Placer con mama

July 20, 2010 by admin  
Filed under Incesto, Maduras

Hola a todos mi nombre es pablo tengo 20 años y hasta hace unos meses hijo único de un matrimonio proveniente de un humilde pueblito de jornaleros donde como decía Pedro mi padre era él costumbre que tal como sucedió con Isabel mi madre que con tan sólo 13 años de edad mi padre la embarazara aunque claro a cambio de una pequeña remuneración económica a Rodolfo mi abuelo y mejor amigo de la infancia de mi padre (Esto gracias a una absurda ley denominada usos y costumbres).

De Isabel mi madre no voy a comenzar diciendo que nunca me fije en ella como mujer ya que desde que deje de ser un niño y me daba cuenta como los caballeros la miraban a su paso con lujuria; me daba cuenta que mi madre era una hermosa y apetecible mejer. Como tampoco todas esas veces que embriagándome con el rico aroma de su intimidad que dejaba impregnado en sus bragas me masturbaba en su honor y como nunca pasaba de eso y mi madre quizás porque sabia que era una etapa por la que pasábamos todos en la adolescencia fue seguramente por lo que nunca me reprocho nada.

Hasta ese día (Mama tenia 32 años y yo 18); que con motivo de celebrar el nuevo ascenso de mi madre (A jefa de recursos humanos); tuvimos esa noche una pequeña fiesta en la casa con sus amistades mas allegadas (Entre ellas el lic. Valdez su jefe-De ambos-); durante la cual y como a mi padre ya se le estaban pasando las copas fue con la idea de ver si mi madre podía tranquilizarlo un poco por lo que me fui a asomar cauteloso a un cuarto que solíamos utilizar como sala de estudio donde hacía ya bastante rato que se encontraban mi madre con el lic. Valdez y aunque por el bullicio de los invitados no podía escuchar muy bien de lo que platicaban si podía darme cuenta como en tanto que sentada en una silla giratoria mi madre le mostraba algo en la PC al lic. Valdez; este al mismo tiempo que le masajeaba los hombros hacía reír a mi madre que sin notar mi presencia y de la risa que se traía parecía no darse cuenta como sin poder contener la tentación al quedar ante su vista sus enormes y firmes senos el lic. Valdez deslizaba una y otra vez desde sus hombros sus manos acariciándolos con sutileza sobre su vestido hasta que deslizando con lascivia sus manos desde sus hombros liberaba sus firmes senos haciendo gemir a mi madre al apretujárselos con un poco de rudeza y quien apartándolo de sus senos protestando alcanzaba a escuchar que le decía.

¿Qué le pasa licenciado? Respéteme por favor que yo nunca le he dado motivos para que se tome ese tipo de confiancitas conmigo.

¡Por favor Isabel sólo un poquito! Me conformaría con que me chuparas la verga aunque sea un poquito.

¡Que se la chupe su Abuela! Y a mi déjame en paz ó llamo a mí marido para que lo ponga en su lugar.

Dijo mi madre con indignación pero al mismo tiempo girando un poco su silla y volviendo a su trabajo con nerviosismo y que fue la razón por la que al notar su perturbación que en vez entrar y partirle la cara al lic. Valdez decidí observar un poco más como al notar su desconcierto y mi madre frutaba sus bien torneadas piernas una contra la otra; liberando el lic. Valdez su flácido miembro con una mano se masturbaba con suavidad al mismo tiempo que con su otra mano le acariciaba nuevamente sus firmes senos a mi madre que con atónita miraba de reojo con perplejidad como el miembro del lic. Valdez iba cobrando vida; estremeciéndose con suavidad cuando al mismo tiempo que con un poco de brusquedad le liberaba nuevamente los grandes y firmes senos de mi madre quien sin poder contener más lo lúbrica que se sentía y esbozando en su rostro el mas bello gesto de sensualidad engullía el duro miembro del lic. Valdez que le decía.

¡Así mi putita rica! Chúpame la verga como la buena putita que eres.

Mientras que por mi parte observando como en estado shock por algunos segundos como mi madre con gran deleite le chupaba el miembro al lic. Valdez y sin saber otra cosa mejor que hacer emparejando la puerta solamente atinaba a llamaba fuerte a la puerta fingiendo no darme cuenta de nada al salir primero el lic. Valdez que despidiéndose se marchaba y después mi madre dirigiéndose bastante turbada directamente a su recamara y hasta a donde con la intención de que me diera una explicación minutos mas tarde me fui a asomar cauteloso, a observar como en tanto mi madre con la mirada perdida mi madre se tomaba una ducha, ante el agua acariciadora recorría cada rincón de su apetecible cuerpo. En dejar de pensar en lo hermosa y apetecible que era mi madre que parecía estar forjada a fuego y pasión tan bella como una musa griega, melodía en movimiento, música hecha carne y gracia; sus ojos eran verdes como gemas; su rostro bello, angelical; con un exquisito aroma que emanaba por cada poro de su piel como el de la mas exótica flor; sus labios eran carnosos y sensuales; su vos cálida y agradable, que al hablar parecía acariciar. Con un apetecible cuerpo de diosa pecaminosa que desde la pubertad millones de veces ya había recorrido con la vista desde los tobillos hasta sus bien torneados muslos que ascendían generosos a sus sedosos y respingados glúteos, a su trémula intimidad cubierta solamente por una suave pelusita que cubrían bellamente sus aromáticos labios vaginales (Era lampiña); deteniéndome sólo un poco en sus despampanantes caderas, que eran una verdadera invitación a pecar, para continuar ascendiendo a través de su estrecha cintura hasta llegar a sus enormes y firmes senos con sus grandísimas aréolas rosadas que coronaban bellamente sus grandísimos y abultados pezones rosados; los cuales a cada movimiento de su rubia cabellera que parecían querer reventar sus finas y ajustadas blusas; lo que le daba un toque mas erótico y sensual.

Hasta que sacándome de mis pensamientos y sin ningún pudor de promedió observe a mi madre salir completamente desnuda de la ducha refugiándose en busca de consuelo con mimo en mí regazo; haciéndome estremecer con suavidad al posar su abultado monte de Venus contra mi el bulto en mi pantalón y este sin poder evitarlo comenzaba a crecer hasta ponerse erecto y quien notando la turbación que en mí había provocado dándome sólo un suave beso en los labios como era nuestra costumbre me permitía que me marchara diciéndome.

¡Gracias cielo! En verdad te agradezco mucho lo que hiciste mi vida

¿Gracias? ¿De que hablas?

¡Tu bien lo sabes! Y ahora vete a despedir a nuestros invitados que me siento un poco indispuesta.

Me dijo marchándome a ir a terminar de atender a los invitados desconcertado, pensativo; en como me vengaría del lic. Valdez (Quien muy caro me pago algunos días después la afrenta recibida); en mi apetecible madre mas tarde recostado en calzoncillos en mi habitación donde ante el sofocante calor que se sentía esa noche; ante cúmulo de emociones que sentía en ese momento como vivas imágenes en mi mente no podía apartar de mi mente ese el bello gesto de sensualidad en el rostro de mi madre al engullir el duro miembro del lic. Valdez y aunque no era mi intención justificarlo pero ante ese apetecible cuerpo de diosa pecaminosa que tenia mi madre era capaz de volver loco hasta a el hombre más santo no podía culparlo del todo y mucho menos a mí cuando no se cuanto tiempo mas tarde entre los escandalosos ronquidos de mi padre alcanzaba a escuchar unos suaves gemidos provenientes de su recamara y que sin poder evitarlo me obligaban ha asomarme con discreción a su recamara, ha observar; como ante ese penetrante aroma a sexo que emanaba por cada poro de su cuerpo y que inundaba la habitación; como con una mano en sus senos y la otra bajo sus sabanas pero en lo mas profundo de su intimidad mi madre se masturbaba con vigorosidad dejando escapar de sus carnosos labios suaves gemidos al mismo tiempo con el lúbrico gesto de sensualidad en su rostro como murmurando para ella se decía.

¡Hay Isabel! Pero que caliente estas ¡mmmmh! Canijo lic. Valdez que bien me puso a todo ¿Pero y ahora que hago con esta calentura? ¡ooooouuh! ¡a-aaaah! Pero que caliente estas Isabel; necesitas una buena verga que me baje la calentura pero ni modo ahora vas a tener que bajártela tú misma ¡ooooouuh! ¡a-aaaah! A-así que rico siento mis deditos.

Mientras que por mi parte como si sus palabras fueran un acicate que enardecían todo mi ser, que provocaban que de mi palpitante y duro miembro escaparan gotas de liquido preseminal fue sin poder contener más la excitación que sentía por mamá con el alma en vilo solamente me acercaba al lado de mi madre quien dibujando en su bello rostro un raro gesto de lujuria liberaba mi duro miembro engullendo en su boca lamiéndolo como un niño ante el mas exquisito helado con voracidad al mismo tiempo que como si quisiera acabarme en un segundo me masturbaba con vigorosidad.

¡Tranquila mamá! Que me mas hacer acabar muy rápido y antes yo quiero darte mucho placer.

¡Hazme lo que quieras papito lindo! Pero ya y bajame esta calentura que siento

Dijo mi madre apartando aun lado las sabanas que cubrían su apetecible cuerpo al mismo tiempo que como un felino al acecho me deslizaba a la trémula intimidad de mi madre quien conforme acariciando iba avanzando por instinto poco a poco me iba abriendo sus bien torneados y apetecibles muslos; dejando escapar un suave y ahogado gemido de sus carnosos labios cuando encontrándome con sus dedos posaba mi lengua en esos sus abultados labios vaginales; los cuales a pesar de no ser los primeros que saboreaba pero por pertenecer a mi unicornio, mi madre y la dueña de todas mis masturbaciones de la adolescencia comencé a saborear con gran placer y aunque no podía ver el rostro de satisfacción en mi madre por la forma en que acariciando hundía sus dedos en mi cabellera podía darme cuenta lo mucho que lo disfrutaba en especial cuando al abrirme paso entre sus abultados labios vaginales recorría el interior de su vulva rosada haciendo estremecer de pies a cabeza a mi madre al comenzar a estimular su ardiente y rosado clítoris con la lengua al mismo tiempo que penetrando con mi dedo por primera vez en mi vida su conducto vaginal buscaba con ansias su punto lascivo; el cual al comenzar a estimularlo y sin poder evitar que de sus labios escaparan sus placenteros gemidos mi madre empujaba aun mas mi rostro a su trémula intimidad tensando sus músculos cuando gimiendo y jadeando desde lo mas profundo de su ser se comenzó a formar su orgasmo sacudiéndose con vigorosidad

¡mmmh! ¡a-aaaah! ¡a-aaaah! ¡papitooooh! ¡ooouuuh! ¡aaaah! ¡e-esto que me estas haciendo es deliciosoooouuh! ¡a-así papito continua así! ¡a-aaah! ¡papitoooh! ¡a-aaah! ¡a-así papito ya me vengo! ¡aaaaah!

En tanto mi madre entre espasmos se sacudía de placentero orgasmo; sin soltar prenda por mi parte con mi lengua y boca comencé a paladear directamente de su cáliz cada gota del su néctar sexual obligando por instinto ante generoso placer que le provocaba que abriendo aun más sus piernas paladeara aun mejor el interior de la vulva rosada de mi madre quien gozosa disfrutando de mi boca en sus abultados labios vaginales y mi legua que lamía hasta lo mas profundo de su ser empujando aun mas mi rostro hacia su trémula intimidad y girando sus despampanantes caderas; comenzaba a frotar su ardiente intimidad en mi rostro intensificándolo cuando entre espasmos se estremecía rociando mi rostro de nuevamente de un prolongado orgasmo como si desde lo mas profundo de su erótica comisura se le escapara el alma decía.

¡mmmh! ¡a-aaagh! ¡gmmgh! ¡aaaah!. ¡papitoooh! Ya papito que me vas a matar de placer ¡a-aaah! ¡mmmmh! ¡aaaah!

Al mismo tiempo que entre placentero jadeos jalaba con desesperación mi rostro hacía ella fundiendo con toda la arrolladora y lujuriosa pasión que era capaz sus carnosos labios en los míos; como si sólo en estos pudiera respirar al mismo tiempo que al colocar mi madre mi duro miembro a la entrada de su erótica comisura; sintiendo una rara sensación que invadía todo mi ser y como si quisiera grabar en mente cada detalle, cada sensación en su bello rostro; volteando a ver de reojo a mi padre solamente firme pero lentamente fui penetrando a la mujer que más quería en la vida, la dueña de mis más ardientes y lujuriosas fantasías; mi madre quien al sentir como me iba abriendo paso entre las paredes del conducto vaginal arqueaba con un gesto de sensualidad su apetecible cuerpo al mismo tiempo que tornando sus verdes ojos de blanco como si quisiera ahogar su placentero gemido se mordía su labio inferior girando a mi rítmico vaivén sus despampanantes caderas por no se cuanto tiempo hasta que al sentir como sin poder contenerlo mí duro miembro comenzaba a palpitar fue que atrapándome con sus bien torneadas piernas que me impidió salirme de ella diciéndome con labios temblorosos al mismo tiempo que explotaba en su interior.

¡a-aaah! ¡aggggrfh! ¡Q-Que rico pitote tienes papitooooh! ¡aaaah! ¡A-asíiii! ¡D-damela todaaaah! ¡t-tu lechita! ¡Tranquilo papacito con eso para mi es suficiente! Ahora vete que mañana tenemos mucho que hablar.

Me cogi a la empleada de mi papa

January 22, 2010 by admin  
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Hola, mi nombre es Javier y tengo 22 años, debo decir que a pesar de mi edad he tenido la fortuna de tener muchas experiencias sexuales que poco a poco les iré contando en distintos relatos.

Este mi primer relato es sobre una mujer que trabajaba para mi papa.

Todo comenzó hace ya 4 años el nombre de la señora era Teresa y era una mujer muy culona con unas tetas aceptables, mide 1.60 aprox. es morena y viene de la costa, por lo que es caliente a mas no poder y ya saben como están las mujeres de la costa.

En fin, la mujer solía ser bastante llevada con todos los chavos en el negocio de mi papa, incluso llegó a hacerme ciertas bromas a mi, cosas como “ya veras cabroncito a ti lo que te hace falta es que te den una buena cogida para que no andes de cabrón por aquí” y a veces mientras me encontraba cerca de ella y despistado ella se aprovechaba y me tocaba las pompas o me rozaba la verga…esto a mi me ponía mega caliente lo que terminaba en una rica jalada de verga en mi cuarto…

….Yo me moría de ganas de darle algún llegue para ver si de verdad se dejaba hacer algo y así lo hice en una ocasión ella estaba ocupada de espaldas a mi y yo pase detrás de ella y le toque las nalgas para ver cual era su reacción. Ella solo dijo que era un cabrón y que si seguía de caliente después no me la iba a acabar “no te la vas a acabar tu mamacita con este tronco que tengo entre las piernas” pensaba yo mientras me reía….el asunto se repitió varias ocasiones…hasta que un día que me quede en el negocio todo el día con ella y un empleado, a quien a escondidas le pedí que me echara la mano, que no dijera nada del asunto….el chavo aceptó así que me dispuse a, por fin, cogerme a esa morena. Ella se encontraba en la bodega, “el lugar perfecto” pensé, la vi trabajando y me senté a platicar con ella. Debo decir que fui muy directo para que rápido me diera un si o un no.

Le pregunte que si tenia esposo y ella me dijo que no pero que tenia 5 niños (eso me dio el pase para saber que era una puta verdadera).

Después de eso me aventé de inmediato: me le acerqué por detrás, la abracé y le dije en el oído “entonces no has tenido sexo un largooo tiempo verdad”… mi verga estaba ya mas que erecta y la morena lo sabia….solo se reía y me decía “eres un cabrón, deja ya eso, que por ahí anda el otro chamaco”. Le conteste que no se preocupara, que aquí todo iba a quedar entre nosotros…ella se dejo llevar y yo comencé mi ritual.

Primero le sobe las tetas que no eran mi mayor delirio pero se las deje muy paraditas. Para mi placer la morena era de las escandalosas, ya que con tan solo tocarla, comenzó a decirme cosas que me pusieron a mil… me decía “ándale así cabrón tócame hee ya te traia ganas javiercito… si nada mas tienes la cara de bueno pero se ve que eres un calenturiento” yo solo me aplicaba y no decía nada….le quitaba la blusa y después su brasier no hago mucho alarde a la hora de desnudar ya que admiro mas el cuerpo desnudo y tenia razón la morena tenia unas tetas no pequeñas pero taaan deliciosas.

