Subliminal

December 30, 2009 by admin  
Filed under Lesbianas

Hola soy Ami, una chica de 19 años estudio contaduría, así que tenia exceso de tiempo libre. Siempre he sido un chica que procura estar con su salud, acababa de terminar con mi novio porque él quería acostarse conmigo y yo me he prometido llegar virgen al matrimonio así que decidí poner tierra de por medio, cambie de gym para encontrar un chico nuevo y tal vez con el tiempo salir.

Un día ella estaba cerca del estante de las pesas sudaba mmmm y si que sudaba, acababa de terminar de su clase de aeróbicos en el mismo gimnasio al que yo asistía, ella y yo estábamos sudadas yo sentí como una gota de sudor del cuello llegaba lentamente hasta mi ombligo mientras imaginaba sus pechos húmedos debajo de la camiseta. No sabía que me estaba sucediendo. Jamás me había sentido atraída por las mujeres, sabia reconocer su bella pero nunca había atracción, sin exageraciones ella despertó en mi un orgasmo mental, sus cabellos castaños rizados, sus labios parecían corazones, y su cuerpo que cuerpo¡¡¡ unos glúteos redondos y firmes que deseaba morder en ese instante.

Paso mucho tiempo solo iba al gimnasio para verla, una tarde después de la clase se acerco y se presento,- hola ¿tu eres Ami cierto? – No sabía qué hacer solo dije hola que se te ofrece, ella dijo mi llamo Aní y vendo cosméticos no se quisieras ver mi catalogo y si se te ofrece algo me dices ok? Hasta mañana Ami-, entré corriendo a las regaderas, me duche y salí de allí como huyendo.

Yo no pude hacer otra cosa en la noche más que pensar en ella, fui dormir y ya entrada la madrugada desperté con su cara en la mente y la conchita mojada en ese momento creí que me había bajado, me levante al baño y vi que estaba más mojada que nunca ni mi novio lograba eso en mí, me puse a ver videos porno en internet y me mojaba mas y mas, decidí ir al gimnasio y ella estaba allí solo el instructor, ella y yo tomando la clase de spinning, y pude ver como su conchita estaba húmeda y no era sudor ,ella siempre tenía un sonrisa y ahora comprendía que le era muy placentero rozar su conchita en el asiento de la bici, la sensación que me provocaba verla sonreír y escuchar como se le escapaba un pequeño suspiro era mas excitante que cualquier video que hubiera visto antes.

Terminada la clase ella entro a las regaderas, a mi ya se me hacia tarde para llegar a clase y solo una de las 4 duchas tenia agua caliente y Aní estaba ocupándola, entre a una de las 3 restantes abrí la llave y me metí comencé a quejarme de lo fría que estaba el agua, y ella me dijo Ami no quieres bañarte esta te hará daño el agua tan fría, y dije pero aun no acabas ella contesto no importa tenemos lo mismo no ??y se comenzó a reír, no lo pensé más me cambie de ducha de in mediato , la vi desnuda , con el cabello suelto mojado a través del vapor vi sus pezones rosas y su piel blanca, baje la mirada y allí estaba su conchita, en ese momento solo dije tu también te depilas y dijo si es súper molesto tener el montón de bellos allí no? Jajaja, Aní se enjuagaba el cabello y cerró los ojos tire mi jabón a propósito, quedo en los dedos de sus pies inmediatamente me agache rosando su vagina con mi nariz , ella solo dio medio paso atrás y abrió pun poquito las piernas dejándome entre ver su rajita ella seguía sin abrir los ojos ,no lo resistí saque mi lengua y lamí ella gimió abrió los ojos y dijo eeyy¡¡ qué pasa? me incorpore la tome de los hombros con fuerza la puse contra la pared y la bese y ella se resistía pero cedió, mordí sus labios, bese su cuello perfumado por el baño, lamí sus pezones rosados hasta que casi tiene un orgasmo recorrí , tome sus pechos y recorri su abdomen con mi lengua y jugué con su ombligo , sobre mi hombro derecho apoye una de sus exquisitas piernas con mi aliento, recorri su entrepierna y ella se retorcia de placer y comenze ;succione bese acaricie su conchita ella solo lo disfrutaba su cara lo expresaba así o mas lubricada no podía estar , dijo esto no está bien salgamos de aquí, yo estaba de rodillas solo pude poner mi mano izquierda sobre su abdomen para evitar q se alejara de la pared ,con cara de angustia e intentando cerrar las piernas ella decía debemos detenernos esto no está bien, yo abrí bruscamente sus piernas y comencé a lamer y chupar, lamer y chupar, y chupar , solo se oía muy bajito uUumm,shhhh, aAaaa, Oooo.. shhh,shhh ella se tragaba el gemido ya que los de afuera podrían darse cuenta, ella me tomaba del cabello me ti mi lengua en su vagina una y otra y otra vez, aaaa esa cosita rica palpitaba ya podría sentir como se venía, la dos estábamos extasiadas, pero cuando mame su clítoris no pudo mas estallo el clímax se corrio en mi boca, aaaa¡¡ fue genial, nos bañamos mutuamente y salimos rápido como amigas de toda la vida, le propuse ir a mi casa solo estarían mi mamá además una amiga cualquier día duerme en tu casa y en tu cama, ella me dijo que xq yo no iba a la suya estaba sola , no veía la hora en q terminaran las clases, llegue a casa y lo primero que hice fue pedir permiso con el pretexto de Aní estaría sola y quería que me fuese a dormir con ella obvio el permiso no me lo negaron, esa noche fue mi primera vez , Aní me toco como nadie, me retorcía de placer, me chupo , mamo , lamio mi clítoris y yo solo podía decir SI¡¡ así AY AAAA, AAAA. SHSSS … ANI¡ aaa¡¡me penetro con su lengua dios sentía el cielo¡¡¡, me corrí el su boca .. Aní me beso desenfrenadamente.

A partir de ese día somos las mejores amigas, y dormimos casi todos los días juntas nadie se explica razón de cómo dos mujeres tan hermosas como nosotras no tienen novio y por lo tanto somos vírgenes jajajajaja , pero quien dijo que tenias que perderla para conocer el paraíso??

Memorias de una puta: los inicios

December 28, 2009 by admin  
Filed under Primera vez

Amigos es para mí un enorme placer ayudar a mi querida y puta amiga Vero a publicar sus relatos históricos sobre sus inicios de puta, estas son historias reales que ella me cuenta; le excitó saber que los daré a conocer para el placer de los distinguidos lectores de esta pagina

Hola mi nombre es Verónica, soy una joven puta ustedes dirán, ¿puta y tan joven?, pues si, en estos relatos les platicare como me inicié en la putería, contándoles como fueron mis primeras veces, sí leyeron bien, mi primera vez en todo y cada una de mis experiencias

En esta ocasión les narraré mi primera vez, como perdí mi virginidad y di mis primeros pasos de puta.

Yo estaba en el colegio y tenía 18 años y los hombres me miraban con mucho morbo en la calle ya sea con el vestido del colegio o con mi vestuario normal, cuando iba con mis amigas por la calle nos divertíamos viendo que los hombres se volteaban a mirarnos e imaginábamos el conquistar y seducir hombres en especial hombres maduros con experiencia en el sexo.

Al cumplir los 18 años, me propuse perder mi virginidad, porque algunas de mis compañeras ya la habían perdido, y quedábamos pocas vírgenes aunque tenía un novio , no quería que fuera él, sino un hombre con mucha experiencia que me enseñara pero el dilema era conseguirlo pues no iba a hacerlo con esos hombres que en la calle se volteaban a mirarme y algunos a decirme algún piropo o morbosidades.

Cuando una de nuestras compañeras del colegio cumplió años, le organizaron una fiesta en su casa y me invitaron, a esta fiesta fui pantalón blanco muy ajustado, los únicos zapatos de tacón que tenía, y una blusa blanca ajustada. La ropa interior era normal, el brasier y el panty nada sensuales. Varios hombres mayores y otros más jóvenes bailaban con nosotras, uno de los hombres de unos 30 años, amigo del padre de la chica que cumplía años me sacó a bailar varias veces y hablaba mucho conmigo, me preguntaba muchas cosas del colegio, que mi novio, de mi familia y poco a poco se puso de atento conmigo y me ofrecía bebidas y comida. La fiesta empezó a las tres de la tarde pero todas las compañeras de clase se fueron antes de las seis, pero todos los mayores siguieron la fiesta bebiendo y bailando y yo me quedé.

Después de que las compañeras del colegio se fueron y la chica que estaba cumpliendo años se fue con su novio que la invitó a cine, me quedé un rato más en la fiesta y pude notar que ese hombre estaba interesado en mi, a aunque me dijo que era casado pero que su señora no había ido a la fiesta por estar un poco enferma, me pidió mi número de teléfono móvil y se lo di, en ese momento imaginé lo que se proponía conmigo y yo me propuse dejar que las cosas ocurrieran.

El lunes siguiente cuando iba a salir del colegio me llamó y me saludó muy cariñosamente y me preguntó que si tenía tiempo para tomar un café con él y conversar. Acepté pero le pedí que no me recogiera en el clase porque no quería que mis compañeras me vieran con él, nos citamos a varias calles de allí y tomamos café con muchas galletitas porque a mí me gustan mientras me volvió a preguntar de mi familia, de mi novio, de las clases, de mi futuro, de mis gustos, etc., me dijo que yo era una chica muy linda y muy inteligente y que a él le gustaban mucho las chicas como yo a lo que conteste que a mí me gustaban los hombres serios y responsables como él.

Poco a poco entramos en confianza y seguimos encontrándonos todos los días durante dos semanas en la misma cafetería, cada día se notaba más cariñoso conmigo y yo no le hacía resistencia, en su auto llegó a tomarme de las manos, acariciar mis brazos, abrazarme y darme besos en las mejillas y muy cerca de la boca, a mí me gustaba que me consintiera de esa forma, me sentía feliz, me sentía mujer, me sentía mayor.

El jueves de la segunda semana de estar saliendo me confesó su amor por mí, sabía que solo quería follarme y era lo que yo buscaba, aunque casado me pidió que lo aceptara como su amiga noviecita, yo le dije que no quería problemas ni con mi familia menos con la suya, él me dijo que si éramos discretos no pasaría nada por lo cual acepté y me dijo muy feliz que eso había que celebrarlo y que conocía un sitio muy bonito, tranquilo e íntimo para que juntos lo celebrábamos, nos besamos apasionadamente, era la primera vez que me besaba un hombre de esa forma, él se dio cuenta de mi excitación al sentir su lengua en mi boca, estábamos en su auto en una calle solitaria y me acarició las piernas debajo en la falda, sentí sus dedos pasar sobre mi rajita húmeda por la excitación, sentí sus manos sobre la blusa acariciando mis tetas, yo solo lo deje que continuara mirándole a los ojos sin decir nada permitiendo que viera mi cara de llena excitación, el ya sabía que yo era virgen y yo ya le había dicho que a mí me gustaría iniciarme con un hombre serio y responsable.

Me llevó a ese sitio bonito y tranquilo que él conocía y que yo siempre había querido conocer era un motel al norte de la ciudad, me gustó mucho la habitación muy amplia, la cama muy grande, espejos por todas partes, un TV en donde presentaban películas para adultos, un jacuzzi muy lindo, un baño amplio y cómodo y una alfombra de color rojo, que contrastaba con unas luces un poco amarillentas.

Me encontraba asustada, pero me dijo que confiara en él y así podríamos ser muy buenos amigos por mucho tiempo. El llevaba una pequeña botella de brandy y brindamos por nosotros. Sentados en la cama me abrazaba, nos besamos apasionadamente en la boca, y tomábamos brandy, aunque a mí me parecía muy feo, con un par de sorbos que tomé me empecé a sentir mareada, pero no me importaba porque estaba en los brazos del hombre que me iba a volver mujer.

Seguimos besándonos y bebiendo sorbos de brandy mientras que el me acariciaba por entre la falda, me abrió la blusa y me acariciaba las tetas, yo estaba dispuesta a todo, quería perder mi virginidad!., me sentí muy mareada, pero recuerdo que me ayudó a recostarme en la cama y siguió acariciándome y besándome, yo le aceptaba sus besos y caricias, lentamente me quitó la ropa con mucho cuidado y cariño, sin la blusa me besó los brazos, los hombros, el cuello, me quitó el brasier y me besó las tetas pero reaccioné de mi mareo cuando empezó a chupar mis pezones y con una mano mi rajita ¡me excité mucho!, creo que sentí un pequeño orgasmo, ¡mi primer orgasmo con un hombre en una cama!.

Empecé a gemir, me quitó los zapatos y las medias, me besó los pies muchas veces, me gustó sentir sus besos, después me quitó la falta y el panty. Recuerdo que quedé desnuda y mareada, y él estaba vestido. Se puso de pie junto a la cama se quitó la corbata la camisa, me gustó ver su pecho algo peludo, se quitó los zapatos y los calcetines y por último el pantalón quedándose en pantaloncillos y se acostó junto a mí abrazándome y besándome en la boca, en el cuello, chupando mis pezones y poco a poco empezó a bajar a mi vientre besándome hasta que llegó a mi pubis, con cuidado abrió mis piernas y se colocó al frente y empezó a besarme el clítoris y toda la vagina; ¡me gustó muchísimo!, me excité muchísimo y gemí mucho, sentí otro orgasmo, él quería asegurarse de que era virgen, porque me habría las piernas bastante y abría mi vagina con sus dedos para mirar mi himen intacto.

Trajo del baño una de las toallas y la colocó debajo de mis nalgas. Por mi mareo no supe en qué momento se quitó sus pantaloncillos ni cuando se puso el condón. Siguió acariciándome el clítoris con su boca y yo seguí excitándome mucho hasta que vio que yo estaba muy excitada y de pronto se montó sobre mí, me abrazó, me besó apasionadamente, me chupó los pezones, y poco a poco empezó a empujar muy suave y despacio su verga dentro de mí, estaba excitada y mareada pero sentí algo de dolor, me abracé a él y seguí gimiendo y dando pequeños griticos, el se movía muy suave y con mucho cariño y me abrazaba y me besaba y me consentía; sentía su verga que se movía adentro de mí, me dolía un poco pero al mismo tiempo me gustaba sentir su verga adentro y a él encima de mí.

