tomé algunas fotos, hasta que nuevamente tuvo el pene erecto Eduardo y se comenzaron a besar con pasión, seguí con las fotos y en eso se recostaron y empezaron nuevamente los embates. El le susurraba cosas al oído, algunas audibles para mi, le decía que era una princesa, que la había deseado desde el primer momento que la vio en las fotos y ella gemía con gran placer y le decía, si mi amor, cógeme, soy tuya, métemela jódeme por favor no pares, soy tuya amor. !

Llegadas las siete de la mañana recibimos la llamada por móvil de mis padres para decirnos que tenían que salir y había que ir por la niña. Mi amada apenas dormía hace escaza media hora la tremenda cogida que le dio Eduardo yo al contemplarla totalmente satisfecha, decidí irme y que Eduardo posteriormente la pasara a dejar, sin despertarla le comuniqué a Eduardo lo que acontecía y el me dijo que no me preocupara que el la llevaría cuando despertara. Le dije que no se apuraran mucho que gozaran al máximo y que me la llevara con bien, cuando estuvieran listos, el me agradeció efusivamente por la confianza y salí.

Llegando a casa me puse a ver el video y las fotos y a hacerme las respectivas pajas, así pasó el día y a las doce del día me llamaron por teléfono para decirme que llegarían por la tarde que iban a pedir algo de comer y que estaban por bañarse juntos. Diana estaba algo molesta por haberla dejado pero le expliqué que no había querido molestarla a esa hora y que además estaba seguro que lo estaba disfrutando, a lo que ella dijo, ok, te perdono, te dejo porque vamos a meternos a la ducha y después a comer algo.

No supe mas, me quedé excitadísimo pajeandome sin cesar con el video en el ordenador y cerca de las ocho de la noche sonó la puerta y entró Diana, venía toda ojerosa, y con las piernas tambaleando, le pregunté: que tal estuvo? a lo que ella me dijo, ufff, es un garañón, lo hicimos en todas las poses conocidas… gracias amor. me dió un beso y nos fuimos al dormitorio para que me contara con lujo de detalle lo que habia acontecido.

Eso lo contaré en otra ocasión al igual de como entre Eduardo y yo, le hicimos un espectácular trio a Verónica su esposa una semana despuès de su regreso de viaje.

un saludo afectuoso para todos y espero les guste mi experiencia.

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Sexo con mi mejor amiga

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Publicado por admin el 22 de 02 de 2008

Volví a lamerla y le aparté el tanguita para lamer directamente su coñito bien depilado igual que el mío, gimió muy fuerte y vi como con sus manos estaba acariciando sus pezones bien duritos

Hola, soy una lectora de hace tiempo y por fin me he decidido a contar mi historia. Primero me presento para que puedan imaginarlo mejor. Soy Vanessa y tengo 19 años, soy alta, morena de pelo largo rizado, con los ojos verdes, delgadita y con muy buena talla de pecho, es de lo que más orgullosa estoy, de mis tetas.

Les voy a contar la experiencia con mi mejor amiga. Yo soy heterosexual y ella también pero teníamos mucha curiosidad y queríamos probar, y ya saben como es el alcohol.

Una noche, veníamos dos amigos, ella y yo de fiesta, ya era muy tarde y estábamos bastante bebidos, fuimos a dormir a casa de uno de ellos y mi amiga y yo nos metimos en el baño para cambiarnos de ropa, y ponernos mas cómodas.

Nos desnudamos y pude ver su precioso cuerpo al natural, ella se llama Lorena y tiene 20 años, es bajita y muy menuda, con un pecho pequeño pero muy bien colocado, pero con un culo impresionante, es perfecto y tocarlo es una delicia, es castaña y lleva el pelo cortito.