Yo perdí mi virginidad joven y siempre que he tenido sexo: lo había hecho con mujeres que tenían los pezones claros, pero esta morena los tenia negros eso me puso tan caliente, no me detuve ni un segundo: comencé a mamarle esas tetas, mientras ella solo me decía “hijo de la chingada!, acaba de criarte aquí mi rey ,ay… lo haces mas rico que tu pinche padre!”…eso me puso tan caliente que no aguante mas: me baje el pantalón como pude mientras le mamaba las tetas y me saque la verga. La reacción de la señora fue algo que jamas olvidaré, ella mientras con sus manos me hundía mas en sus tetas y cerraba los ojos, tomó un pequeño descanso, miró hacia abajo y me dijo “aaay cabron!…javiercito…eres un mocoso muy mal aprobechado mi amor…mira esto que bárbaro!” y tomo mi verga. Me detuve y dejé de mamarle esas tetas de donde parecía que me pegado.

La verdad no soy un chavo fuera de lo común, mi pene que he medido tantas veces, mide los 20.7 cm, algo que yo jamas he presumido pero que después de ese día me la paso comentando jajaja…

“mira no mames esto esta muuy grande” yo le conteste muy en voz baja “nada que ver con las vergas de los otros cabrones verdad” ella soltó una carcajada “veo que eres listo y fijado…pero no este fierro que tienes aquí me va a hacer sentir muuy rico papi, mas que tu padre”…fue ahí cuando sin mas le tome de los pelos y le hundí mi verga hasta donde pudo llegar en su garganta…ella solo pudo gemir un poco” aaaay mmmmhgg” .

A mi en lo personal, me fascina tener sexo o muy salvaje o muy romántico, todo depende del momento y de la mujer. Pareció aceptar muy bien mi remetida de verga en su boca ella me miro y dijo “déjame a mi papacito te voy a hacer trizas con la mamada que te voy a dar”, no me cabía duda algun, era una de esas mujeres que disfrutan el sexo a todo lo que da. No era tan buena con las mamadas pero le encantaba tocar con la punta de su lengua la punta de mi verga, ya saben, donde esta la pequeña linea que toda verga tiene, eso me doblaba de placer, me encantaba,y provocaba que de mi pene saliera el tan esperado liquido brillante que sale de la verga para lubricarla y esta puta jugaba con él haciendo tiras largas de mi liquido con su lengua, no podía ser mejor pensaba, y en ese instante me percate de otra pequeña cosa que me subió la calentura al extremo mire hacia en frente, en un gesto de placer, y observe que el chavo que le había pedido el favor, estaba mirándonos con una cara de morbosidad que hasta a mi me dio miedo, solo veía su cabeza pero tenia mis dudas sobre si se masturbaba mirando semejante show, estaba a punto de venirme así que le pedí: “Tere, levantate” y me dejara ahora a mi hacerla disfrutar. Se abrió de piernas, se inclino se recargó sobre una caja y yo como pude (ya que mido 1.80) se la metí, no sin antes tocarle la verdaderamente hermosa panocha que tenia, los labios los tenia morenitos y estaba brillosa de tanto liquido que salia….me volvi loco en ese instante, imagínate un mocoso de 18 años comiendo semejante manjar, era algo no creíble por eso cuando le metí la verga y comenzó a gritarme tantas cosas tan sucias sentí que estaba en el cielo!…

….ella me decia “aay dios mio así mi vida que rico…aaay! que verga, dios, sabe rica dentro..así cabrón dame rico así!” evidentemente la experiencia de la morena era mucha ya que cuando me cogi a mi novia por primera vez tuve que lavarle el cerebro para que viera que mi verga no la iba a lastimar, pero la morena se la trago completa!y de un golpe….yo no lo podía creer!…sin condon (por primera vez para mi) con una negra que me gritaba”estas mas bueno que tu padre y mas vergon dame así”y con un compañero frente a mi mirando como me cogía a la morena…que mas podía pedir…

….continue pero no por mucho queria deleitarme con Tere en distintas poses, pero no era necesario que yo hablara ella me dijo “vamos vergon deja que quiero que me cojas de a perro” Se tiró al piso y yo me incliné y así se la deje ir de alguna manera en esta posee la morena me apretaba la verga y yo finalmente pude decir algo despues de sus comentarios “aaay mi dios que rica verga aaay si estas como quieres cabrón nunca me había entrado una asi mi rey, no sabes que ganas tenia de chingarte un buen rato” a lo que yo entre gemidos, suspiros y sudor conteste…”puta dale duro que conmigo tienes pito para buen rato!”…juro que fue lo único que pude decir ya que solo gemía como loco “”aaaaah…siii!!!….ooooohhhggg!” la morena apretaba tan rico la panocha me volvía loco…unos instantes despues se levanto y me miro “mira cabrón estas muuuy papacito y con eso que tienes me vas a taladrar un buen rato, ven acuéstate que quiero ver la cara de pendejo que te dejo mientras me coges!” se tiro al piso y comenzamos a hacerlo de misionero yo aun tenia puesta mi playera y ella nunca me habia visto sin ella…me la quite en ese instante mientras me comía sus piernas “Aaay papa estas taaan rico mira que cuerpo mira que verga tu único defecto es que estas chavito pero eso me encanta!” la verdad no tenia un graaan cuerpo estaba delgado y debido a que le ayudaba a mi papa me había formado un cuerpo regular delgado y ligeramente marcado pero para la morena acostumbrada a viejos y chavales de no muy buena vista.. yo era un galan para ella….

…..llevaba rato cogiendomela cuando mire como el chico que ya lleva rato oculto tras las cajas salio y confirme que si se la estaba jalando mientras nos veia pero solo salio de su escondite para mostrar como aventaba sus mocos en el piso eso y el comentario de la morena “Aaay me rellenas todo el cuerpo con tu verga mi amor que rica que envidia deben tenerte los otros weies de aqui!”fue suficiente para venirme quería hacerlo dentro de ella pero la saque y fue ahi donde ella me indico donde hacerlo “en mis tetas que tanto te gustaron javier ahi dame tus mecos!” me dijo la morena eso exactamente hice como niño obediente le deje ir mis mocos y por primera vez en mis 18 años vi mi verga hinchada y roja de la excitación que tenia le di una cantidad razonable a la puta de mecos que no dudo en probar me dijo “haaay aquí me llevo un recuerdito del hijo del patrón que rico papi tu si sabes como dar pito y mas asi como lo tienes”yo solo pude reír y secar mi sudor que me bañaba a mi y a ella de tanto que cogi! me sentia como un campeón y todo gracias a Teresa la morena empleada de mi papa.

Después de aquella vez ella se volvio mas caliente conmigo y de hecho hubo una segunda vez que fue donde nos descubrio mi papa pero esa se las contare después.

Una de maduras: llename de leche

January 20, 2010 by admin  
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Buenas noches.. Mi nombre es Matías, vivo en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en Argentina.

Esta historia me pasó cuando tenía 19 años.

En ese entonces yo trabajaba en una empresa de entretenimiento y consumo masivo. Mi trabajo consistía en vender audio, video y electrónica (televisores, DVD, computadoras, mini-componentes, HT, etc…)

Un buen día llegó al local una amiga del secundario preguntando por los créditos personales y los precios de las cámaras digitales… La piba siempre me encanto asi que le dediqué exclusivamente 1 horita , 1 horita y media para explicarle TODO sobre créditos y cámaras. Ella se fué contenta, con la promesa de “Bueno, voy a volver eh ! .. ” Promesa que escuchaba a menudo y que no siempre era real… JAJAJA…

El tema es que volvió al otro día, pero esta vez acompañada de la madre. Claro, tuvo que ir con la madre porque ella era menor de edad y no tenía como demostrar los ingresos para sacar el crédito…

Bueno… la madre: si bien no era un camionazo, la vieja de mi amiga estaba muy bien cuidada… No voy a mentir… de cara no me iba mucho, pero tenía unos pechos y una cola !! Bueno, empecé con el chamullo del crédito y las cámaras para convencer a la vieja, mientras mi amiga se dedicaba a husmear el local… (a todo esto, mis compañeros estaban re babosos mirando el culo de mi amiga que está bastaante fuerte… ) Mientras yo hablaba con la madre, me dí cuenta que esta me miraba fijo, con medio cara de perra… y a mi se me empezó a parar mal; por suerte estaba detrás del mueble de la PC porque sino FIJA que se me iba a notar la pija parada maal!

Terminando la burocracia de los papeles para el crédito surgió una traba… BENDITA MI SUERTE… Le dije a la mamá de mi amiga que cuando se resuelva la iba a llamar, que iba a poner todo de mi para que se haga rápido, etc… el tema es que la convencí y me dejó su celular para que la llame cuando todo este listo para poner el gancho..

Esa noche, onda 22.00 horas, la llamo desde mi casa (OJO, previamente le pedí a mi gerente que por favor me resuelva el tema URGENTE) y le digo que está todo ok, que al otro día podía pasar por el local para firmar y llevarse la cámara… y bueno: acá los voy a decepcionar … pero NO SE COMO la conversación se desvió a que ella era muy linda, que yo era muy fachero, que esto, que lo otro… y me tira :

- “Yo hace rato estoy sola, y no quiero estar mas así …”

PARA QUE?? Yo no soy ningún boludo, así que la invité a salir el viernes (ese día era miércoles) a la noche…Quedamos en encontrarnos entonces…

El jueves fue al local, firmó los papeles y me dijo:

-”Bueno papi, mañana te hago lo que quieras… “

Y se fué, dejándome al palo MAL (obvio que fui al ñoba del local y me maté a pajas)

El viernes el día me paso re lento, pero por fin se hizo de noche… me bañé, me cambié, agarré forros (preservativos) y me los metí en el bolsillo del jean y salí a su encuentro…

Ni bien la ví parada en la esquina le comí la boca mientras ella me agarraba el culo… Cuando yo estaba yendo tenía la idea de calentar las cosas de a poco, ir al cine, etc… Cuando la encontré, me calentó tanto que caminamos dos cuadras y nos encerramos directamente en el telo…

Apenas entramos me dice:

- “Bueno papi, tal como te dije, te voy a hacer lo que quieras ahora… con que querés empezar??”

Yo, que estaba re caliente, le dije:

- “Mi amor, empezá como quieras pero empezá ya .. dale.. !”

Me parece que eso era lo que ella quería escuchar, porque como si fuera una palabra mágica me desabrochó el jean, me bajo pantalón y boxer y me empezó a chupar la pija como una diosa… me chupaba la cabeza, me pasaba la lengua por todo el tronco, me chupaba los huevos, se la tragaba hasta el fondo … todo mirándome a los ojos con carita de putita … Me pajeó y me chupó hasta que iba a acabar y me dice :

- “AY amor llename de leche dale… llename de leche las tetas… !!”

Juro por Dios que me calentó tanto su cara de puta y sus comentarios que le apunté a las tetas… pero le llené desde poquito mas abajo de los ojos hasta la panza TOODO el cuerpo de leche… Re sorprendida la hija de puta me dice:

- “Boludo, sos un depósito de leche JAJAJA, encima está re concentrada! JAJAJA “

Nos cagamos de risa un rato los dos.. mientras ella se limpiaba yo miraba una porno. Un rato después ella se sumó mientras me acariciaba la entrepierna… De más esta decir que 5 minutos después habíamos empezado de nuevo…

Me tocaba a mi, así que la puse en posición y le dí una buena chupada a esa concha… me lleno la cara de sus jugos y ahí nomas me la meneé tres veces y se la puse de una:

- “AY que hijo de puta… dale cojeme pendejo que me esta encantando estoo … ”

- ” Si mi amor te cojo toda! “

Y la enserté y la seguí ensartando durante veinte minutos fácil mientras la mina me seguía diciendo cosas como “dale, pendejito no pares!” o “AY como me gusta que me cojas paapii”. Me tenía tan caliente la hija de puta que me cansé de guardarme la leche y cuando se lo dije me dijo:

” Dame toda tu lechita mi amor… la quiero toda adentroo “

Obviamente que le llené toda la concha de leche mientras nos abrazabamos y nos aguantabamos el uno al otro.

Me bañé con ella, besandonos, tocándonos. En medio del baño se me paró, obvio JAJA, pero en la ducha solo nos tocamos…

Después de pedir algo al bar del telo, y de estar un rato hablando empezaron los besos y de nuevo la acción… pero con un plus… Empecé a ponerselo con la típica posición del misionero, después ella en cuatro y yo abajo de la cama se la ponía re fuerte, después ella se puso arriba mio pero NO con la cara mirándome a mi, sino al lado contrario (es decir, yo mirando su espalda)… estabamos en el mete y saca y ella se acuesta sobre mi mientras se la sigo poniendo. En uno de los movimientos se me sale la pija de su conchita y cuando la quiero volver a poner pensé en el culo … apunté y empecé a puntearla.. la mina ni MU dijo…. entro bárbara a las 10 puntadas… 2 minutos después me movía frenético dentro de su culo mientras con la mano derecha le masajeaba el clítoris y la putita me pedía mas leche… Otra vez la llené de leche !!

Después de eso (obviamente necesité limpiarme la pija JAJA) boludeamos un cacho y nos fuimos con la promesa de repetirlo… pero bueno…

como dicen todos: es otra historia JAJA

Un abrazo, gracias por el tiempo invertido en leer mi relato.

Es 100% verdadero

Capaz me falta ser un poco mas descriptivo: PERDON, esta es la primera vez que escribo una historia.. la posta es que se la conté a amigos mios, y fui un poco mas detallista JAJAJ pero me cuesta todavía por este medio

Hasta otro relato.

La mejor suegra del mundo

December 25, 2009 by admin  
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Es hoy o nunca me dije ese día, al ver que tendría una semana completa con mi rica suegra, salvo por mis hijos que son muy pequeños.
Mi esposa se fue a trabajar con una prima suya a otra ciudad y mi cuñado tenia el turno de la noche, así que tenia que aprovechar para montarla a como diera lugar y es que esas nalgotas ya me traían bien pendejo y mis intentos por llevármela a la cama hasta ese día no habían funcionado, así que había que planear algo que si funcionara.
La primera noche los niños se durmieron y yo baje por agua a la cocina, ahí escuche la regadera. Mi verga reacciono al recordar las veces que había podido expiarla ya sea en el baño o al cambiarse y me dispuse a hacer lo mismo, así que fui hasta el lugar donde yo sabia que podría verla completa y aunque mi intención era verle ese gran culo que se gasta la muy Puta; solo la vi de frente; por lo que al ver sus tetas colgando y su chocho bien peludo me saque la verga y comencé a sóbarmela. Así estuve hasta que ella comenzó a vestirse, ya me iba a mover cuando vi que metió su mano por debajo de su panty y al tiempo en que se frotaba, decía “ay que caliente estoy” “oooohhh que ganas tengo de una verga dura en mi colita”, “aaayyy pepé si no me coges en esta semana es porque a parte de puto, eres un reverendo pendejo, y por lo que veo prefieres dormir que gozar de una verdadera hembra caliente”.
No podía creer lo que había escuchado, mi suegra estaba en celo y había pensado en mí para quitárselo.
“ Ya te dije cabrón, si no aprovechas para cogerme de una buena vez, ya no habrá otra oportunidad. Saco su mano y se chupo dos dedos antes de seguir vistiéndose. Por mi parte me dirigí a la cocina a esperar que saliera y acomode mi bulto para que se notara la gran erección que traía, cuando ella salió y vio luz fue hacia allá y me vio tal como yo quería.

“Pensé que ya te habías dormido”- me dijo sin dejar de verme el paquete.
- Baje por agua, para tomarme una pastilla.
-Regálame tantita, por favor. – me pidió dándome un vaso. – gracias, hasta mañana – agregó relamiéndose los labios de una manera muy excitante. Y se fue a su recamara dejándome sorprendido, por su actitud, pues había dicho que quería que la montara y al estar frente a mi y ver que yo también estaba caliente, había salido huyendo como colegiala espantada, pero en fin, deje pasar un tiempo y me acerque a su dormitorio donde escuche sus ronquidos pensando que fingía trate de abrir la puerta y el coraje me invadió al descubrir que la había cerrado con seguro. Busque la llave, pero esta no estaba en su lugar.
“Que mierda eres Puta, primero me calientas y luego te encierras. Ahora por eso te voy a romper el culo y me voy a vaciar en tu boca mendiga perra”.
Me fui a mi habitación mentándole la madre a la muy cabrona y me dispuse a dormir.

- Pepe Pepe, Pepe ya es hora, son las seis, se te va ha hacer tarde. Yo me hacía el dormido, hasta que sentí su mano en mi pierna izquierda moviéndose cerca de mi pito, el cual estaba paradísimo, pues esa noche había soñado que me la cogía.

- ¡Ehhh!
- Ya son las seis – dijo retirando muy despacio su mano.
- Ya voy gracias.