Se movió mucho tiempo, hasta que terminó se bajó de mí, se acostó junto a mí y me besó y me acarició con mucho cariño, yo sabía que ya ¡NO ERA VIRGEN!, ¡yo me sentí feliz¡ aunque estaba bastante mareada, él se levantó, revisó la toalla que estaba debajo de mi, pero no alcanzó a untarse de mi sangre y fue al baño, me acosté de medio lado a esperarlo, estaba mareada y me alcancé a dormir, se acostó junto a mí y me besó, me acarició y desperté. Fuimos al baño a ducharnos, y allí en la ducha me hizo arrodillar para que se lo chupara. No me fue difícil mamárselo porque antes que perder mi virginidad yo ya les había mamado la verga a dos hombres, quienes me enseñaron a hacerlo y con quienes no tenía sexo vaginal para mantenerme virgen.

Yo dejé que él me indicara como se hacía una mamada pero no le dije que yo ya lo sabía hacer, por lo cual, traté de no mamarlo muy bien para que no se diera cuenta de mi experiencia en el oral; su deseo fue muy claro quería que recibiera su semen en la boca y no botarlo sino comerlo, le dije que no estaba segura de poder hacer eso pero él me dijo que el semen era saludable, la verdad es que no le dije que yo ya había tragado el semen de los dos hombres con los que yo practicaba sexo oral, cada vez que se lo mamaba.

Se lo seguí mamando bajo la ducha hasta cuando eyaculó, sentí mi boca inundada de semen, costó trabajo tragarlo pero me lo tomé todo, me ayudó a ponerme de pie, terminamos de ducharnos y regresamos a la cama, la ducha me ayudó a quitarme el mareo. Él quería echarse otro polvo pero le pedí que lo dejáramos para otro día, a su insistencia le propuse que se lo mamaba otra vez y él aceptó y en la cama se lo volví a mamar hasta que otra vez eyaculó y recibí otra dosis de su nutritivo semen al cual yo ya estaba acostumbrada.

Nos quedamos un rato más en la cama, él me abrazaba y me acariciaba y hablamos de lo lindo que le había parecido a él tener sexo conmigo y que quería que fuéramos amigos. Cuando salimos del motel me invitó a comer pizza y después me dejó cerca a mi casa; al día siguiente nos volvimos a encontrar y me pidió tener sexo pero le dije que esperáramos unos días para volverlo a hacer, porque me dolía un poco, muy comprensivo dejó pasar una semana para volverme a llevar al mismo motel de la primera vez; con él continúe teniendo sexo todas las semanas, una, dos y hasta tres veces a la semana.

Después de perder la virginidad, con dos de mis amigas del colegio nos íbamos a una discoteca, adentro apostábamos a ver quién sería la primera chica que levantaba un hombre para bailar y después para que la llevara a la cama, a veces los hombres que conseguíamos solamente querían bailar, tal vez no les gustábamos lo suficiente, en otras ocasiones una de nosotras conseguía hombre para la cama, a veces lo conseguíamos todas; acostumbrábamos a ir los viernes por la noche porque era el mejor día para buscar sexo, acudíamos a dos o tres discotecas especiales para eso, para buscar sexo sólo por placer, pero tratábamos de que los hombres que nos llevaran a la cama fueran amables con nosotras, nos invitaran a beber o comer algo antes de llevarnos a la cama porque nunca nos gustaron los tacaños, cuando veíamos que el hombre sólo quería follarnos le decíamos que estábamos muy cansadas y que nos dolía mucho la cabeza por el ruido de la música y nos íbamos para la casa.

A mí varias veces me fue bien en las discotecas, conseguí hombre que me invitaba a tomar algún trago, bailábamos y mientras tanto me preguntaba si tenía novio o porque estaba sola con mis amigas en la discoteca y le decía que me gustaba divertirme. Cuando el hombre me gustaba yo me dejaba abrazar y acercar su cuerpo al mío mientras bailábamos, y hasta dejarme manosear el trasero para demostrarle que me gustaba y así era más fácil que me propusiera que saliéramos para ir a algún sitio más íntimo, y yo le decía que tenía mucha hambre y mucho frío, y así lograba que me invitara a comer algo antes de llevarme a la cama. La mayoría de las veces me llevaban a motel pero algunos vivían solos y me llevaban a su apartamento. Cuando era en su apartamento era mucho mejor porque casi siempre amanecía con él y a veces me invitaban a desayunar, con algunos de ellos volví a tener sexo sin necesidad de ir a la discoteca a encontrarnos, sino que me llamaban y arreglábamos una cita, así amplié mi círculo de amigos.

Alguna vez conversando con mis amigas llegamos a la conclusión de que a los hombres les resultaba muy barato follarnos y nos propusimos empezar a cobrarles en efectivo en lugar de que nos invitarán a comer pizza o hamburguesa o alguna otra cosa, entonces le dije a uno de ellos que le proponía que en lugar de llevarme a un restaurante me diera el dinero en efectivo porque lo necesitaba para comprar algo, y a él le pareció muy buena idea y de esa misma forma lo fui haciendo con los demás de tal forma que los hombres me llamaban para tener sexo y me daban dinero cuando llegamos al motel o yo llegaba a su apartamento.

Cuando conocí a nuevos hombres yo les decía que necesitaba comprarme ropa o comprar algo para alguien de mi familia y que necesitaba dinero y los que eran generosos me daban el dinero. Pero cuando yo veía que los hombres querían sexo gratis no aceptaba seguir con ellos. Después he seguido aceptando citas pero hago como las otras chicas que se dedican a lo mismo y cobro una tarifa.

Es así como me volví puta, gano dinero haciendo lo que más me gusta, el sexo, posteriormente les seguiré platicando como fueron mis otras primeras veces. Eso sí debo dejar en claro que en la calle soy una dama pero soy muy ardiente en la cama, como a los hombres les gusta.

Le he pedido a un gran amigo que me ayude a publicar mis relatos, él será como mi editor erótico y espero que quienes me lean no se incomoden si para comunicarse conmigo mis lectores deben hacerlo a través de él. Mi amigo los comunicará conmigo.

La mejor suegra del mundo

December 25, 2009 by admin  
Filed under Maduras

Es hoy o nunca me dije ese día, al ver que tendría una semana completa con mi rica suegra, salvo por mis hijos que son muy pequeños.
Mi esposa se fue a trabajar con una prima suya a otra ciudad y mi cuñado tenia el turno de la noche, así que tenia que aprovechar para montarla a como diera lugar y es que esas nalgotas ya me traían bien pendejo y mis intentos por llevármela a la cama hasta ese día no habían funcionado, así que había que planear algo que si funcionara.
La primera noche los niños se durmieron y yo baje por agua a la cocina, ahí escuche la regadera. Mi verga reacciono al recordar las veces que había podido expiarla ya sea en el baño o al cambiarse y me dispuse a hacer lo mismo, así que fui hasta el lugar donde yo sabia que podría verla completa y aunque mi intención era verle ese gran culo que se gasta la muy Puta; solo la vi de frente; por lo que al ver sus tetas colgando y su chocho bien peludo me saque la verga y comencé a sóbarmela. Así estuve hasta que ella comenzó a vestirse, ya me iba a mover cuando vi que metió su mano por debajo de su panty y al tiempo en que se frotaba, decía “ay que caliente estoy” “oooohhh que ganas tengo de una verga dura en mi colita”, “aaayyy pepé si no me coges en esta semana es porque a parte de puto, eres un reverendo pendejo, y por lo que veo prefieres dormir que gozar de una verdadera hembra caliente”.
No podía creer lo que había escuchado, mi suegra estaba en celo y había pensado en mí para quitárselo.
“ Ya te dije cabrón, si no aprovechas para cogerme de una buena vez, ya no habrá otra oportunidad. Saco su mano y se chupo dos dedos antes de seguir vistiéndose. Por mi parte me dirigí a la cocina a esperar que saliera y acomode mi bulto para que se notara la gran erección que traía, cuando ella salió y vio luz fue hacia allá y me vio tal como yo quería.

“Pensé que ya te habías dormido”- me dijo sin dejar de verme el paquete.
- Baje por agua, para tomarme una pastilla.
-Regálame tantita, por favor. – me pidió dándome un vaso. – gracias, hasta mañana – agregó relamiéndose los labios de una manera muy excitante. Y se fue a su recamara dejándome sorprendido, por su actitud, pues había dicho que quería que la montara y al estar frente a mi y ver que yo también estaba caliente, había salido huyendo como colegiala espantada, pero en fin, deje pasar un tiempo y me acerque a su dormitorio donde escuche sus ronquidos pensando que fingía trate de abrir la puerta y el coraje me invadió al descubrir que la había cerrado con seguro. Busque la llave, pero esta no estaba en su lugar.
“Que mierda eres Puta, primero me calientas y luego te encierras. Ahora por eso te voy a romper el culo y me voy a vaciar en tu boca mendiga perra”.
Me fui a mi habitación mentándole la madre a la muy cabrona y me dispuse a dormir.

- Pepe Pepe, Pepe ya es hora, son las seis, se te va ha hacer tarde. Yo me hacía el dormido, hasta que sentí su mano en mi pierna izquierda moviéndose cerca de mi pito, el cual estaba paradísimo, pues esa noche había soñado que me la cogía.

- ¡Ehhh!
- Ya son las seis – dijo retirando muy despacio su mano.
- Ya voy gracias.

Ese día en la oficina solo pude pensar en como le iba a hacer. Cuando llegue a la casa, la encontré durmiendo a los niños y me dispuse a darme un baño, pero a propósito deje mi ropa en el sillón mientras cenaba, de reojo veía como ella observaba una tanga con la que suelo sorprender a mi esposa cuando me la quiero coger; y vi que con cualquier pretexto se agachaba para que pudiera verle sus tetas, libres, bajo su playera de la pijama y que notara la marca de sus calzones, en una de esas, note una figura muy peculiar en sus piernas. “Puta madre, traes liguero”. – dije en voz muy baja.
- ¿me hablabas?
- no, solo recordé algo
En un descuido de su parte, entre a su recamara y vi las llaves, las cuales tome sin hacer ruido y salí. “ Hoy no te me escapas” – dije. Seguí cenando y ella se sentó frente a mí con un plato de cereal, nuevamente aproveche que se distrajo y le puse una de mis pastillas para dormir, ya que ella seguía fingiendo respeto y decencia, cuando yo intentaba algún avance.
Terminamos de cenar y ella entro al baño, yo rápidamente fui a mi lugar de observación y pude comprobar que traía un ligero coqueto y unos calzones transparentes muy chiquitos, que por cierto, yo no le conocía. Termino de hacer del baño y se acomodo la ropa, al tiempo en que decía. “¿No sé por que si eres el esposo de mi hija, me gustas y me pones tan caliente, cabrón?”.

Cuándo salió, me dio las buenas noches con un gran bostezo, “¡ah, que sueño traigo! – comento y se metió a su recamara. Yo escuche como ponía el seguro e instintivamente toque las llaves.
En el baño solo me hice una gran chaqueta pensando en lo que me iba a comer esa noche y cuando salí, escuche sus ronquidos, por lo cual, me quite la toalla y solo en tanga me dirigí a su puerta con las llaves en las manos.

Toque algunas veces y ella seguía roncando, entonces hice mas ruido para ver si despertaba, pero no lo conseguí, así que ya seguro de que no había problema, abrí la puerta y prendí la luz que da al patio, a fin de ver como estaba acomodada. “Así que me estabas esperando, Puta” – le dije al ver que se encontraba boca arriba sin tapar y que solo tenía puesto su liguero y su calzoncito.

Sra. Sra. – le dije cada vez mas alto, ella seguía dormida; “te voy a encular, perra” – le dije casi al oído y al ver que no despertaba saque mi verga y se la pase por la boca, la cual estaba un poco abierta, por sus ronquidos, así que se la fui metiendo poco a poco y después empecé un suave mete y saca, mientras sobaba sus tetas con una mano y con la otra le acariciaba la panocha sobre sus calzones.
Mi suegra comenzó a gemir, al poco tiempo y yo la fui acomodando para poder mamarle su peluda concha y aunque no quería sacarle mi pito de la boca, éste se salió y ella gimió más fuerte. Por mi parte comencé con la mamada de panocha, ya que si ella despertaba, quería tenerla super caliente para que no dijera nada por mi atrevimiento. Rápidamente le hice a un lado su calzón y abriéndole su peludo chango, le pegue la lengua y comencé a frotarla contra su clítoris, sus gemidos fueron haciéndose más fuertes y su panocha estaba super mojada. Jamás imagine que se mojara tanto, de hecho me había asegurado de llevar un lubricante para podérmela coger, pues en una ocasión, cuando ella todavía tenia “novio”, encontré entre sus cosas un lubricante vaginal; pero en esta ocasión no lo ocuparía, pues estaba tan lubricada que no me iba a costar trabajo.
- Que rica estás, pinche nalgona – le dije separando mi cara para tratar de meterle mi verga otra vez en su boca y no se si por la posición o por que ya se encontraba totalmente erecto que no lo conseguía, pero ella al sentirlo en sus labios, los abrió y pude nuevamente sentir el rico calor de su boca. -¡ooohhhhhh! Que sabrosa boquita tienes Puta –dije, disponiéndome a seguir chapando su panocha y sin mas le restregué mi cara en la entrada de su empapado agujero, como deseando meterle esa cabeza y ella levantaba su cadera al sentir mi lengua lamiendo por dentro de su cuca. No es mentira, pero a cada lenguetazo ella se mojaba mas, tanto que llegue a pensar que si me lo proponía podía meterle mi cuerpo entero. ¡oohhhhh! Cabrona estas y me pones tan caliente – le dije quitantando mi cara y frotándola con mis dos manos, las cuales apenas cubrían su zona púbica, incluyendo pelos y todo.
En ese instante, la locura me invadió y comencé a frotarla de una forma muy salvaje, después le acomode sus calzones y sobre ellos puse mi boca chupando el jugo que contenían, a ratos pasaba mis manos por sus nalgas y al sentirlas casi desnudas, me invadía una gran excitación, como nunca antes las había sentido, así que nuevamente la moví para besárselas y manosearlas a mi antojo.
La verdad es que a estas alturas ya no me importaba nada. Estaba disfrutando y haciéndola disfrutar también a ella. Estaba tan entretenido con su culo que me había olvidado de sus ricas tetas, a las que dirigí mis manos y con sus jugos remoje para jugar con ellas. Yo la manoseaba sin cuidado alguno y decidí que ya era tiempo de otra cosa, así que en esta ocasión le metí tres dedos en su concha, los cuales se le fueron completos por lo mojada que estaba, sus jugos le escurrían entre sus nalgas y con la otra mano le iba lubricando el culo, ese culo que tanto había deseado y que hoy estaba a mi disposición, así que lleve mi lengua hasta ahí y al hundírsela, sentí como la suya comenzaba a frotarse contra mi verga y jugaba con ella.
Por un instante pensé que se había despertado, pero no le di importancia, pues ya estaba bien caliente y eso era lo que yo quería, así que le clave un dedo en el culo y ella solo suspiro y siguió chupando mi gran caña, pero ahora lo hacia con mas ganas, pues le hacia como si la fuera a sacar de su boca y luego la absorbía de una manera increíble, lo hacia tan rico que por poco y me vengo. Tuve que concentrarme en dedearle el ano y la cuca para evitar la venida. Por suerte ella se saco mi palo de la boca y comenzó a decir.
- ah, así, así, si cabron que rico lo haces, ya me hacia falta esto. Ooohhhh que bien me comes el coño, cómeme toda no seas puto, rómpeme la concha y el culo, hazlo aunque sea en sueños. Ooohhhh grandísimo culero, me tienes tan caliente, ojala fuera verdad que mamas y coges tan rico.
- Esto es real, puta – le grité al tiempo en que le hacia a un lado los calzones y comenzaba a meterle mi verga.
- Que haces imbecil? – pregunto al abrir los ojos y mirarme entre sus piernas.