Después de verla desnuda no pude reprimir las ganas de besarla y me acerqué a ella y comencé a besarla muy apasionadamente, ella no se apartó y me respondió con un beso lleno de excitación también, comencé a acariciarle las tetas por encima de la camiseta y ella hizo lo mismo, pero los chicos estaban esperando fuera y tuvimos que cortar el rollo, aunque estabamos cachondísimas.

Salimos y nos metimos en el cuarto con ellos, habían juntado las dos camas para sentarnos todos juntos y comenzamos a hacer bromas y reírnos, todo relacionado con el sexo, yo cada vez estaba mas caliente y Lorena me miraba con cara de loba así que no pude resistirme y me tire encima de ella, comencé a besarla mucho mas apasionadamente y le quité la camiseta, besé su cuello y su clavícula hasta llegar a sus pequeñas pero excitantes tetas, las besé y las lamí sin tocar su pezón, mientras acariciaba su cuerpo con mis manos, ella ya gemía, estaba muy caliente y a mi me ponía muchísimo el hecho de que nos estuvieran mirando.

Llegué con mis labios a su pezoncito ya muy duro y comencé a chuparlo y a mordisquearlo suavemente y con una mano pellizcaba el otro, cambié de pezón e hice lo mismo con el otro, lo lamía y lo mordía.

Comencé a bajar por su cuerpo hasta llegar a su short, se lo desabroche y se lo quité, y lamí toda su rajita por encima del tanga, estaba muy húmedo, gimió fuerte, miré hacia mi derecha y vi a mis dos amigos empalmadísimos tocándose mientras nos miraban.

Volví a su conchita, le pegué mordisquitos por encima de la tela mientras la miraba disfrutar, me erguí un poco y me quité la camiseta y los pantaloncitos, quedándonos las dos en tanga. Volví a lamerla y le aparté el tanguita para lamer directamente su coñito bien depilado igual que el mío, volvió a gemir muy fuerte y vi como con sus manos estaba acariciando y pellizcando sus pezones bien duritos.

Le arranqué el tanga con mis manos y metí mi cabeza entre sus dos piernas, oliendo bien aquello que tan cachonda me ponía, pasé mi naricita por su clítoris y luego acerqué uno de mis pezones que también estaban muy duros y excitados y lo restregué por su raja, dejándolo muy mojadito por sus flujos e hice lo mismo con el otro, y cuando estaban empapados los acerqué a su boca:

-Toma, cariño, déjalos empapados por tu saliva, lame tus propios jugos- le dije. -Si, mi amor, deja que te los chupe.

Me los comió de una manera increíble, yo tenía un calentón que no lo aguantaba, me quité el tanga y me puse mirando a su coño, poniendo el mío justo en su boquita, volví a hundirme entre sus piernas para hacerle la mejor comida que podrá tener.

Empecé por su clítoris mientras mis deditos se introducían en su coño, ella empezó metiéndome la lengua en mi agujerito yo grité de placer, lo estaba deseando, miré a mis amigos mientras seguía metiendo y sacando mis dedos del coño de Lorena, estaban a mil, mas tarde iría con ellos, quería comerme esas dos pollas que ansiosas nos esperaban.

Seguía masturbando y lamiendo el coño de Lorena cuando noté que uno de sus dedos se introducía lentamente en mi culito a la vez que se follaba mi agujerito con su lengua, me lo metió de un golpe y no pude reprimir otro grito de placer.

Seguimos así un rato hasta que noté sus contracciones y las mías entonces aceleramos el ritmo de nuestros dedos y yo comencé a lamer bien fuerte su clítoris, hasta que nos corrimos las dos juntas llenando una la boca de la otra de sabrosos y calentitos jugos, sacamos los dedos y nos lamimos la rajita hasta dejarnos bien limpias y después nos besamos durante un largo rato…Los chicos seguían muy cachondos, en otro relato les contaré lo que sucedió después.

Si quieren contactar conmigo no duden en escribirme

Un beso y hasta la próxima.

Autor: Vanessa vanessa.atrevida (arroba) yahoo.com

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