Ese día en la oficina solo pude pensar en como le iba a hacer. Cuando llegue a la casa, la encontré durmiendo a los niños y me dispuse a darme un baño, pero a propósito deje mi ropa en el sillón mientras cenaba, de reojo veía como ella observaba una tanga con la que suelo sorprender a mi esposa cuando me la quiero coger; y vi que con cualquier pretexto se agachaba para que pudiera verle sus tetas, libres, bajo su playera de la pijama y que notara la marca de sus calzones, en una de esas, note una figura muy peculiar en sus piernas. “Puta madre, traes liguero”. – dije en voz muy baja.
- ¿me hablabas?
- no, solo recordé algo
En un descuido de su parte, entre a su recamara y vi las llaves, las cuales tome sin hacer ruido y salí. “ Hoy no te me escapas” – dije. Seguí cenando y ella se sentó frente a mí con un plato de cereal, nuevamente aproveche que se distrajo y le puse una de mis pastillas para dormir, ya que ella seguía fingiendo respeto y decencia, cuando yo intentaba algún avance.
Terminamos de cenar y ella entro al baño, yo rápidamente fui a mi lugar de observación y pude comprobar que traía un ligero coqueto y unos calzones transparentes muy chiquitos, que por cierto, yo no le conocía. Termino de hacer del baño y se acomodo la ropa, al tiempo en que decía. “¿No sé por que si eres el esposo de mi hija, me gustas y me pones tan caliente, cabrón?”.

Cuándo salió, me dio las buenas noches con un gran bostezo, “¡ah, que sueño traigo! – comento y se metió a su recamara. Yo escuche como ponía el seguro e instintivamente toque las llaves.
En el baño solo me hice una gran chaqueta pensando en lo que me iba a comer esa noche y cuando salí, escuche sus ronquidos, por lo cual, me quite la toalla y solo en tanga me dirigí a su puerta con las llaves en las manos.

Toque algunas veces y ella seguía roncando, entonces hice mas ruido para ver si despertaba, pero no lo conseguí, así que ya seguro de que no había problema, abrí la puerta y prendí la luz que da al patio, a fin de ver como estaba acomodada. “Así que me estabas esperando, Puta” – le dije al ver que se encontraba boca arriba sin tapar y que solo tenía puesto su liguero y su calzoncito.

Sra. Sra. – le dije cada vez mas alto, ella seguía dormida; “te voy a encular, perra” – le dije casi al oído y al ver que no despertaba saque mi verga y se la pase por la boca, la cual estaba un poco abierta, por sus ronquidos, así que se la fui metiendo poco a poco y después empecé un suave mete y saca, mientras sobaba sus tetas con una mano y con la otra le acariciaba la panocha sobre sus calzones.
Mi suegra comenzó a gemir, al poco tiempo y yo la fui acomodando para poder mamarle su peluda concha y aunque no quería sacarle mi pito de la boca, éste se salió y ella gimió más fuerte. Por mi parte comencé con la mamada de panocha, ya que si ella despertaba, quería tenerla super caliente para que no dijera nada por mi atrevimiento. Rápidamente le hice a un lado su calzón y abriéndole su peludo chango, le pegue la lengua y comencé a frotarla contra su clítoris, sus gemidos fueron haciéndose más fuertes y su panocha estaba super mojada. Jamás imagine que se mojara tanto, de hecho me había asegurado de llevar un lubricante para podérmela coger, pues en una ocasión, cuando ella todavía tenia “novio”, encontré entre sus cosas un lubricante vaginal; pero en esta ocasión no lo ocuparía, pues estaba tan lubricada que no me iba a costar trabajo.
- Que rica estás, pinche nalgona – le dije separando mi cara para tratar de meterle mi verga otra vez en su boca y no se si por la posición o por que ya se encontraba totalmente erecto que no lo conseguía, pero ella al sentirlo en sus labios, los abrió y pude nuevamente sentir el rico calor de su boca. -¡ooohhhhhh! Que sabrosa boquita tienes Puta –dije, disponiéndome a seguir chapando su panocha y sin mas le restregué mi cara en la entrada de su empapado agujero, como deseando meterle esa cabeza y ella levantaba su cadera al sentir mi lengua lamiendo por dentro de su cuca. No es mentira, pero a cada lenguetazo ella se mojaba mas, tanto que llegue a pensar que si me lo proponía podía meterle mi cuerpo entero. ¡oohhhhh! Cabrona estas y me pones tan caliente – le dije quitantando mi cara y frotándola con mis dos manos, las cuales apenas cubrían su zona púbica, incluyendo pelos y todo.
En ese instante, la locura me invadió y comencé a frotarla de una forma muy salvaje, después le acomode sus calzones y sobre ellos puse mi boca chupando el jugo que contenían, a ratos pasaba mis manos por sus nalgas y al sentirlas casi desnudas, me invadía una gran excitación, como nunca antes las había sentido, así que nuevamente la moví para besárselas y manosearlas a mi antojo.
La verdad es que a estas alturas ya no me importaba nada. Estaba disfrutando y haciéndola disfrutar también a ella. Estaba tan entretenido con su culo que me había olvidado de sus ricas tetas, a las que dirigí mis manos y con sus jugos remoje para jugar con ellas. Yo la manoseaba sin cuidado alguno y decidí que ya era tiempo de otra cosa, así que en esta ocasión le metí tres dedos en su concha, los cuales se le fueron completos por lo mojada que estaba, sus jugos le escurrían entre sus nalgas y con la otra mano le iba lubricando el culo, ese culo que tanto había deseado y que hoy estaba a mi disposición, así que lleve mi lengua hasta ahí y al hundírsela, sentí como la suya comenzaba a frotarse contra mi verga y jugaba con ella.
Por un instante pensé que se había despertado, pero no le di importancia, pues ya estaba bien caliente y eso era lo que yo quería, así que le clave un dedo en el culo y ella solo suspiro y siguió chupando mi gran caña, pero ahora lo hacia con mas ganas, pues le hacia como si la fuera a sacar de su boca y luego la absorbía de una manera increíble, lo hacia tan rico que por poco y me vengo. Tuve que concentrarme en dedearle el ano y la cuca para evitar la venida. Por suerte ella se saco mi palo de la boca y comenzó a decir.
- ah, así, así, si cabron que rico lo haces, ya me hacia falta esto. Ooohhhh que bien me comes el coño, cómeme toda no seas puto, rómpeme la concha y el culo, hazlo aunque sea en sueños. Ooohhhh grandísimo culero, me tienes tan caliente, ojala fuera verdad que mamas y coges tan rico.
- Esto es real, puta – le grité al tiempo en que le hacia a un lado los calzones y comenzaba a meterle mi verga.
- Que haces imbecil? – pregunto al abrir los ojos y mirarme entre sus piernas.

Yo sin darle tiempo a nada se la clave y aunque estaba hecha agua, me la apretaba delicioso.
- aayyyy, hijo de la chingada, sácamela que me duele, sácamela no seas cabrón. Soy tu suegra y no te di motivos, aaaahhhh! si no me la sacas te voy a acusar de haberme violado y le voy a decir a mi hija. Aaaayyyy sácamela, de verdad me esta doliendo, nunca me habían metido una verga tan grande. – me dijo, mientras que con el pretexto de zafarse movía sus caderas hacia a tras, pero yo que la tenia bien agarrada la jalaba hacia mi, logrando con ello retacársela hasta el fondo. Por su parte me agarro de las muñecas intentando que la soltara y me las apretaba mas fuerte con cada embestida.
- ya cabrón, ya déjame, sácamela por favor, de veras me estas lastimando.
- ni loco, putita, ya quería tenerte así y tu también, no te hagas pendeja. ¿A caso crees que no escuche cuando dijiste que me querías en tu culo?
- aayyyyyy! Si, pero no había visto que la tenias tan grande y sobre todo tan gruesa.
- Pues, es para que veas que también tú me calientas y mas con esas nalgotas de yegua que te cargas.
- ¿De veras te gustan? – dijo comenzando a acariciarme el pecho.
- Me encantas. Estás más buena y eres mas calientes que todas tus hijas juntas.
- Comete mis tetas para que me calientes mas y ya no me duela tanto. ¡ahhhh! La tienes enorme.
- Y eso que estas bien mojada, perrita.
- Ooooohhhhh! Eres un verdadero cabrón, mira que montarte a tu suegra.
- Y tu una verdadera zorra, pues te estas cogiendo al esposo de tu hija.
- Aaaayyyyyyy, siiiiii! soy una puta, pero es por culpa de este yerno tan vergon que tengo. ¿Acaso crees que iba a perder esta oportunidad?
- Ya cállate y muévete perra, clávatela toda hasta que te salga por la boca, Puta.
- Oooohhh ssssiiiiii lo que tu quieras, aaaaayyyy puto que verga tan rica.- dijo al tiempo en que lanzaba sus caderas hacia mi vientre, haciéndome sentir como chocaba mi pito con su matriz.
- Aaaahhh cabrona, síguele así, que no te la pienso sacar en toda la noche.
- Ssssssiiiiiiiiii, papito, no me la saques nunca, me gusta como la tienes y lo bien que la usas.
- Aaaaahhh, pero si tú coges como ninguna, me estas ordeñando delicioso.
- Ooooohhhhhh si, así, así, dame mas duro, no seas puto y cógeme mas fuerte, no importa que me rompas la panocha, dale sin miedo que ya me estoy viniendo otra vez.
- Ooohhh pinche suegrita, aunque era lo que mas deseaba, jamás imagine lo rico que iba a sentir al montarte.
- Dale, dale, dale duro, así, asíiiiiiiii, oooohhh no te pares me estoy viniendo, síguele cabrón que mi concha necesita mucha verga. Oohhh. Que rica vergota me estoy comiendo.
- Que bueno que te guste, porque ahorita te la voy a meter por el culo, hasta que te cagues pinche nalgona.

Y tras decir eso, volví a enloquecer y comencé un bombeo frenético. Mi suegra se agarraba y se jalaba los senos, al tiempo en que giraba sus caderas a todo lo que daban.

- Aaaaahhhhh aaaaahhhhhhhhhh nunca me habían hecho gozar tanto. Me estoy viniendo otra vez, así, si, si, si cabrón, así duro, duro no te detengas que estoy acabando, dale, dale, así, oooohhhhhhhhhh siiii. Uuuffffff. Que rica cogidota me estas dando. ¡De haber sabido que eras tan potente!
- Pues, yo nunca creí que fueras tan caliente.
- ¿Y que esperabas? Con una verga como la tuya hasta la más fría se calienta.
- Ven putita, ahora móntame tú, quiero ver como brincan esas nalgotas.
Mi suegra se dirigió a cerrar la puerta y prendió la luz. – quiero vértela, nunca he visto una tan grande. – me dijo.
Mi verga estaba enorme, tanto que hasta yo me sorprendí.
- ¿Todo esto me estoy metiendo?
- Todo, tragona.
Guuuaaaauuu. Que grande y que buena esta; mira nada mas que mojada te la deje. Se me antoja comérmela, déjame probarla. Bueno ¿a ver si me cabe? Y sin decir más comenzó a meterla en su boca y a mamármela o como ella dijera a tratar de comérsela, pues me la chupaba y mordía con una maestría increíble, al mismo tiempo en que me la jalaba y jugaba con mis huevos, usando sus dos manos.
- Con esto si me lleno, es tan gruesa y esta bien caliente. En verdad es la mas sabrosa que he probado en toda mi vida. Decía y se la volvía a meter. Por mi parte, le agarre su cabeza y se la clave hasta sentir sus anginas.
- No chingues, cabron, me vas a ahogar.- dijo al zafarse y en medio de una sofocación.
- ¿Te gusta? – le pregunte pegándole en sus mejillas con mi reata.
- Es enorme, mejor me la meto. – comento y se dispuso a subirse en mi.
- Oohhh suegrita te ves riquísima. – le dije al ver como se acomodaba mi palo en su panochota y se la iba metiendo. Metía un poco y subía para bajar y meterse un trozo cada vez mas grande, hasta que se la empalmo completa.
- Aaaaaahhhhhhhhyyyyyyyyyyy que buena verga te cargas puto, como es que nunca te la había visto tan grande. Y porque nunca me la habías enseñado así, te juro que desde ese día me hubieras podido coger las veces que tú quisieras. Me gusta, me gusta, me gustaaaaaahhhhhhh siiiiiiiii.- decía al tiempo en que iba aumentando el ritmo de su cabalgata, la cual consistía en grandes brincos para sacar casi todo mi tronco de su puchita y luego se dejaba caer lo cual combinaba con unos giros de cadera que me tenían a mil, además de la imagen de su cara distorsionada por el placer, sus tetas brincando sin control y por supuesto la visión de su peludo chango, abierto al máximo, era por demás extraordinaria.
Me enderece un poco y comencé a mamar y morderle sus grandes melones. Se los chupaba y jalaba con los dientes, mientras con las manos abría y cerraba sus enormes nalgas.
-Oooooohhhhhhhhh. Asíiiii, asíiiiiiii, siiiiiii mi vidaaaaaaaaaa, ssssiiiiiiiii mi reeyyyyy, muérdeme mas duro, no pares, cogete a tu suegra que esta muy caliente por ti, por tu gran vergaaaaaaaahhhh.
Yo no hacia caso, pues estaba entretenido lubricándole el culo con los jugos que de ella salían. Ese culo que era mi sueño y que hoy lo iba a gozar, para cumplirlo, así que sin contemplaciones le clave dos dedos y se los moví al ritmo de sus brincos.
- Aaaaaaaaggggggggg siiiiiiiiiii, sssssssiiiiiiiiiii. Que rico me coges, dame mas, por favor no dejes de hacerlo nunca. Oooooohhhhhh que cogidota tan rica me estas dando, de veras que ya la necesitaba.
-No te la voy a sacar nunca, grandísima Puta, oooohh si, sigue así, muévete mas cabrona, así, asíiii aasssssiiiii, aaaahhhhhhh! Que rico lo haces, perrita.
- Ooohh cabron me llenas toda. Nunca antes había sentido algo tan grande y tan adentro como hoy.
- Ahora ven acá zorra.- le dije mientras la cambiaba de posición, empujándola hasta que quedo recostada, le levante sus piernas hasta mis hombros y comencé a clavarla sin contemplaciones.
- Aaaaayyyy así me duele otra vez .
-Pues te aguantas pinche nalgona, porque te ves riquísima y no te la voy a sacar
- Ooooooohhhh si dale mas duro, cogeme hasta que me vuelva a venir.
Por mi parte lleve mis manos a sus chichotas y se las sobaba mientras seguía bombeándola fuerte.
- Aaaaaaaaaaaaaayyyy ssssssssiiiiiiii, sssssiiiii me estoy vaciando otra vez, eres bien chingon y la metes delicioso cabrón.
- Vamos perra, vamos mójame el pito con tus jugos.
- Aaaaaaaahhhhhh, que ricoooooo, síguele, no te pares, rómpeme la pepa con esa vergota. Oooooohhhhhh como me gusta.
Yo seguí taladrando su peluda panocha como poseído.
- Aaaaaaaaaaahhhhhhhhh sssssiiiiiiiiiiiii, yaaaaaaaaaa teeeeen, teeeeeen mi lecheeeeeeeeee ooooohhh – decía al tiempo en que su cuerpo se estremecía y de repente mi verga se vio empujada hacia fuera por una intensa descarga de liquido que salía de su concha, escurriendo entre sus piernas y mojando la cama.
- Te estas orinando, Puta?
- Nooooooooo, es mi lechita.- dijo temblando y recuperando el aliento
- Pues vaya que la traías atrasada y eso que ya te habías venido dos veces.
- Ooooooooohhhh, sssiiiiii, pero es que eres el mejor macho que me ha montado. Ven ahora quiero que te des tu leche en la boca.- dijo y comenzó a abrir su boca.
- Ni creas, pinche zorra, la estoy guardando para ese gran culote que te gastas.
-Mejor en mis tetas, ven ponla en mis chichis, te la voy a ordeñar con ellas.
- Dije en tu culo, así que ya ponte en cuatro patas.
- Noooo, no me va a caber.
- No te hagas con lo mojada que estas te entra hasta un bate de béisbol, así que ya voltéate.
La acomode, a pesar de su renuencia, y solo por saborearla, le di una buena mamada de culo. Era grandioso abrirle sus nalgotas con mis manos, mientras la escuchaba y la veía disfrutar como nunca, así que también le di unas cuantas nalgadas para aflojarla más. Finalmente acomode mi verga en su pequeño ano y empuje solo la punta.
- Ooooooooohhhhhh ssssiiiiiii cariñooooo, ahí la quería, me encanta que me enculen.
- Aaaaaaahhhyyyyy Puta, a mi me encanta tu colota.- le dije sujetándola bien de las caderas y dándole un fuerte empujón para clavársela de una estocada. Ella se quejo y trato de quitarse, al sentir como se iba abriendo su esfínter para recibirme. Sin embargo, yo se lo impedí y le anide todo mi pito en su ojete.
-Aaaaaaaaaayyyyyyyy sácamela cabron, no seas puto, me esta doliendo mucho. Sácamela, hijo de la chingada, que no ves que me estas partiendo en dos. – se quejaba, pero no le hice caso.
- Eso es lo que quiero perra, que te duela para que se te quite lo Puta y no vuelvas a desear otra verga que no sea la mía.
- Oooooouuuuuuucccchhhhhhh aaaaayyyy, no seas así, sácamela por favor- insistía con lagrimas en los ojos y la voz quebrada. Y agrego – sácamela por favor y te la mamo todo lo que quieras, pero ya sacalaaaaa.
- Ya te dije que ni loco, me quiero venir en tu culo y ahí me voy a vaciar.
comencé a limarla suavecito, mientras ella apretaba las cobijas y mordía la almohada sollozando.
-Oooooooooohhhh, pinche suegrita que buen trasero tienes y que rico me aprietas la verga. Por algo quería tenerte así desde que te conocí. Ooooooooohhhh eres un verdadero manjar para mi pito, cabrona, asíiii, asíiii aprietas increíble puerca y eso que ya te lo habían estrenado.
- Aaaaayyyyyyy, puto, vas a hacer que me cague.
- Te estas cagando, pero para dentro putita.
- En serio me vas a sacar la mierda.
- Eso quiero, puerca, que me embarres de mierda la verga y que me la limpies con estos calzoncitos para guardar un recuerdo de esta cogida tan rica.
- Aaaaaaaaaaaayyyyyyyy jamás me imagine que tu me fueras a encular tan sabroso.
- Pues ya ves
- Lo que ha de disfrutar mi hija contigo
- Tu sabes que a ella casi no le gusta el sexo
- Pero cuando te la coges ¿a poco no le gusta?
- Pues si pero solo lo hace por cumplir, en cambio tu, se ve que te encanta, además me enajenas. Por eso te quería clavar desde que la hice mi novia.
- La verdad es que yo también quería cogerte desde que te vi la verga, pues se me antojo por lo gruesa que la tienes, aunque no recuerdo que estuviera tan grande.
-Pues hoy es tuya, así que aprovéchala, porque ya no va ha haber otra vez
- No seas cabron, esta vergota va ser mía siempre. No la pienso dejar nunca.