Yo sin darle tiempo a nada se la clave y aunque estaba hecha agua, me la apretaba delicioso.
- aayyyy, hijo de la chingada, sácamela que me duele, sácamela no seas cabrón. Soy tu suegra y no te di motivos, aaaahhhh! si no me la sacas te voy a acusar de haberme violado y le voy a decir a mi hija. Aaaayyyy sácamela, de verdad me esta doliendo, nunca me habían metido una verga tan grande. – me dijo, mientras que con el pretexto de zafarse movía sus caderas hacia a tras, pero yo que la tenia bien agarrada la jalaba hacia mi, logrando con ello retacársela hasta el fondo. Por su parte me agarro de las muñecas intentando que la soltara y me las apretaba mas fuerte con cada embestida.
- ya cabrón, ya déjame, sácamela por favor, de veras me estas lastimando.
- ni loco, putita, ya quería tenerte así y tu también, no te hagas pendeja. ¿A caso crees que no escuche cuando dijiste que me querías en tu culo?
- aayyyyyy! Si, pero no había visto que la tenias tan grande y sobre todo tan gruesa.
- Pues, es para que veas que también tú me calientas y mas con esas nalgotas de yegua que te cargas.
- ¿De veras te gustan? – dijo comenzando a acariciarme el pecho.
- Me encantas. Estás más buena y eres mas calientes que todas tus hijas juntas.
- Comete mis tetas para que me calientes mas y ya no me duela tanto. ¡ahhhh! La tienes enorme.
- Y eso que estas bien mojada, perrita.
- Ooooohhhhh! Eres un verdadero cabrón, mira que montarte a tu suegra.
- Y tu una verdadera zorra, pues te estas cogiendo al esposo de tu hija.
- Aaaayyyyyyy, siiiiii! soy una puta, pero es por culpa de este yerno tan vergon que tengo. ¿Acaso crees que iba a perder esta oportunidad?
- Ya cállate y muévete perra, clávatela toda hasta que te salga por la boca, Puta.
- Oooohhh ssssiiiiii lo que tu quieras, aaaaayyyy puto que verga tan rica.- dijo al tiempo en que lanzaba sus caderas hacia mi vientre, haciéndome sentir como chocaba mi pito con su matriz.
- Aaaahhh cabrona, síguele así, que no te la pienso sacar en toda la noche.
- Ssssssiiiiiiiiii, papito, no me la saques nunca, me gusta como la tienes y lo bien que la usas.
- Aaaaahhh, pero si tú coges como ninguna, me estas ordeñando delicioso.
- Ooooohhhhhh si, así, así, dame mas duro, no seas puto y cógeme mas fuerte, no importa que me rompas la panocha, dale sin miedo que ya me estoy viniendo otra vez.
- Ooohhh pinche suegrita, aunque era lo que mas deseaba, jamás imagine lo rico que iba a sentir al montarte.
- Dale, dale, dale duro, así, asíiiiiiiii, oooohhh no te pares me estoy viniendo, síguele cabrón que mi concha necesita mucha verga. Oohhh. Que rica vergota me estoy comiendo.
- Que bueno que te guste, porque ahorita te la voy a meter por el culo, hasta que te cagues pinche nalgona.

Y tras decir eso, volví a enloquecer y comencé un bombeo frenético. Mi suegra se agarraba y se jalaba los senos, al tiempo en que giraba sus caderas a todo lo que daban.

- Aaaaahhhhh aaaaahhhhhhhhhh nunca me habían hecho gozar tanto. Me estoy viniendo otra vez, así, si, si, si cabrón, así duro, duro no te detengas que estoy acabando, dale, dale, así, oooohhhhhhhhhh siiii. Uuuffffff. Que rica cogidota me estas dando. ¡De haber sabido que eras tan potente!
- Pues, yo nunca creí que fueras tan caliente.
- ¿Y que esperabas? Con una verga como la tuya hasta la más fría se calienta.
- Ven putita, ahora móntame tú, quiero ver como brincan esas nalgotas.
Mi suegra se dirigió a cerrar la puerta y prendió la luz. – quiero vértela, nunca he visto una tan grande. – me dijo.
Mi verga estaba enorme, tanto que hasta yo me sorprendí.
- ¿Todo esto me estoy metiendo?
- Todo, tragona.
Guuuaaaauuu. Que grande y que buena esta; mira nada mas que mojada te la deje. Se me antoja comérmela, déjame probarla. Bueno ¿a ver si me cabe? Y sin decir más comenzó a meterla en su boca y a mamármela o como ella dijera a tratar de comérsela, pues me la chupaba y mordía con una maestría increíble, al mismo tiempo en que me la jalaba y jugaba con mis huevos, usando sus dos manos.
- Con esto si me lleno, es tan gruesa y esta bien caliente. En verdad es la mas sabrosa que he probado en toda mi vida. Decía y se la volvía a meter. Por mi parte, le agarre su cabeza y se la clave hasta sentir sus anginas.
- No chingues, cabron, me vas a ahogar.- dijo al zafarse y en medio de una sofocación.
- ¿Te gusta? – le pregunte pegándole en sus mejillas con mi reata.
- Es enorme, mejor me la meto. – comento y se dispuso a subirse en mi.
- Oohhh suegrita te ves riquísima. – le dije al ver como se acomodaba mi palo en su panochota y se la iba metiendo. Metía un poco y subía para bajar y meterse un trozo cada vez mas grande, hasta que se la empalmo completa.
- Aaaaaahhhhhhhhyyyyyyyyyyy que buena verga te cargas puto, como es que nunca te la había visto tan grande. Y porque nunca me la habías enseñado así, te juro que desde ese día me hubieras podido coger las veces que tú quisieras. Me gusta, me gusta, me gustaaaaaahhhhhhh siiiiiiiii.- decía al tiempo en que iba aumentando el ritmo de su cabalgata, la cual consistía en grandes brincos para sacar casi todo mi tronco de su puchita y luego se dejaba caer lo cual combinaba con unos giros de cadera que me tenían a mil, además de la imagen de su cara distorsionada por el placer, sus tetas brincando sin control y por supuesto la visión de su peludo chango, abierto al máximo, era por demás extraordinaria.
Me enderece un poco y comencé a mamar y morderle sus grandes melones. Se los chupaba y jalaba con los dientes, mientras con las manos abría y cerraba sus enormes nalgas.
-Oooooohhhhhhhhh. Asíiiii, asíiiiiiii, siiiiiii mi vidaaaaaaaaaa, ssssiiiiiiiii mi reeyyyyy, muérdeme mas duro, no pares, cogete a tu suegra que esta muy caliente por ti, por tu gran vergaaaaaaaahhhh.
Yo no hacia caso, pues estaba entretenido lubricándole el culo con los jugos que de ella salían. Ese culo que era mi sueño y que hoy lo iba a gozar, para cumplirlo, así que sin contemplaciones le clave dos dedos y se los moví al ritmo de sus brincos.
- Aaaaaaaaggggggggg siiiiiiiiiii, sssssssiiiiiiiiiii. Que rico me coges, dame mas, por favor no dejes de hacerlo nunca. Oooooohhhhhh que cogidota tan rica me estas dando, de veras que ya la necesitaba.
-No te la voy a sacar nunca, grandísima Puta, oooohh si, sigue así, muévete mas cabrona, así, asíiii aasssssiiiii, aaaahhhhhhh! Que rico lo haces, perrita.
- Ooohh cabron me llenas toda. Nunca antes había sentido algo tan grande y tan adentro como hoy.
- Ahora ven acá zorra.- le dije mientras la cambiaba de posición, empujándola hasta que quedo recostada, le levante sus piernas hasta mis hombros y comencé a clavarla sin contemplaciones.
- Aaaaayyyy así me duele otra vez .
-Pues te aguantas pinche nalgona, porque te ves riquísima y no te la voy a sacar
- Ooooooohhhh si dale mas duro, cogeme hasta que me vuelva a venir.
Por mi parte lleve mis manos a sus chichotas y se las sobaba mientras seguía bombeándola fuerte.
- Aaaaaaaaaaaaaayyyy ssssssssiiiiiiii, sssssiiiii me estoy vaciando otra vez, eres bien chingon y la metes delicioso cabrón.
- Vamos perra, vamos mójame el pito con tus jugos.
- Aaaaaaaahhhhhh, que ricoooooo, síguele, no te pares, rómpeme la pepa con esa vergota. Oooooohhhhhh como me gusta.
Yo seguí taladrando su peluda panocha como poseído.
- Aaaaaaaaaaahhhhhhhhh sssssiiiiiiiiiiiii, yaaaaaaaaaa teeeeen, teeeeeen mi lecheeeeeeeeee ooooohhh – decía al tiempo en que su cuerpo se estremecía y de repente mi verga se vio empujada hacia fuera por una intensa descarga de liquido que salía de su concha, escurriendo entre sus piernas y mojando la cama.
- Te estas orinando, Puta?
- Nooooooooo, es mi lechita.- dijo temblando y recuperando el aliento
- Pues vaya que la traías atrasada y eso que ya te habías venido dos veces.
- Ooooooooohhhh, sssiiiiii, pero es que eres el mejor macho que me ha montado. Ven ahora quiero que te des tu leche en la boca.- dijo y comenzó a abrir su boca.
- Ni creas, pinche zorra, la estoy guardando para ese gran culote que te gastas.
-Mejor en mis tetas, ven ponla en mis chichis, te la voy a ordeñar con ellas.
- Dije en tu culo, así que ya ponte en cuatro patas.
- Noooo, no me va a caber.
- No te hagas con lo mojada que estas te entra hasta un bate de béisbol, así que ya voltéate.
La acomode, a pesar de su renuencia, y solo por saborearla, le di una buena mamada de culo. Era grandioso abrirle sus nalgotas con mis manos, mientras la escuchaba y la veía disfrutar como nunca, así que también le di unas cuantas nalgadas para aflojarla más. Finalmente acomode mi verga en su pequeño ano y empuje solo la punta.
- Ooooooooohhhhhh ssssiiiiiii cariñooooo, ahí la quería, me encanta que me enculen.
- Aaaaaaahhhyyyyy Puta, a mi me encanta tu colota.- le dije sujetándola bien de las caderas y dándole un fuerte empujón para clavársela de una estocada. Ella se quejo y trato de quitarse, al sentir como se iba abriendo su esfínter para recibirme. Sin embargo, yo se lo impedí y le anide todo mi pito en su ojete.
-Aaaaaaaaaayyyyyyyy sácamela cabron, no seas puto, me esta doliendo mucho. Sácamela, hijo de la chingada, que no ves que me estas partiendo en dos. – se quejaba, pero no le hice caso.
- Eso es lo que quiero perra, que te duela para que se te quite lo Puta y no vuelvas a desear otra verga que no sea la mía.
- Oooooouuuuuuucccchhhhhhh aaaaayyyy, no seas así, sácamela por favor- insistía con lagrimas en los ojos y la voz quebrada. Y agrego – sácamela por favor y te la mamo todo lo que quieras, pero ya sacalaaaaa.
- Ya te dije que ni loco, me quiero venir en tu culo y ahí me voy a vaciar.
comencé a limarla suavecito, mientras ella apretaba las cobijas y mordía la almohada sollozando.
-Oooooooooohhhh, pinche suegrita que buen trasero tienes y que rico me aprietas la verga. Por algo quería tenerte así desde que te conocí. Ooooooooohhhh eres un verdadero manjar para mi pito, cabrona, asíiii, asíiii aprietas increíble puerca y eso que ya te lo habían estrenado.
- Aaaaayyyyyyy, puto, vas a hacer que me cague.
- Te estas cagando, pero para dentro putita.
- En serio me vas a sacar la mierda.
- Eso quiero, puerca, que me embarres de mierda la verga y que me la limpies con estos calzoncitos para guardar un recuerdo de esta cogida tan rica.
- Aaaaaaaaaaaayyyyyyyy jamás me imagine que tu me fueras a encular tan sabroso.
- Pues ya ves
- Lo que ha de disfrutar mi hija contigo
- Tu sabes que a ella casi no le gusta el sexo
- Pero cuando te la coges ¿a poco no le gusta?
- Pues si pero solo lo hace por cumplir, en cambio tu, se ve que te encanta, además me enajenas. Por eso te quería clavar desde que la hice mi novia.
- La verdad es que yo también quería cogerte desde que te vi la verga, pues se me antojo por lo gruesa que la tienes, aunque no recuerdo que estuviera tan grande.
-Pues hoy es tuya, así que aprovéchala, porque ya no va ha haber otra vez
- No seas cabron, esta vergota va ser mía siempre. No la pienso dejar nunca.

