El también contó sus vicios
Yo le conté en el relato anterior a mi medio hermano y a ustedes como me habían despertado mis vicios aquellas preceptoras del convento…… ahora estaba disfrutando con el cosas diferentes, pues si bien me gustan las chicas mi mejor placer esta con los hombres.
Pero quede intrigada con lo que el me había contado de su tía y decidí indagar mas y en un descanso después de habernos dado una ducha le pregunte…. Che Victor, cuéntame… que paso después con tu tía.
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…Pues fue algo inolvidable, la tía Leticia fue una maestra que descubrió todos mis sentidos sexuales, y la pasábamos muy pero muy bien. Tan bien que al parecer descuidamos ciertos detalles y mi madre se entero del buen jaleo que tenía su hermana y su hijo.
Una mañana sentí como discutían en la cocina..
- Pero como podes hacerme eso?, Leticia, con tu sobrino.
- Mira hermana, yo no lo busque, fue una cosa que nació, surgió, se dio…. Y yo que hacia tiempo no tenia sexo, bueno…. No pude aguantarme hacerme el festín con el potro de tu hijo.
- Pero vos sos casada, Leticia, y es menor que vos!
- Si Maria José, pero hace cuanto que estoy acá…. eh, lejos de el, además si vos supieras lo bien armado que esta tu hijo, y lo supermacho que es, entenderías que mi debilidad tiene justificativo.
- Bueno, lo que quiero es que se termine esto, si.
Era sábado, mi madre salia a hacer compras y mi tía fue a contármelo, yo le dije que las había escuchado, y no perdimos tiempo y nos dimos como en la guerra. Yo no me resignaría a perder aquellas tetas, aquella cola, aquella almeja que me volvía loco.
Pero las cosas a veces no son como uno quiere, ese mismo domingo mi tía estaba viajando a su ciudad.
Mi desolación era enorme, y pronto la tristeza comenzó a ganar terreno y me sentía bajoneado a más no poder….
Mama se dio cuenta y quiso aconsejarme…. Pero que podía decir ella que fue la causante de que Leticia se fuera? Por más que me hablo de situaciones indebidas e incesto, yo no estaba para entender pavadas.
El calvario seguía… y cuando sentía el ruido de la ducha, la recordaba, cuando entraba al baño después de mamá, sentía ese perfume de jabón y calorcito que taladraban mis sentidos.
Había pasado una semana y ya me encontraba destruido…. Por eso esa noche espié a mama en el baño…. Y recordé a la tía…. Me escondí para manosear mi muñeco…. Mama salio de la ducha, su cuerpo tan parecido al de Leticia, me hacia daño…. Era mas rellenita, mas tetoncita, mas culoncita, en realidad, estaba mucho mas buena, mas hembra, que se yo….
Cuando paso para el dormitorio, salí de mi escondite, totalmente al palo. La seguí como para seguir espiando y darme una pajeada monumental.
Mamá entro al dormitorio cerro la puerta pero no con llave. Silenciosamente la abrí. Ella estaba sentada en la cama, con un pote de crema en la mano en la tarea de encremar su encantador cuerpo.
La poca luz del velador de noche, me daba aun una imagen deliciosa poniéndome al tope de mi calentura. Mi entusiasmo, me hizo una mala jugada y sacudiendo mi mano, golpeé la puerta….
Ella me miro, y sin sobresaltarse solo preguntó… Que haces ahí,
Victor?
-Nada, te vi y me puse así….. Mostrándole mi polla a full….. ves mamá, esto me pasa todo el día porque no está la tía.
Dejo el pote sobre la mesita de luz, enfrento su cuerpo mirándome, pero sin taparse siquiera, como si el estar desnuda ante mí fuera normal…. Y me dijo…..- Mira hijo, yo te comprendo, pero tu debes entender que las cosas deben ser hechas de acuerdo a normas sociales…. Y no como una las sienta…. Entiendes.
- De que normas me hablas mamá, cuando la naturaleza te dota de sentidos que te llevan a ser sensible, a tener placer, a ver, como te estoy viendo, a darme cuenta que estas mejor que la tía, que estoy ahora recaliente contigo…. Que ya no sos ni serás mi mamita, sino que te veo como Maria José, una hembra de primera…..
Mi discurso, no fue lo único que no dejo hablar a Maria José, fueron las acciones, porque avance hacia ella, y mientras con una mano la empuje sobre la cama con la otra apague el velador…… y allí, ella tendido su cuerpo, con las piernas hacia abajo, recibió el peso de mi cuerpo, que extendí, abrazándola totalmente….
Su reacción fue sacarme, así creo, pero pronto estaba besando yo sus tetas, con la intención de hacerla entender que me pasaba…. Y ella de pronto estaba tomando mi polla….. Te voy a calmar chiquito, te voy a calmar… y comenzó a pajearme de tal modo que me deje llevar….
Subí mi cuerpo arriba de la cama, para que ella tuviera mejor ofrecida mi polla….. Pero me moví de tal modo que mi cara fue sobre su sexo…. La resistencia apareció, pero sus manos estaban ocupadas en mí, frotando mi dura herramienta, por lo que abrí sus piernas y comencé a comerla de la manera más estremecedora que se me pudiera ocurrir…. Quería a toda costa, calentar a Maria José, mi perversión estaba en pleno desarrollo.
Concentrado en mi tarea, no necesite cuidar mis tiempos de llegar, al comienzo, porque en cuanto ella comenzó a devolverme con movimientos pélvicos las embestidas de mi lengua contra su concha depilada, tuve que retacearle mi cosa porque estuve a punto de acabar.
Ella comenzó a gozar, sus manos por lo poco que se alcanzaba a ver, estaban ahora auto frotándose las glándulas mamarias, sus tetas estaban muy ricas, y aquel coñito depilado abierto y jugosos, era como para más…
Cuando ella volvió a insistir para que la dejara pajearme, volví a estirarme, pero ahora no solo me pajeaba la muy zorrita de Maria José, ahora estaba enseñándome como ella también sabía chupar muy bien mi pija.
Mi mamita Maria José, se acabo ruidosamente….y eso me gusto mucho…
Ya dócil ella, la subí a la cama, la frote un poquito, abrí sus piernas, las separe, las subí al aire y fui a poner mi polla contra su conchita aun palpitante…..
- No, cariño, eso no, eso no.
- Pues seguro que no, seguro que no lo vas a poder resistir.
Apreté sus dos piernas debajo de mis axilas, y mi cuerpo contra el suyo, de modo que pronto se la estaba metiendo….. Tuve intenciones de enterrársela a fondo, pero sus suspiros, sus no, no, no….. Cada vez mas tenues, me indicaban que pronto estaría reclamando por mas, mas.
Yo percibí que estaba haciendo lo correcto. Que aquella maravillosa mujer estaba necesitando de sexo tanto como yo. Que en el momento final, ella es hembra, yo macho, que los vericuetos sociales están bien escritos pero no especifican cuando debe haber una excepción.
Cuando sentí que ellas abrazaron mi cuerpo, solté sus piernas, las que ella siguió levantando enroscándolas en mi cuerpo.
Fue ella la que en la desesperación sexual, busco besarme, darme su lengua con gusto a mi poya, y saboreo en la mía sus propios jugos.
Creo que ella busco acabarme así…. Y yo intente resistir con éxito, alargando aquello más de diez minutos…
Decidí intentar mostrar mis habilidades, y desde esa posición, fui girando su cuerpo, hasta ponerla con una pierna estirada en la cama, ella bien de costado y la otra pierna hacia arriba, así, le entre bien adentro, sintiendo su placer en mi piel.
Cuando seguí volteándola, ella debió naturalmente apoyarse en las rodillas, y así ya en cuatro, se la di con mucha pasión.
La abrace tomándola por detrás de sus encantadoras tetas, fue un disparate como se sacudía para tener placer, y cuando ella llegó en un ruidoso orgasmo yo ya no pude contenerme mas y explote sacándole la pija para acabar sobre la curva de las nalgas de su trasero.
Encendí el velador, la mire, la acaricie, lleve su mano a mi pija aun humeante, diciéndole…. Es tuya mamá, es tuya Maria José.
- Es una locura esto, dijo, mientras sus manos frotaban mi leche que pudo recuperar de su espalda…. Es una locura, pero quiero hacerlo de nuevo….
- Sos un amor, fue lo único que respondí.
Pero vaya que lo pensé, esta es una tigra, me sorprendió ella ahora…pero sabia yo que podía darle mas, y comencé a jugar con su bello cuerpo, gozando con la mirada, dándole placeres con mis frotaciones fuertes a veces, muy suaves otras….. Así ella se fue poniendo caliente a tal punto que se vino a poner mi falo al palo.
No se cuanto tiempo estuvimos haciendo el amor esa noche, pero seguro que fueron varias horas….. Amanecimos abrazados como dos amantes bien satisfechos.
Aquella confección de mi hermanastro, me calentó de tal manera, que le exigí al menos una horita para mí.
Placer con mama
Hola a todos mi nombre es pablo tengo 20 años y hasta hace unos meses hijo único de un matrimonio proveniente de un humilde pueblito de jornaleros donde como decía Pedro mi padre era él costumbre que tal como sucedió con Isabel mi madre que con tan sólo 13 años de edad mi padre la embarazara aunque claro a cambio de una pequeña remuneración económica a Rodolfo mi abuelo y mejor amigo de la infancia de mi padre (Esto gracias a una absurda ley denominada usos y costumbres).
De Isabel mi madre no voy a comenzar diciendo que nunca me fije en ella como mujer ya que desde que deje de ser un niño y me daba cuenta como los caballeros la miraban a su paso con lujuria; me daba cuenta que mi madre era una hermosa y apetecible mejer. Como tampoco todas esas veces que embriagándome con el rico aroma de su intimidad que dejaba impregnado en sus bragas me masturbaba en su honor y como nunca pasaba de eso y mi madre quizás porque sabia que era una etapa por la que pasábamos todos en la adolescencia fue seguramente por lo que nunca me reprocho nada.
Hasta ese día (Mama tenia 32 años y yo 18); que con motivo de celebrar el nuevo ascenso de mi madre (A jefa de recursos humanos); tuvimos esa noche una pequeña fiesta en la casa con sus amistades mas allegadas (Entre ellas el lic. Valdez su jefe-De ambos-); durante la cual y como a mi padre ya se le estaban pasando las copas fue con la idea de ver si mi madre podía tranquilizarlo un poco por lo que me fui a asomar cauteloso a un cuarto que solíamos utilizar como sala de estudio donde hacía ya bastante rato que se encontraban mi madre con el lic. Valdez y aunque por el bullicio de los invitados no podía escuchar muy bien de lo que platicaban si podía darme cuenta como en tanto que sentada en una silla giratoria mi madre le mostraba algo en la PC al lic. Valdez; este al mismo tiempo que le masajeaba los hombros hacía reír a mi madre que sin notar mi presencia y de la risa que se traía parecía no darse cuenta como sin poder contener la tentación al quedar ante su vista sus enormes y firmes senos el lic. Valdez deslizaba una y otra vez desde sus hombros sus manos acariciándolos con sutileza sobre su vestido hasta que deslizando con lascivia sus manos desde sus hombros liberaba sus firmes senos haciendo gemir a mi madre al apretujárselos con un poco de rudeza y quien apartándolo de sus senos protestando alcanzaba a escuchar que le decía.
¿Qué le pasa licenciado? Respéteme por favor que yo nunca le he dado motivos para que se tome ese tipo de confiancitas conmigo.
¡Por favor Isabel sólo un poquito! Me conformaría con que me chuparas la verga aunque sea un poquito.
¡Que se la chupe su Abuela! Y a mi déjame en paz ó llamo a mí marido para que lo ponga en su lugar.
Dijo mi madre con indignación pero al mismo tiempo girando un poco su silla y volviendo a su trabajo con nerviosismo y que fue la razón por la que al notar su perturbación que en vez entrar y partirle la cara al lic. Valdez decidí observar un poco más como al notar su desconcierto y mi madre frutaba sus bien torneadas piernas una contra la otra; liberando el lic. Valdez su flácido miembro con una mano se masturbaba con suavidad al mismo tiempo que con su otra mano le acariciaba nuevamente sus firmes senos a mi madre que con atónita miraba de reojo con perplejidad como el miembro del lic. Valdez iba cobrando vida; estremeciéndose con suavidad cuando al mismo tiempo que con un poco de brusquedad le liberaba nuevamente los grandes y firmes senos de mi madre quien sin poder contener más lo lúbrica que se sentía y esbozando en su rostro el mas bello gesto de sensualidad engullía el duro miembro del lic. Valdez que le decía.
¡Así mi putita rica! Chúpame la verga como la buena putita que eres.
Mientras que por mi parte observando como en estado shock por algunos segundos como mi madre con gran deleite le chupaba el miembro al lic. Valdez y sin saber otra cosa mejor que hacer emparejando la puerta solamente atinaba a llamaba fuerte a la puerta fingiendo no darme cuenta de nada al salir primero el lic. Valdez que despidiéndose se marchaba y después mi madre dirigiéndose bastante turbada directamente a su recamara y hasta a donde con la intención de que me diera una explicación minutos mas tarde me fui a asomar cauteloso, a observar como en tanto mi madre con la mirada perdida mi madre se tomaba una ducha, ante el agua acariciadora recorría cada rincón de su apetecible cuerpo. En dejar de pensar en lo hermosa y apetecible que era mi madre que parecía estar forjada a fuego y pasión tan bella como una musa griega, melodía en movimiento, música hecha carne y gracia; sus ojos eran verdes como gemas; su rostro bello, angelical; con un exquisito aroma que emanaba por cada poro de su piel como el de la mas exótica flor; sus labios eran carnosos y sensuales; su vos cálida y agradable, que al hablar parecía acariciar. Con un apetecible cuerpo de diosa pecaminosa que desde la pubertad millones de veces ya había recorrido con la vista desde los tobillos hasta sus bien torneados muslos que ascendían generosos a sus sedosos y respingados glúteos, a su trémula intimidad cubierta solamente por una suave pelusita que cubrían bellamente sus aromáticos labios vaginales (Era lampiña); deteniéndome sólo un poco en sus despampanantes caderas, que eran una verdadera invitación a pecar, para continuar ascendiendo a través de su estrecha cintura hasta llegar a sus enormes y firmes senos con sus grandísimas aréolas rosadas que coronaban bellamente sus grandísimos y abultados pezones rosados; los cuales a cada movimiento de su rubia cabellera que parecían querer reventar sus finas y ajustadas blusas; lo que le daba un toque mas erótico y sensual.
Hasta que sacándome de mis pensamientos y sin ningún pudor de promedió observe a mi madre salir completamente desnuda de la ducha refugiándose en busca de consuelo con mimo en mí regazo; haciéndome estremecer con suavidad al posar su abultado monte de Venus contra mi el bulto en mi pantalón y este sin poder evitarlo comenzaba a crecer hasta ponerse erecto y quien notando la turbación que en mí había provocado dándome sólo un suave beso en los labios como era nuestra costumbre me permitía que me marchara diciéndome.
¡Gracias cielo! En verdad te agradezco mucho lo que hiciste mi vida
¿Gracias? ¿De que hablas?
¡Tu bien lo sabes! Y ahora vete a despedir a nuestros invitados que me siento un poco indispuesta.
Me dijo marchándome a ir a terminar de atender a los invitados desconcertado, pensativo; en como me vengaría del lic. Valdez (Quien muy caro me pago algunos días después la afrenta recibida); en mi apetecible madre mas tarde recostado en calzoncillos en mi habitación donde ante el sofocante calor que se sentía esa noche; ante cúmulo de emociones que sentía en ese momento como vivas imágenes en mi mente no podía apartar de mi mente ese el bello gesto de sensualidad en el rostro de mi madre al engullir el duro miembro del lic. Valdez y aunque no era mi intención justificarlo pero ante ese apetecible cuerpo de diosa pecaminosa que tenia mi madre era capaz de volver loco hasta a el hombre más santo no podía culparlo del todo y mucho menos a mí cuando no se cuanto tiempo mas tarde entre los escandalosos ronquidos de mi padre alcanzaba a escuchar unos suaves gemidos provenientes de su recamara y que sin poder evitarlo me obligaban ha asomarme con discreción a su recamara, ha observar; como ante ese penetrante aroma a sexo que emanaba por cada poro de su cuerpo y que inundaba la habitación; como con una mano en sus senos y la otra bajo sus sabanas pero en lo mas profundo de su intimidad mi madre se masturbaba con vigorosidad dejando escapar de sus carnosos labios suaves gemidos al mismo tiempo con el lúbrico gesto de sensualidad en su rostro como murmurando para ella se decía.
¡Hay Isabel! Pero que caliente estas ¡mmmmh! Canijo lic. Valdez que bien me puso a todo ¿Pero y ahora que hago con esta calentura? ¡ooooouuh! ¡a-aaaah! Pero que caliente estas Isabel; necesitas una buena verga que me baje la calentura pero ni modo ahora vas a tener que bajártela tú misma ¡ooooouuh! ¡a-aaaah! A-así que rico siento mis deditos.
Mientras que por mi parte como si sus palabras fueran un acicate que enardecían todo mi ser, que provocaban que de mi palpitante y duro miembro escaparan gotas de liquido preseminal fue sin poder contener más la excitación que sentía por mamá con el alma en vilo solamente me acercaba al lado de mi madre quien dibujando en su bello rostro un raro gesto de lujuria liberaba mi duro miembro engullendo en su boca lamiéndolo como un niño ante el mas exquisito helado con voracidad al mismo tiempo que como si quisiera acabarme en un segundo me masturbaba con vigorosidad.
¡Tranquila mamá! Que me mas hacer acabar muy rápido y antes yo quiero darte mucho placer.