Mientras yo seguía bombeándole el culo casi con desesperación, hasta que tras unos minutos el cuarto comenzó a llenarse con el olor de la mierda y mi pito al salir lo hacia con restos de la misma
- Ya ves te dije que me la ibas a sacar.
- Eres una cerda, mira que cagarle la verga a tu yerno.
-¿Y que esperabas, con este pinche animalote que tienes?
- Bueno, vamos a limpiarla.- le dije e intente romperle sus calzones.
- No, no, no mejor sigue cogiendome y al final te la limpio con mi boca.
- Bueno, si eso es lo que quieres.
Seguí embistiéndola cada vez mas fuerte, tanto que sus brazos se le doblaron y cayo de bruces, y para no safarse levanto el culo, por mi parte me levante y la jale de las caderas doblándola por la mitad, con su pies y sus manos en la cama, pero con el culo empinado y le seguí dando mas fuerte, hasta que sentí que me venia.
- Querías mi leche en tu culo, ¿no perra? Pues tenla, te la voy a dar toda.
- Oooooooohhhh si mi rey, siiiiii dame toda tu lechita en el culo, llénamelo anda papi vente.
- Uuuuuuuuuyyyy cerda que rico, que rico me la ordeñas, ten es tuya, me la sacas delicioso.
Se la clave hasta el fondo, mientras me vaciaba. Ella se abría las nalgas con las manos y se empujaba hacia atrás para meterla más. Al terminar me deje caer sobre ella y sobando sus tetas, le chupaba y mordía el cuello.
- No la saques, quiero sentirla hasta que se salga sola.
- Oooooooooohhhhh suegrita, que deslechada me acabas de dar, de verdad que nunca me habían sacado tanta leche, no cabe duda que eres una verdadera puta. Si, la puta con el culo más caliente y delicioso que mi pito haya podido gozar.
Al sentir que mi erección no cedía, mi suegra bajo su mano y la llevo hacia atrás sacando mi verga de su trasero sóbandomela – mira nada mas que sucia la tienes – dijo al sentir en sus manos toda la mierda y la leche que en ella se encontraba.
- Límpiala, le dije, volteándola boca arriba y sentándome en su panza, se la coloque entre sus grandes pechos y comencé a limárselos. –chupala, saca tu lengua y límpiamela.- agregué.
Ella lo hizo sin ningún gesto de asco, e incluso la suciedad que tenia en sus manos la embarro en sus pezones y levantaba la cara para meterse un pedazo mas grande cada vez, después la saco y con su lengua la recorría desde la base hasta dejarla completamente limpia.
- Orinarme la cara, por favor. Bañame con tus meados.
Yo obediente, me levante y comencé a bañarla toda, sobre todo sus senos y la cara, ella abría su boca y tomaba lo mas que podía. Una vez que termine, se sentó y me limpio las ultimas gotas con su lengua, después me recostó y me puso su gran panocha peluda en la boca, entendí de inmediato lo que quería, así que comencé a chuparle la concha, pero sus planes eran otros, porque comenzó a darme una rica lluvia dorada. Lo hizo riquísimo, pues empezó en mi cara y se fue bajando hasta terminar sobre mi pito. Agarro una cobija y me quito, de la verga, los restos de suciedad y después se ensarto de nuevo por la concha..
- Oooohhhh esta deliciosa, de veras que ya me hacia falta una buena cogida, así como esta.
- ¿Pues cuanto hace que no te montaban?
- Así de rico, nunca.
- ¿Y no tan rico?
- Como cinco años
- ¿Cinco años?- pregunte con sorpresa. – ¿y como aguantaste tanto, si se ve que eres bien golosa?
- pues me masturbaba, mientras me imaginaba que me culeabas.
- ¿Y por que no me lo pediste antes?
- Yo te lo pedía a gritos, pero tu nunca entendiste.
- Pues que pendejo soy, pero te aseguro que a partir de hoy vamos a aprovechar el tiempo.
- Eso espero, porque quiero estar siempre satisfecha y con esta vergota no me va a costar trabajo lograrlo.
Mi suegra subía y bajaba suavemente y yo levantaba la cadera para que se le metiera toda, y con eso conseguía hacerla disfrutar, pues sus gemidos y su cara me lo decían.
Después de un buen rato de hacerlo así, volvimos a cambiar de posición. Ahora ella se acostó boca abajo y se abrió las nalgas.
- ¿La quieres otra vez en el culo, eeehh?
- Primero en mi chochita.- dijo levantando un poco su cintura, para que pudiera metérsela. Se la deje ir de un jalón, sin ningún cuidado y comencé a limarla, subiendo y bajando el ritmo para hacerla que gozara mas.
- Acuéstate sobre mi y abrázame.
Yo la obedecí y metí mis manos por debajo para agarrar sus grandes pelotas y volví a jugar con ellas. Se las apretaba y las jalaba con fuerza.
- Oooooohhhhhhhhh sssssssssiiiiiiiii cariño, me gusta como me coges, sigue así, que me vas a volver a vaciar.
Aumente el ritmo de mis embestidas hasta que por lo duro que le daba mi pene se salió y fue a parar a su hermoso trasero, el cual aun se encontraba abierto y lo engullo hasta la mitad.
- Por lo que veo de veras que te gusta mucho mi “colita”.
- ¿“Colita”? pinche nalgona, tienes el mejor culo que haya visto.
-¿De veras?
- No te hagas pendeja, bien sabes que cualquier hombre desearía abrirte las nalgas y darte por aquí.
- Si, pero yo no quiero a cualquiera, yo solo quiero este pitote, anda métemelo todo y demuéstrale a tu suegra que tanto te gusta a ti.
- ¿Eso quieres? Pues eso vas a tener.- le dije aumentando la fuerza con la que le taladraba el trasero haciéndola gritar y dejándole ir nuevamente todos mis mocos.
- No seas cabron, te dije que quiero tu leche en mi boca.
- No hay problema, sácamela. – le dije acostándome boca arriba y jalándola, suavemente, de los cabellos. Anda mamamela hasta que me venga otra vez.
- No porque me la vas a querer meter toda, como hace rato.
- ¿Y no te gusta?
- Si, pero no me cabe toda.
- No te preocupes, ahora tu vas a llevar el control, es mas vamos a hacer un 69 para que sea mas fácil.
Mi suegra obedeció y al sentir mi lengua chupando su rico bizcochito, se dio a la tarea de darme la mejor mamada de toda la noche e incluso se la metió toda en su boca y solo la sacaba para tomar aire y pasársela por toda la cara.
- ¿No que no te cabía?
- Esta riquísima, me encanta, uuuuuyyyy que pinche culebrota me encontré.- decía y se la volvía a meter. Yo mientras retribuyéndole el favor le dedeaba su culo con toda la mano y chupaba su chocho como un demente hambriento.
- Aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhh, eres unicoooooooo mi rey, me estoy viniendo otra vez, no te pares, sigue asi, asi, asssssiiiiiiiii, grandísimo cabroooooooooonn – gritaba mientras volvía a mojar mi cara y mi cuello con sus jugos. – lo haces increíble – agrego temblando y recuperando su aliento
- Cállate, puta y sigue chupando que ya me quiero venir. Ella se acomodo mi pito entre las tetas y comenzó a deslizarla entre ellas y con la boca abierta recibía un poco mas de la punta, la cual lamía con su lengua.
- Eso es putita, assssiii, sigue aassssiii que me la estas sacaaaaannndoooooooohhhhhhh. Ella aumento el ritmo y logro su cometido, mi leche le entro directo en su boca y ella la recibió con un gran vicio, que parecía que nunca la había tomado así.
- Aaaaaahhhhh eres uunnaaaaa zzzzoooooooorrrrrraaaaaaaa, aaaaahhhh coges como ninguna.
- Pero si tu no te quedas atrás. Me dejaste bien servida.
- Vamos a bañarnos.- le dije y en eso escuchamos que abrían la reja de la casa.
- Es mi hijo, ya son las seis- dijo con cierto nerviosismo.
- No te preocupes, tu cierra y yo le digo que te sientes mal.
Así lo hice y mi cuñado se fue a dormir, yo me metí a bañar y en eso entro mi suegra.
- Vengo a bañarte corazón, te lo mereces.
- Ooohhhh gracias, perrita, de verdad que esta ha sido la mejor cogida de toda mi vida.
- Y la mía también, no lo dudes. ¿me la vas a seguir dando verdad?
- Diario si tu quieres.
- Pues si quiero y vamos a empezar con la de hoy.- me dijo al tiempo en que me sentaba en el retrete y apuntaba mi pito a su culo, ella comenzó a descargar su suciedad sobre mi, nuevamente, parado pepino. La cual en esta ocasión le salió aguada y me escurrió hasta los pies, cuando termino se ensarto otra vez por el trasero.
-De veras que puta mas caliente no pude haberme encontrado.
-Y que esperabas? cinco años sin verga y me encuentro esta. Tan grande y aguantadora. oooooohhhhh siempre había soñado con hacer esto, pero nunca me había atrevido y solo me tenia que conformar con que me sacaran la mierda cuando me enculaban y después se las limpiaba con mis calzones.
- ¿Ah si? ¿y ahora como me la vas a limpiar?
- así.- dijo dándose la vuelta y orinándomela..- ¿te gusta? – pregunto.
- Me encanta, pero ya vamonos a bañar, porque se me hace tarde.
Nos bañamos o mejor dicho nos mojamos, porque me la pase limándole ese gran trasero mientras le sobaba el coño con una mano y las tetas con la otra hasta que nos venimos.
- Descansa porque hoy en la noche no vas a volver a dormir.
- Eso espero- contesto.
Por demás esta contar que el resto de la semana nos la pasamos haciendo todo tipo de perversiones que se nos ocurrían, incluso lo hicimos en la cocina mientras mi cuñado estaba en el comedor desayunando. Así que hasta la fecha somos los mejores, los más satisfechos y los más discretos amantes del mundo.

Si te gusto este relato y eres una mujer madura con ganas de vivir una experiencia similar, escríbeme a Y la pasaremos muy bien.

La buena vecina

October 30, 2009 by admin  
Filed under Maduras

Yo creo en la buena vecindad. Los vecinos son personas que se relacionan por algo más que la simple proximidad de sus viviendas. Entre ellos puede haber un sentimiento de amistad y, principalmente, de apoyo ante los problemas que uno u otro puedan tener. Un vecino apoya al otro, la mayor parte de las veces, en forma desinteresada y sin esperar nada a cambio. Sin embargo, ésta es obligada cuando el primero lo necesita, haciendo realidad el conocido lema: “hoy por ti, mañana por mí”.

Una noche de abril, mi tío Álvaro llamó por teléfono a mi abuela y la invitó a pasar unas semanas con él y su familia, aprovechando la boda de Lucía, la hija mayor, quien se casaría con un joven mexicano. Mi abuela, instantáneamente, manifestó su deseo por asistir, pero luego, pensó en que no podía dejarme solo. Yo no podría ir por mis estudios, ya que los exámenes del semestre estaban por empezar y ella no podía dejarme solo. Por ello, comenzó a decirle a mi tío que le agradecía la invitación, pero que no podría ir. Yo la escuché, y le dije que fuera, que no se preocupara por mí, que yo ya no era un niño y que podría cuidarme solo.

- Una oportunidad como esa no debes de desaprovecharla -le dije-. Ve, que yo me puedo cuidar solo.

Ella se quedó dudosa y le dijo a mi tío que lo pensaría. En los días sucesivos yo me ocupé de convencerla de que no tenía razón para preocuparse por mí.

- Está bien -dijo finalmente-, iré si me prometes cuidarte y alimentarte bien.- ¡Lo prometo! -le respondí.

Tenía entonces 18 años y me había iniciado en el sexo con las clásicas masturbaciones de adolescente siempre pensando en mujeres mucho mayores que yo, porque en mis fantasías eróticas, no sé por qué, siempre aparecían mujeres maduras, con una característica común: algo rellenitas y de grandes senos. Sabía que tenía que ser muy cuidadoso, ya que mi abuela era muy estricta en estas cuestiones y no sabría comprender mis nacientes aficiones por el sexo. Siempre buscaba momentos de soledad (a la hora de dormir, en el baño, etc.) para dar rienda suelta a mis instintos sexuales. Yo mismo me fabriqué, con una tela gruesa pero suave, una bolsita para meter en ella el pene y eyacular en el interior, a efecto de no dejar manchada la sábana de la cama, porque ya en una ocasión, mi abuela me había regañado por “ensuciar” las sábanas.

En la tarde siguiente de que mi abuela se fue, me disponía a ver televisión, cuando sonó el timbre de la puerta.. Yo andaba por casa con pantaloneta y playera. Así vestido, me dirigí a abrir. Era doña Amanda, la señora que vivía en la vecindad, mujer de 51 años, morena, con el pelo recogido, no era una belleza de cara, pero su bien hacer en el maquillaje la hacía resaltar mucho, algo gordita y magnificas tetas.

- Hola. Buenas tardes, sólo quería saber si no necesitabas algo ahora que tu abuela se ha ido.- ¡Doña Amanda! -respondí sorprendido, ya que no la esperaba.

Ella me miraba con una sonrisa y yo, le respondí que le agradecía su interés, pero que me encontraba bien.

- ¿Almorzaste? -preguntó solícita.- Sí. No tenga pena.- Está bien. No vaciles en pedirme cualquier cosa que necesites. Pasaré después a ver cómo estás.- ¡Gracias! -fue lo único que atiné a decir.

Ella se agachó para recoger una bolsa del supermercado que tenía en el suelo y yo advertí por su escote los grandes senos que debía esconder aquella mujer bajo el vestido. Cerré la puerta y no lograba quitarme de la cabeza el escote de doña Amanda, por lo que planeé una masturbación memorable para esa noche, haciéndome toda clase de fantasías con ella. Mi abuela Marta era muy estimada por los vecinos. Todos la saludaban con respeto y aprecio y la tenían por una gran señora. Ella los trataba con la misma cortesía y deferencia, salvo por el caso de doña Amanda, quien siempre saludaba muy amablemente a mi abuela y buscaba su conversación, pero no recibía lo mismo en reciprocidad ya que mi abuela no gustaba de su amistad.