Mientras yo seguía bombeándole el culo casi con desesperación, hasta que tras unos minutos el cuarto comenzó a llenarse con el olor de la mierda y mi pito al salir lo hacia con restos de la misma
- Ya ves te dije que me la ibas a sacar.
- Eres una cerda, mira que cagarle la verga a tu yerno.
-¿Y que esperabas, con este pinche animalote que tienes?
- Bueno, vamos a limpiarla.- le dije e intente romperle sus calzones.
- No, no, no mejor sigue cogiendome y al final te la limpio con mi boca.
- Bueno, si eso es lo que quieres.
Seguí embistiéndola cada vez mas fuerte, tanto que sus brazos se le doblaron y cayo de bruces, y para no safarse levanto el culo, por mi parte me levante y la jale de las caderas doblándola por la mitad, con su pies y sus manos en la cama, pero con el culo empinado y le seguí dando mas fuerte, hasta que sentí que me venia.
- Querías mi leche en tu culo, ¿no perra? Pues tenla, te la voy a dar toda.
- Oooooooohhhh si mi rey, siiiiii dame toda tu lechita en el culo, llénamelo anda papi vente.
- Uuuuuuuuuyyyy cerda que rico, que rico me la ordeñas, ten es tuya, me la sacas delicioso.
Se la clave hasta el fondo, mientras me vaciaba. Ella se abría las nalgas con las manos y se empujaba hacia atrás para meterla más. Al terminar me deje caer sobre ella y sobando sus tetas, le chupaba y mordía el cuello.
- No la saques, quiero sentirla hasta que se salga sola.
- Oooooooooohhhhh suegrita, que deslechada me acabas de dar, de verdad que nunca me habían sacado tanta leche, no cabe duda que eres una verdadera puta. Si, la puta con el culo más caliente y delicioso que mi pito haya podido gozar.
Al sentir que mi erección no cedía, mi suegra bajo su mano y la llevo hacia atrás sacando mi verga de su trasero sóbandomela – mira nada mas que sucia la tienes – dijo al sentir en sus manos toda la mierda y la leche que en ella se encontraba.
- Límpiala, le dije, volteándola boca arriba y sentándome en su panza, se la coloque entre sus grandes pechos y comencé a limárselos. –chupala, saca tu lengua y límpiamela.- agregué.
Ella lo hizo sin ningún gesto de asco, e incluso la suciedad que tenia en sus manos la embarro en sus pezones y levantaba la cara para meterse un pedazo mas grande cada vez, después la saco y con su lengua la recorría desde la base hasta dejarla completamente limpia.
- Orinarme la cara, por favor. Bañame con tus meados.
Yo obediente, me levante y comencé a bañarla toda, sobre todo sus senos y la cara, ella abría su boca y tomaba lo mas que podía. Una vez que termine, se sentó y me limpio las ultimas gotas con su lengua, después me recostó y me puso su gran panocha peluda en la boca, entendí de inmediato lo que quería, así que comencé a chuparle la concha, pero sus planes eran otros, porque comenzó a darme una rica lluvia dorada. Lo hizo riquísimo, pues empezó en mi cara y se fue bajando hasta terminar sobre mi pito. Agarro una cobija y me quito, de la verga, los restos de suciedad y después se ensarto de nuevo por la concha..
- Oooohhhh esta deliciosa, de veras que ya me hacia falta una buena cogida, así como esta.
- ¿Pues cuanto hace que no te montaban?
- Así de rico, nunca.
- ¿Y no tan rico?
- Como cinco años
- ¿Cinco años?- pregunte con sorpresa. – ¿y como aguantaste tanto, si se ve que eres bien golosa?
- pues me masturbaba, mientras me imaginaba que me culeabas.
- ¿Y por que no me lo pediste antes?
- Yo te lo pedía a gritos, pero tu nunca entendiste.
- Pues que pendejo soy, pero te aseguro que a partir de hoy vamos a aprovechar el tiempo.
- Eso espero, porque quiero estar siempre satisfecha y con esta vergota no me va a costar trabajo lograrlo.
Mi suegra subía y bajaba suavemente y yo levantaba la cadera para que se le metiera toda, y con eso conseguía hacerla disfrutar, pues sus gemidos y su cara me lo decían.
Después de un buen rato de hacerlo así, volvimos a cambiar de posición. Ahora ella se acostó boca abajo y se abrió las nalgas.
- ¿La quieres otra vez en el culo, eeehh?
- Primero en mi chochita.- dijo levantando un poco su cintura, para que pudiera metérsela. Se la deje ir de un jalón, sin ningún cuidado y comencé a limarla, subiendo y bajando el ritmo para hacerla que gozara mas.
- Acuéstate sobre mi y abrázame.
Yo la obedecí y metí mis manos por debajo para agarrar sus grandes pelotas y volví a jugar con ellas. Se las apretaba y las jalaba con fuerza.
- Oooooohhhhhhhhh sssssssssiiiiiiiii cariño, me gusta como me coges, sigue así, que me vas a volver a vaciar.
Aumente el ritmo de mis embestidas hasta que por lo duro que le daba mi pene se salió y fue a parar a su hermoso trasero, el cual aun se encontraba abierto y lo engullo hasta la mitad.
- Por lo que veo de veras que te gusta mucho mi “colita”.
- ¿“Colita”? pinche nalgona, tienes el mejor culo que haya visto.
-¿De veras?
- No te hagas pendeja, bien sabes que cualquier hombre desearía abrirte las nalgas y darte por aquí.
- Si, pero yo no quiero a cualquiera, yo solo quiero este pitote, anda métemelo todo y demuéstrale a tu suegra que tanto te gusta a ti.
- ¿Eso quieres? Pues eso vas a tener.- le dije aumentando la fuerza con la que le taladraba el trasero haciéndola gritar y dejándole ir nuevamente todos mis mocos.
- No seas cabron, te dije que quiero tu leche en mi boca.
- No hay problema, sácamela. – le dije acostándome boca arriba y jalándola, suavemente, de los cabellos. Anda mamamela hasta que me venga otra vez.
- No porque me la vas a querer meter toda, como hace rato.
- ¿Y no te gusta?
- Si, pero no me cabe toda.
- No te preocupes, ahora tu vas a llevar el control, es mas vamos a hacer un 69 para que sea mas fácil.
Mi suegra obedeció y al sentir mi lengua chupando su rico bizcochito, se dio a la tarea de darme la mejor mamada de toda la noche e incluso se la metió toda en su boca y solo la sacaba para tomar aire y pasársela por toda la cara.
- ¿No que no te cabía?
- Esta riquísima, me encanta, uuuuuyyyy que pinche culebrota me encontré.- decía y se la volvía a meter. Yo mientras retribuyéndole el favor le dedeaba su culo con toda la mano y chupaba su chocho como un demente hambriento.
- Aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhh, eres unicoooooooo mi rey, me estoy viniendo otra vez, no te pares, sigue asi, asi, asssssiiiiiiiii, grandísimo cabroooooooooonn – gritaba mientras volvía a mojar mi cara y mi cuello con sus jugos. – lo haces increíble – agrego temblando y recuperando su aliento
- Cállate, puta y sigue chupando que ya me quiero venir. Ella se acomodo mi pito entre las tetas y comenzó a deslizarla entre ellas y con la boca abierta recibía un poco mas de la punta, la cual lamía con su lengua.
- Eso es putita, assssiii, sigue aassssiii que me la estas sacaaaaannndoooooooohhhhhhh. Ella aumento el ritmo y logro su cometido, mi leche le entro directo en su boca y ella la recibió con un gran vicio, que parecía que nunca la había tomado así.
- Aaaaaahhhhh eres uunnaaaaa zzzzoooooooorrrrrraaaaaaaa, aaaaahhhh coges como ninguna.
- Pero si tu no te quedas atrás. Me dejaste bien servida.
- Vamos a bañarnos.- le dije y en eso escuchamos que abrían la reja de la casa.
- Es mi hijo, ya son las seis- dijo con cierto nerviosismo.
- No te preocupes, tu cierra y yo le digo que te sientes mal.
Así lo hice y mi cuñado se fue a dormir, yo me metí a bañar y en eso entro mi suegra.
- Vengo a bañarte corazón, te lo mereces.
- Ooohhhh gracias, perrita, de verdad que esta ha sido la mejor cogida de toda mi vida.
- Y la mía también, no lo dudes. ¿me la vas a seguir dando verdad?
- Diario si tu quieres.
- Pues si quiero y vamos a empezar con la de hoy.- me dijo al tiempo en que me sentaba en el retrete y apuntaba mi pito a su culo, ella comenzó a descargar su suciedad sobre mi, nuevamente, parado pepino. La cual en esta ocasión le salió aguada y me escurrió hasta los pies, cuando termino se ensarto otra vez por el trasero.
-De veras que puta mas caliente no pude haberme encontrado.
-Y que esperabas? cinco años sin verga y me encuentro esta. Tan grande y aguantadora. oooooohhhhh siempre había soñado con hacer esto, pero nunca me había atrevido y solo me tenia que conformar con que me sacaran la mierda cuando me enculaban y después se las limpiaba con mis calzones.
- ¿Ah si? ¿y ahora como me la vas a limpiar?
- así.- dijo dándose la vuelta y orinándomela..- ¿te gusta? – pregunto.
- Me encanta, pero ya vamonos a bañar, porque se me hace tarde.
Nos bañamos o mejor dicho nos mojamos, porque me la pase limándole ese gran trasero mientras le sobaba el coño con una mano y las tetas con la otra hasta que nos venimos.
- Descansa porque hoy en la noche no vas a volver a dormir.
- Eso espero- contesto.
Por demás esta contar que el resto de la semana nos la pasamos haciendo todo tipo de perversiones que se nos ocurrían, incluso lo hicimos en la cocina mientras mi cuñado estaba en el comedor desayunando. Así que hasta la fecha somos los mejores, los más satisfechos y los más discretos amantes del mundo.

Si te gusto este relato y eres una mujer madura con ganas de vivir una experiencia similar, escríbeme a Y la pasaremos muy bien.

Mi borracha soledad

December 23, 2009 by admin  
Filed under Voyeurs y Exhibicionistas

Oleadas de placer guiando las entradas y salidas de mis dedos cada vez más rápidas, un grito que se va desencajando y la explosión liberadora me recorre, mil descargas eléctricas rondando mi cuerpo y siento que voy llegando, que desde lo más profundo de mí va saliendo ese grito prolongado mezcla de dolor y el placer arrancado por tu ausencia.

Aquí sentada rodeada de objetos inanimados, tan fríos y sombríos como la propia expresión de mi rostro. Sintiéndome tan sola, desorientada y a la deriva. Quemándome en el interior del más primitivo deseo por tí, que no estás. Tengo un grito atravesado en el pecho y grandes deseos de llorar, pero mi rostro continúa fríamente sereno, incapaz de generar emoción alguna. Mis ojos secos, mi garganta muda, quizá no pueda llorar más, quién sabe si hasta esa capacidad he perdido o me la han quitado. No sé…no quiero saber.

Luego de colgar contigo caminé desnuda hasta mi sala, botella de tequila en mano, me senté en el suelo a intentar pintar lo que estoy sintiendo. Quiero exorcizar, sacar, destruir o mandar a volar toda la rabia, el dolor, los celos y esta maldita pasión por ti que me está consumiendo. Sin embargo, hoja tras hojas es un fallido intento. Ningún trazo, ningún color logra reflejar esta mezcla de sentimientos explosivos. Por tí estoy aquí sentada, con la piel fría y el pecho ardiendo, bebiendo tequila y hablándole al silencio…intentando llorar por ti.

Eh…tú…dime… Contéstame ¿Cómo dibujo ese grito intenso, largo, salvaje, vehemente, atormentado, puro, maldito y sagrado que llevo atravesado en el pecho? ¿Cómo con colores y trazos, ilustro ese grito agónico que revela la más absoluta e incomprensible soledad? Si pudieras contestarme eso, si alguien pudiera contestarme y liberarme de tí. Mientras bajo un trago del amargo y ardiente licor, comienzo a pintar mis pies del más profundo rojo.

Disfruto del cosquilleo que hace el pincel en mi piel y del vago mareo que el tequila provoca en mí. Como en una sensual danza voy trazando líneas en mis piernas, me encanta sentir el frío de la pintura bajar en leves chorros desde las rodillas hasta el interior de mis muslos. Mientras, recuerdo tu sonrisa y recojo la pintura con el pincel y mis dedos para esparcirla desde los muslos hasta las caderas, recorriendo lentamente mis ingles de arriba hacia abajo.

¿Dónde estás ahora que te necesito tanto? Suelto el pincel, quiero pintarme con los dedos y pienso que son tus manos las que recorren mis nalgas apretándolas levemente, haciendo círculos. Sumerjo completamente mis manos en el bote de pintura negra. Disfruto sentir su espesura cuando la esparzo sobre mi vientre, dibujando el camino de la lujuria y el deleite hasta mi monte de venus, camino del solitario deseo.

Estoy palpitando por ti, recordando tu mirada triste y enigmática y mis ganas de verte feliz. Rodeo con las manos mis senos, enmarcándolos, tiñendo de negro los sonrosados pezones. Mil sensaciones recorren mis pechos, con cada caricia piden más, y la impúdica danza de mis dedos se va haciendo en cada segundo más salvaje.

Tendida en el suelo, junto y separo mis piernas, gozando de sentir como continua resbalando libremente la pintura por mi piel. Acaricio mi cuello y mis hombros, abrazándome y recordando tu olor, y tu manera despechada de beber por ella. Yo bebo por tí, por mis ganas insatisfechas de tí, busco el tequila y me doy un trago directo de la botella dejando que un nuevo chorro baje entonces desde mi boca hasta el pecho y descienda lascivamente hasta mi sexo ya húmedo por ti.XOX1

Pinto tu rostro en el mío, es el contorno de tus ojos y tu boca el que siguen mis dedos merodeando en mi perfil. Mi clítoris erecto, insoportablemente sensible sintiéndose tan solo como yo, me reclama atención palpitando salvajemente.

Mis dedos llegan hasta el rodeándolo con ternura, y me estremezco de puro gusto. Lo frotan suavemente en candente ritmo como bailando al son de tambores africanos, mis caderas se unen a su danza, restrego con fuerza el sexo hacia mi mano, buscando…pidiendo…luchando por conseguir más placer. Mis nalgas chocan contra el frío suelo, y de mi boca van saliendo suaves gemidos cuando con mi otra mano acaricio mis pechos y vientre resbalando por mi piel mojada de pintura y alcohol.