¡Hazme lo que quieras papito lindo! Pero ya y bajame esta calentura que siento
Dijo mi madre apartando aun lado las sabanas que cubrían su apetecible cuerpo al mismo tiempo que como un felino al acecho me deslizaba a la trémula intimidad de mi madre quien conforme acariciando iba avanzando por instinto poco a poco me iba abriendo sus bien torneados y apetecibles muslos; dejando escapar un suave y ahogado gemido de sus carnosos labios cuando encontrándome con sus dedos posaba mi lengua en esos sus abultados labios vaginales; los cuales a pesar de no ser los primeros que saboreaba pero por pertenecer a mi unicornio, mi madre y la dueña de todas mis masturbaciones de la adolescencia comencé a saborear con gran placer y aunque no podía ver el rostro de satisfacción en mi madre por la forma en que acariciando hundía sus dedos en mi cabellera podía darme cuenta lo mucho que lo disfrutaba en especial cuando al abrirme paso entre sus abultados labios vaginales recorría el interior de su vulva rosada haciendo estremecer de pies a cabeza a mi madre al comenzar a estimular su ardiente y rosado clítoris con la lengua al mismo tiempo que penetrando con mi dedo por primera vez en mi vida su conducto vaginal buscaba con ansias su punto lascivo; el cual al comenzar a estimularlo y sin poder evitar que de sus labios escaparan sus placenteros gemidos mi madre empujaba aun mas mi rostro a su trémula intimidad tensando sus músculos cuando gimiendo y jadeando desde lo mas profundo de su ser se comenzó a formar su orgasmo sacudiéndose con vigorosidad
¡mmmh! ¡a-aaaah! ¡a-aaaah! ¡papitooooh! ¡ooouuuh! ¡aaaah! ¡e-esto que me estas haciendo es deliciosoooouuh! ¡a-así papito continua así! ¡a-aaah! ¡papitoooh! ¡a-aaah! ¡a-así papito ya me vengo! ¡aaaaah!
En tanto mi madre entre espasmos se sacudía de placentero orgasmo; sin soltar prenda por mi parte con mi lengua y boca comencé a paladear directamente de su cáliz cada gota del su néctar sexual obligando por instinto ante generoso placer que le provocaba que abriendo aun más sus piernas paladeara aun mejor el interior de la vulva rosada de mi madre quien gozosa disfrutando de mi boca en sus abultados labios vaginales y mi legua que lamía hasta lo mas profundo de su ser empujando aun mas mi rostro hacia su trémula intimidad y girando sus despampanantes caderas; comenzaba a frotar su ardiente intimidad en mi rostro intensificándolo cuando entre espasmos se estremecía rociando mi rostro de nuevamente de un prolongado orgasmo como si desde lo mas profundo de su erótica comisura se le escapara el alma decía.
¡mmmh! ¡a-aaagh! ¡gmmgh! ¡aaaah!. ¡papitoooh! Ya papito que me vas a matar de placer ¡a-aaah! ¡mmmmh! ¡aaaah!
Al mismo tiempo que entre placentero jadeos jalaba con desesperación mi rostro hacía ella fundiendo con toda la arrolladora y lujuriosa pasión que era capaz sus carnosos labios en los míos; como si sólo en estos pudiera respirar al mismo tiempo que al colocar mi madre mi duro miembro a la entrada de su erótica comisura; sintiendo una rara sensación que invadía todo mi ser y como si quisiera grabar en mente cada detalle, cada sensación en su bello rostro; volteando a ver de reojo a mi padre solamente firme pero lentamente fui penetrando a la mujer que más quería en la vida, la dueña de mis más ardientes y lujuriosas fantasías; mi madre quien al sentir como me iba abriendo paso entre las paredes del conducto vaginal arqueaba con un gesto de sensualidad su apetecible cuerpo al mismo tiempo que tornando sus verdes ojos de blanco como si quisiera ahogar su placentero gemido se mordía su labio inferior girando a mi rítmico vaivén sus despampanantes caderas por no se cuanto tiempo hasta que al sentir como sin poder contenerlo mí duro miembro comenzaba a palpitar fue que atrapándome con sus bien torneadas piernas que me impidió salirme de ella diciéndome con labios temblorosos al mismo tiempo que explotaba en su interior.
¡a-aaah! ¡aggggrfh! ¡Q-Que rico pitote tienes papitooooh! ¡aaaah! ¡A-asíiii! ¡D-damela todaaaah! ¡t-tu lechita! ¡Tranquilo papacito con eso para mi es suficiente! Ahora vete que mañana tenemos mucho que hablar.
Buenas vibraciones
Mis pies dejaban rastros de huellas mojadas en el suelo de la habitación mientras me apuraba a traves del cuarto para encender la televisión, deteniéndome solo para asir mi albornoz de seda de la cama mientras pasaba. Había estado duchándome en mi cuarto de baño, prestando oído a los sonidos de la noche a traves de la puerta cuando fueron interrumpidos súbitamente por una transmisión local urgente que ahora me apresuraba a escuchar.
Mientras me aproximaba a la pantalla, la imagen cambió de un joven reportero a un mapa del estado con una raya delineada en rojo al centro, rápidamente reconocí que estaba indicando un pueblo a no menos de veinte millas de mi propia casa. Presione el botón del volumen y entonces di un paso atrás de la televisión para sentarme en el borde de la cama.
“…autoridades han dicho que el incremento de la actividad sísmica es improbable que resulte en un terremoto de gran intensidad, sin embargo es probable que ocurran temblores menores a lo largo de la noche. A pesar de estas garantías al publico de todos modos a los residentes locales se les aconseja tomar precauciones razonables.”
“Maravilloso”- Murmure, sabiendo que eso significaban horas encerrada en un cubo de concreto.
Generalmente no hubiera importado, los terremotos son solo parte de la vida donde nosotros vivimos. De hecho a lo largo de los años nuestra familia ha disfrutado de algunas veces divertidas aguantando temblores menores en los confines reforzados de nuestro baño. Que con juegos de mesa, cartas y charadas los niños habían incluso aprendido a tomar refugio cuando eran jóvenes, muy similar durante los cortes de energía. Es solo que esta noche había estado esperando acostarme temprano. “Sophie… ¿dónde está tu hermano?” llame por el pasillo a mi hija, resignándome a renunciar a una noche de auto-cuidado y quizás un poco de diversión indulgente con un amigo de plástico.
“No se mamá, en el baño creo”.
“Dile que se apresure por favor, necesitamos el baño solo tengo que vestirme y…” Repentinamente, como si se adelantara a mis palabras, el suelo se levanto, mientras un temblor sacudía la casa. “Dile que vamos a entrar… va a haber un terremoto esta noche.” Apresuradamente tome la bolsa de supervivencia, que siempre estaba escondida debajo de la cama para tales emergencias, y me dirigí al armario por mi ropa.
Juntando todo con mis brazos, di vuelta rápidamente con gallardía de la habitación por el pasillo al cuarto de baño, inclusive mientras un segundo y mas fuerte temblor golpeo. Ligeramente tambaleándome, colisione con ligereza con el muro antes de recuperar el equilibrio. Delante de mí, Shopie estaba de pie frente a la entrada del baño, tocando en la puerta y llamando impacientemente a su hermano.
“Vamos James…mamá dijo que te apresuraras, ¿no puedes sentir el temblor?”
Oí una voz apagada dentro, y entonces la puerta se abrió y Shopie irrumpió adentro. Seguidamente entre yo al cuarto y deje caer el paquete de ropa y suministros en el piso. Entreví a James, parado en nuestra vieja bañera victoriana sosteniendo una toalla en la cintura.
“Vamos James, jala el tapón y salta fuera.” Volteé y cerré la puerta, asegurándome que todos los cerrojos estuvieran firmemente es su lugar.
“Podría haber esperado un minuto.” Protesto él, mientras yo volvía a dar vuelta de cerrar la puerta. No pude evitar sino sonreír a su modesta vergüenza.
“Conoces la rutina James. Encerrarse desde el segundo que el terremoto empieza…además tu hermana y yo ya lo hemos visto todo antes.” Sonreí burlonamente. “Vamos, salta fuera y ponte tu bata.” Crucé la habitación para sacar el protector de cristal en la ventana del baño y asegurarlo. Echando un vistazo a Sophie pude ver que ella ya estaba tirando de los paneles acolchados que cubrían el lavabo y el inodoro (previniendo las lesiones dé colisionar con ellos) del armario de almacenamiento.
Detrás de mi James aun se quejaba de que solo se había enjabonado.
“Pues vas a tener que quitártelo con la toalla” Conteste severamente, encarándolo y aproximándome al baño. “Date prisa, jala el tapón… sabe que esa agua en la bañera es peligrosa…” Mientas hablaba me incline dentro de la bañera, agarrando la cadena y jalando el tapón yo misma, pero antes de que pudiera terminar mi oración el suelo debajo de nosotros se sacudió de nuevo y las luces en el baño parpadearon.
Sorprendida con la guardia baja, la agitación repentina me sumió adelante e instintivamente me estire. Mi s manos se cerraron en la mojada carne de la muñeca de James, pero el también caía hacia atrás. Su mano libre subió, buscando en vano soporte. En vez de eso encontró la delgada tela de my bata de noche, y continuo cayendo hacia atrás hasta que chocó con las baldosas de caucho de la pared. Sentí la bata de noche estirarse y luego rasgarse, pero no antes de que su peso, agregado a mi impulso me arrastrara hacia él.
En un momento había estado parada en el piso del baño y al siguiente estaba encaramada precariamente en el borde del baño, mis espinillas doliendo por el impacto con el duro borde. Luchando para recobrar mi balance, pude ver a James realizando un baile extraño mientras trataba de mantener su posición en la resbaladiza superficie.
De nuevo el piso crujió y con un chillido de protesta escuche a sus pies perder la batalla por tracción. Arriba de nosotros, las luces parpadearon otra vez y abruptamente cedieron, sumiendo al cuarto en la oscuridad. Desorientada, empuje mis piernas hacia afuera, alcanzando desesperadamente por el piso pero encontrando solo aire. Mientras tanto, James se había deslizado al fondo de la bañera, gimiendo mientras se impactaba y mandando una ducha de agua al aire. Inmediatamente, sentí my propio cuerpo en movimiento, sacudido de su inestable posición mientras yo también caía.
Aterrizando pesadamente sobre mi hijo, sentí mi estomago impactar contra sus rodillas levantadas, llevándose el viento de mis pulmones en un solo jadeo, sin embargo sus piernas cedieron a mi peso y se separaron mientras me deslizaba entre ellas, forzando las a aplanarse cuando me hundí en la poco profunda agua que quedaba. Luchando para recobrar el aliento, advertí la voz temerosa de mi hija en la oscuridad.
“Mamá… James… ¿están bien?”
“Er… si estoy bien creo” gruñó el de debajo de mí. Había un extraño tono en su voz que no pude identificar completamente, pero mientras yacía ahí en la oscuridad por unos segundo, tratando de recuperar el aliento, repentinamente me percate de que mi rasgada bata se había caído, dejando la parte baja de mi cuerpo desnuda y expuesta. Para empeorar las cosas, me di cuenta de que podía sentir la flácida longitud del pene de James presionando contra mi piel descubierta. Como si hubiera leído mi mente, la voz de James hizo eco a mis pensamientos en la oscuridad.
“Er…mamá, creo que perdí mi toalla…”
“¡Realmente” -replique cáusticamente- “eso crees! “ Trate de moverme pero encontré que las escarpadas paredes lisas de la vieja bañera victoriana no ofrecían ningún tipo de tracción. Tendida de frente, mis brazos estaban inmovilizados debajo por el peso de mi cuerpo, y por las piernas de James a ambos lados. Arqueando mi espalda trate de retorcerme verticalmente pero el intento fue inútil y estaba consciente de mis pesados pechos balanceándose en el torso de mi hijo.
Me di por vencida, tratando en vez de eso de empujar mis rodillas en un esfuerzo por levantarme de él, pero mis piernas solo se deslizaron en el baño, el impulso moviéndome más hacia abajo en su cuerpo y anudando nuestros miembros más estrechamente..
“A ver, déjame intentarlo.” Dijo James, sintiendo mi lucha. Acostado en su espalda al fondo de la tina, no era más que capaz de alcanzar el borde de la bañera con las puntas de sus dedos: pero su agarre se resbalo en la húmeda superficie con el peso de mi cuerpo reteniéndolo. Detrás de mí, mis piernas se estaban enrollando contra el lado más lejano de nuestra resbaladiza prisión forzando el peso de la parte superior de mi cuerpo hacia abajo de él y sus esfuerzos causaron que yo me deslizara aun más abajo. Abruptamente sentí su virilidad levantándose desde la oscuridad para encontrarse con mi cara y sentí su pubis frotarse contra mi barbilla.
“Detente James.” Espete en pánico, girando mi cabeza rápidamente, incapaz de mover mis brazos para defenderme de la intrusión no deseada. Afortunadamente dio por vencido el intento, y al hacerlo su cuerpo de deslizo lejos de mi cara, hasta que mi cabeza descanso en su estomago.
Atrapados, nos quedamos ahí por algunos momentos, respirando pesadamente mientras el suelo continuaba estremeciéndose debajo. Detrás de mí el hoyo del tapón gorgoteaba mientras la última agua del baño se agotaba y yo consideraba la cadena de eventos que habían llevado hasta ese momento, no pude evitar reírme.
“Bueno… estamos en un aprieto ahora” Exclame bromeando. El humor fue de corta duración no obstante. James se había puesto extrañamente silencioso, y con horror, me di cuenta de por qué.
Mi hijo había alcanzado hace largo tiempo la edad de curiosidad sexual; yo había encontrado una serie de revistas de chicas en varias etapas de desnudarse en su cuarto en algún momento u otro. A los dieciocho, estaba segura de que aun era virgen- así que no era sorprendente que él pudiera encontrar esta situación extrañamente erótica… Que macho de sangre roja no lo haría, quiero decir no es como si yo fuera una mamá poco atractiva. Aun en los treinta, mi cuerpo estaba en buena condición como jamás lo había estado. Tengo suerte suficiente de haber sido bendecida con un cuerpo delgado, talla 8 que se que ha torcido unas cuantas cabezas a lo largo de los años. Mi esposo reclama que tengo el más estrecho y redondo trasero en el mundo, y las más firmes tetas 36 DD también, que mi hijo estaba descubriendo en ese mismo momento. Ubicado dentro de la hendidura de mi amplio pecho, su verga se sacudió y sentí como empezó a endurecerse, hasta que la cabeza hinchada de su virilidad emergió de los estrechos confines de mi escote
Mientras el suelo continuaba temblando, pude sentir la longitud de su eje vibrar atrás y adelante entre mis mojados globos, y a través de la oscuridad podía escuchar a mi hijo respirando en entrecortados jadeos. No me atrevía a moverme, por miedo a empeorar la situación. Usualmente los temblores no duraban más que unos minutos a la vez y silenciosamente recé que estuviéramos acercándonos al final de este. Sobre todo porque me di cuenta de que, a pesar de mi misma, estaba empezando a encontrar las circunstancias ligeramente excitantes.
Fuera de la bañera, podía oí a mi hija buscando a tientas.
“Shopie… ¿Qué estás haciendo?” Llame a mi hija.
“Estoy buscando la bolsa de supervivencia, para obtener la linterna.” Me respondió desde al lado.
“Solo danos una mano cariño…estamos atascados” Rogué desesperadamente, pero sin ser consciente de la verdadera gravedad de nuestra situación ella continuo buscando en el suelo al lado de la tina.
“Un segundo mamá… será más fácil con la luz y creo que la encontré.”
Incluso mientras hablaba, podía sentir la verga de mi hijo deslizándose con mayor facilidad entre los carnosos montículos de mis pechos, y supuse que su paso estaba siendo facilitado por los lubricantes efectos de la pre-eyaculación. Intentando no moverme solo incremento la presión de su duro eje; y además de eso, aumento mi propia excitación mientras mis cada vez más excitados pezones rozaban su ingle. Abrí mi boca frenéticamente, para demandar la ayuda me mi hija pero mientras hacía eso sentí la cabeza de su pene engordar y su cuerpo tensarse debajo de mi. Con su hinchada verga alojada firmemente entre mis tetas, y el calor saliente de mi estrecho escote, sentí cada espasmo, mientras mi hijo comenzó a eyacular. Con un trago agudo de aliento descargo su caliente semen en mi piel, el primer deposito retumbando en mi boca abierta, antes de bajar pro mi cara. Instintivamente trague cuando el cálido liquido golpeo la parte posterior de mi garganta. Cerré mi boca rápidamente y permanecí sin movimiento en aturdida incredulidad, incapaz de comprende que acababa de pasar. Debajo de mi James murmuro algo que sonó como una disculpa.
En ese momento, una luz encendió y la cabeza de mi hija apareció sobre la bañera. En el rayo de la lámpara, tomo la vista ante sí pero incapaz de ver el semen de su hermano untado sobre nuestros cuerpos, se rio de nuestro incomodo predicamento. El temblor pareció disminuir y en momentos se detendría por completo un hecho que era de agradecer, ya que la erección de mi hijo aun no se había desinflado enteramente y seguramente regresaría a su gloria total si mis tetas salpicadas de semen continuaban acariciándolo por más tiempo. Encontrando mis sentidos incline mi cabeza hacia atrás hasta que mi mirada se cruzo con la de mi hijo. Su cara traicionando los sentimientos de vergüenza y culpabilidad que obviamente estaba experimentando y a pesar de el sabor salado de su semen en la boca, no pude evitar sentir simpatía por él -después de todo, difícilmente era su culpa. Si iba a ser completamente honesta, casi me halaga que James pudiera considerarme de una manera sexual y no hay duda de que yo lo había encontrado extrañamente erótico – aunque no fue una experiencia que estaba ansiosa por repetir. Le sonreí para tranquilizarlo.
“No te preocupes acerca de ello James” Dije confortantemente “Solo salgamos de aquí y sequémonos… ¡Sophie, que tal una mano por favor!”