Ella decía que doña Amanda no era una “mujer decente”. La realidad es que la famosa doña Amanda estaba casada con un señor que trabajaba como supervisor de una cuadrilla de construcción de caminos en Petén, por lo que venía a la capital a visitar a su esposa uno o dos días cada trimestre, dejándola sola la mayor parte del tiempo. Al parecer, doña Amanda había tenido dos hijos, uno de los cuales había muerto en su infancia y el otro se había marchado a vivir a Los Ángeles, California, donde trabajaba, había establecido su residencia y fincado su hogar. Doña Amanda vivía sola y ello la había llevado a serle infiel a su esposo. Mi abuela decía que ella había tenido más de un amante, por lo que no gustaba de relacionarse con la mencionada mujer. Yo, por mi parte, desde que escuché a mi abuela decir que ella era una “traga hombres”, había comenzado a fijarme más en esa mujer, y a hacerla de vez en cuando, blanco de mis fantasías masturbatorias. Pero fue en el momento de que ella se agachó levemente, cuando llegó a llenar mi pensamiento.

Como a las seis de la tarde, sonó el timbre. Era nuevamente doña Amanda.

-¡Hola! -saludó alegremente-. Vengo a ver si tenés cena para hoy. Estoy segura de que tú solo no te alimentarás bien.- Gracias -le respondí, entre agradado y extrañado-, pero mi abuela me dejó algo de dinero, así que había pensado ir por ahí a comer una hamburguesa.- Eso no es suficiente -dijo ella-. Lo que necesitas es una buena comida casera. Regreso en un momento.

Y dicho esto, se marchó de regreso a su casa. Como a las siete de la tarde, volvió a sonar el timbre. Pensando en que podía ser ella, me puse un poco nervioso cuando fui a abrir la puerta. Abrí, y me encontré frente a doña Amanda que traía unos trastos sobre un azafate. Inmediatamente noté que se había cambiado de ropa y tenía puesta una blusa azul aún más escotada que el vestido que le había visto anteriormente. Mis ojos se quedaron fijos en aquella parte de su anatomía y después de un momento, dándome cuenta de mi torpeza, agregué mientras me apartaba de la entrada:

-¡Pero qué descortés soy! ¡Pase! Pase, por favor.

Doña Amanda entró a la casa y sin pedir permiso se dirigió hacia el comedor, dejó los trastos sobre la mesa y volviéndose a mi, me preguntó:

- ¿Querés cenar ya? – Yo… en realidad creo que sería magnífico -respondí.- Excelente -dijo ella con una sonrisa-. Entonces, comeremos ahora.

Me sentí un poco desconcertado, pero ella fue a la cocina y tomó unos platos, los que puso sobre la mesa. Seguidamente puso cubiertos y un par de vasos. Luego tomó asiento y destapó los trastos que había traído, conteniendo un espagueti a la Boloñesa y una ensalada que se veía bastante apetitosa.
Durante la cena conversamos sobre asuntos de poca trascendencia: El clima, mi abuela, su viaje, mis estudios, etc. Sin embargo, ella fue haciendo que la charla se tornara más y más íntima. Salpicaba la plática con preguntas que denotaban el deseo de conocer más sobre mis aspectos personales. Me miró fijamente a los ojos y yo le devolví una sonrisa, sin saber qué hacer o decir. No pude sostener su mirada y bajé la vista, deteniéndome en sus senos. No pude evitar pensar en lo buena que estaba y en lo mucho que un inexperto como yo podría aprender de esta hermosa mujer.

- ¿Tenés novia? -me preguntó.- No -le respondí un poco avergonzado.- ¿Has estado con alguna mujer? -preguntó con una expresión de lascivia en su mirada. – No -respondí con voz casi inaudible. – O sea, que ¡sos virgen! -exclamó con un gesto jocoso.

Creo que los colores se me subieron a la cara. Para ese momento tenía una erección que me estallaba a través del pantalón que llevaba puesto.

- ¿Por qué te ruborizas? -preguntó. Lo único es que creí que un chico tan guapo como tú y en estos tiempos, pues…

Bajé la vista. Sentía su mirada clavada en mí, cuando preguntó con suavidad:

- ¿Qué clase de mujeres te gustan?

Pensándolo ahora, no sé cómo me atreví a responderle como lo hice. Quizás fue por la confianza que me estaba inspirando o por el deseo que estaba sintiendo, pero pude contestarle:

- Las mujeres como usted.

Ella comenzó a reírse a pierna suelta y me dijo:

- ¿Cómo yo? ¿Pero estás loco? Yo soy una vieja y tú lo que necesitas es una chica de tu edad.- No, se lo juro, me gustan las mujeres maduras. Como usted…

En ese momento ella me miró fijamente unos instantes. Luego se puso de pie y me pidió permiso para usar el baño. Yo me quedé sentado a la mesa, pensando en lo que estaba pasando, sin saber si había hecho bien o mal en hablarle de aquella forma. Unos minutos después, escuché la voz de doña Amanda, que me llamaba. Me acerqué al baño, pero ella no estaba allí. Sin embargo, estaba abierta la puerta que comunicaba con la alcoba de mi abuela, por lo que me acerqué al umbral, y allí la vi. Estaba acostada en la cama de mi abuela, se había quitado la blusa y la falda, teniendo sólo medias y brassier. Ante aquel espectáculo, no pude menos que experimentar una nueva erección que templaba ya la tela de mis pantalones.

- ¡Acercate! -ordenó ella en un susurro, en tanto que yo la miraba como embobado.

Ella sonrió un momento y luego preguntó:

- ¿No vas a quitarte esa ropa? Aquellas palabras parecieron despertarme y rápidamente comencé a desabrocharme los pantalones. Doña Amanda sonrió complacida al ver mi prisa. Se sentía deseada y eso le satisfacía. Mi pene cabeceaba de deseo y tuve que quitarme con rapidez el calzoncillo para darle libertad al enfurecido miembro.

-Vaya, hijo. Parece que tenés un muy buen instrumento -dijo al apreciar mis 23 centímetros.

Mi nerviosismo seguía creciendo por segundos. Cuánto más cerca estaba de mi sueño, más nervioso me encontraba.

- ¡Ven! -ordenó ella con voz suave. Mientras me acercaba, vi como ella se quitaba el brassier, dejando al descubierto sus enormes tetas, grandes, macizas, surcadas por ligeras venitas azules, coronadas por grandes pezones casi negros, rodeados de enormes aureolas obscuras. Creí que me corría de felicidad.

- Creo que podré enseñarte una o dos cositas, dijo al tiempo que alargaba su mano y me agarraba la verga y los huevos con delicadeza.

Nunca había imaginado que aquello pudiera ser tan excepcional. Me sentí como en el paraíso y atreviéndome, llevé mi mano hasta sus tetas. Allí estaba yo tocando aquellos dos melones con enormes pezones. Doña Amanda seguía tocándome, aunque ahora con más ritmo. Creo que en un minuto estaba ya para correrme. Ella se dio cuenta y lo dejó. Se puso de pie y se bajó las bragas. Abrió las piernas, a manera de invitación, dejándome ver el vello que cubría el triángulo donde se unían sus piernas y, más abajo, la profundidad de su vagina. El deseo me encabritaba el pene más y más.

- ¡Qué grande lo tenés! -susurró con voz sensual.- Usted me pone así -respondí.

Me subí a la cama, nos abrazamos y comenzamos a acariciarnos. Aunque nunca había tenido una aventura sexual, mis manos recorrieron ávidas el cuerpo de la mujer. Me apoderé de ambos senos, los amasé y acaricié largamente. Los senos siempre me habían llamado enormemente la atención. Me tendí sobre ella y nuestros vientres se aplastaron uno contra el otro, en tanto que yo le devoraba un pezón y su aureola y le chupaba con pasión la enorme teta. Ella me correspondía con besos por el cuello y en las orejas. Yo en cambio solo quería besar y coger sus grandes tetas. Acostados en la cama, seguimos con los juegos de besos y caricias. No hablábamos ninguno de los dos.

En una de las vueltas que dimos el uno sobre el otro, advertí con mi rodilla, que su coño estaba totalmente mojado. Entonces, por primera vez, deslicé mi mano hacia su entrepierna y le toqué su cueva oscura y peluda. Ella dio el primer respingo de la tarde. Ella seguía mordiéndome el cuello y ahora sí me susurró al oído que le metiera un dedo dentro. A lo que yo accedí automáticamente. Empecé un mete y saca rítmico que hacía que se estremeciera en la cama. Agarró mi verga y, al mismo ritmo que yo le introducía ya dos dedos, ella empezó a masturbarme. A los dos minutos, entre jadeos y suspiros, tuve mi primera corrida. Mi semen manchó la colcha de mi abuela.

Ella me dijo que no importaba, que lo lavaría después, que lo importante era que siguiera frotándola con mis dedos. En cierta forma, me sentí decepcionado. Yo esperaba algo más que ser solamente masturbado. Sin embargo, ella no dejó de masturbarme y a pesar de mi eyaculación, mi verga en pocos momentos volvió a estar erecta como un mástil.

Tras un rato de aquellas caricias, ella sintió la venida de su primer orgasmo. Cerró las piernas y mi mano quedó engullida de tal manera que no podía moverme. Tuvo varias convulsiones y después de un largo gemido, quedo abatida en la cama. Me acerqué y comencé a besarla de nuevo. Mi boca se posaba sobre la suya, que se abrió, permitiéndome meter la lengua. Ella me correspondió, metiéndome la lengua hasta la garganta. Pasados unos minutos me tumbó de espaldas y me dijo que ahora le tocaba a ella. Que me enseñaría lo que era un verdadero acto sexual, ya que mi primera corrida había sido más de ansia que de gozo. Y era verdad. Se puso de rodillas y suavemente me agarró el pene y comenzó a frotarlo cuan largo era.

Asiendo mi pija con una mano, me acarició los testículos con la otra. Comencé a decir algo, pero en ese instante ella aprisionó mi polla con los labios y con gran facilidad se tragó mi verga hasta los huevos. Yo di un respingo que por poco me caigo de la cama y las palabras quedaron en el olvido.

Empezó a chuparme desde la punta de la polla hasta la raja del culo. Me sentí desfallecer de placer, y le sujeté la cabeza en aquella posición, mientras con la otra mano le acariciaba la espalda y las nalgas. La mujer me lamía el pene y lo mamaba con avidez, mientras toda la poderosa erección entraba y salía de su boca con un ritmo delicioso. ¡Qué gusto más grande!

Trataba yo de prolongar el goce, pero comprendí que no iba a poder contenerme por mucho rato más. Doña Amanda continuaba mamando golosamente, con sus labios aferrados a mi verga, resbalando de tal modo que la cabeza del instrumento casi le salía de la boca y luego empujaba hacia adelante, perdiéndose el pene entre el túnel de su garganta. Yo la detuve y saqué suavemente mi virilidad enfurecida de su boca, a punto de eyacular, tratando de serenarme para no terminar tan rápido. Ella comprendió el motivo y, sabiamente, me asió el pene, presionando con fuerza en la base del instrumento, donde se une con los huevos, y logró detener mi derrame, que hubiera sido decepcionante para ambos.

Tras unos minutos de pausa, se montó sobre mí como se monta un caballo y con gran facilidad se empaló en mí. Estaba totalmente mojada y lubricada y en cada vaivén de entrada y salida, su cara se estremecía de placer. Estaba gozando tanto como yo. Se levantaba y se echaba sobre mí. Cada vez que se echaba y notaba sus tetas sobre mi pecho el placer se multiplicaba. No quería que aquello se acabara nunca. Hubiera deseado prolongar aquel placer, pero nada dura para siempre. Eyaculé otra vez, pero ahora fue dentro de ella. Aquello fue el placer más grande sentido en mi corta vida. Ella también me dijo que había tenido un par de orgasmos durante la penetración.

Yo estaba de nuevo como una estaca. Mi polla con un brillo especial pedía más guerra. Doña Amanda se echó de espaldas sobre la cama y me dijo que fuera yo quién ahora mandara la situación. Se abrió de piernas y pude observar su raja abierta todavía goteando de mi última corrida.

- ¡Vení! -pidió ella.

Sin embargo, esta vez no obedecí. Viendo las piernas abiertas de doña Amanda y observando el apetitoso espectáculo de su vulva y aquellos carnosos labios, la agarré por las caderas, para atraerla y sepultar mi cara en el punto donde se juntaban los muslos. Mamé y lamí con una mezcla de ternura y pasión, sintiendo por primera vez en mi vida, el sabor de mi propio semen, y no me pareció feo. Logré excitar el clítoris al máximo, haciéndola prorrumpir en gritos de delirio, al tiempo que la taladraba con mi lengua caliente y húmeda.Doña Amanda se remeneaba al sentir aquellas caricias. El calor que la poseía se hacía más y más fuerte. Ella brincó en la cama y se retorció como una serpiente. Seguí lamiéndola furiosamente por todas partes, haciendo presión en los repliegues más íntimos de su cavidad, hasta que quedó limpia. Pero no me detuve y continué chupando y lamiendo con avidez, haciéndola temblar y sacudirse como una hoja al viento. Entonces, en forma jadeante, con voz trémula, ella suplicó:

- ¡Metémela! ¡Por favor, metémela!

Gateé sobre ella y mi verga se puso de punta, frente a la entrada de la vagina. Me abrazó y con una mano dirigió mi pene hacia su vagina y lo puso en la entrada, tocando los grandes labios. Me dijo que empujara y así lo hice. De nuevo mi pene entró hasta el fondo sin ningún problema y me abrí paso en el túnel del amor. Para ambos, aquella introducción fue una fuente indescriptible de placer.

Ahora era yo el que empujaba hacia fuera y hacia dentro. Ella agarrando mis caderas en ocasiones, y otras apretándome el culo guiaba mi ritmo. De pronto, sentí su dedo juguetón insinuándose por la abertura de mi ano. Estaba demasiado excitado para protestar, cuando ella me introdujo el dedo medio en el culo. Pese a un pequeño dolor, la sensación fue inenarrable. Estaba en el paraíso. No necesitaba de su ayuda para marcar un ritmo. En esta ocasión nos corrimos los dos a la vez. Después de estar un ratito abrazados me besó y nuevamente me metió la lengua hasta la garganta. Yo le correspondí y así estuvimos otro rato, hasta que la verga se me paró otra vez.

- ¡Vaya, muchacho! -me dijo al ver mi nueva erección-, tú sí que parecés una máquina de sexo. ¿Dónde habías estado metido todo este tiempo?

Nos acariciamos nuevamente con furia, buscando excitar nuestros cuerpos al máximo. Doña Amanda tenía la respiración entrecortada y la vista nublada por el deseo. Sin dificultad, le metí toda mi verga, llegando hasta el tope. Por unos instantes quedé quieto, mientras doña Amanda acentuaba sus movimientos. Por fin, el ritmo de ambos se acompasó. Por momentos yo retiraba mi pene casi hasta la punta de la cabeza y entonces doña Amanda levantaba las caderas buscándolo. En ese instante, yo acometía con fuerza, hasta tropezar con el fondo de la vagina.

Un grito de gozo y sensualidad salió de ella. Esto me excitaba aún más, y me sentía muy satisfecho de estar haciendo gozar genuinamente a la mujer. Nuestros cuerpos electrizados temblaban y los gemidos se mezclaban con palabras de amor. Las contracciones de la vagina se transmitían a mi miembro y ella sentía los golpes de mi pene en lo más profundo de su ser.

- ¡Ahh! ¡Ahh! -gritaba ella moviendo la cabeza a uno y otro lado, frenética, mientras que yo, a golpes de barra, la hacía temblar y bramar.

Fui bombeando con mayor dedicación, como si fuera un émbolo mecánico. A estas alturas, después de tres orgasmos, ya no tenía la fuerza de la primera vez, pero esto me hacía aguantar más, tratando de darle con todo y manteniendo el control, a la vez que la trastornaba de pasión. Acometía de manera brutal, sacudiéndole los senos sin piedad. Seguí ciego en mi ardiente tarea, buscando para ambos un paroxismo que calmara nuestras ansias de placer.

Doña Amanda reía y lloraba a medida que se iba acercando a su clímax total, el cual explotó momentos después en el interior de sus entrañas, permitiéndole alcanzar el nuevo y tan deseado orgasmo. Por largos segundos se agitó como un animal herido. Los músculos de la vagina pulsaban vigorosamente, apretando y prácticamente ordeñando mi pene, haciéndome llegar a la cúspide de una manera rápida y prodigiosa. En sucesión vertiginosa sacaba mi verga, casi hasta desconectarme, para luego meterla violenta y bestialmente en forma total. De pronto, gemí profundamente, clavé mi estaca hasta el fondo y un torrente de esperma se derramó en las profundidades del caliente túnel. Mis espasmos eran fuertes y me sacudieron hasta que terminó la eyaculación. Doña Amanda no se contuvo. Gritó cuanto quiso, estremeciéndose con fuerza.