Necesito más, mucho más, aumentar el ritmo, dejarme llevar por la danza…los tambores retumban en mi cabeza los puedo escuchar llenando esta habitación. Froto las paredes de mi vagina, me penetro con dos dedos y a la velocidad del rayo el éxtasis recorre mi espina dorsal.

Me muevo en total abandono y frenesí viendo uno y mil cuerpos danzando alrededor de una hoguera, contorsionándose como el mío al ritmo de tambores. Gemidos hechos canciones, mientras en mi interior se va librando una guerra sin cuartel y mientras lo comprendo todo. Aquí a través de mí te voy amando a ti, queriéndote inventar un nuevo mundo a fuerza de colores, trazos y versos. Esta es mi lucha por ti sin que te des por enterado…y entones se retuerce mi cuerpo ante la final llegada del placer.

Oleadas de placer guiando las entradas y salidas de mis dedos cada vez más rápidas, mis pechos tensos…un grito que se va desencajando y la explosión liberadora me recorre, mil descargas eléctricas rondando mi cuerpo y siento que voy llegando, que desde lo más profundo de mí va saliendo ese grito prolongado mezcla de dolor y el placer arrancado por tu ausencia.

Es entonces cuando en mi borracha soledad, desnuda, húmeda y satisfecha, puedo al fin… llorar por tí.

Mi novia y mi hermana

December 21, 2009 by admin  
Filed under Incesto

Buenas mi nombre es (digamos Manuel) y hace un par de años mi hermana me confeso, que era lesbiana. Yo no le di importancia, hasta el día justo en que empece a salir con una chica, y ella la miraba con otros ojos. Yo me considero un chico normal, del montón ni feo ni guapo, eso si mido 1.90 cm estoy un poquitín gordito y me mide aproximadamente unos 20 cm, 23 años. Mi hermana María es de 1.70 cm 63 kilos aproximadamente 95/70/90 aproximadamente, cara de angelita, tienes 18 años.

Como iba diciendo, notaba a mi hermana en sus miradas que había algo mas que un saludo o una sonrisa, me resultaba curioso, para nada algo molesto. Mi chica es morena 1.65 cm 60 kilos aproximadamente 100/70/95 aproximadamente y muy caliente.

La cosa empezó una tarde que mis padres se habían ido, entonces claramente mi chica vino a mi casa y nos fuimos al cuarto directamente por razones obvias ajaja. Claro mi hermana llego en mitad de la pasión y no nos dimos cuenta, al salir del cuarto a media tarde, bajamos las escaleras y al llegar a la cocina la vemos viendo la tele y con una sonrisa picarona, me dio un poco de vergüenza, y mi chica se sonrojo también un poco. Despedí a mi chica en la puerta con un beso tierno y me dirigí a la cocina para merendar, cuando estaba sacando la leche del frigorífico mi hermana me pregunto lo siguiente:

-Manuel se te nota en forma- con risa picarona y yo no supe que contestar se hizo otro silencio y me pregunto entonces.
-Tiene mesenger ella?- y respondí
-Si lo para que lo quieres?-
-Me cae bien quiero quedar un día con ella para ir a tomar algo, no te importa no?
-Para nada aquí tienes-

Se lo apunte en un papel y bueno no paso nada mas trascendental aquella noche.
Los días pasaron, ellas de vez en cuando quedaban, ninguna novedad y no se volvió a repetir la situación incomoda, andaba con mas cuidado y todas esas cosas.

Un día volvíamos de la calle de marcha mi chica y yo, mis padres estaban de viaje, y María estaría de marcha también. Veníamos con unas cervezas de mas, y nos fuimos directos a mi cuarto, la puerta se quedo abierta sin darnos cuenta y ella comenzó a bajarme los pantalones poco a poco nos desnudamos y me sentó en la cama. Ella comenzó a lamerme el pene de arriba a abajo de una manera increíble, estaba en cuatro patas al suelo con su culo mirando a la puerta y cuando mas dura la tenia, levante la mirada y allí estaba mi hermana mirándonos con cara de lasciva, en ese momento no sabia que hacer, y sin que mi chica se diera cuenta con la mirada y la cabeza le hice el gesto de que se fuera, entonces se fue dirección a su cuarto, en parte no sabia que hacer yo, así que seguí disfrutando y entonces apareció ella a los 5 minutos, desnuda, con esos pechos tan tersos y esos pezones tan jugosos, y traía un arnés a la cintura con un pene de goma, tan grande como el mio, y se acerco poco a poco a nosotros. En ese momento no sabia que hacer, entonces mi chica giro la cabeza y saludo a María como si nada diciendo – Hola preciosa – Entonces me quede atónito sin saber que hacer, mi hermana como si no estuviera yo, se arrodillo tras mi chica y con su falo de goma, comenzó a meterselo en la vagina poco a poco. Mi chica gemía mientras no paraba de tragársela entera hasta el fondo, y de ver esa imagen ya no pude mas y me vine bien dentro de su garganta, tragándose ella un poco, y lo otro que salio de sus boquita lo lamió bien para dejarme limpito.

Mi chica y María se levantaron para ir a mi cama. María coloco a mi chica en la cama a 4 patas giro su cabeza y me dijo:
-Manuel dame por atrás mientras se lo hago a tu chica-
En ese momento se volvió a poner dura como un roble y mientras ella comenzaba a cabalgar a mi chica, me coloque tras mi hermanita con la punta bien dura en su entrada y ella fue la que con el vaivén de hacérselo a mi chica iba metiéndose mi pene en su cola, cuando estaba a mitad, me suplico que se la clavara entera por favor. Sin poder mas, agarre su cintura me clave entero y comencé un vaivén frenético, que hacia que mi hermana se cogiera de forma acompasada a mi chica. Cuando ya no pude mas le dije a mi hermana que me venia, entonces me dijo lo quería en la boca, así que se arrodillaron ambas en el suelo, María me pajeaba con su boca abierta mi chica me lamia las bolas termine por segunda vez en la angelical cara de mi hermana. Acto seguido mi chica limpio la cara de mi hermana y se besaron largo tiempo, bajando así en este momento a la cocina a por una bebida.

Cuando subí, la imagen que vi fue la siguiente, mi hermana con el arnés puesto tumbada en la cama y mi chica cabalgando encima del pene de goma, con sus manos abriendo las nalgas, y pidiéndome que la cogiera por atrás. Sin pensármelo, cuando hube lubricado bien mi pene comencé a meter la punta poco a poco hasta llegar al final, acompasandome con los movimientos de mi hermana, entrando yo, saliendo María y viceversa poco a poco aceleramos los movimientos, mi chica temblaba de placer, lloraba a veces, pedía mas, hasta que se vino dos veces, mojando a mi hermana del todo, finalmente sin poder evitarlo me vine dentro de ella llenándola de mi calor.

Mi chica fue al baño a limpiarse, y yo me quede con mi hermana tumbado en la cama desnudo diciéndole al oído que la quería y la amaba, y ella me dijo al oído, – ¿te ha gustado lo que teníamos planeado para ti?, llevamos un mes planeando para que nos cogieras a las dos – y comenzó a reírse, cuando volvió mi chica se tumbo en mi otro lado de la cama y nos quedamos dormidos. cuando nos despertamos se fue mi chica, y nada mas cerrar la puerta al darme media vuelta estaba mi hermana con cara de diablita, desnuda y llamándome con el dedo indicie, pero esa historia os la contare en el siguiente relato, si os gustado este.

Un saludo y espero les guste chaoo

El estres del estudio

December 18, 2009 by admin  
Filed under Gay

Javier empezó a disfrutarlo y a masturbarse mientras Esteban sentía el mayor de los placeres en su culo. Primero fue un movimiento lento, después Esteban aceleró el ritmo con el que clavaba su pene en Javier. Se dejaba llevar por la excitación del momento, se detenía y volvía a empezar con consideración cuando recordaba que era la primera vez de su amigo.

Este había sido un día largo para Esteban. Las competencias nacionales de voleibol se aproximaban y al mismo tiempo llegaban los exámenes y trabajos finales del colegio. Tenía que dedicar mucho tiempo a entrenar y a estudiar. Había salido muy temprano de su casa, estaría en el colegio hasta el mediodía, de allí iría a entrenar toda la tarde y a las 5 iría directamente a la casa de Javier, uno de sus compañeros del colegio, con el que estaba haciendo un trabajo final.

Por la tarde, durante el entrenamiento, a Esteban se le pasó el tiempo volando y cuando se le ocurrió mirar el reloj eran ya las 5, hora en que debía estar en la casa de Javier. Tomó sus cosas y su morral y salió corriendo, no se duchó, no se despidió de nadie. Salió a toda prisa hacia la casa de su compañero. A las 6 de la tarde fue llegando, más cansado que nunca. Su amigo abrió la puerta de la casa y le reclamó por el retraso. Los dos jóvenes estaban ahora tensos, no solo porque la fecha de entrega del trabajo se aproximaba sino por la dificultad del mismo que les hacía pensar que no lo podrían entregar a tiempo. Esteban se disculpó e inventó como excusa que el entrenador no le permitió salir antes de la hora normal, incluso, para demostrarle a Javier su interés en llegar a tiempo, le enseñó lo que era evidente: no se había duchado ni se había cambiado su uniforme de vóley.

Javier decidió dejar el tema allí y más bien afanó a Esteban a subir al segundo piso, a su habitación, donde Javi había estado trabajando, pegado al pc desde las 3 de la tarde. Los jóvenes entraron en la habitación. Esteban tiró su morral al piso y de inmediato se sentaron frente al pc a trabajar. Esperaban sacar adelante el trabajo y sabían que podrían concentrarse pues no había nadie más en la casa y los padres de Javier llegarían bastante tarde. Durante la siguiente hora buscaron información sin ningún éxito, se desesperaron, discutieron fuertemente, en fin, se dejaron llevar por el estrés hasta que Esteban detuvo esa situación.

Esteban: ¿Sabes que Javier? Tomémonos un descanso, así sea de media hora, pongámonos a jugar, ¿tenés juegos en el pc? Javier: Bueno dale, pero solo media hora, esto tenemos que terminarlo hoy. Esteban: Si, si, es solo para sacarnos el estrés.

Javier abrió entonces uno de sus muchos juegos de pc y empezaron a jugar, a relajarse, la tensión empezó a disminuir y los amigos se estaban sintiendo mejor. Se encontraban en la mitad de una pelea virtual cuando Javier sacó una de sus mejores armas y acabó con la última vida que le quedaba a Esteban… Game Over.

Esteban: ¡Ah me mataste! Javier: Jaja es que el que se meta conmigo ya sabe que le va mal. Esteban: Jaja bueno, ¿jugamos otra o qué? Javier: Que más juegos, mejor te muestro algo más interesante que tengo guardado. Javier caminó hacia su armario y de abajo de mucha ropa sacó un cd.Esteban: ¿Qué tenés en ese CD? Javier: Ya vas a ver.

Javier puso el cd en el pc y seleccionó uno de los archivos. Inmediatamente Esteban entendió. Ante los ojos de los muchachos empezó a rodar un video de porno donde un joven bastante atractivo realizaba todo tipo de actos con dos mujeres. Era porno hetero de la más alta calidad.

Esteban: Ah ya entiendo, esto si nos relaja más, jaja. Javier: Yo te dije que esto es mejor que los juegos. Esteban: Si, jaja. El tiempo empezó a transcurrir mientras los muchachos no quitaban los ojos de la pantalla. Esteban estaba gozando plenamente de todo lo que veía pues no solo le atraían las dos mujeres sino también el atractivo protagonista y todo lo que hacía. Imaginaba que Javier, por su parte, disfrutaba viendo a las dos hermosas mujeres. Pronto se quedaron en total silencio, prestando atención solamente a los sonidos e imágenes del video. La excitación empezó a correr por las venas de los dos muchachos quienes tenían un aspecto serio y de absoluta concentración.

Esteban sintió como su pene empezaba a crecer y a hacer presión en su singular ropa interior y en su pantaloneta de vóley. Javier estaba empezando a sentir lo mismo en su cuerpo. Finalmente, con un orgasmo de cada uno de los tres protagonistas, el video llegó a su fin. Los dos muchachos se reclinaron casi simultáneamente en sus espaldares, libres de la intensidad de la concentración que tenían.

Esteban: Ese video está buenísimo Javier, me lo tenés que prestar. Javier: Si está muy bueno, es la primera vez que lo veo completo. Esteban: ¿Cómo así, no lo habías bajado totalmente? Javier: No, sino que siempre lo he empezado a ver y me toca parar para jalármela jajaja, es muy intenso. Esteban: jaja si, está muy arrecho. Javier: Si, mirá como quedé.

Javier señaló el bulto entre sus piernas que había crecido gracias a la erección provocada por el video y contrajo un poco su pene de forma tal que se moviera y Esteban pudiera observar su dureza por encima de los bluejeans que Javier tenía puestos. Esteban: Jaja si yo también quedé más o menos así.

A Esteban le estaba gustando la conversación, por un momento pensó que a su amigo podría interesarle descargar toda esa excitación que tenía acumulada con una paja, sin embargo, pudo darse cuenta que no era así.

Javier: Bueno, suficiente, sigamos con este trabajo. Si volvían a trabajar, Esteban perdería cualquier oportunidad de, al menos, hacerse una paja con Javier, así fuera cada uno en lo suyo. Tenía que pensar en algo. Esteban: No Javier espérate, ¿me puedo duchar antes? Es que ya me cansé de esta ropa sucia. Javier: Bueno está bien, pero no te demores, allí en el armario hay toallas y el baño es la primera puerta saliendo a la izquierda. Esteban: Listo no me demoro.

Dicho esto, Esteban se puso de pie y se quitó su camiseta, la dejó en la silla y caminó hacia donde había tirado su morral.

El cuerpo de Esteban era simplemente hermoso, sus abdominales, su pecho, su espalda. Esteban intentaba prolongar las cosas para caminar sin camiseta por más tiempo frente a su amigo. Disfrutaba ser observado. Javier, a pesar de estar concentrado en el computador, seguía todos los movimientos que su amigo realizaba, al fin y al cabo la habitación era pequeña. El siguiente paso para Esteban fue sacar una toalla del armario y sentarse sobre la cama, de espaldas a Javier, para quitarse los zapatos. Lentamente desamarró los cordones mientras su amigo podía ver perfectamente la espalda desnuda del joven deportista. Puso los zapatos a un lado y, se puso de pie. Tomó la pantaloneta de cada lado de su cintura y la bajó lentamente por sus piernas hasta quedar solamente en su ropa interior.