Mi hija se las arreglo para dejar de reír lo suficiente para pararse y tomarme, forzando su mano entre el espacio de mi pecho y mi brazo derecho, para agarrarme debajo de la axila. Incapaz de levantar my peso muerto de encima de James, si logro subir mi pecho lo suficiente para que escabullera un brazo de debajo de mi. Torciendo my cuerpo con torpeza, empuje hacia abajo en el muslo de mi hijo a pulgadas de si polla, provocando lo que supongo fue un gemido de dolor de él y gradualmente nuestros miembros se separaron y fui capaz de voltearme encima de él. Era consciente del hecho de que el esfuerzo nos había dejado en una posición aun más comprometedora. Con mi espalda hacia él y un brazo soportándome a mi misma en su pecho, su verga estaba ahora presionada en la suave carne de mi trasero, peligrosamente cerca a la entrada que le había dado a luz hace todos esos años. El hecho de que James hubiera dejado de quejarse acerca del asalto a su cuerpo y se hubiera quedado congelado me dijo que el también estaba al tanto de esto. Me encontré preguntándome a mi misma si era horro lo que le había hecho caer en silencio o algo más. Fugazmente, me acordé de su dura polla enterrada entre mis tetas, vaciando su semilla en mi cuerpo, y me di cuenta con un impulsivo espanto que podía sentir un calor creciendo entre mis piernas.
En shock y avergonzada de mis pensamientos privados estaba súbitamente con muchas ganas de poner algo de distancia entre nosotros Afortunadamente estaba casi libre todo lo que faltaba era que yo tirara de mis piernas, girar alrededor, buscar por un punto de apoyo y tener a mi hija jalándome de la bañera, sin embargo, no podía negar los fuertes sentimientos de excitación que fueron menguando a través de mi cuerpo. Mientras tomaba la mano de mi hija y ella me jalaba hacia enfrente, mis pies encontraron agarre en el piso del baño, uno entre las piernas de James y el otro bajo la axila. Con mis piernas bastante separadas sobre la parte superior de su cuerpo supe que desde su posición era capaz de mirar directamente a mi entrepierna y ver claramente mis labios color de rosa situados en un montículo recortado de oscuro vello púbico. Nunca he sido tímida alrededor de mis niños, pero el pensamiento de tan íntimo escrutinio ciertamente me hubiera avergonzado antes de hoy. Ahora sin embargo, me sentí culpable de admitir que me excitaba y mientras me paraba sobre él, inclinándome hacia adelante por la cintura y extendiendo la mano libre para equilibrarme en los bordes del baño, ojeé hacia abajo para ver sus ojos trabados en mi coño humedecido y su verga en atención. Desde luego, lo que había ocurrido hasta ahora, podía descartarlo como inofensivo. Desafortunadamente, la naturaleza está llena de ironías parece.
Al momento las placas tectónicas flotando en el manto de lava millas bajo nuestros pies, colisionaron con violenta fuerza, y la tierra tembló con el impacto. La conmoción resultante fue dos veces mayor que cualquiera de los que habíamos sufrido ese día, y la fuerza arrancó mi mano de las manos de mi hija y le envió a través de la extensa sala, linterna en el aire, aun cuando arrancó las piernas de debajo de mí y me dejó caer me como un saco de ropa sucia en mi hijo.
Por varios segundos, James y yo rebotamos alrededor de la bañera como un par de zapatillas en una maquina lavadora. Desorientada y sacudida me di cuenta de que había aterrizado sobre james, encarándolo y sentada. El estaba debajo de mí, pero se las había arreglado para enderezarse también, y con mis piernas envueltas alrededor de su cintura sosteniéndonos juntos, mis senos rebotaban incontroladamente en su cara. La linterna de deslizo por el piso, parpadeando su haz violentamente alrededor de las paredes hasta que se apago, metiendo al cuarto en la renovada oscuridad, justo cuando los cristales de la ventana resonaron detrás del panel de protección. Detrás de mi sentí los pedazos de cristal caer en mi hombro y retrocedí bruscamente del súbito dolor, impulsándome contra James. En ese momento, el principal terremoto cedió, casi abruptamente como golpeo, y el levantamiento violento inicial de la tierra dio lugar a constantes vibraciones ondulantes, mientras las ondas secundarias se alejaban del epicentro.
“Mamá… ¡tienes que dejarme ir!” lo escuche decir, sobre el retumbo agonizante de afuera, pero me aferre estrechamente a él. Fuera de los protectivos confines de nuestro baño reforzado, un terremoto se estaba liberando en completo poderío en nuestro pueblo. Dentro del refugio blindado, amortiguadores de goma suavizaron el asalto, y a través de los años nuestro refugio a probado su efectividad para mantener a nuestra familia lejos del peligro, sin embargo, cuando James habló, asumí que el pánico extremo a su voz fue una reacción a la bestia fuera.
“Está bien…” Les asegure en voz alta. “Al menos no podemos dañarnos el uno al otro si estamos atorados juntos.” Agregue rápidamente a mi hijo.
“No es eso de lo que estoy preocupado mamá, no entiendes, tienes que dejarme ir.”
Su voz era urgente ahora, y de pronto entendí. En los pocos segundo que habían pasado desde que callera sobre mi hijo, me había dado cuenta del hueso duro de su cadera, intermitentemente picando la parte superior de mi muslo en la base de mi culo. Distraída había puesto poca atención pero ahora me daba cuenta de que no era en realidad su hueso de la cadera.
Lo que podía sentir era su verga, totalmente erecta y directamente debajo de mí, empujando contra my carne como si buscara el camino de menos resistencia. Deslizándose en la hendidura entre mis posaderas, golpeo y empujo hacia abajo en mi para venir a descansar momentáneamente en la entrada de ni ano. Por un momento, pensé que podría penetrar mientras hacía estocadas persistentemente en la estrecha abertura y consternada, trate de tirar hacia atrás. Era demasiado tarde no obstante, el movimiento logro solo desalojar su verga de mi culo pero al caer de nuevo en su regazo su inflamado miembro se hundió en los suaves pliegues de su vagina. Mis ojos se abrieron en horror mientras apretaba mis piernas estrechamente alrededor de la cadera de mi hijo en un último intento de evitar me deslizarme en su polla dura. Parece que la gravedad tenía otras ideas, y sin resistencia de mi ya húmeda entrada, su gorda cabeza empujo con facilidad dentro de mí, empalándome en su grueso eje.
Incapaz de detenerme, un gemido de placer escapo a mis labios. Con mi marido fuera, habían sido semanas desde que había visto acción. James malinterpreto el sonido negativamente.
“Lo siento mucho mamá” dijo el dócilmente, y por una vez en mi vida, yo estaba totalmente sin palabras. Esta noche había visto una cadena de acontecimientos fuera de control en espiral. Tantas posibilidades incalculablemente pequeñas habían conspirado para verme aquí, en una posición en la que yo nunca en un millón de años hubiera anticipado estar,- una posición en que ninguna madre debería estar nunca. Aun así aquí estaba, entrepierna a entrepierna con mi hijo, su verga llenando mi vagina, y todo tipo de pensamientos dando vueltas en mi cabeza como un huracán. Pero lo más sorprendente de todo, lo que volvía una y otra vez a mi mente, fue una idea única y aterradora que se mantuvo empujando su camino hacia el centro de mi conciencia. Un pensamiento minúsculo que mantenía mi cuerpo inerte cuando debería haber estado luchando como una mujer loca – terremoto o no, para desalojar el miembro de mi hijo de mi cuerpo. Un pensamiento repitiéndose cada vez con mayor vehemencia… “¡Dios se siente tan bien!”
Inmóvil, permanecí cabalgando a mi hijo, luchando con mi agitación interior. Al otro lado de la habitación podía escuchar a Sophie en la oscuridad y un nuevo temor me vino a la mente. Sabía que ella estaría buscando la linterna. Como si la situación no fuera suficientemente mala, solo podía imaginar la humillación de tenerla a ella encendiéndola y siendo testigo de lo que estaba ocurriendo en la bañera.
“Solo siéntate quieto,” alcance a murmullar con voz ronca, “… ambos, se terminara pronto.” Estaba tratando de hacerlo sonar como si fuera un suplicio; que era algo que nosotros podríamos aguantar, rezando por que pasara tan rápido como fuera posible. La verdad es sin embargo que yo no quería que pasara. Con cada segundo que pasaba que su verga estaba incrustada en my coño, su ingle restregándose contra mi hinchado clítoris con cada ondulación del suelo debajo de nosotros, podía sentir el calor de mi deseo sexual naciendo dentro de mí.
“Sophie…” jadeé débilmente… “¿Estás bien? Solo deja la lámpara y encuentra algún lugar seguro para sentarte.”
“Estoy bien mamá, ¡encontré la antorcha pero está rota!”
En la oscuridad, alivio mezclado con un familiar sofoco que calentó mi cuerpo mientras diminutos escalofríos de placer emanaban de mi entrepierna y fluyeron atreves de mí como electricidad. Mientras el suelo subía y bajaba, sentí la verga de mi hijo seguir el movimiento, hundiéndose entre mis labios con creciente facilidad cuando mis jugos de bienvenida se vertían a lo largo de su eje, lubricando el camino. Silenciosamente, mordí mi labio para retener suspiros de placer, amenazando a escapar mientras se tensaba mi cuerpo, su gentil cogida provocando mi hambrienta vagina a aun mayores estados de excitación hasta que luche para contenerme a mí misma.
Desde su mortificada disculpa James había estado en silencio, pero gradualmente podía escuchar su respiración acelerarse en traición a sus propios esfuerzos tensos para controlar su excitación intensificada. Dividida entre pretender permanecer al margen y consolar a mi auto inculpado hijo, mis brazos de deslizaron por propia voluntad para sujetar su cara entre mis palmas.
“Está bien James” Me escuche tranquilizándolo suavemente… “Está bien” y su cuerpo pareció relajarse levemente a mi voz de aceptación. Lentamente lleve su cara a mi pecho, mantuve su cara contra mis bamboleantes tetas mientras su verga se mecía dentro de mi cavidad en llamas. Entre mis piernas, podía sentir mi propia humedad mientras el templado liquido fluía de mi coño mojando mis muslos y trasero, e involuntariamente mi estrecho agujero se contrajo alrededor de su gordo eje mandando espasmos de placer a través de my cuerpo. Me di cuenta que lentamente, la rítmica presion de su pene estirando mis mojados labios me estaba llevando cada vez más cerca al orgasmo, pero más que un sentimiento de embarazo, me encontré ansiosa- desesperada a acabar sobre la dura polla de mi hijo.
Finalmente, con la lujuria más allá de importarme mande a volar toda mi indecisión al viento. Frotando mi coño hacia abajo para encontrarme con el siguiente empujón de la verga de James, gemí sin pudor mientras él se sumergía en mi lascivo agujero. Permití que mis manos vagaran sobre su cuerpo, entretanto su longitud me penetraba una y otra vez, y entonces imprevistamente sentí una cálida humedad envolver mi pezón, mientras llevaba uno de mis pechos en seguida a su boca, tocando toscamente mi culo con sus manos. Gimiendo como puta de astillero, sentí crecer la marea de mi clímax, que brotaba de mi coño fundido como una tormenta de fuego. Mu dentro de mi empapado agujero, pude sentir su verga engordar y supe que estaba a momentos de llenarme con su semen caliente. De pronto el suelo dejo de moverse a la vez que el temblor pasaba. Sin su movimiento, ya no estaba montando en su ansioso pene; en vez de eso descansaba tentadoramente dentro de mí. Fervientemente trate de renovar el movimiento, pero mis piernas ahora enrolladas en su cadera obstaculizaban en vez de ayudar. Exasperada, retire mis piernas de alrededor del, enroscándolas debajo de mi y levantándome. En la oscuridad, percibí un decepcionado quejido mientras su rígido miembro se deslizaba de mi frustrada abertura. Arrodillándome frente a él, resbale mi mano entre nosotros y tomando su polla la guie de vuelta a mi impaciente coño- deslizándose hacia abajo felizmente sobre el resbaladizo tallo. Sin impedimentos ahora lo monte a mi propia voluntad bombeando su polla más y más adentro hasta que una oleada de placer estalló sobre mí como una ola gigantesca.
En ese instante la lámpara se encendió.
“Hey la arregle, la parte trasera se rompió y las baterías se cayeron…” La voz de Sophie se detuvo en seco, cuando el rayo luminoso cayó sobre la pared detrás de nosotros. Sus ojos de inmediato tomaron la imagen de su madre, la columna vertebral arqueada y la cabeza hacia atrás mientras la polla de su hermano explotó dentro de mí, revistiendo mi agujero con su espeso semen. Mis ojos febriles sostuvieron la mirada de mi hija como pidiendo disculpas, incapaz de evitar mi clímax, mi boca y un gemido de placer extático gruño en mi garganta. Ardientemente me forcé a mi misma a bajar, llevando el pene de James profundamente dentro de mi pasaje en contracción y el bramo con satisfacción mientras continuaba frotando mi vagina en el, ordeñando la última gota de seme de su pulsante verga.
Afuera el terremoto había pasado, pero el silencio que rodeo los confines de nuestro pequeño cuarto de baño era más ensordecedor que cualquier cosa que la naturaleza pudiera lanzarnos. Lentamente, me levante de mi hijo, su miembro encogiéndose rápidamente salió audiblemente de mi ahora vacio agujero, en medio de un cóctel de semen y líquido. Todo el tiempo, Sophie miró a través de ojos atónitos la escena frente a ella, una mano tapando su boca en incredulidad.
Durante casi un minuto, mire a cada uno de mis dos hijos, buscando ansiosamente algo apropiado para decir, pero fue James quien rompió el incomodo silencio.
“Diantres mamá… lo siento mucho y todo, pero… ese fue el mejor encierro que alguna vez haya habido” Incluso aunque en su rostro se dibujo una contrariada sonrisa, escuche a Sophie soltar una risita detrás de su mano y las esquinas de mi propia boca temblaron con mis mejillas enrojeciendo, a pesar de ser un poco tarde para la vergüenza.
“Sophie yo…” Empecé titubeantemente, pero rápidamente ella me interrumpió.
“No…mamá está bien. Lo que pasa en el refugio se queda en el refugio- además… ¡creo que he atestiguado la cosa más caliente que he visto nunca!”
Esta historia fue traducida del inglés al español pues me encanta, espero la disfruten. Escrita por Skei0
Mi novia y mi hermana
Buenas mi nombre es (digamos Manuel) y hace un par de años mi hermana me confeso, que era lesbiana. Yo no le di importancia, hasta el día justo en que empece a salir con una chica, y ella la miraba con otros ojos. Yo me considero un chico normal, del montón ni feo ni guapo, eso si mido 1.90 cm estoy un poquitín gordito y me mide aproximadamente unos 20 cm, 23 años. Mi hermana María es de 1.70 cm 63 kilos aproximadamente 95/70/90 aproximadamente, cara de angelita, tienes 18 años.
Como iba diciendo, notaba a mi hermana en sus miradas que había algo mas que un saludo o una sonrisa, me resultaba curioso, para nada algo molesto. Mi chica es morena 1.65 cm 60 kilos aproximadamente 100/70/95 aproximadamente y muy caliente.
La cosa empezó una tarde que mis padres se habían ido, entonces claramente mi chica vino a mi casa y nos fuimos al cuarto directamente por razones obvias ajaja. Claro mi hermana llego en mitad de la pasión y no nos dimos cuenta, al salir del cuarto a media tarde, bajamos las escaleras y al llegar a la cocina la vemos viendo la tele y con una sonrisa picarona, me dio un poco de vergüenza, y mi chica se sonrojo también un poco. Despedí a mi chica en la puerta con un beso tierno y me dirigí a la cocina para merendar, cuando estaba sacando la leche del frigorífico mi hermana me pregunto lo siguiente:
-Manuel se te nota en forma- con risa picarona y yo no supe que contestar se hizo otro silencio y me pregunto entonces.
-Tiene mesenger ella?- y respondí
-Si lo para que lo quieres?-
-Me cae bien quiero quedar un día con ella para ir a tomar algo, no te importa no?
-Para nada aquí tienes-
Se lo apunte en un papel y bueno no paso nada mas trascendental aquella noche.
Los días pasaron, ellas de vez en cuando quedaban, ninguna novedad y no se volvió a repetir la situación incomoda, andaba con mas cuidado y todas esas cosas.
Un día volvíamos de la calle de marcha mi chica y yo, mis padres estaban de viaje, y María estaría de marcha también. Veníamos con unas cervezas de mas, y nos fuimos directos a mi cuarto, la puerta se quedo abierta sin darnos cuenta y ella comenzó a bajarme los pantalones poco a poco nos desnudamos y me sentó en la cama. Ella comenzó a lamerme el pene de arriba a abajo de una manera increíble, estaba en cuatro patas al suelo con su culo mirando a la puerta y cuando mas dura la tenia, levante la mirada y allí estaba mi hermana mirándonos con cara de lasciva, en ese momento no sabia que hacer, y sin que mi chica se diera cuenta con la mirada y la cabeza le hice el gesto de que se fuera, entonces se fue dirección a su cuarto, en parte no sabia que hacer yo, así que seguí disfrutando y entonces apareció ella a los 5 minutos, desnuda, con esos pechos tan tersos y esos pezones tan jugosos, y traía un arnés a la cintura con un pene de goma, tan grande como el mio, y se acerco poco a poco a nosotros. En ese momento no sabia que hacer, entonces mi chica giro la cabeza y saludo a María como si nada diciendo – Hola preciosa – Entonces me quede atónito sin saber que hacer, mi hermana como si no estuviera yo, se arrodillo tras mi chica y con su falo de goma, comenzó a meterselo en la vagina poco a poco. Mi chica gemía mientras no paraba de tragársela entera hasta el fondo, y de ver esa imagen ya no pude mas y me vine bien dentro de su garganta, tragándose ella un poco, y lo otro que salio de sus boquita lo lamió bien para dejarme limpito.