Yo me desmadejé encima de ella y permanecimos así, abrazados, jadeando, durante largo rato. Finalmente, giré y quedamos acostados uno al lado del otro, recuperando el aliento. Nos abrazamos estrechamente, uniendo nuestros cuerpos, respirando agitadamente, recreándonos en el placer experimentado. Permanecimos otro rato juntos, gozando nuestra fatiga y luego abrazados, nos quedamos dormidos.

Al despertar, noté que ya había amanecido. Busqué a mi compañera, pero el lecho estaba vacío de su lado. Me levanté y aún desnudo, fui a buscarla por la casa, pero ella no estaba. Resignándome, fui al baño y tomé una ducha.Mientras desayunaba, dejé divagar mi mente sobre los acontecimientos de la noche anterior y de sólo pensar en ello, el pene me dio un respingo.

- ¡Caramba! -exclamé para mí-. No sé bien cómo sucedió todo. Pasé la noche con la vecina y, peor aún, al pensar en ella, estoy deseando cogérmela otra vez.

Eso es todo. En el futuro les contaré más.

La clinica

October 26, 2009 by admin  
Filed under Maduras

Tengo 18 años, me llamo Alan, mido 1,78 atlético, rubio, ojos azules, pertenezco a una familia acomodada de Barcelona, tengo un hermano de 19 años y una hermana Cris de 17 años. Mi padre tiene una clínica de estética y en verano nos hace trabajar en ella, limpiando material, en administración o cualquier otro sitio.

La clínica es ideal pues siempre está llena de tías que vienen a arreglarse cosillas, y yo me sé más de cuatro sitios desde donde poder observar sin ser visto. La verdad es que estar por ahí es bastante fuerte pues las mismas enfermeras, y más en verano, van con unas batitas finas que se les transparenta todo. Yo iba a menudo al archivo con cualquier excusa porque desde allí y detrás de unas planchas había una rendija que daba a una sala de visita donde las pacientes se desnudaban y demás.

A cargo de esa zona está una mujer, Marian tiene unos 40 años, mide 1,75cm. Morena, ojos negros y como diría…es una mujerona con unos pechos enormes y gran culo, pero no está gorda solo que es muy grande, de siempre me he quedado mirando ensimismado sus grandes pechos, pero este año quizás porque ya tengo 18 me preguntaba como serian al desnudo y si se aguantarían medio derechos sin el gran sujetador que usaba, le pregunté un día a mi hermana y me dijo de debía de gastar una 115, no se pero parece ser que eso es mucho. Aquella mujer de la edad de mi madre me llamaba poderosamente la atención, además y al igual que las demás solo llevaba una bata blanca abotonada por delante, y sentada dejaba ver gran parte de sus macizas y morenas piernas. Uno de los días me tocó ir a ayudarla a limpiar y organizar el archivo.

-Hola Marian aquí me tienes, el esclavo Alan se presenta para lo que mandes. -Pero que cachondo que eres chiquillo (me olvidé de comentar que Marian es Sevillana con un acento graciosísimo.) -Como me han dicho que haga lo que me mandes. No se que del polvo. -Anda pasa mi alma que de polvo te vas a jartar. -Uy que divertido…-Será descarao, anda pasa ya que te voy a dar…

Entramos en el archivo riéndonos de las bromas, aquella estancia era larga y estrecha con estantes a cada lado, había que mover y colocar un montón de material con el agravante de que ahí no llegaba el aire acondicionado y hacía un calor considerable, al rato de estar meneando cajas yo estaba completamente empapado en sudor.

-Marian me voy a poner un pantalón de deporte que tengo en la bolsa porque no puedo más, ¿vale? -Si claro, ojalá pudiese yo.

Salió mientras yo me cambiaba aunque la puerta quedó entreabierta, no se si veía algo pero notaba como ella esperaba en la puerta, me desnudé completamente y me quedé solo con el viejo pantalón de deporte que tenía el braguero hecho polvo. Marian entró y me miró de arriba abajo secándose con un pañuelo el sudor de su potente escote.

-Jolin que suerte tenéis los tíos, lo que daría yo por poder ir así.-Pues por mi no te cortes.-Calla lanzao que podría ser tu madre.-Si podrías, pero no lo eres.-Pero que morro que tiene. Mira que meterte con una pureta como yo…-Yo solo lo decía por el calor. -Ya, ya será eso, que no conoces chicas de tu edad? -Si, pero como tú no.

Sus continuos movimientos de agacharse, levantarse, estirarse por las estanterías colocando cosas junto con el sudor me estaban ofreciendo un espectáculo, pues su bata pegada al cuerpo dejaba adivinar todas sus voluptuosas formas, en una de estas se incorporó delate de mí y me pilló con mis ojos como platos clavados en su escote, sus pezones se marcaban a través de la tela, me miró y sonrió complaciente, yo me puse rojo como un tomate, ella se agachó de nuevo está vez de espalda a mí, no se que era peor pues marcaba un culazo de infarto y se transparentaban sus bragas medio metidas por la raja de su potente culo. Yo no pude evitar que mi polla pegase dos latigazos debajo del pantalón, jolin aquella tía me ponía, se incorporó de nuevo.

-Luis anda que tú eres joven, súbete a ese estante y yo te paso estas cajas.

Así lo hice, uff aún era peor pues yo desde arriba veía perfectamente su escote y me daba miedo que ella notase mi excitación, pues como ya he comentado el braguero de mi pantalón era casi inexistente, y así fue me di cuenta de que ella dejaba ir fugaces miradas a mi entrepierna, mi polla estaba morcillona y casi se salía por debajo…

-Coloca esta caja al lado de la de los guantes de látex.-¿Cual?-La de los guantes.-¿Y cual es la de los guantes?-Anda baja que ya lo hago yo

Bajé y ella se subió a una pequeña escalera, le pasé la caja y al estirarse para colocarla…¡que culo!…su bata se subió y dejó prácticamente todo su culo a mi vista, ella se dio cuenta enseguida y con una mano intentó bajarse la falda, pero ya era tarde.

-¡Ehhh! ¿que miras? …serás…-Lo siento no he podido evitarlo…-Ya, ya , pues mira para otro lado. -Imposible, a sido una vista maravillosa.-Pero que morro…..

Mi polla ya no estaba morcillona y pegaba descarados latigazos debajo de mis pantalones, Marian se quedó mirándola…

-Pero tú, ¿que te has pensado.?…¿será posible? -Anda ayúdame a bajar, que será mejor que te subas tú.

Empezó a descender los escalones de espaldas, yo detrás de ella, podía ver delante de mi cara aquel culo en pompa, con mis manos intentaba cogerla de la cintura para ayudarla a bajar, pero en el último escalón perdió un poco el equilibrio y tropezó cayendo hacia atrás, yo la aguanté pero mi polla dura como una piedra se aplastó contra su trasero y mis manos fueron a parar irremediablemente debajo de sus brazos de forma que mis dedos quedaron sobre aquellos enormes pechos, así quedamos un instante mientras intentábamos recuperar el equilibrio sin caernos al suelo, ella giró su cabeza para mirarme y noté como a pesar de haber recuperado ya el equilibrio su culo presionaba con fuerza y apoyando aún más su espalda sobre mi pecho consiguió que mis manos corriesen hacia adelante abarcando aún más sus pechos.

-Uff… casi… te chafo. -No yo te aguanto bien.

Ella se volteó quedando de frente a mi, muy cerca, sus pechos casi rozaban mi torso, yo estaba muy nervioso cuando…y de forma socarrona dijo:

-Luisito he notado algo muy duro en mi trasero…-Perdona es que no puedo evitarlo, lo siento.-Pero qué ¿no has visto nunca? -Pues no, vamos en la playa o en revistas pero así de cerca…no.-Pero si yo soy una abuela.-Ya, ya abuela.-¿De verdad nunca has visto unos pechos….así?-No.-¿Nunca has estado con una chica?-Bueno si pero, bueno he hecho cosillas.-¿Eres virgen?-Pues…-Uff. Que pasada. Bueno si dices algo de esto te mato. -¿Qué? No, no yo no digo nad…

Me quedé mudo ella retrocedió un paso y empezó muy lentamente a desabrocharse los botones de su bata que poco a poco se iba abriendo dejando ver el espléndido cuerpazo de aquella mujer madura, pero absolutamente excitante , al fin abrió por completo la bata, un sujetador blanco transparente dejaba ver aquellos pechos coronados con unos pezones de más de un centímetro que tiesos y duros parecía que iban atravesar la fina tela, un vientre plano y unas caderas poderosas junto con unas piernas largas y macizas rodeaban su sexo, tapado por unas braguitas blancas y también transparentes que dejaban entrever el negro vello púbico , yo estaba petrificado con la boca abierta y mi polla que parecía que iba a reventar se quería salir de los pantalones, ella mirándola me dijo:

-Veo que te gusta, madre mía pero que instrumento te gastas… -Bueno mis amigos dicen…que…bueno…que no está mal. -¿No está mal? Muchacho, que no está mal dice…

Yo seguí sin poder moverme con mi vista recorriendo aquel espléndido cuerpo, cuando ella lentamente, primero uno y después el otro se bajo los tirantes del sujetador, Dios creí morir poco a poco me descubrió uno detrás del otro sus pechos, increíble vaya par de tetas enormes desafiantes y desafiando la ley de gravedad se aguantaban perfectamente.

-Veo que te gustan, me alegro, mis horas de gimnasio me cuestan.

Yo me acerqué a ella e intenté tocar una.

-No, no, no, solo mirar…-No me hagas esto estoy a punto de estallar.-¿Así?

Se acercó y yo me sumergí en aquellas deseadas tetas, apretando con mis manos, lamiendo y succionando sus duros pezones.

-Despacio chaval, despacio, sin prisa.

Yo ni caso estaba como loco, mi boca iba de un pecho al otro sin cesar y mis manos se apalancaron en sus nalgas, ella se intentaba liberar.

-Eh, eh los pechos solo. Suelta o yo…

Yo ni caso al fin ella lanzó su mano a mi paquete.

-Umm que tacto…

De repente se soltó de mi cogiéndome las manos por detrás de la nuca me besó metiéndome la lengua hasta la garganta, mientras se restregaba el sexo con mi polla , sin soltarme las manos me las colocó en los riñones, mientras su lengua recorría mi pecho sudado y lamiendo y relamiendo el sudor, llegó a mis pantalones y por encima de ellos mordió suavemente mi pene, creí morir, si sigue me corro pensé y quedaré fatal…me soltó las manos y de un golpe me bajó los pantalones hasta los tobillos, liberando así mi polla que estaba a punto de reventar.

-Que preciosidad, que joven, ¡que tamaño!

Y diciendo esto la levantó con una mano y me pasó la lengua lentamente desde los huevos hasta el glande, hizo dos círculos sobre mi capullo y de un golpe vi como mi polla desaparecía dentro de su boca.

-Ahhh…para, para no sigas…no… que…-¿Qué? -Que no me aguanto.-Ummm, siiii, ummm

Se la tragó de nuevo con más fuerza que antes, y mi polla explotó dentro de su boca, tragaba y tragaba con lujuria y al sacarla aún escupió con fuerza sobre su cara y ella con su lengua fuera esperaba los chorros de leche que en unas cantidades que yo no había visto ni en mis mejores pajas salían sin cesar, ella sonreía de placer mientras recibía mi liquido y decía frases entrecortadas.

-Ufff…que …pasad…umm…¿Más? –Ssssiii…-umm que alegría…joooo…ahhh. -Vayaaaaaaaaa carga mi alma, en toda mi vida había visto una corrida así. -Juventud divino tesoro, lastima tanto ímpetu.

Mis piernas temblaban y un sentimiento de frustración recorría mi cuerpo pues me había ido antes de empezar y Marian con un pañuelo se limpiaba la cara y empezaba a recomponerse.

-Un momento, esto ha sido solo para que te enteres de los mucho que me vas. -¿Qué?

Me acerqué por detrás y levantando su bata empecé a besar y a lamer su espalda, baje mis manos por sus caderas y tiré de la fina goma de sus braguitas hacia abajo quitándoselas, su voluptuoso y redondo culo quedó delante de mi cara y empecé a mordisquear aquellos grandes y firmes glúteos con mis dos manos abrí al máximo sus nalgas y metí media cara entre ellas para llegar con mi lengua hasta su sexo, no sabía muy bien que hacer, pero metí mi lengua y se encontró con unos labios mojados , Marian jadeaba y se relamía de placer.

-Siiiiiiiiii…uaaaaaaaaaa…

Mi polla estaba de nuevo como una piedra. Aquella mujer era algo más que un cuerpazo, era una hembra en el más amplio sentido de la palabra.

-Para, que tú ya te has corrido y me vas dejar echando chispas todo el día.

Me incorporé dejando que mi polla se metiese entre sus nalgas.

-¡Ostia! ¿Ya estás así otra vez?

Me la cogió y con su culo en pompa la apuntó a su vagina y ella misma apretó hacia atrás para metérsela hasta el fondo, entro sin esfuerzo y la tomé de las caderas y empecé a follarla como una máquina, cada vez más rápido, Marian jadeaba y medio gritaba con sus brazos apoyados en la escalera, se mordía un dedo para no chillar y sus enormes tetas se balanceaban al compás de mis embestidas, de repente se la sacó y se giró hacia mí, sentándose en la escalera abrió completamente sus piernas dejándome ver su vagina grande y dilatada, y tomándome por el pelo me clavó la cara en su sexo, metí mi lengua enseguida en aquel dilatado agujero y en ese momento mientras se tapaba la boca para apagar sus gritos un montón de líquidos inundaron mi boca y una corrida brutal mojó por completo mi cara, después quedó quieta un momento y abriendo los ojos y mirando mi polla la acarició con una mano y sin más empezaron salir chorros de leche sin que yo pudiera ni avisar, ella siguió reclinada y meneándomela y dirigiendo los chorros hacia sus pechos y su lengua pasando mi glande por todo su cuerpo y cara. Mientras sonreía complacida.

-Joder chico. que poderío.

Yo sin poder evitarlo me abalancé sobre ella y la bese lamiendo y relamiendo mi propio semen y chupando sus pechos.

-Que fuerte, chico, que fuerte.

En esta ocasión mi pene no sé porque no perdía ni un solo centímetro y seguía duro como el acero, ella lo miró…

-¡No me lo puedo creer!

Se levantó jadeante y poniéndose a cuatro patas me la cogió, apuntó apretando, yo empujaba pero no entraba, que raro si antes…

-Calma cielo, calma.

Claro yo novato donde los haya, aquello era su culo, poco a poco fue entrando, ella se quejaba.

-¿Te duele?-Siii…-¿La saco? -Noooooo, no te atrevas.

Al fin entró hasta el fondo y poco a poco empecé a entrar y salir de aquel majestuoso culo mientras Marian jadeando como una yegua se masturbaba al ritmo de mis embestidas.

-Más fuerte, más, más reviéntame. -¿Que?…-Pégame…

Le di un golpecito en el culo.

-Más fuerte, no seas marica, fóllame como un hombre. -¿Así zorra?-Siiiii…-¿Así te gusta? So guarra. -Sí, sí, si…

La follé de forma salvaje golpeando con fuerza sus nalgas hasta dejarla rojas y ella jadeaba pidiendo más como posesa y sin control. De golpe se soltó y me estiró en el suelo colocándose ella a cuatro patas encima mío.

-Dame tu leche, dámela toda no aguanto más.

Y diciendo esto empezó a chupar mi polla de una forma salvaje mientras apretaba su coño contra mi boca.

-Me corroo…-Siiiiiii…yaaaa…me viene…

Mi polla empezó como antes a soltar inmensos chorros de leche en su boca mientras ella temblando y convulsionándose tenía su orgasmo más fuerte, y como antes soltando un montón de líquidos sobre mi cara, ella seguía chupando y succionando como si me quisiera dejar seco y yo jadeante y roto seguía lamiendo los líquidos de su coño.

-Para chico que no me aguanto.-Ummm calla, mmmmm.-Para chico, para, -Mmmmm.

Empezaron de golpe a salir más líquidos, pero se estaba meando, me era igual, clavé mi boca en su raja y dejé que su meada me cayese encima, ¡que pasada! era lo máximo, yo me reía de gusto y con mi lengua recibía el caliente líquido mientras ella no se que decía que estábamos locos o algo así, pero no dejaba de chupar y succionar hasta que al fin yo también empecé a orinarme mientras ella dirigía el chorro hacia su cuerpo, sus pechos y como no su boca. Quedamos desechos en el suelo sin podernos creer lo que habíamos hecho.

-¿Así que esto es perder la virginidad? -Calla, chiquillo calla…esto, esto, yo que sé lo que es esto, una locura…muy rica, pero una locura.

Infidelidades de una cuarentona

October 15, 2009 by admin  
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Os voy a explicar una historia real que me sucedió hace 4 meses.