En este momento, Javier ya no estaba tan concentrado en el computador, más bien, estaba mirando a su amigo sin tanto disimulo. Le había causado gran sorpresa ver que Esteban usaba jockstraps y, por supuesto, que éstas le permitían ver todo el culo del voleibolista.

Javier: ¿Vos usás de esas? Esteban: ¿Qué cosa? ¿Jockstraps? Javier: Si, yo pensé que eran solo para jugadores de Jockey. Esteban: Jaja no, se pueden usar en cualquier deporte, son muy cómodas. Javier: Si eso estoy viendo, pero no cubren casi nada tampoco. Esteban: Si jaja, no se pueden usar en todas partes. Javier se puso de pie y se acercó a Esteban. Javier: Nunca había visto unas de estas. ¿Y no te tallan esas tiras? Esteban: No para nada, a la larga no las sientes.

Javier: ¿Te molesta si me las pruebo? Esteban: Bueno no, pero… ¿te las paso aquí mismo? Javier: ¿Si, o te da pena? Te podés cubrir con la toalla. Esteban: No, lo digo solamente porque….bueno, es que jaja, todavía lo tengo un poco duro por lo del video. Javier: A jaja, tranquilo eso se te nota por encima jaja, pero fresco, yo también estoy igual entonces no hay problema. Yo me volteo mientras te las quitas.

Esteban: Bueno está bien. Esteban tomó sus jockstraps y los bajó por sus piernas quedando totalmente desnudo a espaldas de Javier y con su pene algo crecido. Por su parte, Javier se fue quitando los jeans.

Una vez Esteban estaba cubierto con la toalla, le entregó los jockstraps a Javier quien se acomodó nuevamente de frente a su amigo y se quitó sus bóxers. La camisa que traía puesta cubría su pene. Mientras Javier se ponía los jockstraps, Esteban trataba de ver algo de sus piernas que no estaban nada mal, igualmente quería ver algo de su pene, pero no podía ser tan evidente. Total no alcanzó a ver nada de este.

Esteban: Listo, ¿cómo los sentís? Javier: Pues bien, se sienten bien…quiero verme en el espejo. Javier caminó hacia el espejo del baño. Esteban lo siguió. Esteban: Quítate también la camisa para que te veas mejor. Javier: Listo. Javier se quitó su camisa dejando ver su pecho, su espalda y su abdomen, los años que Javier había dedicado al fútbol habían ayudado a formar muy bien su cuerpo. La semi desnudez de Javier hizo que Esteban empezara a imaginarse mil cosas con el fuerte y definido cuerpo de su amigo.

Ahora estaban los dos jóvenes en el baño. Esteban con una pequeña toalla que rodeaba su cintura, Javier con los jockstraps de Esteban. Javier: Ve Esteban y ¿usar esto es requisito para todos ustedes? Esteban: No, solamente la usamos si queremos. Javier: Jaja claro y vos con lo vanidoso que sos con tu cuerpo, me imagino que te gusta andar casi desnudo. Esteban: Yo creo que el que vive enamorado de su cuerpo es otro, jaja…además, ante quien me voy a exhibir, ¿ante los otros jugadores en las duchas? Dijo Esteban en tono sarcástico.
Javier: No pues yo no sé, pero entonces, ¿por qué las usás? A vos te gusta mucho tu cuerpo y no me lo negués. Esteban: Jaja es que no es cualquier cuerpo. Javier: A ver, tensioná tus brazos, veamos que tantos músculos tenés.

Esteban tensionó sus brazos y su joven amigo apretó un poco los músculos del deportista para determinar su fortaleza.

Javier: Bueno si, tenés brazos fuertes, pero eso no dice nada porque igual en vóley se trabajan más que todo los brazos. A ver, tus piernas. Esteban tensionó entonces sus piernas y Javier se agachó un poco esta vez para tocar las piernas de su joven amigo. Javier: Bueno si también están duras Esteban: No solo duras sino definidas. Javier: Bueno de la definición no puedo decir nada porque tenés la toalla encima. Esteban: Ah pues vení me la subo. Esteban subió un poco la toalla para mostrar más de sus piernas a Javier. Las tensionó para que cada músculo se marcara. Javier las observó por un momento y luego empezó a tocarlas nuevamente para “determinar su fuerza”. Esteban no le dijo nada a su amigo por el hecho de volverle a tocar sus piernas, simplemente se quedó quieto esperando a que Javier terminara de hacerle el “test de fortaleza”. Javier lo tocó un poco en la mitad del muslo y luego subió sus manos hacia la parte superior, ya por debajo de la toalla, y alcanzó a rozar parte de los bellos púbicos y del escroto de Esteban. El joven deportista no hizo ningún movimiento y simplemente esperó a que su amigo retirara sus manos.

Javier: Bueno si se te ve fuerte y marcado, es un buen cuerpo lo tengo que aceptar. Esteban: Si, pero ya me estabas tocando más que mis piernas ¿no? Jaja. Dijo Esteban mientras se acomodaba la toalla y sentía que su pene crecía por acción de las “caricias” de Javier. Javier: Jaja Maricón no me digas que te excitaste porque subí un poquito las manos. Esteban: Jaja ¿un poquito? Me tocaste la verga y además con ese video que vimos estoy que exploto con cualquier cosa. Jaja. Javier: ¿Que te toqué la verga? Tampoco seas tan exagerado, solo te rocé un poquito y sin la menor intención.

Esteban: Bueno porque no pudiste hacerme más jajaja, porque se ve que tenías ganas. Javier: Jaja Maricón, de lo único que tengo ganas ahora es de una buena paja para poder sentarme y concentrarme en el trabajo. Esteban: Si se te nota que necesitás una paja, mira como tenés la verga. Dijo Esteban señalando el bulto de Javier que crecía bajo los jockstraps. Javier: Si jaja y seguí jodiendo y verás que me la hago y me vengo en tus jockstraps Esteban: Pues yo creo que si sos capaz porque estas super arrecho usando mis jockstraps, mirá como la tenés de dura.

Mientras decía esto, Esteban decidió arriesgarse un poco estirando su mano y golpeando, con dos dedos, el bulto de Javier por encima de los Jockstraps para señalarle que estaba duro y para conocer la reacción de su amigo. Esteban miró a Javier a los ojos y se quedaron así por un segundo hasta que Esteban dijo:

Esteban: Bueno vos no tenés ganas de salirte y yo tengo que ducharme así que si no te importa tengo que quitarme la toalla y entrar a la ducha. Javier: Ok yo mientras me voy quitando también estos jockstraps.

Esteban no entendió por qué su amigo no fue a su habitación a quitarse sus jockstraps, o mejor dicho, entendió perfectamente la intención de Javier. Total, el joven deportista se quitó la toalla exhibiendo su pene totalmente en erección y caminó por el lado de Javier hasta la ducha. Cerró la puerta de vidrio y abrió el agua.

Javier: Oye Esteban, pero vos también estás que explotás mira como tenés la verga. Esteban: Si yo estoy que me la jalo, es más, si no estuvieras aquí me la estaría jalando jaja. Javier: Bueno pues por mi no hay problema, jalátela. Esteban: ¿Y vos? Vos también estás listo para jalártela, estas que reventás los jockstraps. Quitátelos, dejala ver. Javier: ¿Ah es que tenés ganas de verla mariconcito? Esteban: Jaja solo fue un comentario con vos no se puede hacer ningún chiste, jaja. Javier: No, fijate, yo todo lo tomo en serio jaja mirá…

Javier se bajó la parte de adelante de los jockstraps con su mano izquierda, mientras que con la derecha sacó su pene dándole leves sacudidas. En seguida, Javier hizo algo que Esteban no esperaba. El anfitrión caminó hacia la puerta de vidrio de la ducha y se paró de frente a Esteban pegando todo su cuerpo, incluida su polla, al vidrio.

Esteban: ¿Y eso? ¿Qué, querés que te la sobe a través del vidrio? Javier: Poné la tuya, veamos cual es más grande. Le dijo Javier a Esteban con una sonrisa maliciosa. Esteban siguió el juego, caminó y puso su cuerpo frente al de Javier. Si no fuera por el vidrio, los dos jóvenes estarían en este momento en un contacto directo. Esteban: ¿Bueno y ahora qué? ¿Te vas a voltear y me vas a poner el culito maricón? Jaja. Javier: Ah Esperate…

Javier se retiró un poco mientras Esteban seguía pegado al vidrio. Se arrodilló frente a su amigo y simuló que lamía su verga por el otro lado del vidrio. Inmediatamente se puso de pie soltando una carcajada. Pensó que Esteban le seguiría en el juego nuevamente riéndose, pero por el contrario, Esteban se quedó serio. Quería poner fin a todo esto, saber de una vez por todas que quería su amigo. Javier vio la seriedad de su amigo y lo único que se le ocurrió decir fue:

Javier: Perdón, no quería ofenderte, solo fue un chiste.
Esteban abrió la puerta de vidrio sin moverse de su lugar, estaba lleno de valor y dijo: Esteban: ¿En realidad querés hacer esto? Javier: Ve ya te dije que me perdonaras solo fue un mal chiste y…

Javier retrocedió un poco mientras se acomodaba nuevamente los jockstraps. Estaba atemorizado e iba a salir del baño. Esteban caminó hacia él saliendo de la ducha ágilmente y lo detuvo poniendo una mano en su hombro mientras con la otra mano agarró firmemente el bulto de Javier, apretándolo, al tiempo que le decía: Esteban: Hacelo. Si vos lo hacés yo lo hago por vos Javier: No, no que te pasa. No, no me tomes a mal es que… Esteban: Yo se que querés hacerlo, dale, queda entre los dos.

Mientras decía esto, Esteban fue más allá y metió su mano en el bulto de Javier, acariciando su pene directamente. Javier miró a los ojos a su amigo. Esteban le estaba haciendo una leve paja y con los ojos y su serio aspecto le trataba de dar seguridad. Javier se mostró pensativo aunque excitado, ya su respiración se le entrecortaba y temblaba un poco. Sentía las palpitaciones de su corazón cada vez más fuertes y no pudo sostenerle la mirada a su amigo por mucho tiempo. Esteban por su parte trataba de no hacer evidente su temor. Con su voz ahora entrecortada y sin poder dominar su agitada respiración dijo nuevamente, casi susurrando: Esteban: Dale.

Finalmente, Javier empezó a arrodillarse muy despacio frente a Esteban hasta que estuvo frente a su pene. Lo había deseado, pero no pensó que podría llegar a darse, ahora no sabía exactamente que hacer. Tomó el pene de su amigo y empezó a masturbarlo suavemente. Esteban cerró los ojos, inclinó su cabeza hacia atrás con su cara dando al techo y empezó a respirar profundamente y a gemir un poco. Javier seguía masturbándolo suavemente mientras observaba todo el espectáculo:

El pene de Javier, los pelos que lo rodeaban, no eran muchos, era la cantidad perfecta. Los huevos, su color y, sobretodo, su olor. Javier reaccionó, no resistió más y llevó el pene de Esteban a su boca. Trató de tragar tanto como fuera posible y disfrutó enormemente del sabor del pene de su amigo. Se quedó quieto un momento con el pene en su boca. Esteban movió un poco sus caderas y Javier entendió que tenía que ponerse en acción.

Empezó a darle una mamada espectacular mientras recordó que ahora podía acariciar, sin ninguna excusa, las piernas de su amigo. Esteban estaba gozando de cada momento, por fin se había roto el hielo, por fin podía relajarse esa noche. Javier siguió mamando mientras disfrutaba de ese sabor a nada, pero a todo, y de ese olor a hombre que desprendía Esteban, en parte por la excitación previa, en parte por el sudor de su entrenamiento, todo lo hacía muy erótico. Esteban gemía y doblaba sus rodillas por el placer. Respiraba con dificultad y gozaba cada momento. Si bien notaba que a Javier le faltaba experiencia, el deseo que había contenido desde que vieron el video era suficiente para estar gozando al máximo y su amigo compensaba esa inexperiencia con la pasión con que se tragaba sucesivamente su verga. Estuvo a punto de venirse y fue entonces cuando detuvo a Javier. Lentamente Javi se puso de pie.

Javier: ¿Me lo vas a hacer a mí?Esteban: Entra a la ducha Esteban abrió un poco el agua caliente y se arrodilló de inmediato frente a su amigo. Tomó suavemente los jockstraps, que ya mostraban un poco la humedad que desprendía el pene de Javier, y los deslizó por las piernas de su amigo, llevando su mirada por cada centímetro de esas deliciosas piernas que siempre le habían gustado. Posteriormente subió su mirada para quedar frente al pene de su amigo y lo tomó mientras empezó a lamer alrededor del mismo. Lamió los huevos y jugó con su lengua para aumentar la excitación de Javi, mientras apretaba fuertemente el pene de su amigo. Por su parte, Javi estaba un poco sorprendido aún, pero poco a poco se fue entregando más a la acción y dejando atrás la timidez. Esteban dejó de lamer alrededor de su pene, lo soltó para apreciarlo en su totalidad y no lo pensó dos veces, se lo llevó a la boca y empezó a darle a su amigo el mejor sexo oral bajo el agua tibia que los relajaba a los dos mientras sus manos se posaron en las piernas de su amigo.

Los jóvenes estuvieron un largo tiempo de esa forma hasta que Esteban sintió que necesitaba más del cuerpo de su amigo. Se puso de pie y lo miró fijamente a los ojos. Sus miradas se cruzaron por unos segundos sin que hicieran nada más, hasta que Esteban puso una mano en la cintura de Javier y acercó su boca a la de su amigo. Se besaron suavemente con los labios, después la excitación los hizo besarse frenéticamente, jugando con sus lenguas y respirando fuertemente. Esteban llevó sus dos manos al culo de Javier. Tomó sus firmes nalgas y las empezó a sobar, a apretar a agarrar con fogosidad. Esteban: Quiero hacer más con vos, JavierSusurró Esteban al oído de Javier. Javier: ¿Qué querés?Esteban: Dejáme metértelaJavier: ¡No!, ¿Pero aquí?… ¿ya mismo? A mí nunca me la han metido. Esteban: Dejáme ser el primero. Ya mismo. Le dijo Esteban mientras, con sus dedos, empezó a acariciar el ano de su amigo. Para su sorpresa, Javier no se hizo rogar mucho. Estimulado por lo que Esteban estaba haciendo con sus dedos, Javi le dio un último beso a su amigo antes de ponerse de espaldas.