Mi chica y María se levantaron para ir a mi cama. María coloco a mi chica en la cama a 4 patas giro su cabeza y me dijo:
-Manuel dame por atrás mientras se lo hago a tu chica-
En ese momento se volvió a poner dura como un roble y mientras ella comenzaba a cabalgar a mi chica, me coloque tras mi hermanita con la punta bien dura en su entrada y ella fue la que con el vaivén de hacérselo a mi chica iba metiéndose mi pene en su cola, cuando estaba a mitad, me suplico que se la clavara entera por favor. Sin poder mas, agarre su cintura me clave entero y comencé un vaivén frenético, que hacia que mi hermana se cogiera de forma acompasada a mi chica. Cuando ya no pude mas le dije a mi hermana que me venia, entonces me dijo lo quería en la boca, así que se arrodillaron ambas en el suelo, María me pajeaba con su boca abierta mi chica me lamia las bolas termine por segunda vez en la angelical cara de mi hermana. Acto seguido mi chica limpio la cara de mi hermana y se besaron largo tiempo, bajando así en este momento a la cocina a por una bebida.
Cuando subí, la imagen que vi fue la siguiente, mi hermana con el arnés puesto tumbada en la cama y mi chica cabalgando encima del pene de goma, con sus manos abriendo las nalgas, y pidiéndome que la cogiera por atrás. Sin pensármelo, cuando hube lubricado bien mi pene comencé a meter la punta poco a poco hasta llegar al final, acompasandome con los movimientos de mi hermana, entrando yo, saliendo María y viceversa poco a poco aceleramos los movimientos, mi chica temblaba de placer, lloraba a veces, pedía mas, hasta que se vino dos veces, mojando a mi hermana del todo, finalmente sin poder evitarlo me vine dentro de ella llenándola de mi calor.
Mi chica fue al baño a limpiarse, y yo me quede con mi hermana tumbado en la cama desnudo diciéndole al oído que la quería y la amaba, y ella me dijo al oído, – ¿te ha gustado lo que teníamos planeado para ti?, llevamos un mes planeando para que nos cogieras a las dos – y comenzó a reírse, cuando volvió mi chica se tumbo en mi otro lado de la cama y nos quedamos dormidos. cuando nos despertamos se fue mi chica, y nada mas cerrar la puerta al darme media vuelta estaba mi hermana con cara de diablita, desnuda y llamándome con el dedo indicie, pero esa historia os la contare en el siguiente relato, si os gustado este.
Un saludo y espero les guste chaoo
La tia Betty
-”Ay, Beto ya besa como hombre!”, dijo la mujer luego de que el sobrino la saludara de beso, “cállate mujer no digas tonterías”, le contestó la madre de Alberto mientras el joven se alejaba hasta perderse entre la gente que asistía a la fiesta. Tal vez aquella fue la primera señal de que por fin le llegaría la hora a la solterona de la familia.
Más tarde sentada junto al sobrino, Betty sintió que bajo la mesa una pierna se juntaba a la suya, era Beto, ella no hizo caso, pero el contacto se hizo más insistente hasta el punto de que a la tía se le atragantara el mole con pollo, pero la mujer aguantó vara pese al nerviosismo que le invadía, de reojo miró a Beto que fingiendo demencia daba cuenta de su plato, pero la pierna seguía ahí, pegada a la de la mujer. Temblorosa siguió el juego tratando de olvidar de que quien la tocaba era nada más ni nada menos que su sobrino.
Cuando llegaron los postres a la tía se le atragantó un pedazo de queso con higo en almíbar, en ese momento ya no era la rodilla de Beto la que se restregaba contra su gorda pierna, ahora era la mano del chico la que la agarraba, sin soltarla. Bien pudo la tía voltear y darle un bofetón, pero entre nerviosa y excitada la mujer siguió en su tolerante papel. Trató de seguir la plática de los demás pero disimuladamente bajó la mano hasta agarrar con fuerza la del sobrino, todo ello sin voltear a verlo.
Lo que no calculó Betty fue que su mano fue llevada, contra su voluntad, hacia la entrepierna y entonces tocó la mujer lo que nunca antes había llegado a conocer a sus 43 años, el brinco que le provocó aquello fue percibido por toda la mesa, “¿qué tienes, qué te pasa?”, “oye Betty ya no comas tanto pastel”, fueron algunas frases que escuchó a lo lejos la mujer.
Tratando a toda costa de mantener la cordura como pudo contestó a las interrogantes mientras a su lado Beto, luego de hacer que le agarrara la erecta verga, había deslizado su mano bajo su vestido, “esto ya es intolerable!” pensó la vieja a la vez que cerraba con fuerza sus piernas como para evitar que Beto llevara más lejos sus manoseos, eso sí no soltó el duro pedazo que escondía el pantalón del sobrino, de esa forma pudo constatar que aquello que apretaba su mano derecha efectivamente era ya el erecto miembro de un hombre. Todo iba bien hasta que alguien la sacó a bailar y tuvo que abandonar aquello que le estaba despertando sensaciones ya olvidadas.
Cuando terminó la pieza y regresó a sentarse a la mesa encontró a Beto sentado en una silla frente a ella y la sorprendió la extraña miraba, era como si le reprochara haberlo dejado solo, como un reclamo y a la vez como una petición, Betty no hizo caso y volteó sus ojos a otro lado, pero cuando volvió a mirar ya no lo encontró, “¿dónde se habrá metido?”, pensó de pronto, “¿estará bajo la mesa?”, se dijo y tratando de pasar desapercibida miró bajo el mantel y lo encontró ahí escondido, al momento todo su ser fue presa de sentimientos encontrados, era como excitación y temor a la vez, era como pena y nerviosismo, “¿quieres ver?, muchacho fisgón!”, pensó y antes de que se diera cuenta ya había abierto sus piernas a la vez que arrimaba su cuerpo al filo de la silla.
Miró a los lados como para percatarse de que nadie la veía y se despatarró por completo, “ahorita vas a ver, el susto que te vas a llevar!”, pensó Betty cuando con una mano separó el elástico de su pantaleta, y se mantuvo así expuesta, imaginando la cara de sorpresa de su sobrino al descubrir la tremenda vagina, gorda, de crecidos labios rodeados de negros vellos largos, momentos después cerró las piernas y levantándose rápidamente se refugió en la cocina, donde providencialmente encontró su hermana.
En ese lugar, todavía nerviosa escuchó a su hermana: “oye Bety, ¿por qué no te quedas a dormir aquí?, ya es un poco tarde, mejor quédate, además mañana es domingo y no vas al trabajo”, “ay no sé, ¿además dónde me duermo?”, dijo Bety, “puedes quedarte en el cuarto de Beto, que él se duerma en un sillón de la sala, o en la misma cama, anda mujer, tenía mucho tiempo que no nos visitabas y tengo ganas de platicar contigo mañana cuando vayamos a desayunar por ahí”, ella no supo que contestar pues miles de pensamientos se posesionaron de su mente: “y si…, Beto intenta algo más…, y si…”, pero no pudo completar los pensamientos que temía y deseaba.
Tratando de alejar sus malos pensamientos se integró al barullo de la fiesta, pero se sintió aturdida y confusa, se acercó a su hermana y le dijo aceptar su proposición de quedarse en su casa, buscó con ansia el cuarto asignado, cerró la puerta y rauda se despojó de su ropa antes de meterse bajo las sábanas acostándose de lado en el lecho. El pensamiento no la deja dormir, teme y desea que el sobrino se meta en la cama con ella. No sabe cuánto tiempo ha pasado, pero con la cara escondida en la almohada escuchó la puerta abrirse, alguien ha entrado, pero no se atreve a mirar. Escucha que ese alguien se quita la ropa y se sienta en la orilla de la cama y con suavidad se mete bajo las sábanas, si, es él, lo presiente, contiene el aliento cuando siente la nerviosa mano de él recorrer la carne de sus nalgas por encima de su pantaleta, por momentos que le parecieron eternos de deja manosear, siente que aquella ansiosa mano palpa a plenitud los mofletes de sus nalgas, quiere hablar, decirle que la deje en paz, que es su tía y esa es una falta de respeto, pero las palabras no salen de sus labios. Sintió que con premura el chico le ha bajado el calzón, ella lo deja hacer y hasta alza un poco el cuerpo para que la prenda se deslice un poco más abajo, hasta sus tobillos.
Con el aliento contenido siente pegado al suyo otro cuerpo, también desnudo, y algo duro, como un palo le pica entre las nalgas, mientras unos brazos amorosos rodean su pecho hasta posesionarse de sus tetas gordas. Sin quererlo dobla un poco la cintura parando así su culo, es el momento en que aquella dura carne se desliza entre los cachetes de sus nalgas hasta llegar a la raja, que mojada y caliente se abre para dejar que el palo quede atrapado entre los labios carnosos.
Se quedaron quietos unos momentos, eternos para Bety, que temblorosa no hace otra cosa que quedarse quieta y morderse los labios, deja que las ansiosas manos estrujen sus senos, que los palpen y aprieten los duros pezones y cuando siente que su sobrino se mueve tras ella, se atreve a pensar “no por favor, no lo hagas, no lo metas, no quiero, no me cojas, no, quítate por favor”, pero el pensamiento no se transforma en palabras, por el contrario el ir y venir de la verga erecta le arranca un apagado murmullo, varias veces el miembro se desliza entre los carnosos labios de la pucha, despertando en la mujer sensaciones desconocidas pero exquisitas, lo deja seguir con la inútil esperanza de que hasta ahí queden los atrevidos avances del joven.
Pero se equivoca, el sobrino se ha quedado quieto, con la verga en la entrada de la gruta, siente que la dura punta busca y se afianza en la abertura apenas abierta de la vagina, Betty aprieta más los labios y una de sus manos trata de separar los cuerpos, pero no puede, él la tiene a su merced, “no, no la metas por lo que más quieras”, le dice, y en ese momento siente que esa cosa dura la penetra, entra apenas en la ciudadela de la pucha, el hoyo se abre y lo deja pasar, la excitación y los abundantes jugos han facilitado la penetración, apenas sintió Betty un pequeño dolor, imperceptible, que se troca en placer, el glande avanza lentamente hasta entrar en el canal vaginal, él se detiene y una de sus manos se agarra de su cadera, inicia el trajinar, lentamente la mujer siente como el miembro va y viene, metiéndose y saliendo, hasta la mitad, hasta ahí donde una pared de carne le impide seguir, es el viejo himen de Bety, su última barrera, pero ella está ya en otro mundo, pues en ese momento todo su cuerpo es presa de oleadas de placer, de un placer intenso, salvaje y desconocido, que la hace ir al encuentro de su sobrino que sigue penetrándola, ahora con mayor vigor, con fuerza hasta que en la cresta del placer siente Betty que los cuerpos entrechocan, Beto la ha penetrado totalmente!, Betty ha perdido su virginidad, pero para la mujer ya nada importa se abandona al placer que de nueva cuenta se posesiona de todo su ser.
El entrechocar de los cuerpos sigue, se prolonga, dos o tres veces la mujer es presa de violentos orgasmos hasta que de pronto él se queda quieto, dentro de su sexo siente el miembro que palpita, “se va a venir!”, se dice la tía y justo cuando el primer chorro escapa del tronco, ella recula para sacarse la verga que ahora escupe su ofrenda entre los abiertos labios de la pucha, ahí lo deja, sintiendo riquísimo con las pulsaciones y chorros de semen, un inesperado acto de ternura le llega y entrelaza sus piernas con las de su sobrino, quien ahora amoroso la estrecha más a su cuerpo, ella suspira y se queda dormida.
No sabe Betty cuanto ha dormido, un pesado sopor la despierta y con terror se percata que él continúa junto a ella, a sus espaldas, pegado a su cuerpo, con la polla dura de nuevo, intenta levantarse, pero los brazos de Beto se lo impiden, “no, ya no por favor”, se dice. Pero de nuevo siente la verga deslizarse sobre la pucha, que de nuevo se moja y se calienta, el tronco va y viene, pero no penetra, sólo se impregna de los jugos de penetrante olor. La tía siente que el chico se detiene y saca con la mano el miembro atrapado en la gruta, se dirige a otro sitio, busca, encuentra otra entrada, “será capaz?” se dice Bety, pero se mantiene quieta, más aún coopera, para la grupa y siente el duro glande presionando el apretado ano, la presión del palo se incrementa, ella se pone flojita, él insiste, ella siente dolor y un momento después arranca en Betty un doloroso “ay!”, pero ya está, la verga ha entrado en el culo, cuyos pliegues renuentes se aferran al tronco, lo rodean dolorosamente. Ambos se quedan quietos, ella sintiendo que su culo arde de dolor, él disfrutando la intensa presión del culo sobre la cabeza de la verga, luego Betty siente como aquel fierro la penetra con tal lentitud que percibe cómo milímetro a milímetro todo el tronco queda sepultado en su intestino.
La tía ya está empalada, los cuerpos pegados y ella con esa dura carne dentro de ella, no hace nada, sólo dejarse hacer, el dolor ha amainado, pero está ahí, punzante a pesar de que su culo ha dado de sí. El sobrino se mueve, lentamente y ella siente como al salirse parece llevarse su carne, parece que sus tripas se van junto con el miembro que la abandona, pero no sale, apenas la cabeza llega a la entrada cuando vuelve a arremeter, así una y otra vez, hasta que Betty siente como el placer, un placer diferente la llena toda, suspira, gime, “hummjjjumm, ohhhh, huuumm”.
El trajín se torna violento y rápido, el culo de la tía es ahora un agujero sumamente abierto, pues la verga del sobrino entra y sale con facilidad, no sabe porque, pero la mujer siente que se viene, parece que con cada arremetida le arranca un orgasmo, siente en sus nalgas el vientre de Beto chocar y su intestino llenarse de nuevo de dura carne, la mujer desfallece una y otra vez, y cuando su cuerpo todavía siente placer dentro de su culo la polla se estremece y estalla, chorros y chorros de leche inundan su intestino, Betty es presa de un nuevo orgasmo y como la vez anterior pega su cuerpo al de su sobrino atenazando sus piernas a las de él. Vuelve a quedarse dormida.
Amaneció hacía horas, Betty ni siquiera sintió cuando entró su hermana para despertarla, el pesado sueño se negaba a abandonarla, “ya mujer, despierta, es casi medio día, Bety!, despierta”, soñolienta abre los ojos.
-”Oye Betty has dormido mucho, ¿te sientes mal?” -”No, no es nada”. -”Pues ya levántate, ¡ya estamos listos para ir a almorzar a un restaurante, apúrate mujer!”.
Ya sola Betty deja la cama y de repente siente que las piernas se le doblan, todo le duele, las tetas, las nalgas, la concha y sobre todo la cola, ardientes punzadas la atacan con cada movimiento. Bajo la regadera rememora lo ocurrido. ¡Beto me cogió!, se dice, ¡estuvo cogiendo con su sobrino!, se asusta, ¿cómo había sido posible?, ¿cómo fue capaz de dejarlo? Y mientras el agua baña su cuerpo una sonrisa lujuriosa se pinta en sus labios, “pero…, fue exquisito”, suspira.
Durante el almuerzo, buscó varias veces sin querer la vista del sobrino, cuando la encontró sintió que toda ella se ponía roja, avergonzada. Pero él como si nada, fingiendo.
Ya a la hora de despedirse dejó para el último a Beto, “adiós Beto…” musitó, “adiós no tía, sólo hasta luego”, ella se estremece, “nos vemos luego tía Betty, ¿quieres que vaya a visitarte?”, y con los ojos anhelantes apenas le dice “Siiiiiiiii Beto, cuando quieras!”.
Autor: Puroloco
Amor de madre
Tengo veintitrés años, me considero un tío que está bastante bien. Tengo bastante éxito entre las mujeres, pero la verdad es que no me hace falta salir a ligar, estoy bastante bien servido pues mi madre se ocupa de que ande bien follado. Estoy tan satisfecho que en muy pocas ocasiones he ido a buscar sexo por ahí, y cuando lo he tenido que hacer siempre he ido a buscar mujeres que me recordaran a mi madre. Me gusta follar con mujeres gordas, y en ese aspecto mi mamá cumple todas mis expectativas. Si no habéis follado nunca con una gorda os habéis perdido uno de los mayores placeres de la vida y cuando probéis una no volveréis a cambiar os lo aseguro.
Esta historia empezó hace unos meses, cuando me mudé de casa de mis padres a mi propio apartamento. Mi madre estaba triste porque su pollito abandonaba el nido y se resistía a ello. La tenía metida todo el día en casa. Me traía comida, venía a lavarme la ropa, a ayudarme a limpiar y lo que hiciera falta. Yo me había marchado de casa para tener independencia e intimidad y no lo estaba consiguiendo así que un domingo por la mañana en que mi madre se presentó con una fuente de comida, decidí que ya era hora de hablar con ella y dejar las cosas claras.
-Mira mamá, esto no puede seguir así, yo necesito intimidad, no digo que vengas a visitarme de vez en cuando, pero es que creo que te estás pasando.-Ya lo sé hijo mío, tu padre también me lo dice, pero es que te echo de menos. Tú sabes lo mucho que te quiero y se me hace muy duro no tenerte en casa.-Yo también te quiero mamá, pero debes dejar que viva mi vida. Imagínate que quiero traer una chica a casa y tú te presentas aquí en mitad de la faena, no sería muy agradable.-Así que lo que te molesta es que pueda pillarte tirándote a algún zorrón.
Su tono se había puesto demasiado áspero. No lo entendía mi madre y yo siempre habíamos tenido mucha confianza para tratar los temas de sexo. Le había contado mis primeras experiencias y ella había resuelto todas mis dudas.
-¿Qué te ocurre mamá? Parece que te has enfadado. -Perdona pero creo que estoy un poco celosa, hasta ahora yo era la mujer más importante de tu vida y ahora seguro que conocerás a otras que te darán lo que te ha faltado conmigo. -No sé de que me hablas, tú me has dado siempre todo lo que he necesitado. Eres una madre totalmente cariñosa y te quiero mucho. -Sí cariño, pero ahora has crecido, te has hecho un hombre y tienes otras necesidades, necesitas sexo de verdad y de forma regular.
Aquella conversación estaba tomando un camino muy extraño y yo no me imaginaba como iba a terminar. Quizás si hubiera continuado por otro lado no hubiera pasado lo que sucedió, y la verdad es que me alegro de que pasara.