Soy una mujer de 40 años. Cuando era joven estaba para mojar pan, aunque bajita, tenía un cuerpo bien torneado con unas tetas generosas. Pero desde que me casé y dirigí mi propio negocio, de eso hace ya 15 años, las tensiones me hicieron engordar bastante. En agosto me sobraban 20 kilos, ahora, 4 meses después, sólo me sobran 10, os diré que dieta seguí.

El mes de julio estuvo lleno de problemas laborales y personales. Trabajo con mi pareja y eso aumenta la tensión diaria. Llegas a casa y siguen las cuestiones laborales. Nunca dejas el trabajo aparte. Eso hace que nuestra relación se vea mermada. En julio hacía 4 meses que no hacíamos el amor. No sé para que seguía tomando anticonceptivos. A pesar de eso somos los mejores amigos del mundo y nos queremos mucho.

Él ha tenido oportunidades para ponerme los cuernos con compañeras de trabajo y además le han hecho proposiciones muy descaradas. Pero es un tío legal y no lo ha hecho y además me lo ha contado. Él se masturba fantaseando con esas relaciones extraconyugales. Y yo me masturbo pensando en un negro de metro ochenta, con cuerpo de atleta y un pene enorme que pueda mantenerlo dentro de mi un día entero. Y sueño que me adelgazo, adelgazo, adelgazo…

El mes de agosto, ya no podía más. Mi marido estaba de viaje y yo cada día que pasaba estaba más caliente: me eran igual hombres que mujeres, hubiera practicado sexo con cualquiera. Me animé, aunque con cierto temor, a consultar las páginas de contactos sexuales de esta página, y vi un anuncio que decía: “…pene negro de 25 cm., 32 años, cuerpo de atleta, puedo estar dentro de ti una hora sin parar…” Me dije: Aquí está la solución a todas mis neuras. Y le llamé. Tenía una voz agradable y sensual, era de Guinea. Se ganaba la vida haciendo de modelo y aprovechaba sus cualidades físicas para hacer felices a las mujeres. Sus honorarios me parecieron bien, 150 € por noche. Quería quedar en su piso pero a mi no me hacía gracia y le dije que mejor en la casa que unos amigos me habían dejado en vacaciones. Mentira, era mi casa. Quedamos a las 22 hs.

Fui a la farmacia y compré dos cajas de preservativos, ¡dos!, Estaba voraz. Fui al Corte Inglés y me compré el conjunto de sujetador y braga más sexi que encontré. Tuve problemas de talla, pues gasto una 115 de sujetador y por lo que se ve las que tenemos las tetas grandes no tenemos derecho a ponernos ropas sexis (tengo unas tetas enormes, un poco caídas pero aún están duras, con una areola rosada y grande, y un pezón que se sale, parece la tetilla de un chupete). El conjunto de lencería era la leche, color rosa palo con encajes, sólo me tapaba el pubis y los pezones. Después llegué a casa, me duché, me depilé todo lo depilable y me embadurné con crema hidratante de jazmín. Estaba nerviosa, caliente y ansiosa por comprobar cómo sería esa primera experiencia sexual fuera de mi matrimonio. Fue explosiva. Os lo explico.

Llegó puntual. Era la hostia, alto, negro, cuerpo imponente, facciones bien perfiladas y unos labios para hacer sufrir de placer. Iba vestido de sport, muy elegante y moderno. La impresión que me dio fue magnífica. Yo estaba muy nerviosa pero el tío sabía como cortar el hielo.

Me preguntó si me gustaría darme un baño en la piscina, la temperatura era excelente. Le acompañé a la caseta de la piscina y delante de mí se desnudó. Imponente. Un cuerpo magnífico. Se quedó con el slip. ¡Vaya paquete!. Era enorme y no estaba excitado. Como yo estoy bastante acomplejada por mi físico, me sentía muy insegura y quería desaparecer. ¡Allí con la luz de la tarde enseñando mis carnes! Había imaginado desnudarme en la habitación a oscuras para que no se vieran mis redondeces. Él lo notó, se acercó por detrás y me acarició el pecho a la vez que me soltaba el sujetador y los besaba. Después, salió al jardín. Me cambié, me puse un bañador oscuro; estaba tan excitada que las tetas no me cabían dentro. Salí y ya estaba estirado en la tumbona. De perfil, debajo del slip se le veía tal promontorio que me estaba empezando a causar un cierto miedo y a la vez me ponía loca de excitación. Me hubiera tirado encima de su verga a devorársela. Me imaginaba como serían sus embestidas para meterme todo aquello adentro. Pero no, me calmé, saqué unos refrescos y empezamos a hablar. Era un tío interesante, culto y agradable.

Después de hablar largo rato me sugirió comer algo. Pedí por teléfono la cena a un buen restaurante de la zona. Cenamos y nos bebimos una botella de cava. Ya estaba totalmente desinhibida, gracias al alcohol. Recogimos los restos de la cena y fuimos a la cocina. Íbamos vestidos todavía, él con el slip, yo con el bañador, y al entrar en la cocina que es un poco estrecha me rozó en la espalda con su paquete, notó como me pasó una corriente por todo el cuerpo y volvió a rozarme otra vez, no pude más me giré y le metí la mano por debajo del slip, aquello estaba duro como una roca, le dijé que quería que me follara por todos los orificios de mi cuerpo y que la quería sentir toda dentro de mí. Me cogió por la cintura y me puso encima de la mesa de la cocina. Era la medida perfecta, mi cara quedaba a la altura de la suya.

Me besó con esos labios enormes y bien formados, con su lengua recorrió todo mi paladar, sentía que me ahogaba con las embestidas de su boca. Sus manos estaban en mi cabeza, empujándola para poder llegar más adentro con su lengua. Me excitó como nunca en la vida lo había hecho nadie. Yo le tocaba su verga, me pareció que debía medir medio metro. Enorme… Nunca había notado la vagina tan lubricada, estaba echando flujo como si fuera un surtidor. Mis tetas ya no cabían dentro del bañador. Me lo bajó y con esos labios maravillosos me las succionó, besó, amasó y pellizcó. Volvió otra vez a la boca, yo le respondía con el mismo entusiasmo, su saliva sabía buena, hacíamos un ruido enorme con nuestras lenguas, nuestra saliva y nuestros jadeos. Con la fuerza bestial que tenía me levantó un poco y me quitó el bañador de cuajo. Y allí quedaba mi sexo al aire, recién depilado y con un magnifico olor a jazmín, chorreando el flujo que la vagina no dejaba de sacar.

Me lo besó, tuve que agarrarme al armario de la cocina, porque estaba convulsiva y me salía, me abrió las piernas, se inclinó y empezó a lamérmelo de arriba abajo, cogió entre sus diente mi clítoris y me dio un pequeño tirón, fue maravilloso (yo nunca he sentido un orgasmo tocándome el clítoris ni con la penetración, sólo los he sentido masturbándome y apretando las piernas con fuerza), nunca había sentido nada parecido. Siguió recorriendo con su lengua todo mi coño, primero los labios mayores, los menores, el clítoris y por fin me metió la lengua, con sus manos me acariciaba el culo y me empujaba más y más hacia su boca. Entró como la fuerza de un rayo, noté toda su lengua en mi vagina, toqueteándola, empujando más y más. Yo, sentía mucho placer y desazón pero seguía sin tener un orgasmo. Él estaba muy excitado y me decía cosas como: vas a pedirme que salga de ti, te la voy a meter por todos sitios, eres una puta maravillosa, nena vas a ser mi zorra…

Me cogió con los brazos, como si fuera un niña pequeña, me sacó de la mesa se bajó un poco y colocó su polla en la boca de mi vagina, cuando sentí su capullo en la vagina me dio miedo, aquello era demasiado grande para mí. Empujó suavemente y noté como me metía la cabeza de esa verga maravillosa que tanto placer me iba a dar, empujó más y yo empecé a sentir un dolor que subía por la columna hasta la cabeza, empujó con suavidad y me la insertó hasta la mitad. Nos besamos como locos, me tiré para detrás con el cuerpo arqueado, su polla embistiendo, sus manos empujaban mi culo hacia delante y me besaba las tetas y me mordía los pezones y empujaba su pene para dentro, más y más adentro, yo daba alaridos del dolor que me producía, ya no cabía nada más, tenía mi vagina llena, ya no cabía nada más y sólo había metido la mitad. Me dijo al oído, que en el agua sería todo más fácil y siguiendo con las caricias, fuimos a la piscina. Cogí la caja de preservativos del recibidor y se los di, me dijo que prefería hacerlo a pelo, que no tenía ninguna enfermedad y que me podía fiar de él. Lo hice.

En las escaleras de la piscina volvió ha hacerme tocar el cielo, su lengua no paraba, la pasaba por todo el cuerpo, me mordía las tetas, el clítoris, penetraba mi vagina y después con su verga mirando la luna, me penetró de una postura extraña, yo apoyada en las escaleras y él tocando el suelo de la piscina, yo bajando y subiendo y aquello parecía que cada vez entraba más adentro y ya no sentía tanto dolor, debía ser por el masaje del agua en la entrada de la vagina. Él subió un peldaño de la escalera y yo bajé uno, casi la tenía adentro, en una de las últimas embestidas sentí sus huevos tocando mis labios mayores y dije: ya es toda mía. Se había cumplido mi fantasía sexual. Una polla enorme dentro de mí. Arriba y abajo, las embestidas cada vez eran más fuertes y empecé a sentir algo diferente, tenía convulsiones y mi piel se veía enrojecida con los focos de la piscina. Estaba sintiendo un orgasmo y él lo notaba y empujaba para dentro y en círculos, mis tetas estaban más grandes que nunca, duras como piedras y el pezón pidiendo guerra, quería que lo mordieran y estrujaran esos labios grandes y maravillosos. Y llegué al orgasmo, casi perdiendo el sentido, por primera vez en mi vida, a los 40 años, con un pene inmenso dentro de mí. Ya no sentía dolor ni complejos.

Él fue maravilloso siguió acariciando mis pechos y mi boca. Salió de mí con la verga todavía recta y pidiendo más guerra. No se había corrido todavía, llevábamos casi una hora y todavía estaba empalmado y sin correrse. Llevó mis manos a ese miembro maravilloso para que le diera placer. Pensé que después del momento que me había hecho pasar se merecía algo más que unas manos. Le dije que mejor fuera de la piscina, en la yerba. Me acompañó y se estiró al lado. Seguí acariciándole el pene con las manos, subía y bajaba y aquel glande me parecía cada vez más apetitoso. Me puse encima de él y coloqué su polla en el surco que dejaban mis tetas. Le hice un masaje arriba y abajo, él estaba que se salía, yo cada vez se la apretaba más, y él gemía y a mi me volvía loca. Incliné la cabeza y le chupé el capullo, chupé sus fluidos y seguí recorriendo su polla con la lengua, todos los surcos, sus testículos, después me la metí en la boca (que es muy pequeña). No me cabía, me ayudé con las manos, y durante unos minutos le hice una mamada celestial, hasta que él ya no pudo más y se corrió por encima de todo mi cuerpo, su semen salía como de una fuente. Me pareció un manjar. Lo seguí lamiendo hasta dejarlo seco. Quedamos exhaustos. Descansamos un rato y nos dimos un baño en la piscina. Era la 1 de la madrugada.

Subimos a la habitación de invitados, nos metimos en la cama totalmente desnudos y abrazados nos quedamos durmiendo. Me desperté al poco rato sintiendo una presión fuerte en mi trasero. Era su polla y sus manos. Estaba empalmado de nuevo y hurgaba el único orificio de mi cuerpo que le quedaba por probar. Eso sí que me daba miedo. Notó que ya estaba despierta y me beso en la nuca, en el cuello y se inclinó sobre mis tetas. Las mordió y otra vez empezó el juego. Me puso cachonda de nuevo, le hice una buena mamada mientras me masturbaba apretando el clítoris con las piernas cruzadas, fue estupendo. Su polla parecía crecer sin parar, la dejé bien llena de saliva para no sentir tanto dolor.

Era la primera vez que me iban a encular. Me puse como una perra en celo, dándole la espalda, con el culo en alto, la cabeza en el cojín y las piernas bien abiertas. No desperdició un minuto, puso su cabeza debajo de mi coño y me lo comió con pasión haciendo mucho ruido, sus manazas masajeaban mis tetas y me las maltrataban, me encantó ese ataque inesperado de violencia. Primero me metió la verga en la vagina, casi de una sólo embestida y empezó a empujar, me levantó la cabeza y de perfil me besó el cuello, la boca, su lengua me dejó empapada, tenía el sabor de mi coño. Tuve otro orgasmo infinito. Me metió un dedo por el ano, sentí dolor, y después llegó su verga como una roca, me embistió, sentí como si mi cuerpo se abriera en canal. Grité. La sacó, la mojó con su saliva y me la volvió a meter. Se agarró a mis tetas y pezones y me llevaba de delante a atrás, parecíamos los vagones de un tren.

Yo estaba enloquecida, él me decía: te la voy a meter hasta la boca, y a mí me gustaba más y más. Pero quería más placer, le hice cambiar de postura pero sin que me la sacara (ya debía estar por la garganta) éramos sólo uno, él me estaba partiendo el culo en dos y yo me masturbaba con las piernas apretadas y me corrí de nuevo. Sacó su polla y dijo que se la mamará, se la limpié con las sábanas y que apropié de élla. Le hice otra mamada sensacional (siempre se me han dado bien), se corrió con tanto ímpetu, que temí que la cama se viniera abajo. Mientras se corría, me dijo: esta sesión de hoy es gratis, la puta has sido tú. Me encantó.

Dormimos hasta las 12 de la mañana. Me propuso que nos viéramos una vez a la semana pero que iba a ser gratis. Le había parecido una excelente compañera de cama (estaba harto de tías frígidas) y habíamos demostrado que podíamos darnos placer mutuo. A estas alturas de noviembre, en 4 meses, hemos debido follar unas 100 veces. Nos damos placer, sin más. Yo soy feliz, no tengo complejos, he adelgazado 10 kilos, y lo más importante no siento remordimientos, sólo busco placer en el sexo. Entendería que mi pareja hiciera lo mismo. Ahora con mi marido follo los sábados o domingos, él dice que estoy cambiada, que se me ve más feliz, pero yo con 2 minutos de sexo ya no tengo bastante. Cada semana espero ver a mi negro y a su polla toda un tarde.

En un próximo relato os explicaré cuál fue su regalo de cumpleaños.

Autora: Cuarentona

Charo

October 5, 2009 by admin  
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Me llamo Antonio y os voy a contar una de mis experiencias más interesantes que me han sucedido sexualmente hablando. Por aquel entonces yo tenía 20 años y Charo tenía 50. Charo es la madre de Fran, mi mejor amigo. Mide sobre 1,60, está gordita, es morena y tiene unas tetas grandes y un buen culo. Yo iba mucho a su casa y tenía un trato con ella como si fuera mi madre ya que estaba allí muchas veces con Fran, además, es amiga de la familia.

Fran tiene una hermana de nuestra edad más o menos y yo andaba loco con ella, ya que estaba muy cachonda. Uno de los días que fui a su casa Charo me comentó que Fran y Susana, que así se llama la hermana, habían ido a unos recados, que si quería los esperara. Entonces le dije que subía y los esperaba jugando en el ordenador. Subí y lo que hice fue ver fotos porno en el ordenador de Fran. En fin, que pillé un calentón que no podía más. Fui a la habitación de Susana y busqué entre su ropa unas braguitas. Cogí unas negras de encaje y me las llevé. Volví a la habitación de Fran y delante del ordenador saqué la polla y me puse a meneármela a la salud de las chicas de las fotos. Estaba masturbándome, y acariciándome la polla con las braguitas, cuando de pronto se abrió la puerta y apareció Charo.

- Toni quieres tomar algo mientras espe…

Y se quedó muda en la puerta y yo pálido como una roca.

- Chiquillo, como estamos, a las cuatro de la tarde y ya dándole… anda, termina que yo bajo.

Me quedé helado con sus palabras. La verdad es que mi polla ya no estaba para acabar nada. No sabía que hacer, el corazón me latía a mil por hora, me temblaban las piernas, no podía decir palabra… Pasados unos segundos oí ruidos y escuché como Fran subía por las escaleras a toda velocidad.

- ¿Que pasa Toni?… ¡Joder! Vaya cara que tienes tío.- Pasa y cierra la puerta que te cuento. ¿No te dijo nada tu madre?- No, ¿por qué? ¿Qué tenía que decirme? Larga ya, anda… – Nada, que como no estaban subía al ordenata y… ¡que corte tío! Me pilló machacándomela.

Fran empezó a reírse.

- No jodas, ¿y que pasó? – Que iba pasar, nos quedamos cortados los dos. Imagínate me la estaba machacando con las bragas de tu hermana.