Esteban: Poné las manos en la pared, abrí un poco las piernasJavier seguía las instrucciones de su “experto” amigo. Esteban tomó un poco de crema de jabón que había en la ducha y empezó a regarla en el culo de Javier. Lo acarició suavemente pasando sus dedos por su ano, haciendo más presión cada vez. Poco a poco fue metiendo un dedo mientras besaba su cuello y su espalda. Masajeó el ano de su amigo por un buen tiempo, quería garantizar que recibiera su verga de la mejor manera. Que no hubiera dolor. Después de unos minutos, Esteban decidió que ya era el momento de penetrar a su amigo, tomó la crema y regó una buena cantidad en su pene. Acercó su verga dura al culo de su amigo y empezó a hacer presión. Esteban: ¿Te duele? Susurraba EstebanJavier: Un poquito, pero seguí dándoleEsteban: Ok

Las voces de los jóvenes eran apenas audibles, lo que abundaba en esa escena era placer, el placer que sentía Esteban por penetrar a su amigo por primera vez y el placer que sentía Javier por sentir el pene de Esteban y la fuerza de todo su cuerpo. Esteban siguió hundiendo su verga lentamente, no quería lastimar ni desanimar a su amigo. Javier apretaba un poco las manos y gemía levemente de dolor y placer.

Javier: Me está doliendo ahoraEsteban: Tranquilo, aguanta solo un poquito más Esteban terminó de hundir su pene en el virgen y pequeño culo de Javier. Una vez lo tuvo totalmente adentro se quedó inmóvil. Esperó antes de hacer cualquier cosa. Esperó quieto a que su amigo se acostumbrara al tamaño de su pene mientras besaba su nuca y acariciaba su pecho para distraerlo del dolor. Esteban: ¿Ya está pasando el dolor? Javier: Si un poco.

Esa era la señal que estaba esperando Esteban para empezar a mover su cuerpo y su pene y conseguir el mayor placer en el virgen culo de su amigo. Javier estaba inmóvil. Con los movimientos de Esteban el dolor había vuelto, pero ya nuevamente estaba pasando poco a poco, se estaba acostumbrando, se dio cuenta que si se relajaba el dolor disminuía y empezaba a sentir algo de placer que se iba incrementando. En los siguientes minutos los jóvenes no cruzaron ninguna palabra. Solo se comunicaron con gemidos y respiraciones entrecortadas.

Javier empezó a disfrutarlo y a masturbarse mientras Esteban sentía el mayor de los placeres en su culo. Primero fue un movimiento lento, después Esteban aceleró el ritmo con el que clavaba su pene en Javier. Se dejaba llevar por la excitación del momento y eventualmente se detenía y volvía a empezar lentamente con consideración, cuando recordaba que era la primera vez de su amigo. Esteban: Ya casi me vengo. Susurró Esteban.

No pasaron 30 segundos de haber dicho esto cuando el joven atleta sintió que su cuerpo no daba más y se quedó inmóvil para que, acto seguido, su pene liberara grandes cantidades de semen en el culo de su amigo. Una y otra vez su pene se contrajo y en cada contracción Javier sentía todo el calor del semen de Esteban dentro de su cuerpo. Fueron estas sensaciones y los gemidos de placer de Esteban, lo que hicieron que el pene de Javier estallara en un intenso orgasmo. Esteban sintió las contracciones del culo de Javier mientras este botaba chorros de semen en su mano y contra la pared. Los dos amigos gemían y se quejaban de placer, no había más dolor.

Javier: Ya sácalo porfa Esteban: Ok

Lentamente Esteban sacó su pene del culo de Javier mientras este se dio la vuelta para quedar frente a su amigo. Javier sintió que sus piernas se debilitaban y se doblaban sus rodillas haciéndolo resbalar lentamente por la pared hasta quedar sentado en el suelo. Esteban se inclinó frente a él.

Esteban: ¿te gustó? Javier: si, mucho. Esteban tomó la cara de su amigo, lo miró a los ojos por unos segundos y besó sus labios con pasión. Un beso corto, solo los labios. Esteban: ¿te gustaría volverlo a hacer?… ¿otro día? Javier: Si claro…pero porfa…esto es solo entre nosotros dos, no le contés nada a nadie. Esteban: Fresco, entre los dos solamente, vos tampoco contés nada.

Les agradezco por haber leído mi relato y me gustaría leer sus comentarios. Mil gracias.

Autor: Esteban

Reencuentro inolvidable

December 16, 2009 by admin  
Filed under Hetero

Para los que me conocen mi nombre es ANNA y para los que no comenzare describiéndome, tengo 26 años, soy morena de contextura normal ni gorda ni flaca, buen cuerpo cabellos largos, ojos marrones, linda sonrisa, boca sensual, senos medianos y paraditos con pezones oscuritos, de estatura 1.65 mts y lo que mas llama la atención son mis gruesas piernas y paradito culito, la experiencia sexual que hoy os contare fue hace solo 1 mes con el amor de mi vida, el primer hombre en mi vida y el que lo será por el resto de mis días… su nombre no lo diré puesto que me lo reservare al igual que el mío y si el leyese este relato automáticamente sabrá quien lo escribió porque solo nosotros sabemos y conocemos cada parte de nosotros que el solo pensar el uno en el otro corre una gran corriente sanguínea pidiendo sexo al igual que el amor que se desprende del corazón de cada uno de los dos.
Hace un poco mas de cuatro años llevamos una relación muy especial puesto que el vive en una ciudad distinta a la mía en la que manteníamos comunicación constantemente hasta que un día después de haber pasado casi dos años de relación me entere de cosas que el no me había dicho nunca, cosas que me dolieron en lo mas profundo de mi y que por las cuales sufrí muchísimo y por lo tanto no quería saber de el en mucho tiempo en ese tiempo de relación nuestros cuerpos cada vez que se unían explotaban de deseo y lujuria algo inevitable desde que nos conocimos una reacción como lo es el gas y el fuego, lo que me costo mucho conseguir después de habernos separado tan drásticamente no conseguí en otro hombre lo que con el significaba hacer el amor, hasta que un día recibí una llamada y era el, con el solo escuchar su voz ya era algo que alteraba mis sentidos, aceleraba mi respiración, me temblaba el cuerpo y me transformaba completamente, era el pidiéndome perdón por tanto daño que me había causado pero por sobretodo las cosas pidiéndome que no lo olvidara y que necesitaba verme cosa que fue bastante difícil hasta cierto tiempo después.

Un día me volvió a llamar diciéndome que estaba en la ciudad y algo se apodero de mi cuerpo diciéndome que ya no podía aguantar mas tiempo sin verlo y que damos en vernos ese mismo día a las 6.30 en el café de ese sitio que nos trae tantos recuerdos. Ahí estaba yo sentada tomándome un café negro a su espera y después de unos minutos que para mi fueron eternos llamo diciéndome que ya estaba cerca y que llegaría hay en pocos segundos, mi corazón empezó a latir fuerte porque ya eran mas de dos años que llevábamos sin vernos ni sentirnos de repente agache la cabeza y vi mi teléfono y vi su reflejo en la puerta y al ver que venia hacia mi no pude ocultar la felicidad que me arropaba por completo hasta que sentí sus brazos arropándome completa con esa fuerza y ese olor a hombre que me vuelve loca. Ese abrazo para mi duro horas tanto así que fuese sido capaz de dar todo por que nunca se escapara de mi, nos separamos y se sentó a mi lado pidiendo otro café y hablándome de todo lo que me había extrañado y yo a el, hasta que en un abrir y cerrar de ojos me tomo de la barbilla y me acerco hasta el hasta sentir sus labios con los míos en el cual nos fundimos en un anhelado beso que fue también eterno para mi y en otro abrazo fuerte. Pago el café y me dijo que quería que me quedara con el esa noche que extrañaba mi calor y mi presencia a lo cual en un principio yo me rehusé porque quería que me lo pidiese más hasta que así fue y yo también le dije que extrañaba su presencia me tomo de la mano y me abrazo fuerte nuevamente y caminamos mucho y nos besábamos y nos jugábamos, me apretaba contra el hasta que encontramos el hotel en donde nos habíamos quedado juntos la ultima vez que visito la ciudad conmigo.

Llegamos, pasamos a la habitación y yo no podía creer q aí estaba con él, entre al baño y me mire al espejo y moje mi rostro para comprobar que no estaba soñando luego salí y ahí estaba él, con su camiseta puesta y el bóxer negro y sus medias blancas, esperándome, acostado en la cama y juguetón como siempre con esas piernotas fuertes y ese cuerpo que me vuelve loca. Él veía un programa de tele y yo me acerque acostándome a su costado y abrazándolo aun con la ropa puesta. Me miró y nos fundimos en un beso como habíamos soñado y anhelado hace mucho, un beso apasionado y candente hasta que me volteo para que yo quedara arriba de él y me apretaba, metía su mano por dentro de mi vaquero y sentía mi panties hasta que se sentó y yo quede de rodillas abiertas frente a el besándonos más y más. Me quito mi blusa color verde y nos volvimos a mirar esos ojos que me matan esos ojos color verde intenso y esa piel que me vuelve loca, rubio como el sol y cada vello de su cuerpo como el sol en el verano, ese cuerpo que gritaba mi nombre y mi cuerpo el suyo, hasta que quite su camisa y el quito mi sostén abalanzándose con tantas ganas en mis senos chupándolos y succionándolos, mordisqueándolos y haciéndome quejar de placer.

Se acostó boca arriba llevando mi mano a su gran bulto que estaba tan duro como una piedra, yo lo tome entre mis dedos mientras besaba sus labios y bajaba por su cuello, subía hasta su oreja chupaba el lóbulo, metía mi lengua en su oído, le susurraba que lo amaba hasta que baje a su pecho, ese pecho lleno de vellos que me encanta, pasaba mi lengua por todos lados de su torso hasta que baje a su paquete y comencé a besar su pene empecé primero pasando mi lengua desde debajo de sus bolas metiéndolas por completo en mi boca y succionándolas escuchándolo quejarse con un aaaaaa ssssiiiiiiiii me pedía que no parara y fui subiendo hasta su falo que estaba tan duro como roca la cual tome con mis manos y metí en mi boca completo chupando y chupándolo hasta que sentí su liquido preseminal salir y me dijo que parara que no quería que terminara así y me volteo quedando el arriba y yo abajo besándome y bajando por mi cuello, mi pecho mis senos, mi abdomen, mi ombligo ahí metió su lengua cosa que me retorció y bajo por mi vientre y termino de quitar mi vaquero dejándome solo en panties luego quito su bóxer y pude ver a la perfección ese pene que me vuelve loca y luego quito mis panties y se lanzo hasta mi coñito que estaba tan húmedo sentí cuando su lengua toco mi clítoris que estaba también muy duro, y bajaba hasta mis labios menores y metía su lengua como queriendo penetrarme con ella él me miraba y yo me retorcía tomando su cabeza y empujándola hacia mi mas, luego hizo que me subiera encima de el pero con la cabeza para el otro extremo de su cuerpo convirtiendo todo en un magnifico 69 y mientras metía su lengua en mi coñito y chupaba mi clítoris me daba nalgadas fuertes y metía dos dedos en mi coño mientas metía otro en mi culo y me hacia retorcer de placer, por otro lado yo chupaba su pene subía y bajaba con mi boca, succionaba su glande, bajaba de nuevo y chupaba sus bolas y las lamía y volvía a chuparlas mmmmmm que rico se siente cuando alguien que amas y te ama te hace tantas cosas que te llenan de placer mmmmm el describirlo es todo un placer, luego nos separamos y me dijo que quería verme masturbarme así como cuando me llamaba por las madrugadas para hacer el amor por teléfono entonces yo fui acariciando mis senos y mordiéndome los labios hasta que baje mi mano hasta mi coñito y empecé a meterme un dedo y a frotarme el clítoris mientras el me miraba y se hacia una paja luego me quitaba mi mano de mi coño y se acercaba el y metía su lengua y yo me retorcía de placer y metía sus dedos en mi coño y los movía con rapidez y me seguía mandando a masturbar hasta que en una de esas yo metía y sacaba mi dedo tan rápido y frotaba mi clítoris que ya no podía contenerme hasta que de pronto sentí un corrientazo que subió desde mi coño hasta la cabeza y bajo hasta mis pies y inundo mi cuerpo por completo haciéndome estremecerme de placer y gritar no dejándome reponer del orgasmo que acababa de tener se monto sobre mi y de golpe metió su gran polla haciéndome gritar de dolor y placer colocándose frente a mi de rodillas y apuntando con su gran pene a mi coñito mientras bombeaba fuertemente haciendome gritar aaaaaaaaaaaassssssssssssss mmmmmmmmmmmmm siiiiiiiiiiiiiiiiiii escuchaba como el sonido que hacian nuestros sexos al chocarse nos excitaban mas y mas con el húmedo flujo de mi vagina y el olor a sexo que emanaba de ella

El ambiente se hacia aun mas excitante mis pezones querían reventarse de lo excitada que estaba, luego se puso a mi lado y comenzó a penetrarme de lado levantando mi pierna y llevándola hacia atrás mientras yo con una mano frotaba mi clítoris y con la otra acariciaba su rostro y su cabeza atrayéndola hacia mi y besándolo apasionadamente, luego me voltee y me subí encima de el para cabalgarlo subía y bajaba de su pene y movía mis caderas para un lado y el otro presionando mi vagina para que apretara su pene sentía como mi vagina apretaba tanto su pene que el en su rostro lo demostraba con una picardia y una insinuante sonrisa, de repente me dijo que me colocara a cuatro patas y comenzó a lamer mi coño desde atrás a penetrarme con esa lengua asesina y potente, succionaba mi coño a mas no poder mientras yo me mordía los labios y esperaba con ansias ese orgasmo que gritaba desde lo mas adentro de mi cuando de repente sentí de nuevo su gran polla saliendo y entrando pero con mas fuerza que antes y mientras lo hacia yo gemia fuerte por el placer que me estaba reganado lo metia y lo sacaba tan fuerte que mis piernas temblaban y mis senos se bamboleaban de un lado a otro y sudábamos, mientras apretaba mi vagina sentí una fuerte contracción dentro de mi y un corrientazo de placer me lleno en el momento cuando sentí su leche caliente inundándome el coño y llenándome cada vez mas de placer hasta ver el goteo de su semen caer por mis muslos. Luego lleve un dedo hasta el semen y lo traje a mi boca para probar su sabor de macho que tanto me vuelve loca, esa fue la ultima vez que lo vi espero que pronto vuelva a verlo y tener otra aventura de sexo inolvidable.
Espero les haya gustado mi relato mi nombre es Anna y hasta otra oportunidad. Besos!