-Por supuesto que necesito sexo, pero no se que tienes que ver tú en eso, ¿acaso quieres dármelo tú también?-Dije aquello sin ninguna mala intención, de verdad que hasta entonces no había pensado en mi madre como hembra. Supongo que inconscientemente si me atraían las mujeres gordas era porqué siempre buscaba a alguien como ella pero no lo había pensado. Su respuesta me dejó alucinado:
-Si me lo pidieras, sabes que nunca he podido negarte nada mi amor.-Mamá, que dices. ¿Serías capaz de tener sexo conmigo, con tu propio hijo? me parece sucio. -No te consiento que digas que sería sucio, sería el acto de amor más sublime. Que cosa hay más preciosa que el amor entre un hijo y su madre y la demostración más grande de amor sería entregarme a ti por completo. Ahora puedo entender que no seas capaz, que no me ames lo suficiente o que yo te repugne sexualmente.
No sabía que decirle. Mi cerebro intentaba aceptar toda aquella información y ordenarla, estaba paralizado. Entonces empecé a recapacitar. Intenté ver a mi madre solo como una mujer. Más bien bajita, aproximadamente 1,65m., cara redonda con ojos grandes y brillantes de color miel, la nariz un poco abultada daba personalidad a sus rasgos y un lunar entre ella y la apetecible boca de labios carnosos rojos como la sangre la hacían una mujer muy bonita. Su pelo rubio y ondulado caía sobre sus hombros. Tenía un escote precioso. Sus pechos de bastante buen tamaño aunque no demasiado grandes, se juntaban formando un canalillo extremadamente sensual y aunque nunca los había visto desnudos, dejaban intuir unos pezones grandes, muy de mujer.
La cintura estaba dominada por la carne, se le formaban unos pliegues en la ropa que solían atrapar sus carnes y resaltaban aún más sus anchas caderas de movimientos incendiarios. Sus muslos eran anchos y duros, sin asomo de celulitis a pesar de su gordura y formaban unas nalgas grandes y espectaculares, un culazo maravilloso. Sus piernas acababan en unas fuertes y anchas pantorrillas y en unos pies pequeños de dedos perfectos. El conjunto me pareció de una mujer absolutamente deseable, realmente mi madre era una mujer capaz de ponerme a cien y además la quería con locura. Pero seguía sin atrever a lanzarme. De repente su voz me sacó del hechizo:
-Lo siento, creo que no debería haberte dicho eso, lo mejor será que me vaya.
Mis neuronas se activaron de repente, no podía dejar que se marchara, tenía que decirle lo que sentía, necesitaba imperiosamente abrazarla y besarla.
-Espera mamá, no te marches. Es solo que no me esperaba que me dijeras eso y me has desconcertado. Me pareces una mujer increíblemente guapa y deseable y además tú sabes que te quiero con locura y voy a demostrártelo.
Avancé hacia ella y tiernamente cogí su regordeta cara entre mis manos. La acaricié y pasando mi mano entre su pelo la agarré de la nuca y la atraje hacia mi boca. Besé sus labios y empujé mi lengua dentro de su boca. Puedo recordar la sensación de su cálida saliva en mi boca, su áspera lengua recorriendo la mía, mientras sus manos recorrían mi pecho de arriba abajo. Separamos nuestras bocas y nos quedamos mirando a los ojos, con nuestras caras prácticamente pegadas.
-Te amo mamá. Deseo entregarme a ti. -Yo también te amo hijo mío. Desde el momento en que te tuve en mi pecho nada más nacer creo que me enamoré de ti. Siempre has tenido mi corazón, ahora quiero entregarte también mi cuerpo. Por favor hijo mío, poséeme, hazme tuya. Hazme sentir como una hembra entre tus brazos. -Madre, quiero hacer el amor contigo ahora mismo, te deseo con todas mis fuerzas.
Mi miembro estaba ya tieso como un palo. Me puse tras ella y mientras le acariciaba los pechos, le besaba el cuello y la iba empujando poco a poco hacia mi habitación. Oía sus gemidos mientras ella iba desabotonándose el vestido y lo dejaba caer al suelo.
Llegamos a mi cuarto y encendí la luz, quería disfrutar de aquel momento con total claridad, no quería perderme ni un detalle de aquel magnífico cuerpo. Realmente su cuerpo era grande. Su piel estaba absolutamente blanca y podía admirarla totalmente solo llevaba encima unas enormes bragas blancas y un sujetador a juego. Tiró su cabeza hacia atrás, y llevando sus manos a la espalda soltó el sujetador. Sus pechos cayeron vencidos por el peso, eran más pequeños de lo que me había imaginado pero eran absolutamente preciosos. Dos masas de carne dura y como siempre había pensado dos grandes areolas oscuras como el café y con unos pezones redondos como bolas.
Inclinándose hacia delante comenzó a bajarse las bragas. Los pliegues de su cintura se hicieron más visibles y su barriga colgaba. Lo que vi a continuación me dejó estupefacto. Mi madre tenía su coño totalmente afeitado y la grasa formaba un cojín a su alrededor que lo resaltaba aún más. El espectáculo era sobrecogedor. Notaba como mi polla empezaba a soltar las primeras gotitas.
-¿Te gusta lo que ves cariño? -Mamá estás buenísima, me pones terriblemente caliente, no me hagas sufrir más, ven a la cama.
Avanzó hacia mí, yo estaba sentado en la cama con la espalda recostada en el cabezal. Subió a la cama y se sentó sobre mí. Su gran peso me hizo un poco de daño, hasta que encontramos la posición en que los dos estábamos cómodos. Estábamos el uno frente al otro desnudos. Nuestras manos recorrían frenéticamente nuestros cuerpos y nuestras lenguas se unían en un interminable beso.
-¿Te hace daño tu gordita mamá encima hijo? -No, me da mucho gusto tenerte así mi gorda mi polla, totalmente erecta daba golpes contra su barriga. Me escurrí un poco hacia abajo hasta que apunté mi capullo contra la entrada de su húmedo coño, y mirándola a los ojos, la embestí con fuerza. Mi polla entró con fuerza hasta el fondo.
Mamá cerró los ojos y mordiéndose los labios dejó escapar un gritito mezcla de dolor y placer. Mi pelvis se movía suavemente mientras mi madre se balanceaba clavada en mi verga. Sus jadeos se hicieron más profundos, el sudor afloraba por sus poros. Mamá cruzó sus manos por detrás de la nuca, sus pechos subieron húmedos por el sudor, volví a chuparlos con frenesí. Su cuerpo olía a sudor y jugos vaginales. Nos estábamos volviendo locos de placer y mamá cambió sus jadeos por palabras:
-Así, así mi amor, con dulzura, me gusta que me hagas el amor, así hijo mío, me haces sentir tan mujer. Ahhh, me quemas el coño, que gusto me das hijo mío.
Poco a poco la calentura fue pudiendo con ella y la lujuria fue superando al amor, mamá se convirtió en una guarrilla.
-Ahhh, no puedo más, me vas a romper el coño, me siento como una perra caliente. Vamos nene, dale leche a tu mamá. Anda mi macho, córrete dentro de tu puta, de tu esclava, haz temblar las carnes de esta gorda mujer.
Todavía me excitó más que mi madre me dijera todas esas guarradas y huevos totalmente llenos necesitaban desahogarse.
-Mamá, me pones muy cachondo cuando dices esas cosas. Me encanta que quieras ser mi puta, tienes un coño tan caliente…Eres un pedazo de hembra. Voy a correrme para mi perra, mi gorda .Voy a llenar el coño de mi madre. -Sí hijo, soy tu perra, córrete en mis entrañas, lléname con tu semen.
La corrida fue tan intensa que lancé un grito de placer, notaba como no paraba de salir leche de mi polla…el coño de mamá estaba rebosando. Realmente la había llenado.
Cuando mi madre notó mi primera convulsión también gritó, sus uñas se clavaron en mi espalda y mordió con fuerza mi hombro para intentar sofocar su chillido de placer. Me dolía, pero el gusto era tan intenso, notando el enorme cuerpo de mi madre abrazado al mío, sintiendo como ella se convulsionaba por su orgasmo, como yo su hijo la estaba haciendo correrse de gusto, que el dolor se convirtió en una sensación alucinante.
Quedamos extenuados, abrazados en la cama mientras nuestros corazones recuperaban su ritmo normal, nos acareábamos con ternura sin decir nada, tan solo besándonos intermitentemente y acariciando nuestros cuerpos desnudos, gozando del momento y reflexionando.
No tenía ni por asomo el menor rastro de culpabilidad, es más en ese momento me di cuenta de que me había enamorado de mi madre. Antes la quería pero ahora sentía amor por ella, la deseaba, la necesitaba. La quería solo para mí.
-Mamá, ha sido maravilloso, hasta este momento no era consciente de cuanto te quiero realmente. Te necesito, quiero que solo seas mía, gozarte de mil maneras distintas. -Soy tuya mi niño. Este cuerpo solo te pertenece a ti. Después de gozar como hoy no voy a dejar que nadie disfrute de él, ni siquiera tu padre volverá a tocarme, si tú me lo pides. Solo quiero hacer el amor contigo, follar contigo, que me poseas solo tú, quiero ser tu madre y tu mujer a la vez. Complacer todos tus deseos. Seré la más recatada de las mujeres y la más guarra de las putas para ti.
-No quiero que papá vuelva a tocarte, a partir de ahora sólo yo seré tu amante, sólo yo disfrutaré de tu cuerpo. Te daré todo lo que me pidas y te daré todo el placer que ese enorme y caliente cuerpazo necesita. A partir de ahora eres mi mujer y yo soy tu hombre, mamá.
Aquella tarde gozamos de nuestros cuerpos varias veces. Por la noche mi madre le dijo a mi padre que no quería volver a hacer el amor con él, que había perdido interés por el sexo que entendía, que él se buscara otras mujeres y que a partir de entonces dormirían en habitaciones separadas. Mi padre tuvo que aceptarlo, pues me pidió consejo y yo le dije que debía respetar los deseos de mamá.
Mi madre siguió viniendo regularmente a mi casa, y algunos fines de semana se quedaba a dormir.
Seguimos gozando de nuestros contactos de esta manera durante un tiempo.
Autor: Adiel
Mi sobrinita
Esto me ocurrió hace ya un tiempo.
Mi señora mi hermana y mi hija se fueron para el interior del país por cuestiones familiares, mi hermana tenía un año que había regresado del extranjero, se fue cuando apenas mi sobrinita tenía 7 años y regresó después 10 años y apenas hace unos meses cumplió los 18, estaba haciendo una equivalencia para el bachillerato, mi hija había pasado con muy buenas notas el final de su quinto año, no así mi sobrina que se debía quedar estudiando para ir a reparaciones o si no perdería el año escolar, tiene un cuerpo toda adolescente, un poco gordita, como 1.50 m de estatura, yo con mis 40 me conservo, ya que hago mucho ejercicio y troto todos los días.
No me fui con ellas porque tengo que trabajar en Caracas muy temprano todos los días, mi hermana vive cerca de mi por eso me dejó al cuidado de la floja de su hija. La hermana que les menciono no es tal, lo que sucede es que ella perdió a sus padre hace mucho tiempo y mis padres la criaron desde pequeña, ya que ella no tenía más familia (conocida), hasta le dieron su apellido porque los que conocieron a su mama nunca le vieron un papa, por eso siempre la hemos tenido como hermana ya que nos criamos juntos. Ella al tener su hija es como mi sobrinita postiza e igual me trata como su tío y yo como mi sobrinita. Ella es muy coqueta cada vez que se reúne con mi hija vuelve loco a los chiquillos y a los no chiquillos de la residencia.
Era miércoles y mi esposa no regresaría hasta el domingo. Esta sería nuestra primera noche juntos ella debería dormir en el cuarto de mi hija y yo en el matrimonial pero el TV de mi hija no funcionaba y ella se quedo en mi cama viendo la telenovela, después que ya había estudiado, mientras yo estaba en el otro cuarto leyendo relatos de está página, cuando me fui a acostar me dijo -Tiiito! Déjame dormir aquí contigo yo casi siempre duermo con mi mamá, y esas muñecas pegadas en la pared del cuarto de mis primas me dan miedo, no te molestare si? -no me digas que nooo! Me lo dijo en tono mingón. -Ok pero no se lo digas a tu mamá. -Ni loca me cortaría la cabeza.
Ella se arropó con una sábana y yo con otra en la cama matrimonial. A pesar de todo no me atreví a nada, pero si quise tantear pero me daba cosa, y al rato me quedé dormido, no sé que tiempo había transcurrido pero al rato yo estaba acostado de lado de cara hacia ella y mi mano izquierda muy cerca de ella, sentí un peso en mi mano, era mi sobrinita que creo que dormida tenía su bollo sobre mi mano, prácticamente se estaba masturbando con mi mano yo me acomodé boca arriba sin sacar la mano, en los movimientos coloque mi dedo mayor justo en toda su rajita, lo malo era que tenía puesta su pantaleta pero igual traté de complacerla, hacía movimientos masturbatorios como los de mete y saca y yo movía mi dedo con mucha suavidad al mismo ritmo que ella, se le sentía claramente un alto grado de humedad yo tenía mi dedo en toda la entrada de su vagina hasta donde me lo permitía su pantaleta, hasta que sentí como se estremecía, no quise hacer nada que delatara que estaba despierto, ya que yo no me pude enterar si estaba dormida o no, al rato se volteo y siguió dormida como si nada, me dieron ganas de pegarme de ella pero no me atreví.
Al amanecer me desperté nos arreglamos y la llevé en nuestro auto a su liceo, yo a mi trabajo, en la tarde la ayudé en sus estudios hablamos algunas cosas pero para nada lo ocurrido la noche anterior. Al acostarnos me dijo.
-¿Puedo dormir contigo verdad? -Claro no tienes porque preguntarlo.
Al rato me acosté, para darle tiempo que agarrara sueño y como a la media hora o más, coloqué mi mano como la noche anterior, al rato se volteó boca abajo colocando su cuca sobre mi mano, yo ni me moví después se acomodó y que divinidad, sentí los pelos de su monte de venus sobre mi mano pero esta vez sin pantaleta, casi de inmediato empezaron sus movimientos masturbatorios muy suavemente y yo igual que la noche anterior hice otro movimiento como acomodándome, levanté mi dedo que quedó justo en toda la entrada su cuquita que ya estaba húmeda, medio abrí los ojos para tratar de verle la cara, pero tenía los ojos cerrados, la oscuridad del cuarto medio me deja ver una sonrisa en su rostro, con sus movimientos y los míos mi dedo lo tenía medio metido en su chuchita que se le sentía muy calientita, pero yo no me atrevía a hacer movimientos diferentes a los de ella.
Incluso sentí como se detenía sus movimientos para sentir si yo me estaba moviendo. Después de tanto meneo tuvo sus orgasmos y empezó a relajarse, al rato se volteo dándome la espalda, pero yo tenía una erección muy grande, saqué mi paloma del interior y haciéndome también el dormido, me volteé y quedé con mi paloma justo entre sus nalgas, esperé cualquier cosa pero se quedó como si nada, se medio arqueó y yo aproveché para correr mi macana entre sus piernas y sentí lo calentito de su palpitante vagina, yo hacía que palpitara y empecé unos movimientos como de mete y saca, pero por la posición no lograría penetrarla, en otro movimiento coloqué mi mano sobre su cadera atrayéndola más hacia mí, ¿ella se hacía la dormida o estaba en verdad dormida?, estuve dándole por un buen rato hasta que sentí que me venía y no sé si por mis movimientos de eyaculación me pareció sentir que estaba respondiendo a mis movimientos. No me atreví a moverme hasta que me quedé dormido, ya que estaba trasnochado por la noche anterior.
En la mañana siguiente ella se despertó antes que yo e hizo ruido para que yo me despertara, nos saludamos como si nada y repetimos la rutina del día anterior, ya en la noche después de cenar hablamos y nos reímos de alguna cosas de nosotros, como era viernes ya no había que madrugar para ir a trabajar ni ella para su liceo que por cierto me dijo que había pasado las materias gracias a mi ayuda, nos tomamos algunas cervezas en la sala para celebrar.
Ya como a las 10 PM nos fuimos a dormir, al rato ella se quedó dormida, pero yo no podía dormir por la erección que tenía, esta vez me acosté totalmente desnudo dispuesto a todo esa noche, al rato yo me paré a tomar agua y al regresar, la vi a plenitud, hacía calor esa noche por lo que estaba desarropada sin la sábana y al verla con su pequeña bata de dormir no resistí la tentación de comerme tan rica cuquita. Estaba allí boca arriba con las piernas semi abiertas y una dormilona a la altura de su cadera, estaba también sin pantaletas y podía ver a plenitud los labios de su jugosa cuca, con muy pocos pelos en su monte de venus, la luz de la noche era muy poca pero dejaba ver lo necesario, corrí la cortina para aumentar la oscuridad, me le acerqué suavemente hasta ella para oler su rica cuquita, con olor a mujer, que divinidad, me terminó de volver loco, comencé a abrí sus piernas, pero ella me facilitó el trabajo ya que levanto las rodillas y las dejó caer a los lados quedando totalmente abierta, pero con una dormilona casi transparente.
Yo seguía dudando si dormía o no, como sea ella también estaba disfrutando como las noches anteriores, pasé sin miedo la punta de mi nariz por el medio de su esponjosa vagina, luego con mucho cuidado pasé mi lengua varias veces y ella seguí ronroneando como una gatita, así que fui más osado, metí mi lengua en su vagina y me tragué lo sabrosos de sus jugos vaginales, pasé mi lengua como un perrito. Le vi la cara y sonreía como si estuviera disfrutando. Mi paloma estaba que reventaba, me la tenía que coger esa noche. Yo sé perfectamente que no era virgen (más abajo), les cuento (como desvirgué a mi sobrinita), si se despertaba tendría que inventar una excusa.
No resistí más y me fui colocando sobre de ella, coloqué mi brazo derecho detrás de su cuello, ya no me importaba si dormía o no, estaba demasiado excitado para echarme para atrás y evidentemente ella también, lo que no sé como reaccionaria al tener mi paloma adentro. Ella seguía con su ronronear mrrr…mrrrr…mmmm.
Como estaba muy abierta me sostuve con mis rodillas para apuntar con mi paloma la entrada de su pepitona, coloqué mi sexo en la entraña de su vulva, que no dejaba de emanar jugos vaginales, la cama estaba empapada debajo de sus nalgas, con mi mano izquierda se la coloqué en toda la entrada, con tuve mi cuerpo con los brazos y rodillas para no apoyar todo mi peso sobre ella, fui entrando lentamente, entró primero la cabeza de mi paloma, fui entrando lentamente, ella, mmmmmrr, ahhhhhmmmmm… mi paloma siguió su avance centímetro a centímetro, hasta que entró toda. Ella seguía ronroneando y de vez en cuando movía la cara para los lados.
Así estuve por cinco segundos creo, palpitándole mi paloma en la rica caverna de mi adorada sobrinita y luego empecé a salir y entrar suavemente, ¿ella me estaba respondiendo inconscientemente? también muy suavemente, la seguí bombeando poco a poco y en su supuesto sueño respondía a mis embestidas, solo decía, mmmm, mmmmm, mmmm cada vez que sentía que le entraba mi paloma.
Que cuquita tan divina me estaba cogiendo, calentita y ajustada a mi paloma que parece que me la agarraba para que no saliera, así estuvimos no sé porque tiempo aumentando cada vez más la velocidad, cada vez que mis huevos tocaban sus labios vaginales ella soltaba un ahhh, aahhmmm, mmmmm, respondiéndome casi a mi misma velocidad y sin abrir los ojos… que polvo tan rico…yo me mordía los labios para aguantar mis gritos por tan rica cuca verdaderamente deliciosa… me moría por besarla y decirle cosas… pero no quería romper el encanto de este encuentro…. coloqué mi cara muy cerca de su oído como queriéndola despertar o que me dijera algo, que tormento, hasta que sentí unos espasmos y contracciones en su vagina más fuertes que los anteriores mmmmmm mmmmmmahhhhh…
Ya había perdido la cuenta de los orgasmos que había sentido de ella, yo estaba haciendo todo lo posible para no acabar ya que estaba disfrutando demasiado, seguí con mis embestidas y me detenía de vez en cuando para ver si me respondía y si lo estaba haciendo pero también bajaba la velocidad hasta casi detenerse y me seguía el ritmo cuando seguía mis movimientos, que increíble mi sobrina me estaba gozando sin decir nada, afuera había empezado a llover, de repente comenzó a decir como murmurando.
-Sí, si… aaaaayyyyyy… que ricooo que ricooo.
Mi sobrinita y yo estábamos haciendo el amor haciéndonos los dormidos y aprovechando la oscuridad del cuarto, me levanté y pude ver como se mordía los labios yo no quise decir nada para que nuestra fantasía no perdiera el encanto.
-¡Aaaaay! que rico! que rico! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!… Lo decía con la boca semi cerrada, la seguí bombeando y ella respondía a la perfección mis embestidas ya mi cuerpo estaba totalmente sobre ella, después de otro orgasmo de ella no aguante y me vine dentro de ella cinco o seis chorros le leche calientita inundaron las profundidades de su vagina, ella suspiraba y ronroneaba divinamente, mmmmrrrrmmmmmrrr… yo aguanté mis gritos en la almohada al lado de su cara. Al rato mi pene ya semi flácido dentro de ella sentía todavía los espasmos de su vagina.
Hacía como una gatica, el frío de la lluvia y lo cálido de su caverna hicieron que mi miembro se levantara de nuevo, yo tenía la cara todavía en la almohada tratando de recuperar el aliento, con un movimiento suave de mi macana pude sentir que todavía emanaba la babita femenina que nos vuelve locos, por lo que continué mis movimientos de una manera circular, rozando mis piernas con las de ella. Con unos mete y saca moderados y después muy rápido, ella me respondió a la perfección, rodeándome con sus piernas mis caderas.
Hasta que nos corrimos los dos de nuevo, ella, aaaahhhhh, mmmmmmrrrr, aaaaahhhhh, esto sin abrir los ojos (¡que sueño el de mi sobrinita!) Me quedé un rato sobre ella de para recobrar el aliento nuestra respiración todavía era muy agitada y el sudor nos corría a los dos, a pesar de la lluvia me aparte de encima de ella, poco a poco …y al rato si nos quedamos dormidos sin decir una palabra de que los dos estábamos despiertos. En la mañana me despertó ella abriendo la puerta del cuarto con mi desayuno, esperando algún comentario me saludo me dio un beso en la mejilla
-¿Como amaneciste? ¿Dormiste bien?-Si cariño,¿ anoche llovió bastante no?-¿Si? No escuché nada solo soñé muy rico anoche ¿y tú? tenía una sonrisa muy picara así que le seguí el juego. -si también soñé rico y ojala se repitiera todas las noches. -jajá jajá, ¿tú crees que los sueños se pueden repetir? -jajaja claro mi vida si uno se duerme pensando en lo que uno quiere… Los dos sabíamos que no era ningún sueño pero los dos estábamos siguiendo nuestro juego.
Vimos TV reímos hicimos un sábado normal cenamos temprano y como a las 8pm me dijo -me voy a acostar ¿y tú?-Si mi reina, tengo mucho sueño.-Ni se diga el que yo tengo. Buenas noches tío, me dio un beso en la mejilla. -Y Ojala y se le cumplan sus sueños.
Esperé un momento para darle tiempo a que se acostara, cuando entre ya la luz estaba apagada y la cortina cerrada, afuera estaba tronando parecía que sería una noche con mucha lluvia.
Me quité toda la ropa y me metí en la cama rozando con mi pierna la de ella y no sentí la dormilona! yo estaba boca arriba igual que ella al terminar de arroparme se volteó y montó su pierna sobre mi sexo.
-Déjame ver como hago para se repita su sueño tiito. -Jajá jajá siempre estuviste despierta picarona! -Jajajaja… no, no, no.! la primera vez si fue inconsciente pero después me desperté y me dio pena, la segunda vez y anoche si lo planifiqué y disfruté muchísimo haciéndome la dormida, ya que el primer día cuando sentí tu mano en mi sexo me vinieron unos orgasmos como nunca y todo el día estuve esperando la hora de irnos a dormir para repetir ese momento y anoche mientras te comías mi cosita tuve como dos orgasmos, uno de ellos cuando me metiste la lengua, todos lo hacías tan delicados pensando que yo estaba dormida y lo peor cuando comenzaste a entrar…mmmm estuve a punto de gritarte lo mucho que estaba disfrutando. Pero tuve otro orgasmo y eso me controló y cada vez me excitaba más y más viendo el esfuerzo que hacías para no despertarme a pesar de que me tenías todo tu aparato adentro y sé que esto también te gustaba, claro al final no aguanté, que fue cuando te abracé con mis piernas y dije algunas cositas, ese fue el orgasmo más largo de mi vida, más de una vez quise basarte, pero me encantaba lo delicado que me tratabas, el esfuerzo que hacía para que yo me despertara, eso me volvía loca. ¡Pero esta noche quiero que me comas toda! Que no quede ni los huesitos.
-Guau mi reina, eres una caja llena de sorpresas. Mi sobrinita me tenía loco con todo lo que me estaba confesando, aunque siempre me lo imaginé.
Nos besamos como dos desesperados, nos acariciamos bese su rico culo, me comí su sexo pero siempre estaba empapada de esa divina y espectacular babita transparente y brillante que emanan las mujeres ella por su parte se comió mi paloma como quiso. Esa noche nos amamos hasta que amaneció.
La semana siguiente mi hermana viajó sola toda la semana y ella estando sola la visité toda la semana, con la excusa, de que me faltaron darle unas clases de “física”…
Como desvirgué a mi sobrina.
Como ya les dije antes mi hermana (postiza, como expliqué más arriba) Una vez estando de visita nos fuimos todos a una playa en el occidente de nuestro país, llegamos a unas islitas y habían otras como a 50 metros el nivel era bastante bajo y decidimos llegar hasta allá.
El agua nos daba a casi todos por el estómago y no habían muchas olas por que la arena es bastante blanda, cada vez que uno da un paso el pie se hunde hasta el tobillo y como ella es muy bajita el agua le daba por los senos así que me la monté de caballito. Al rato a ella se le cansaron los brazos así que le sugerí que se colocara de frente a mí para poder sostenerla mejor, ella sin pensarlo me hizo caso.
Lo mejor de esta parte es que ella solo tenía unos shorts sin pantaletas (se la quitó porque no trajo más), esto hizo que se me produjera tremenda erección, ya no me cabía en el traje de baño así que pude me lo saqué del traje de baño por un lado.
-¿Tío que hace? -Nada mi vida es que tengo ganas de orinar. El roce con su sexo era inevitable en esa posición. Su short era bastante holgado por lo que varias veces sentí sus labios vaginales con el roce.
Yo caminaba lento para darle ventaja a los que están delante de mí.
-Tío su cosa está rozando conmigo. -Disculpa nena es momentáneo pronto vamos a llegar, ella tenía sus piernas totalmente abiertas alrededor de mi cintura y sabía en que posición se encontraba, ya que sentía claramente como mi sexo rozaba su sexo y sus nalgas, su cara la tenía al lado de la mía, me imagino para no verme directamente a los ojos, mis brazos yo los tenía en forma de gancho alrededor de sus piernas a mi espalda, por lo que tenía el control total de su cuerpo, la levanté un poco y mi paloma quedó tocando la puerta de su caliente cuquita.
-¿Tío porque no se guarda su cosa?, me está haciendo cosquillas. -¿Sí y porque no te ríes? -Ay no sea asiiii es una cosquilla muy rara. -Déjame ver como hago, más bien corrí su short hacia un lado rasando los labios de su vagina, ella pego un brinquito respondiendo a mi toqueteo, pero no digo nada, por lo que continué con mis movimientos dediles, con mi pulgar roce varias veces la entrada de su almeja y con los otros dedos acerque mi cabeza a la entrada de su vagina.
-¿Tiooo que hace? -Nada mi amor estoy tanteando que tan cerca esta de ti y quiero guardármelo, pero como esta no puedo.- ¿Falta mucho por llegar? La voz le sonaba como excitada.-No como treinta metros. Todos los demás estaban delante de mí como a diez metros creo.
El roce de mi miembro con su vagina era demasiado evidente y yo ya no disimulaba, yo hacía que mi paloma palpitara hacia arriba pegándole a los labios de su cuquita que ella con sus movimiento me la estaba ofreciendo, sin pensarlo más y porque mi macana ya estaba que reventaba. Ella tomaba todo esto como un juego existente. Me hice que me estaba cansando la subí como para acomodarla, dejé mi paloma dura y con un movimiento disimulado se lo coloqué en la entrada de su cuca que ya se le sentía dilatada, ella se agarró más fuerte de mi cuello, la fui dejando caer, para entrar poco a poco y seguía sin decir nada, estaba disfrutando disimuladamente como yo.
-Tío, tío, trató de levantarse pero yo la dejé caer un poco más y seguí mi avance hasta que sentí su himen. Ella no le quedó otra que hundir su cara en mi hombro, con otro movimiento de acomodo, la dejé caer más por lo que le entró casi todo. -¿Tiiiiioooo, queee haceee? ¡Noooo!, ¡me entró todo!.
Ella trató de bajarse sin hacer ningún esfuerzo al ver que había ido muy lejos en su aventura, pero no pudo porque que estaba enganchada a mi verga que estaba en su totalidad dentro de su divina y lubricada almeja.
-No te bajes que te vas a hundir en la arena, la sujeté de nuevo y regresó a su posición.-¿Alguien nos está viendo?, trato de voltear para ver a los que estaban adelante.-No mi vida ya vamos a llegar. Le palpite mi paloma dentro de caliente cuca.-Aay tío siento que me estoy orinando. Me dijo con voz entrecortada.
Esta vez sí le di varias arremetidas, varios mete y saca en los cuales su vagina aprisionó mi paloma producto de su orgasmo, me apretó de cuello y con sus piernas apretó muy fuerte mi cintura.
-Tío noooo aguanto esta extraña sensaciooooón, su vagina siguió apretando el trozo de carne que tenía adentro. -Huyyyy mi vida tranquila y relájate que eso pasa rápido. Le di otras embestidas y me corrí dentro de ella.-Tío siento algo caliente dentro de mí! No me vaya a echar su cosa dentro de mío, no quiero quedar preñada y menos de usted…
Le solté otro chorro de leche en lo más profundo de su vagina.
-No te preocupes es por lo caliente, debe ser el agua. (y de verdad creo que fue lo que me salvó de que no quedara preñada). Ya relajada puso cara de preocupada. -Tío no debimos hacer esto.
Ella estaba consciente que acababa de perder su virginidad.
-Estoy de acuerdo pero creo que fue inevitable.
Ya los que estaban delante estaban llegando a la orilla y a nosotros el agua ya nos llegaba por la cintura, sin decirle más la acomodé como pude a mi espalda, su conchita rozó mi cadera para luego quedar a mi espalda, sentí como se acomodó el short. Lo malo de todo es que el tiempo que estuvimos en la playa no compartió más conmigo y estaba muy seria. Luego un lanchero nos buscó y nos llevó a nuestro punto de origen y para mi pesar a los días se fue al exterior con su mamá.
No volvimos a mencionar más el tema ni cuando chateábamos por Internet. Mi hermana regresó y ella empezó a estudiar el último año de bachillerato de noche, pero como ella es muy floja salió mal en el último semestre. De ahí nace la historia, “mi sobrinita”
Disfrutando con mi cuñada y su hermana
Hola amigos, conozco su página de mucho tiempo, y tenía muchas ganas de enviarles algunas de mis historias, bien les comento que tengo 18 años a punto de cumplir los 19, vivo con mis padres, pero generalmente visito a mi hermano que es mayor que yo, él tiene 24 y está casado con una morena espectacular, mi hermano se llama Raúl y ella Sofía, Yo debo confesarles que soy súper caliente, me gusta mirar y disfrutar mujeres, por lo mismo que visito a mi hermano y me quedo con ellos algunos días, él tiene una casa a las afuera de la ciudad, un lugar bastante campestre. Les comentare algunas de estas visitas.
Mi hermano se casó hace dos años, y como tiene un buen trabajo al poco tiempo tenía su gran casa, yo los visitaba bastante seguido, en una de mis visitas me encuentro a mi cuñadita, la cual es muy recatada en público, toda una dama, y en casa le gusta estar cómoda, recuerdo la primera mañana que desperté en su casa, apareció ella con una polerita semitransparente y muy cortita, que mostraba todas sus preciosas piernas, me traía el desayuno, es muy cariñosa conmigo, al darme la espalda y dejar la bandeja en una mesita, no lo podía creer, la polera se traslucía toda, y estaba con un colales extremadamente pequeño eran puros elásticos los tenía por la cadera, se veía espectacular.
Inmediatamente me excité, y como solo estaba tapado con la sábana, no sabía como disimular, me senté en la cama y doblé las piernas, me dejó la bandeja y siguió ordenando las cosas de la pieza, mi ropa y otras cosas, era fabuloso verla, yo la conocía de varios años, todo el tiempo que estuvieron de novios con mi hermano, pero nunca la había visto así, se agachaba cuidadosamente, quizás para no mostrar tanto, pero cuando pasaba por la ventana todo era inútil, se traslucía entera, estaba sin sujetador, aunque no se traslucían sus pechos, pero se veía preciosa, en eso me dice que va a lavar la ropa sucia, si tengo algo que lavar, yo dije que no, me dice que le pase la ropa interior que tengo puesta, yo lo hice tapándome con la sábana con mucho cuidado luego ella salió.
Estaba súper excitado, no sabía si me hacia una buena paja ahí mismo, pero no, me levanté rápidamente, para seguir viéndola, pero cuando fui a la pieza de lavado, que está afuera de la casa, ya estaba con un short y un short muy ajustado, igual se veía preciosa, pero no era lo mismo, aunque el short dejaba ver todo su culito, y se movía muy sensual, rápidamente fui al baño y me pegué una paja como nunca, lo hice lentamente para disfrutarlo al máximo, imaginando a Sofía paseando por la pieza, con sus pechos sueltos, debo reconocer que no son grandes, más bien medianos pero muy paraditos, sus caderas son grandes, de ahí que me propuse verla desnuda, espiarla, aunque nunca me imagine que sería tan fácil.
La casa de Raúl tiene dos pisos, es bastante grande, tiene dos piezas de invitados, el dormitorio principal, una gran cocina, tres baños, es súper, además tiene piscina, y fue ahí donde tuve mis mejores momentos con Sofía. Raúl diariamente va a la ciudad, por su trabajo, y por ende queda Sofía sola en casa, y ahí estaba yo, disfrutando de las ropas sensuales que usa, short, falditas cortas, poleritas, ufff todos los días era una paja distinta, cuando Raúl llega, ella lo espera con algún refresco, algo rico para cenar, muchos besos y caricias, siempre vestida muy sensual, conversan algo conmigo, y se van a su dormitorio, en el segundo piso, yo nunca escucho nada, y lo único que me queda es un pajeo imaginando lo que podría estar pasando.
Al segundo día todo era igual, ropa muy ajustada, pero todo cambió cuando me dijo que me levantara, que estaba rico el día para meternos en la piscina, tomaríamos el desayuno allí, yo me puse uno short, de esos largos, y voy a la piscina, habían dos toallas en el pasto, y una mesita, me tiré en la toalla y aparece ella de la cocina con su bandejita, se veía preciosa, sus pechos se veían preciosos, aunque traía un sujetador, era un triángulo muy pequeño, traía un pareo que no dejaba ver mucho, era transparente pero no permitía ver mucho, ella deja la bandeja, mira mi short y pone una cara de asco, me dice cómo es posible que use estos pantalones para bañarme, eran anticuados, me pide que espere y va a la casa, cuando vuelve trae unos tres sungas, dos azules y uno negro, me los pasa y me dice que me los pruebe, son de Raúl, lo hice, se me ven bien, nunca me había bañado así, pero Ok.. Pero había un problema, como lo haría si me excitaba, estaba súper nervioso, además que se me veía muy grande el paquete, igual salí, me miró de arriba abajo y dijo, -así sí.