22 Minutos

December 14, 2009 by admin  
Filed under Hetero

No quiero saber como llegué a esa situación. Ni tampoco quiero saber porqué. Solo sé que pasó. Y sucedió sin quererlo yo. Al menos es lo que pienso. Esta confesión la escribí días más tarde de sucederme lo que os voy a contar. Ahora, después de cuatro años, confieso públicamente mi falta.

Nos reunimos en mi casa una serie de amigos. Para comer. No celebrábamos nada en especial. En total nos habíamos dado cita 6 parejas. Total, doce personas incluyendo a mi marido y a mí. No voy a hablar de los demás para no liaros la cabeza. Solo hablaré de Manuel y María. Ellos son nuestros amigos, como lo son el resto de nuestros invitados. Todos tenemos casi la misma edad, nos movemos en un arco desde los 23 a los 27 años el mayor, que es Juan Luis. Pero me voy a centrar en Manuel, pues él, y solo él, es el que nos interesa en esta historia.

Manuel lleva un año casado con María. Ellos se llevan bien. Ella es muy dulce y esta bien físicamente. Manuel es un tanto extrovertido, alegre y muy lanzado para cualquier actividad que hubiera que hacer. El siempre quiere ser el primero. Es como un líder. Siempre se esta riendo y eso es agradable. Tanto mi marido como yo no tenemos especial amistad por él, es uno más dentro de nuestro grupo de amigos. Quiero decir que no hay distingos. Se llevan bien los dos y no ha habido problemas conocidos entre ellos.

Yo tengo 23 años y Manuel 25. No es un dato para nada servible, pero es una referencia que pongo en conocimiento. Su María, como dije antes, tiene mi misma edad. Y casi mi mismo cuerpo, pues ambas estamos como dicen los hombres, muy buenas. Estamos para comernos. Modestia aparte.

La comida se desarrolló según lo previsto. Comimos bien y tomamos café y licor, tanto licor que creo que se me subió un poco a la cabeza, si no, no me explico nada de lo que me pasó.

Todos estábamos en el salón sentados alrededor de la mesa. Bromeábamos y hablábamos a la vez. Me levanté para ir a la cocina y pude descubrir el jaleo de platos y cubiertos, adornados con un sin fin de vasos, esperando ser lavados. Confieso que me deprimí y me volví al salón. Permanecí un rato sentada a la mesa y me volví a la cocina. Justo en ese momento se acercó hasta la cocina Mariano. Vio todo lo que había que lavar y me dijo que si necesitaba ayuda, que él le diría a su mujer que me echara una mano. Le dije que no. Que lo iba a dejar para más tarde y ambos nos volvimos al salón.

Después de media hora bebiendo más y más chupitos de licor, la conversación derivó, al estar próximas las elecciones, en política. No hace falta que diga que al ser doce las personas las que allí nos encontrábamos, cada una era de un signo político, que en algunos casos, hasta dentro de una pareja era de distinto rango que su compañero o compañera. Sea como fuere, se enrolló una conversación y discusión muy apasionada. Ante la magnitud de la disputa, opté por emplear mi tiempo en algo que más tarde o más temprano tendría que hacer yo, fregar. Me puse en pie y les dije a todos, en especial a mi marido, que me ausentaba a recoger un poco la cocina. Así lo hice. Ellos siguieron discutiendo sus temas políticos, cada uno dando su versión de lo que pasaba según el color del partido político al que era afín, y yo en la cocina, fregando. Nadie me echó de menos. Al menos eso parecía, porque nadie se dignó en echarme una mano con el fregado.

No llevaba más de quince minutos en la cocina, con la puerta cerrada, pues no quería oír sus escandalosos argumentos, cuando esta se abrió y apareció ante mí Manuel, sonriéndome como siempre hacía.

Me pareció extraña su presencia allí, pues en la mesa del salón había de todo y yo acababa de llevar una cubitera de hielos entera y al menos habría cubitos para dos horas. Tampoco debía faltar licor, pues en mi casa había bastante y el lugar donde guardábamos las botellas, estaba en el salón.

Con las manos bajo el chorro de agua, le saludé y le pregunté si quería algo. No me contestó. Sólo se acercó tras de mí y levantó mi vestido para ponerme una mano en mis nalgas. Solté el plato que estaba fregando y me asusté ante lo inesperado de la situación. Enseguida él me rodeó y me besó en los labios fuertemente. Yo estaba como aturdida. Y también estaba algo bebida. Pero no lo estaba tanto como para no darme cuenta de dónde estábamos y qué estaba pasando.

Traté de protestar y mis protestas se ahogaron en un nuevo beso mientras con la mano seguía hurgando entre mis piernas. Lo malo o lo bueno de estas situaciones, es que por imprevistas, a una le pillan de sorpresa y no sabe como reaccionar. A mí no me dio tiempo a nada. Manuel me rodeó frente a él y me miró sonriéndome muy seguro de su conquista. Me tomó por el talle y me subió sobre la encimera. Cualquiera que hubiera entrado en la cocina en ese momento se hubiera extrañado de verme sentada sobre la encimera y Manuel besándome en la boca ávidamente. Le hubiera parecido un escándalo monumental. Pero a él parecía no importarle nada y yo, bueno yo simplemente estaba allí para ser objeto de él. Pensé en un momento de lucidez que aquello era un arrebato propio de los chupitos que habíamos bebido, pues jamás había tenido acercamiento alguno con otro hombre que no hubiera sido mi marido. Y menos con Manuel, aunque con este siempre me había mostrado agradable y dulce. Quizá lo interpreto mal.

Pero todo se desvaneció cuando él me levantó el vestido de gasa blanco que yo llevaba puesto, delantal incluido, y me besó en los muslos. Noté como mis piernas cedían ante la sensación térmica de sus labios en mis mulos y se separaban algo. Un escalofrío recorrió mi cuerpo e impactó en mi estómago. Un vértigo sin precedentes se adueñó de mí. Ya el tanga no fue obstáculo para Manuel, pues con su mano lo separó hacia un lado y dejo ante su vista placentera la totalidad de mi raja adornada con mi vello. Inmediatamente su lengua descendió hasta allí y comenzó furtivamente a proporcionarme placer, a la vez que separaba mis piernas más. Eché ligeramente la cabeza hacia atrás y cerré los ojos. Antes, miré el reloj de la cocina, marcaba las 4, 20 h.

Un ruido leve y una sensación de liberación me indicaron que Manuel acababa de romper mi tanga. Ahuequé el culo y el lo sacó de mi cuerpo. Ahora su lengua iba y venía con total libertad. Abrí mi boca para poder respirar más, ante la insistencia del placer que me estaba proporcionando con su lengua, y tomé su cabeza entre mis manos, enredando mis dedos en sus cabellos. El se levantó y me miró, siempre sonriendo, y se acercó a la puerta de la cocina. Echó el pestillo y volvió al lugar que acababa de abandonar.

Me puso en pie y subió mi vestido hasta la cintura y me dejó desnuda desde el ombligo para abajo. Y volvió a lamerme una vez más. Su lengua se hundía en mi grieta con precisión. Con la punta me daba golpecitos en mi clítoris mientras causaba en mí un sin fin de sensaciones. Cuando el creyó que ya había conseguido excitarme por completo se incorporó y se bajó los pantalones y los calzoncillos, dejando asomar una verga dura y tiesa que apuntaba hacia el techo de la cocina. Y yo sin decir nada de nada. Me bajé de la encimera y me agaché en cuclillas para poder meterme aquel miembro vigoroso en la boca. Allí, en esa postura, lo mamé con deseo y rabia. Llena de excitación, lamí sus testículos y su periné. Paseaba mi lengua de abajo hacia arriba con lentitud, para una vez llegado al glande, absorberlo y envolverlo en mi saliva.

Después de unos minutos, el me incorporó y me volvió a sentar en la encimera. Se sacó los zapatos para liberar sus prendas de los tobillos. Aproximó su polla hacia mí y lentamente, pero sin pausa, fue paseando su glande entre mi surco. Traté de protestar pero el me lo impidió con su mano en mi boca. Siguió lubricando su pene con mis jugos, profundizando cada vez más en mi grieta. Después me la clavó hasta el fondo.

Comenzó con vaivenes rítmicos y yo comencé a sentir como esa verga caliente se me iba clavando una y otra vez dentro de mí. Nuestros vellos se mezclaban y se enredaban entre si. Opté por desabrocharme el vestido y tire de él hacia atrás para dejarle mis pechos libres. El hizo el resto. Con una maestría fuera de lo común, desabrochó mi sujetador y liberó mis pezones turgentes y febriles a la vez que comenzó a juguetear con ellos entre sus labios. Sus manos en mis nalgas y el calor y ardor que ponía en follarme hicieron el resto. Rápidamente sentí una sacudida en mi interior y me corrí. No me dominaba. ¿Sería un orgasmo?

Como él no se había corrido aún, seguía empujando dentro de mí, lo cual me llevo a sentir una prolongación del orgasmo increíble. Ya saciada por completo de su miembro, le dije que ya había acabado y el me la sacó, tiesa, mojada, dura y arrogante. Le pregunté si el ya había terminado y me dijo que no. No dudé en agacharme delante de él y meter aquello en mi boca. Sin ascos. Con agradecimiento por el gozo que me había proporcionado. Puse tal interés en hacer aquella felación, que no tardo en correrse y aunque se separó de mi boca para hacerlo, la primera salva de su semen se estrello en mi cara y las siguientes dentro de mi boca, pues yo soy agradecida y le dejé que se vaciara dentro de una de mis bocas. Y allí, mientras el compungía su cara y ya liberado su glande de mi boca, le chupe los cojones duros y arrugados que me mostraba.

Rápidamente como si la vida se nos acabara en un instante, comenzó a subirse los calzoncillos y los pantalones. Yo le imité y me coloqué mis ropas, me abroché el sujetador y cerré mi parte superior del vestido para después colocarme el delantal nuevamente. No dijo nada. Una vez se hubo recompuesto me miró sonriente, me hizo un gesto de despedida con la cabeza y salió de la cocina sin mediar palabra. Yo me quedé quieta sin saber que hacer y lentamente volví a mis platos mientras de mis ojos brotaban unas lágrimas. Miré el reloj a través de mis lágrimas y marcaba las 4,42. Veintidós minutos, eso era lo que habíamos necesitado para follar o para echar un polvo en la cocina. A escondidas del resto. A escondidas de mi marido y de María. Veintidós minutos para ser infiel. Y sin saber por qué.

Luego, una vez yo hube terminado de fregar, salí al salón con todos. Manuel estaba allí sentado con su mujer al lado y la besuqueaba mientras el resto bromeaban con ella. Aquello me impactó. ¿Cómo puede un hombre estar follando con una mujer y luego actuar con la suya como si no hubiera echo nada? Mi marido me miró visiblemente bebido y yo me inserté en la conversación, que seguía desbarrando por los campos de la política en sus más variados extremos, pues todos iban a arreglar la situación del país. De vez en cuando, Manuel y yo cambiábamos una mirada y yo notaba como me mojaba al recordar el polvo de la cocina. Así, sin darme cuenta me sorprendí con la mano bajo mí vestido, y tapada por el paño de la mesa, comencé a acariciarme el coño lentamente. Después, el clítoris. Luego incrusté dos dentro de mí y fui masturbándome, hasta que un gemido ahogado salió de mis labios mientras cerraba los ojos.

Después los abrí y sorprendí once caras mirándome atónitos. Me habían oído gemir. El silencio sepulcral delataba algo y yo no sabía que. Parecía que todos se hubieran dado cuenta de mi exceso. Pregunté que es lo que pasaba y ninguno cambio su expresión.

Saqué la mano y la dejé encima de la mesa, sobre el mantel blanco, tamborileando con mis dedos. Y allí, pegados entre ellos, tres vellos negros de mi pubis, delataron donde había estado mi mano hacía unos instantes.

Se que todos lo vieron como lo vi yo. Escondí mi mano y me puse muy colorada. Manuel hizo el resto. Desvió la atención con una sonrisa larga y escandalosa a la vez que decía “¡Joder!, me acabas de recordar a María cuando……..la tengo encima” Y ya todos fueron risas, incluida la mía que se mostró nerviosa.

Hoy, después de cuatro largos años, donde no he sido capaz de olvidarme de aquel polvo, seguimos viéndonos con nuestros amigos. Y aunque Manuel y María ya no viven en Madrid, pues por motivos del trabajo de ella se ausentaron a Galicia, me masturbo de vez en cuando rememorando aquella escena de veintidós minutos, donde un amigo nuestro me folló en la cocina. Algo que jamás quiere hacer mi marido.

Quiero mucho a mi marido y no soportaba ocultar por más tiempo lo que había pasado aquél día.
Me he armado de valor y se lo he contado todo. El no me cree, dice que tengo una imaginación bárbara, pero que si eso me sirve para excitarme, que siga pensando en ello.

Ciertamente han pasado cuatro años ya, ahora tengo 27 años, y no he tenido ninguna experiencia fuera de mi matrimonio, pero aquellos veintidós minutos de placer en la cocina, aún hacen que me moje alguna mediodía mientras friego y miro los platos. Parece como si en el fondo del plato, viera la película de lo que pasó allí, cuatro años atrás. E inevitablemente, algunas veces dejo caer mi mano mojada, y con la suavidad del agua y el jabón, doy rienda suelta al placer de masturbarme mientras rememoro en imágenes dentro de mi mente, aquellos veintidós minutos.

Coronelwinston