Mientras tomábamos el desayuno, me informó que en la tarde llegaría su hermana, no me dio mayores datos, pero luego me llevaría la sorpresa, al rato me dijo que si quería meterme al agua, yo dije que sí pero me quedé sentado en la toalla, porque igual estaba un poco empalmado, estaba mirándola un largo rato, en eso ella se para, se saca su pareo y me queda todo su culito a la vista, era perfecta, llevaba un bikini, tan pequeño por atrás que no dejaba nada a la imaginación.
Tiene un trasero formidable, redondito, se veía apretadito, delicioso, y pensaba lo afortunado que era mi hermano al tenerla como su hembra, luego se vuelta y no podía creerlo, por delante tapaba lo justo y necesario, estaba toda depilada, además arriba de su conchita tenía una rosa tatuada, pequeña de tres centímetros, te obligaba a mirarla con detención, su piel es color canela, un bronceado delicado, llegaba a brillar con el sol, camino hacia la piscina, y empezó a entrar al agua, y me llamó, yo no sabía como pararme, estaba a mil, luego me hice el natural y caminé, pero no odia ser más obvio mi estado, entramos al agua y nadamos, al principio estábamos los dos un poco incómodos, pero luego nos fuimos relajando, yo empecé con mis típicas piruetas en el agua, parándome con las manos, pasando bajo sus piernas, luego con algunos juegos más de contacto, como llevarla en mi espalda, cosquillas y otros.
En eso empezaron los juegos bastantes sexuales, ella estaba por detrás mío, se acerca con cara de risa, y me baja los sungas, yo rápidamente me los subí y empecé a seguirla, cuando la alcancé tiré de de su sujetador por la espalda, y ella tuvo que taparse con sus manos, primero me miró con cara de enojo y luego se puso reír, me dijo que era mi obligación la de amarrar nuevamente su sujetador, yo me acerqué y tomé las tiritas, comencé a tirarlas suavemente y moverlas de un lado a otro, ella decía que no hiciera eso, entre risas y en serio, espera le decía yo, esto es difícil.
Ella estaba muy juguetona, en ese momento estábamos en la parte profunda de la piscina y se dio vuelta con sus pechos sueltos pero bajo el agua, me dijo mirándome a los ojos , -amárralo ahora o te haré una que no olvidaras, yo me hice el interesante y le dije que no lo haría, ella dijo que saldría del agua sin nada, creyó que eso me avergonzaría, pero a ese minuto eso era lo mejor que podría pasar, y eso fue lo que hizo, me dio la espalda y avanzó a la escalera, comenzó a salir, luego afuera se dio vuelta y me miró, fue alucinante, eran unos pechos preciosos, unos pezones en punta espectaculares, era maravillosa, puso sus manos en las caderas y me dijo, -¿eso querías? y se puso a reír, -si vieras la cara que tienes, estás embobado, despierta, espero que esto no sea muy fuerte para ti.
Se sacó completamente el sujetador, dio un brinco y saltó al agua, se veía súper, yo estaba a mil, tenía una erección súper, se sumergió y nadó hacia mi, me tomó de los hombros, y me dijo, -no seas loco, recuerda que somos cuñados, no lo olvides, y se puso a reír, de ahí estuvo toda la mañana sin sujetador, estuvo bronceándose, tumbada en la toalla, igual seguíamos con las bromas y los jugueteos, como niños, era delicioso verla correr, como sus pechos se movían al compás. Luego ella entró a la casa, y fue a ver el tema del almuerzo, estaba contenta porque en la tarde supuestamente llegaba su hermana. Sonia estuvo realizando algunas llamadas a sus padres para saber cuándo llegaría Marlen, al parecer tenía problemas con los pasajes, no sabían si viajaba hoy pero muy tarde o temprano mañana, cuando llegó Raúl no estaba muy contento, porque si llegaba hoy, tendría que ir a la terminal a buscarla y así fue.
Como a la una de la mañana, tuvo que salir, y por fin llegó Marlen.. otra morena, de unoS 18 años, es muy guapa, tiene una combinación especial, es de piel color canela como Sonia pero de ojos celestes, ¡una mirada! ¡además de un cuerpo!, incluso mejor que el de Sonia, sus pechos eran mucho más grandes, lo primero que pensé fue verla en la piscina en toples, esta si que será fiesta, ella se ubicó en la otra pieza de alojados, al lado de la mía en el primer piso, la primera noche tomamos un refresco y nos acostamos, Raúl tenía que trabajar mañana, además que Marlen estaba cansada por el viaje, esa noche pegué una paja muy grande pensando en cómo sería el otro día en la piscina.
Al día siguiente, rápidamente me levanté para disfrutar de las mujercitas que tendría para mí, al llegar a la cocina me di cuenta que estaba solo, Sonia me dejó una nota en la que me decía que irían al mercado y estarían toda la mañana por allá, esa si que fue una decepción, pero, era la primera vez que estaba solo en esa casa, no sabía que hacer, decidí subir al segundo piso para ver como era el dormitorio matrimonial, es muy grande, la cama estaba toda desordenada, me imaginé lo que Raúl debe haberle hecho a Sonia, ya me estaba calentando.
Me puse a buscar entre la cama buscando algo excitante, y cuál fue mi sorpresa, el colales que usaba Sonia para dormir, me puse a olerlo, un aroma real de mujer, comencé a acariciar mi palo, estaba a cien, me saqué el short y desnudo seguí recorriendo la pieza, revisando cajones y todo, hasta que llegué al cajón de la ropa interior de ella, todas cual más pequeña, tenía unos bikinis súper sensuales, transparentes, pequeños, más pequeños, había un bikini blanco exquisito, tenía de todas las formas, pero lo menos que había eran sujetadores, nunca los usaba, era muy rico revisar todo con mucho cuidado para que no se diera cuenta, luego revisé un álbum de fotos, tenía fotos de su luna de miel, ella en todas salía en toples por las playas.
Evidentemente eran fotos prohibidas para los demás, en una estaba Raúl chupándole los pezones y otros bañistas riéndose, de verdad que a Sonia le gustaban los juegos sexuales, habían otras que salí ella de espaldas entrando a la ducha, o acostada en la cama desnuda pero solo mostrando los pechos, había una rara, al parecer la tomó Raúl mientras tenían sexo, no se entendía, pero solo al imaginarlo, en eso me di cuenta que también estaba la pieza de Marlen, así desnudo, bajé y fui a su pieza.
Tenía las maletas al lado de la cama y su ropa doblada y ordenada sobre la cama, ahí estaba lo que yo buscaba, sus braguitas, algunas eran muy tiernitas, otras más audaces, además tenía dos traje de baño de una pieza, eso me quitó todas las esperanzas de verla en toples, o por lo menos sensual, porque no eran muy sensuales los traje de baño, igual tenía sus colales bastante sensuales, como no había nada espectacular volví a la pieza de Sonia, con el álbum en mis manos y en su cama me pegué una paja por las eso fue genial, luego bajé y esperé que llegaran.
Ya en la tarde estaban las dos, y a meternos a la piscina, vi una cara de pícara de Sonia, que igual estaba mucho más recatada con la presencia de Marlen, ellas estuvieron de acuerdo y fueron a arreglarse, yo ya estaba con mis sungas, ahora estaba con los azules que me quedaban más justos, me acaricié el palo para que se viera más grande, y cuál fue mi sorpresa cuando sale Sonia con su bikini, pero tras ella viene Marlen con el bikini blanco que acababa de ver el cajón de Sonia, se veía espectacular, el blanco sobre esa piel canela, era lo máximo, igual no se veía muy cómoda.
En ese momento fue cuando pude comparar los pechos de Sonia y los Marlen, aunque el bikini de Sonia le tapaba menos, los pechos de Marlen eran redondos y grandes, se veían firmes, al moverse se movían compactos, luego supe que fue Sonia la que le sugirió que usara su bikini para que se bronceara entera, yo en este momento solo deseaba que hiciesen toples pero al parecer Sonia estaba esperando el momento.. así que se tumbaron en las toallas dejando todo su trasero hacia mí, se veían espectacular, así que yo dije, esta es la mía, -Sonia, ¿te coloco bronceador? Ella me miró y dijo que bueno.
Me senté en sus piernas y empecé a untarle bronceador primero en la cintura, comencé a subir y al momento de llegar donde estaba su sujetador, se lo desabroché y ella levantó la cabeza como intentando detenerme pero no lo hizo, a todo esto las hermanas conversaban de esto y lo otro, de los amigos, del colegio y yo seguí con mi labor, en eso como mi intención era la de untarle en el cuello, me acomodé y me senté sobre su tremendo culo y dejé mi palo entre sus cachetes, ella intentó disimular, pero igual se puso nerviosa, en eso me fijé que Marlen estaba hablando con los ojos cerrados y procedí a tirar hacia un lado el sujetador, sutilmente empecé a tirárselo, ella al principio no me dejaba, pero con el forcejeo me excite más y mi palo se puso más grande, así que se levantó y me dejó que le sacara el sujetador, estaba muy excitado, por un lado tenía el culo de Marlen y bajo mi palo tenía el de Sonia, en eso empecé a bajar, me moví de esa posición privilegiada y comencé a echar bronceador por el culo de Sonia.
Ella estaba bastante excitada por todo, mis manos, la situación, yo metía mis dedos por toda su magnífico culo, ella entreabrió las piernas para que yo llegara más adentro, esto no lo había hecho en todo los días que había estado con ella, me dolía el hecho de que no había aprovechado bien el tiempo, en eso Sonia ya no hablaba, solo le respondía a Marlen con si y no, yo decidí seguir adelante y busqué su conchita, ella se dio cuenta y abrió más las piernas, estaba toda mojada, muy excitada, mi palo ya no cabía en el sunga, estaba a punto de sacarlo y embutírselo en ese tremendo culo, se lo estuve acariciando, Sonia se estaba moviendo sensualmente, al parecer Marlen estaba medio dormida, porque ya no hablaba, Sonia estaba cada vez con las piernas más abiertas, era fabuloso, tenía el colales puesto en uno de sus cachetes, y tenía su culito y conchita al aire, igual yo estaba pendiente de Marlen, no sabía si estaba durmiendo, pero decidí detenerme, no sabía cómo reaccionaría Marlen.
Me detuve, acomodé el bikini y me paré, ella se dio vuelta y me miró no con buena cara, pero yo le sonreí y apunté a Marlen, fui a la casa con la intención de hacerme una paja, pero en eso decidí de dármela de valiente y volví, estaban Marlen y Sonia tumbadas y riéndose de algo, en eso le digo a Marlen si desea bronceador, Sonia me miró con cara de ‘eres un fresco’, Marlen dijo que bueno y empecé igual que con Sonia, me senté en sus piernas, y comencé por su cadera, comencé a subir, Sonia me miraba con cara de excitada, yo estaba a mil.
Sonia abrió nuevamente sus piernas, muy abiertas, en eso tenía ganas de desabrochar el sujetador de Marlen, no sabía cómo reaccionaría, pero lo hice, dije, -permiso y se lo desabroché, ella no dijo nada, solo miró a Sonia y sonrió, yo no conocía a Marlen pero estaba con ganas de hacer algo más esa mañana, en eso Sonia, quien estaba muy loca como era de costumbre se dio vuelta, dejando sus pechos al aire y me dice que me apure que debo terminar de broncearla, yo miré a Marlen, ella solo la miró se dio media mirándome y se puso a reír, yo preguntaba cual era el motivo de las risas, -me quieren poner nervioso, no lo van a conseguir.
Sonia me dice que había estado hablando con Marlen y le había contado lo bien dotado y caliente que era yo, le dije como sabía ella que yo era bien dotado, Marlen responde que ella ya había notado lo que había bajo mis sungas, en eso se dio vuelta dejándome ver sus preciosos pechos, y también me dijo, – ver a las mujeres en toples, ¿Es cierto?, yo quedé sentado sobre su piernas con mi palo a mil, en eso ya me estaba acobardando, no era lo que yo tenía planeado, no estaba acostumbrado a mujeres tan audaces, intenté salirme de encima de Marlen y ella me detuvo.
Sonia me dice, -si eres tan macho, úntala en crema, a ella, yo me envalentoné nuevamente y tomé la crema, entre risas y audacia lo hice, comencé por echarle bronceador en su vientre el cual llegaba hacia abajo al lado de su conchita, y empecé a subir por sus pechos, eran muy duros, ella cerró los ojos, y tenía una pequeña sonrisa entre sus labios, estaba disfrutando de mis caricias, yo estaba a punto de estallar, aunque al principio con los nervios mi palo había bajado, ahora ya estaba listo para atacar, Sonia se acostó de lado, y dejó una pierna doblada, dejando su conchita abierta, yo seguía acariciando los pechos de Marlen, ella ya estaba muy excitada, se estaba moviendo en forma especial.
En eso decidí seguir con el juego, y comencé a bajar mis manos hacia su conchita, metía mis manos entre su bikini, ella no decía nada, solo estaba con los ojos cerrados y respiraba profundo, en eso miro a Sonia y estaba con su conchita al aire, lo tenía todo rasurado, en ese momento no me di cuenta que tenía algo de pelito por la parte de arriba y tenía una de sus manos con la cual se la acariciaba, ella miraba mis caricias hacia Marlen, decidí seguir más allá y comencé a quitarle el bikini a Marlen, ella me ayudó levantando su cola, Marlen es una morena como ya les dije, pero es de bronceado, porque descubrí sus partes blancas, tenía toda su conchita sin broncear, también la tenía rasurada pero se había dejado una orilla de vello por todo el derredor estaba completamente mojada, inmediatamente me dispuse a chuparle toda esa preciosidad, su clítoris ya estaba asomándose, yo lo chupaba y ella se estremecía.
Sonia ya estaba sin bikini y en cuclillas acariciándose, yo estaba con mi cara metida en esa tremenda concha, sacando la mayor cantidad de líquidos, me comportaba como un salvaje, estaba como loco, yo estaba con mi cola parada, en eso Sonia por atrás mío, me bajó el sunga, se acostó entre mis piernas y comenzó a darme una mamada como nunca había disfrutado, me chupaba todo, los testículos, todo el palo, era como si estuviese comiendo un racimo de uvas desde la misma mata, yo tenía a Marlen, que ya estaba dando grititos de desesperación, lo único que quería hacer era penetrarla, pero no podía porque Sonia me estaba dando la mamada más rica de mi existencia, en eso Marlen me pedía que la penetrara, pero cuando se dio cuenta lo que estaba haciendo Sonia, acercó su cuerpo hacia mi y yo empecé a chuparla entera.
Le besaba, sus pechos, conchita, era lo máximo yo estaba a punto de reventar, Marlen se puso en la misma posición mía mostrándome el culito hacia mi en cuatro patas, comencé a comerme su conchita y le chupaba el hoyito de su culo, ella estaba desesperada, Sonia no me soltaba, hasta que no aguante más, empecé a avisarle a Sonia que estaba a punto de llegar, me tiré hacia un lado y Sonia seguía mamándome, me puse de espaldas, Marlen como vio esto se me sentó en mi cara, tenía su tremendo culito por mi cara era lo más rico, en ocasiones me ahogaba, en esa posición llegué.
Sonia no dejaba de chupar, yo estaba muy desesperado, Marlen igual empezó a limpiar mi palo, que ya estaba más relajado, yo seguía con mi cara cubierta por el culito de Marlen, no quería que parase, en esa posición, y con los lengüetazos de Marlen y Sonia en mi palo, no pasó mucho tiempo en que estuviese activo, ahora cuando vieron estaba listo, fue Sonia quien se sentó en mi cara, aunque más compresiva me dejaba respirar. ella se reía de todo, mis caricias, Marlen siguió acariciando mi palo, yo no veía mucho lo que hacía, en eso siento como ella comenzó a penetrarse con mi palo, era lo máximo, se sentía muy caliente su concha, yo lo único que hacía era chupar la concha y el culito de Sonia.
Marlen empezó con un mete y saca delicioso, era muy rápida, yo tenía una mano en los pechos de Sonia, y la otra en las caderas de Marlen, era delicioso, ninguna paraba, y me pedían más, yo estaba extasiado, en eso Marlen con mi palo dentro suyo comenzó a girar buscando nuevas posiciones, lo que era magnifico, ponía sus piernas hacia todos lados, se movía rápido lento, Sonia ahora me ponía sus pechos, para que los chupara yo solo estaba como un esclavo de mi cuñada y su hermana, en eso por fin terminé, las dos me lamían el palo, era delicioso, estaba súper cansado…
Sonia entre bromas y risas me dice que luego le tocaría a ella, las dos se tiraron desnudas en el pasto, yo apenas me movía, luego las dos se pararon y desnudas se fueron a bañar, y comenzaron a llamarme, yo dije, si este es mi día debo aprovecharlo y me tiré al agua, ahí seguimos con los juegos de siempre, ahora mis manos recorrían por todos sus rincones,
Luego les contaré como han sido los años después de eso, con mi cuñada y su hermana hemos vivido muchas ocasiones, luego se las contaré.
Autor: caleidoscopio
Vacaciones con mi primita
Bajé su cabeza hasta tener mi polla a centímetros de sus labios, no se decidía e incluso empujaba para separarse por lo que presioné con más fuerza su cabeza hasta que sus labios se abrieron y engulleron el capullo rojo, notaba como se la tragaba más adentro y movía su lengua de forma que mi capullo estaba en la gloria, yo comencé a acariciar su coñito que estaba completamente empapado.
¡Hola! Me llamo Miki y voy a relataros algo que me ocurrió hace ya unos cuantos años.
Estaba de vacaciones con mis padres en la costa, normalmente siempre íbamos con mis tíos y primos, estábamos allí 15 días y después nos marchábamos todos a la casa que mis abuelos tenían en el pueblo. Desde el primer día en la playa me di cuenta de que mi prima, que tenía 18 años y se llamaba María, se ponía siempre a mi lado y aprovechaba cualquier oportunidad para rozarme o cogerme la mano. Me extrañó un poco pero no le di importancia, pero esto cambió cuando el cuarto día al entrar al agua ella me siguió y empezó a tirarme agua, yo le dije que parase o le haría una aguadilla, a lo que ella me contestó que no era capaz. Sin pensarlo dos veces me acerqué y la cogí en brazos, ella me pasó el brazo por detrás del cuello y me dijo que le gustaba estar así y con un pequeño movimiento se soltó una pierna dejando mi mano en el interior de su muslo y muy próximo a su bikini.
Esto me puso a cien pero no fui capaz de hacer nada mas, la solté y ella me abrazó por detrás pegando sus pequeños pechos en mi espalda. Os contaré que María medía unos 155 cm, tenía un estupendo y redondito trasero y el pecho que se adivinaba bajo su bikini era pequeño pero con unos pezones que resaltaban notablemente, el tener sus pezoncitos en mi espalda me estaba poniendo muy mal y noté que ella no lo hacía de forma inocente sino que estaba excitándose con el contacto. Me solté y le dije que nadásemos un poco, yo me acerqué por detrás y la cogí de la cintura, por lo que nadábamos juntos pero uno detrás de otro, a medida que ella daba brazadas yo fingía resbalar y deslizaba las manos hacia abajo hasta que las tuve a la altura de su bikini, ella no me decía nada por lo que continué en mi tarea de acariciarla, bajé un poco más las manos e introduje suavemente dos dedos debajo de su bikini. Yo estaba alucinado, mientras nadábamos le sujetaba las caderas con las manos y mis dos dedos estaban acariciando su pubis en el que se notaba que tenía unos pelillos cortos y suaves que sin duda le habían salido no hacía mucho. Mis dedos se movían con lentitud pues no quería que se asustase, tocaba su pelo y descendía hasta el chochito pero al llegar allí ella daba un tirón y me impedía continuar por lo que me quedaba con las ganas de llegar a su cuevecita. Esto mismo lo repetíamos día tras día pero sin conseguir ningún avance, tampoco hablábamos de ello, pero yo al llegar a casa me veía obligado a hacerme pajas cada tarde. Llegó el día de irnos al pueblo y yo me sentía frustrado pues se me escapaba la oportunidad de poder llegar a más.
Al día siguiente llegamos al pueblo y era la hora de cenar, estábamos en la mesa y prima se hizo un hueco y se sentó junto a mí, como éramos muchos nos encontrábamos muy juntos y esto hizo que María me rozase constantemente con su pierna, yo no podía más y metí una mano por debajo de la mesa poniéndola sobre la rodilla de ella, su reacción fue poner su mano sobre la mía y dedicarme una sonrisa, ante esta situación comencé a acariciar su pierna despacio por encima de la faldita y ella para sorpresa mía la bajó y la puso sobre su muslo pero bajo la falda, mi excitación iba en aumento, estaba acariciando los muslos suaves de mi inocente primita, mi mano se deslizaba cada vez más arriba y ya estaba en el interior de sus muslos y muy próxima a su braguita, extendía el dedo y lograba rozar el encaje, ella apretaba las piernas por lo que tenía que empujar poco a poco para ganar terreno, ya tenía un dedo dentro de la braguita, como no se las había visto nunca las imaginaba blancas pequeñas y con encajes, mi dedo acariciaba el vello que tenía en su pubis y notaba como María estaba nerviosa pues no paraba de moverse en la silla, no sé si por el calentón o por dificultar mi exploración, finalmente tuve que sacar la mano por miedo a que mis padres o mis tíos se percatasen de lo que sucedía.
Llegó la hora de dormir y la casa tenía dos plantas, en la primera dormían casi todos y en la planta alta había dos dormitorios, María y su hermana se pidieron una y yo rápidamente dije que quería la otra, al subir las escaleras, que eran muy inclinadas, dejé pasar a mi prima y me quedé observando desde atrás como ascendía moviendo inocentemente el culito, por lo que la falda que era mini, se movía y dejaba ver ligeramente las bragas que como yo pensaba eran blancas. Al llegar arriba nos despedimos y cada uno se fue a su dormitorio. Minutos más tarde yo no paraba de pensar en ella y en esas braguitas que me tenían loco. Sin pensarlo dos veces me levanté y me dirigí al dormitorio de mis primas, abrí la puerta y les dije:
- ¡Hola! No puedo dormir, ¿me dejáis que os haga compañía?
María dio la luz y me dijo que me acercase y me sentase en la cama junto a ella. Era una cama de 135 y estaban las dos en ella. Pasado un rato de charla les insinué que hacía frío pues era una casa vieja, por lo que María me dijo:
- Túmbate en la cama y tápate con la sábana.
Yo sin perder tiempo me metí dentro y me pegué todo lo que pude a ella, nuestros cuerpos se rozaban y su mano tomó la mía, si decir nada la llevó a sus piernas y la dejó sobré su muslo derecho, yo comencé a deslizar la mano hacia arriba hasta llegar al borde de su camisón, entonces metí la mano entre sus dos piernas y seguí ascendiendo arrastrando el camisón hacia arriba, sus muslos eran tan suaves, tan dulces que estaba a punto de correrme, ya me encontraba rozando el encaje de las braguitas, subí un poco más y acaricié el chochito por fuera, notaba como las braguitas se ajustaban perfectamente a su cuerpo y al tener tan poco pelo en el pubis se marcaba perfectamente la entrada de ese coñito que seguramente nunca había sido acariciado. Mis movimientos eran lentos pues no quería que su hermana se diese cuenta, mi dedo índice se metió bajo la braga y jugó con su pelillo, pero una vez más al intentar introducirlo en el coñito María cerró las piernas impidiendo mi acceso, sin esperarlo mi prima comenzó a respirar agitadamente y temblar de una forma exagerada, su hermana le preguntó:
- ¿Qué te pasa? ¿Estás mal?
Pero no hubo respuesta y por el contrario los movimientos se acentuaron especialmente cuando le apreté el dedo contra el clítoris por encima de la braga. Mi prima había tenido un orgasmo monumental y yo estaba casi seguro que había sido el primero de su vida. Me levanté y me despedí hasta el día siguiente. Al llegar a mi habitación me hice una buena paja y después decidí que no volvería a bailar al ritmo que ella pretendía, si quería jugar lo haría como yo quisiera.
A lo largo de todo el día no la hice caso, al llegar la noche dije que tenía sueño y me iba pronto a dormir, ella me dijo que fuese a su dormitorio y yo le contesté que no. Pasados diez minutos mis primas se fueron a dormir, yo estaba despierto y tremendamente excitado, pero sabía que no podía acudir a su habitación porque volvería a pasar lo mismo, así que decidí dormir. A los quince minutos se abrió la puerta y vi al trasluz que era María, susurró si estaba despierto y al decirle que sí, me preguntó por qué no había ido a su habitación. Encendí la luz y divisé una visión espectacular, Mi prima estaba de pie junto a mi cama, llevaba la melena suelta y vestía unas braguitas diminutas que no podían disimular el abultamiento de su coñito y que por ser casi transparentes marcaban perfectamente esa maravillosa rajita que con tanto gusto había acariciado la noche anterior, la blusita que llevaba era de gasa fina y dejaba ver sus pechos pequeños pero en los que destacaban unos pezones puntiagudos y redonditos.
Estaba parada sin saber que hacer así que levante la sabana y me hice a un lado, ella se metió en la cama y se pegó a mí con fuerza. Era mi oportunidad, mientras con una mano comencé a acariciar sus pezones por encima de la blusa, con la otra fui subiéndola hasta dejar los pechos al aire, ¡Que visión! eran pequeñitos pero estaban duros y los pezones apuntaban hacia arriba, era un placer poder tocarlos, así que sin dudarlo me incliné y puse mis labios sobre uno de ellos, lo lamí, succioné y apreté entre mis dientes, ¡Era delicioso!. Una de mis manos fue deslizándose hasta llegar a la braguita, durante un tiempo jugué por fuera acariciando la entrada del coñito, María estaba excitadísima y me acariciaba el pelo con sus manos, rápidamente introduje el dedo bajo la braga y le toqué el clítoris pero ella instintivamente cerro las piernas y se giró para sacármelo, otra vez volvíamos a las andadas. Me di la vuelta y le di la espalda, ella me pregunto qué me pasaba y por que no seguía, yo le contesté que no estaba dispuesto a seguir así. Por un lado quería conseguir más de ella pero por otro tenía miedo de que se fuera y me dejase allí con el calentón.
Tomé la mano de ella y la puse sobre mi pijama, hice que me acariciase la polla por encima y a continuación la metí debajo de forma que pudiese tocarme sin obstáculos, se le notaba nerviosa así que le ayude a que abriese los dedos, rodease mi polla y comenzase a hacerme una paja, poco a poco fue cogiendo ritmo y sus movimientos iban siendo más seguros, no apartaba su vista de mi tremenda erección. Le pasé la mano por el cuello y bajé su cabeza hasta tener mi polla a escasos centímetros de sus labios, no se decidía e incluso empujaba para separarse por lo que presioné con más fuerza su cabeza hasta que sus labios se abrieron y engulleron el capullo rojo y deseoso de ser comido, sus lamidas eran inseguras pero a cada momento que pasaba notaba como se la tragaba más adentro y movía su lengua de forma que mi capullo estaba en la gloria, al tiempo que ella me hacia la mamada yo introduje mi mano bajo su braguita y comencé a acariciar su coñito que estaba completamente empapado.
Al principio metí un dedo que fui deslizando poco a poco por la rajita, ella por primera vez abrió ligeramente las piernas facilitándome el acceso, por lo que sin dudarlo un momento aparté la braga a un lado y metí dos dedos dentro de su rajita, su respiración se aceleraba, su boca se comía con desesperación mi polla y sus caderas se movían de forma que buscaban claramente mis dedos, era ella la que se los estaba clavando hasta el fondo, noté que se había hecho daño y saqué la mano rápidamente, pero ella me dijo:
- ¡No pares por favor! Métemelos otra vez que me da mucho gustito, pero ten cuidado que soy virgen.
Estas palabras me excitaron más si cabe y a partir de aquí le introduje dos y tres dedos de forma que ella no paraba de gemir, estaba en mis manos y podía jugar con ella a placer, me chupaba la polla gimiendo como una loca se movía adelante y atrás y se retorcía con mis dedos dentro de su coño, que se había dilatado de una forma considerable, estaba como loca.
Yo ya no podía más y me iba a correr así que se lo dije y ella intentó separarse, la agarré con fuerza de la cabeza y le dije que no se sacara la polla de la boca, mi corrida fue espectacular y ella se tragó toda la leche, cuando hube acabado continuó lamiéndome el capullo con mucha suavidad, yo aceleré los movimientos de mis dedos en su coño y ahora fue ella quien se corrió dando algún que otro grito, tuve que taparle la boca para que no despertara a los demás. Nos abrazamos y nos quedamos quietos durante un largo rato, poco después ella se levantó y se fue a su habitación.
El verano dio para más pero este es el mejor recuerdo que tengo y desde entonces debo deciros que a pesar de haberme casado, me he hecho muchas pajas pensando en ella.
Nora, mi sobrina nieta
Mi nombre es Roque, soy viudo y vivo solo, tengo una sola hermana, Dora, quien tiene unos años menos que yo. Dora vino un día a verme trayéndome una preocupación.
- Roque: Nora mi nieta, tu sobrina nieta de 18 años, está por ir con la división a Bariloche en el viaje de egresados, ella es virgen y tiene miedo, pues a su hermana en esos viajes la desvirgaron mal y quedó muy resentida, mi hija nunca supo nada, pero a mí y a su hermanita nos contó todo y con lujo de detalles. La nena vino a mí porque está decidida a perder la virginidad sea como sea, pero que no sea traumática como su hermana.
-Y ¿Qué quieres que haga yo? Pregunté.-Tú eres un hombre grande y muy experimentado, sé que sabrás resolverme el problema.-¿Qué quieres? ¿Qué me la coja yo y que me metan preso por incesto? -Roque yo le conté de vos y me confesó que desea hacerlo contigo.-Mira esta tarde vengo con ella de visita y vemos, ¡Sin compromiso! – ¡De acuerdo!
Dora me dejó intrigado ya que yo no llegaba a entenderla. Ella llegó con Nora mi sobrina nieta, una chica muy hermosa, a primera vista aparentaba tener más de 18 años pues sus formas estaban bien desarrolladas. Conversamos casi 2 horas entre los tres, hasta que llegamos a la conclusión de que ¡yo! tendría la misión de romperle el himen y liberarla de los acosos masculinos.
Quedamos con Dora y su nieta en que se quedarían a pasar la noche en mi casa y así lo hicimos, yo dormiría solo en mi cama matrimonial y Dora y la chica en la habitación de huéspedes.
Después de cenar, como a la medianoche decidimos ir a acostarnos, yo me tomé un rato para leer un poco, luego apagué la luz y me dispuse a dormir. Como a la una de la mañana. Siento que alguien se mete en mi cama, enciendo el velador y veo a mi nietita que me mira sonriente mientras se acomoda junto a mí. ¿Puedo dormir con vos? ¿Si no es molestia? Me preguntó. Yo abriendo las cobijas la invité a mi lado izquierdo (el lugar que reservo a mis compañías femeninas). Nora se acomodó junto a mí, apagué la luz y me quedé quietito, la muchacha olía a un perfume dulce, delicioso, yo me contenía las ganas de tocarla, ansioso esperé a que la muchacha tomara la iniciativa.
Pasaron unos diez minutos y como yo permanecía quieto y en silencio la muchacha comenzó a arrimar su cuerpo contra el mío y a pasar su mano suavemente por mi pecho, yo respondí colocando mi mano derecha sobre la mano de ella, se la acaricié un poquito y luego la subí por su brazo hasta su hombro, luego pasé las puntas de mis dedos suavemente por sus cabellos, su cabeza y luego la bajé lentamente por su espalda, ya que estaba de costado cara hacia mí.
Mientras sentía sus pechos firmes contra mi brazo y su pubis contra mi mano izquierda como buscando mimos, yo fui apoyando el dorso de esa mano y antebrazo contra su vientre, luego abriendo mi mano la apoyé sobre la parte interior de su muslo, la muchacha aferró mi mano con la suya apretándola contra su vulva y levantando su pierna izquierda dejó su femineidad a mi disposición.
Giró quedando acostada boca arriba en la oscuridad y yo de costado hacia ella, con mi mano derecha comencé a acariciar su muslo derecho y fui subiendo, la detuve justo antes de tocarle la vulva, Nora tenía puesto sólo un camisoncito liviano, corrí mi mano por debajo del camisón directamente a su pecho, me detuve un momento acariciando sus tetas, luego su vientre y su vulva, esta estaba depiladita.
Nora buscó con su mano derecha dentro de mis calzoncillos aferrando mi pija con su suave mano. Por supuesto que mi erección es escasa con mis 66 años. Me incorporé en la cama colocándome de rodillas a los pies de ella, tomándola de sus tobillos puse sus piernas sobre mis hombros apoyando su vulva contra mi pecho, luego apoyé mis manos sobre los posteriores de sus rodillas logrando exponer lo más posible su vulva. En la oscuridad me imaginaba yo con 40 años menos con este bocadito…
Como de mi pija no puedo esperar un milagro, me quité la prótesis dental y comencé a lamer suavemente su vulva y sus alrededores. Nora comenzó a entrar como en trance, tomándome de los cabellos me atraía fuertemente contra su vulva deseosa de caricias.
Comencé a darle un placer especial, con la punta de mi lengua recorrí todo el entorno de sus tiernos genitales, seguí pasando mi húmeda lengua por las ingles, por su vientre, por las partes internas de sus nalgas, de pronto me detenía y separaba mi boca unos centímetros de su cuerpo, con la lengua me humedecía bastante mis labios para volver a acariciarla con mi boca desde otro punto de su cuerpo causándole tiernas cosquillas que ella disfrutaba tanto que no pudo evitar un brutal orgasmo, luego abriendo bien mi boca se la apoyé suavemente sobre su vulva cubriendo toda su conchita y casi el culo también.
Con la lengua encogida dentro de mi boca fui recorriendo toda su rajita y jugué un rato con su clítoris, la muchacha gemía enloquecida de placer, entonces decidí que era el momento preciso para el “desvirgue”. En mi boca tenía toda su vulva. Por los lados de su cuerpo se encontraron nuestras manos aferrándonos, tirábamos para apretarnos el uno contra el otro.
Mi lengua buscó suavemente el himen hasta que lo ubicó y con la punta lo inspeccioné minuciosamente y luego comencé a introducirla hacia el interior de su vagina moviéndola de un lado a otro y de arriba abajo. Nora se contorsionaba de gozo, mi lengua siguió ganando terreno dentro de su vagina hasta que llegó al útero, en eso sentí gusto a sangre causado por la rotura del himen. Nora no sé por qué motivo tosió causando que dentro de su vagina unos músculos me apretara la lengua expulsándola de su interior, inmediatamente volví a penetrarla fuertemente con mi lengua llenando todo su interior.
Ella tras unos movimientos logró otro brutal orgasmo que casi cae desmayada. Al reponerse un poco Nora se puso a llorar, feliz y agradecida. Estuvo abrazada a mí un rato, apretando su cuerpo desnudo contra el mío, yo tenía puesto el calzoncillo, ella puso su mano sobre mi bulto acariciándolo suavemente me preguntó: ¿Abuelo, me vas a poner esta? No “mujercita” eso lo dejo para el feliz muchacho que ames, ahora ve y dile a tu abuela que quisiera “conversar” con ella.
Nora se levantó de la cama encendió la luz y salió de la habitación volviendo con su abuela contándole lo feliz que se sentía. Dora entró, me abrazó emocionada y luego me agradeció “amándonos” intensamente el resto de la noche, tal como lo hacíamos desde hace muchos años, era nuestro secreto.
Autor: Roque