Entonces cogió las bragas que estaban a su lado y me preguntó:

- ¿Con las bragas de Susi? Que cabrón eres jodido…- Si tú ríete, pero yo no sé dónde meterme… – Pasa de todo, mi madre es muy liberal y no vio nada que no viera ya…tú olvídalo, como si no pasara nada.

Total que me fui como si no pasara nada pero no pude pegar ojo en varias noches. Yo, que ante Charo era tal formal, el ejemplo que le ponía a Fran y ahora…. A los pocos día fui a ver a Fran y me abrió la puerta su hermana. Le dije que subía y mientras subía rápidamente la escalera le oí decir:

- Cuidado con mancharme las bragas…

Me quedé casi clavado en el sitio, pero de pronto bajeé y le dije:

- ¿Cuidado con que?- Con mis bragas, que ya me contó mi madre que tienes la mano inquieta.

Subí para arriba colorado como un tomate y pensando en lo que tardó Charo en largarle a la hija lo de la paja. ¡Joder con las mujeres! Llegué arriba y le comenté el tema a Fran.

- Si nos lo dijo ayer comiendo. La verdad es que me reí un rato y a mi hermana no le gustó nada que usaras sus bragas.- ¿Y tu madre que dijo?- Que la tenías bonita…Jejejeje.- Anda ya… ¿Dijo eso? – Que si joder, no sé si en serio o en broma. Tú sabrás.

Cuando estábamos en plena charla llegó Charo y nos dijo:

- Fran, déjame hablar un momento con Toni.

Fran se fue y nos dejó a solas.

- Oye Toni, perdona por lo del otro día, yo sé que es normal a vuestra edad, pero me dijo Fran que estabas molesto. A mí no me pareció mal, son cosas vuestras, pero procura ser más discreto. – Yo soy quien lo siento. Perdona que hiciera eso, y cogiera las bragas de Susi, pero yo… no sé que me pasó.

- Venga déjalo ya. Yo lo olvido vale. Justo en ese momento se levantó y me dio un beso en los labios con un ligero roce y se despidió. En ese momento tenía la polla a punto de reventar. Charo que acababa de poner como una moto. Desde ese día empecé a ver a Charo con otros ojos. Tanto es así que siempre le pregunta a Fran cosas de su madre y él un día me dijo, medio en broma, si me gustaba su madre o que. Cada vez que iba a su casa me ponía enfermo y llegaba a mi casa y me mataba a pajas. Me fijaba más en ella que en su hija. Un día estaba viendo la tele con Fran cuando llegó de trabajar. Le pidió a Fran que le bajara unas bolsas del coche y las pusiera en la despensa. Se sentó en el sofá a mi lado y se descalzó los pies. Con solo ver sus piernas desde la rodilla a sus pies enfundados en las medias negra me puse como una moto. Empezó a charlar conmigo:

- Que, como lo llevas. Yo vengo muerta de trabajar, traigo las piernas hechas polvo de estar todo el día de pie.- Tienes que buscarte un masajista que te cuide las piernas…

Ella suelta una carcajada y se rió un buen rato.

- Si, era lo que yo necesitaba, que me trataran como una reina.

No se lo que pasó por mi cabeza pero tomé sus piernas y las llevé encima de las mías. Ella se giró para ponerlas encima de las mías. Yo, con suavidad, empecé a masajear las piernas hasta la rodilla, de arriba abajo, con cuidado, lentamente. Ella tenía los ojos cerrados. Me quedé un poco cortado cuando vi a Fran en la puerta observando. Me hizo gestos de que siguiera y se fue para arriba en silencio. Seguí masajeándole las piernas y empecé a subir por debajo de su falda. Tenía los muslos firmes y muy calientes. Entonces me armé de valor y le dije:

- Vamos a tu habitación y te doy un masaje.- ¡Tú estás loco! Si puedo ser tu madre…- Si, pero no lo eres y yo te deseo.- Estás loco, si nos ve Fran ¿Qué?- Ya nos vio, acaba de subir y no dijo nada. – Estoy loca pero…vamos a mi cuarto.

Yo estaba ya como una moto. Me cogió de la mano y me llevó a su cuarto. Cerró la puerta y allí de pie me besó. Nos estuvimos comiendo la lengua durante un rato pero se separó de mí:

- Esto es de locos, dejémoslo ahora que estamos a tiempo, antes de que sea demasiado tarde… – Charo, yo estoy soltero y tú divorciada, no estamos haciendo daño a nadie.- Si, pero y mis hijos… – Fran ya se lo imagina después de lo que vio y Susana no tiene por que saberlo. Yo te deseo, quiero que seas mía…por favor.

Se acercó a mí y seguimos besándonos. Levanté su falda y le clavé las manos en el culo. Lo tenía grande y firme. Era una gozada sentir el tacto de su piel y de sus bragas por encima. Empezó a desnudarme, enseguida me quitó la camiseta y dejó mi torso al descubierto. Empezó a acariciarme los pezones, y a lamerlos, me estaba poniendo a cien. De pronto sentí un placer increíble cuando me pellizcó los dos pezones a la vez. Le quité la camisa y ante mi aparecieron dos hermosos pechos. Tenía un sujetador negro que los mantenía comprimidos, tan grandes y hermosos.

Después de un ligero movimiento le saqué el cierre y le solté el sujetador dejando sus tetas al aire. Apenas se cayeron, eran grandes pero estaban firmes. Tenían unos pezones grandes y muy morenos. Lentamente empecé a lamerlos y a besarlos, chupándolos como un niño pequeño, no sabía lo que hacer con ellos, los sobaba, lamía… Nos desnudamos y nos tumbamos en la cama. Nos abrazamos y seguimos besándonos, notando como mi polla rozaba con los pelos de su conejo.

Charo se tumbó boca arriba y se abrió de piernas. Las cogí y llevándomelas a los hombros se la metí. tenía el chocho todo mojado, caliente y delicioso. Empecé a follarla lentamente ya que estaba a punto de correrme, pero a los dos o tres minutos ya no pude más y me corrí dentro de ella. Pero seguí metiéndosela pero que no se me aflojaba.

Me tumbé en la cama y le pedí que se pusiera encima. Madre mía que veían mis ojos… Se movía arriba y abajo, cogí sus tetas y le pellizqué los pezones. Ella gemía y se movía cada vez más con los ojos cerrados mordiéndose el labio. Le pedí que me hiciera una cubana, y se inclinó sobre mí, cogió mi polla entre sus tetas y empezó a masajeármela…¡que gusto! En dos o tres meneos ya me había corrido sobre sus tetas. Se acostó a mi lado y me cogió la mano.

- ¿Te gustó como lo hicimos?- Si, Tony, hacía tiempo que no follaba y me gustó mucho…pero es mejor que no se repita. – Bueno, eso ya lo veremos.

Desde ese día Fran y yo ya no nos llevamos como antes. Aunque no decía nada sobre el tema no le gustaba que me follara a su madre, aunque lo respetaba.

Después de nueve meses dejamos de vernos ya que Charo empezó a salir con un señor de su edad y yo hacía ya un par de meses que tonteaba con una niña.

Enviad comentarios…

Autor: Antonio

La vieja calenturienta

September 17, 2009 by admin  
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Lo que son las cosas, cuando era una joven, un sinfín de hombres mayores, me pretendían. Pero ahora que soy una mujer mayor, no sé qué me pasa, que ahora soy yo la que anda tras los jovencitos. Mi nombre es Norma y además de estar felizmente casada, ser madre de dos hijas y un hijo, también soy abuela de un par de adolescentes de dieciséis y dieciocho años.

Por lo que cuando comencé a sentir ese extraño deseo, de acostarme con uno de los amigos de mis nietas, al principio no me preocupe en lo más mínimo, diciéndome a mi misma que eran locas ideas de vieja. Pero cuando ese extraño deseo, me fue llevando a coquetearles de manera directa, me asusté realmente. Nada más de pensar que diría mi esposo, mis hijos y el resto de la gente que me conoce. Pensé que quizás se debía a los nervios, y yo misma decidí darme un reposo, por lo que le dije a mi esposo, que deseaba pasar unas cuantas semanas, alejada de todo, en nuestra finca.

Cuando Mario, mi esposo, me preguntó el motivo, le dije que deseaba hacer una especie de retiro espiritual, para dedicarme al recogimiento y la oración, pero sola, ya que las veces que vamos a la finca con toda la familia, prácticamente es lo mismo que estar en casa, no descanso un solo instante. A Mario lo que le dije le sonó razonable, pero como él dirige todavía el negocio de la familia, me propuso que él pasaría los fines de semana en la casa de la finca conmigo y el resto de la semana, se quedaría en nuestra casa mientras trabajaba.

Así que esos primeros días, sola en la casa de la finca, lo pasé de maravilla, mi marido le había dicho de manera bien clara a los peones, que para nada me molestasen, además contrató a doña Carmen una señora del pueblo para que limpiara y me acompañase durante el día, así podría dedicarme yo a lo que quisiera. Los primeros días lo pasé de maravilla, prácticamente sola, si la señora limpiaba y en ocasiones hasta cocinaba. Me di permiso a mi misma de bañarme sin ropa en nuestra piscina, donde me quedaba hasta altas horas de la noche sin hacer otra cosa que estar relajada en el agua. Me acostaba bien tarde y me levantaba más tarde aun, sin preocupación alguna.

Pero ya cuando llegó el fin de semana, recibí a mi marido, a cuerpo de rey, el sábado por la noche, los dos nos tomamos una cuantas copas de vino, que nos hizo recordar nuestros años de juventud, a tal grado que ambos nos metimos desnudos en la piscina cuando llegó la noche. Yo sé muy bien que tanto Mario como yo ya estamos entrados en edad, como para hacer esos desarreglos, y que mi cuerpo no es el de una mujer jovencita, pero cuando mi marido comenzó acariciarme y a besarme, algo dentro de mi comenzó a revivir, aunque al principio su miembro permanecía mustio y caído, pero a medida que él me continuaba tocando delicadamente por todas mis partes intimas, en particular entre mis piernas y mis casi caídos senos.

Vi con cierto asombro de mi parte, como su cosa se comenzaba a parar, por lo que bien contenta, se me ocurrió prestarle una pequeña ayuda, al principio acariciándoselo, pero al poco rato decidí que bien podría darle una pequeña mamada, y en efecto la ayuda fue de provecho, apenas coloqué mis labios alrededor de su miembro, sentí como se fue poniendo duro dentro de mi boca, y a los pocos minutos ya me estaba penetrando divinamente. Esa noche Mario y yo, revivimos muchos de nuestros viejos recuerdos y experiencias de antes.

El domingo los dos nos despertamos bien tarde, almorzamos en el pueblo y luego regresamos a la casa de la finca, donde nos encerramos en nuestra habitación y nuevamente pasamos una noche de locura. Ya el lunes mi marido se fue a la ciudad y yo me levanté bien tarde, y como de costumbre, por espacio de unas dos horas, me puse hacer mis ejercicios diarios, los que entiendo me permiten a pesar de mi edad mantener mi cuerpo en buenas condiciones físicas, después me di un buen baño de tina, con sales aromáticas, me puse únicamente mi bata de baño, almorcé y el resto de la tarde lo pasé leyendo en bata, hasta que llegó la hora de que la señora que me acompañaba se marchase, por lo general, ella llegaba a donde yo me encontraba leyendo en la sala, y se despedía.

Pero esa tarde sentí que alguien tocaba la puerta, por lo que al no estar la señora, en ese momento decidí abrir la puerta. Se trataba de un joven, que después me enteré que tenía unos veintitrés años más o menos. Resultó ser el hijo de Doña Carmen, que había pasado a buscarla. Le pedí que pasara, y esperase sentado a que ella regresara, me enteré que se llamaba Sergio, y que estudiaba agronomía y trabajaba en la finca durante las tardes. Pero a medida que me fue hablando, esos extraños deseos, que durante los pasados días ni me acordaba de ellos, volvieron hacerse presente. Quizás de manera inconsciente comencé a coquetear con el joven, al punto que de manera casual dejé que mi bata se abriese de manera descuidada, permitiéndole ver gran parte de mi desnudo cuerpo bajo la bata que usaba en ese momento. Al observar como sus grandes ojos se abrían intensamente, me di cuenta de que se me estaba pasando la mano, de manera recatada me levanté y me dirigí a la cocina a buscar a la señora de la limpieza.

Al ellos retirarse noté en la mirada del joven, algo especial. Digo para una mujer de mi edad, el que un chico de su edad la vea a una de la manera que él me estaba viendo, es algo bien especial. Carmen la señora de la limpieza, me presentó a su hijo y después ambos se marcharon. El resto de la tarde no hice otra cosa que pensar en la manera en que se me quedó viendo ese joven, y las muchas cosas que podríamos hacer, pero al mismo tiempo, me reprendía a mi misma por tales pensamientos, así que decidí relajarme, metiéndome en la piscina como de costumbre, sin nada de ropa.

Ya serían como las seis de la tarde, justo en el momento en que estaba saliendo del agua, sentí un ruido entre los arbustos cercanos a la piscina, por lo que sin tan siquiera detenerme a tomar mi bata, me asomé y con sorpresa vi a Sergio de pie al lado de ese arbusto espiándome. Por unos instantes lo miré a los ojos, y de inmediato di media vuelta y pensé en hacerme la indignada, pero en lugar de eso, en el último segundo mientras tomaba mi bata y medio me la colocaba sobre mi cuerpo, invité a Sergio a que entrase a la casa, con la escusa de que ya estaba oscureciendo y hacía algo de frio, él me siguió tímidamente con pasos inseguros.

Ya dentro de la casa, viéndolo fijamente a los ojos, le pregunté de manera sensual a Sergio que deseaba, el chico se quedó en silencio sin saber que decirme. Mientras frente a él me ponía nuevamente mi bata, pero sin cerrarla del todo. Sus grandes ojos, me observaban sin perder detalle de todos y cada uno de mis movimientos. En ese momento, comencé a sentir esa sabrosa calentura por todo mi cuerpo, por lo que me le acerqué y mientras caminaba a su alrededor, le volví a preguntar que buscaba. Nuevamente Sergio se quedó callado sin responderme, por lo que yo aproveché para poner en su boca, las palabras que él por lo visto, no se atrevía ni ocurría decirme. Poniendo mi voz un poco más gruesa tratando de imitar la suya dije:

Norma, desde la primera vez que la vi hoy me enamoré de ti, en ese momento en su rostro vi algo de asombro pero continuó callado mirando fijamente el piso. Yo por mi parte continué, como si se tratase de un juego, diciendo. Yo sé que soy un muchacho y usted es una señora casada, pero cuando la vi desnuda en la piscina, me dieron ganas de acostarme contigo. Al escucharme nuevamente abrió los ojos, y una ligera sonrisa apareció en su rostro. Yo continué actuando, y respondiéndole en mi propio tono de voz le dije. Pero Sergio soy mucho mayor que tú, y me alaga mucho que un joven como tú, que debe tener un sinfín de novias se fije en mi, y al decir eso comencé a pasar mis brazos por sobre su cuello, y acercando mi boca a la suya.

Lo siguiente que sucedió, en parte me sorprendió a mí misma, Sergio me ha dado un beso, como hacía tiempo no sentía. Con habilidad insospechada sus manos las metió entre mi bata y mi desnudo cuerpo, y apretó mi cuerpo al suyo. Yo nada más baje los brazos y mi bata fue a dar al piso de la sala, quedando nuevamente del todo desnuda pero entre sus brazos. Por un buen rato nos besamos, hasta que sentí contra mi vientre, su erecto miembro, que no sé en qué momento, ni como lo extrajo del pantalón. En esos instantes me sentía la mujer más dichosa del mundo. Yo a medida que aun nos besábamos le fui quitando su camisa, y de inmediato solté la correa de su pantalón y se lo ayudé a bajar de manera algo ansiosa. Sin muchas palabras, nos dirigimos a mi habitación y a mi cama de inmediato. Ya en la misma, apenas me recosté, Sergio se colocó sobre mi cuerpo, su tostada piel contrastaba con la palidez de la mía, sentí como ese miembro joven y fuerte entraba dentro de mi mojada vulva.

En mi vida la había sido infiel a mi marido, ni aun en aquellas ocasiones que me enteré por medio de una de mis amigas de que Mario mantenía a otra mujer, la que ocasionalmente visitaba. Pero en ese instante no pensaba en Mario ni en sus infidelidades, solo pensaba en lo mucho que me estaba gustando lo que hacía con ese joven y como se movía sobre mi cuerpo. Su nerviosa boca me chupó en innumerables ocasiones mis senos, mordisqueando mis pezones, y arrancándome lágrimas de felicidad.

Sergio por un buen rato metió y sacó su miembro de mi vulva, hasta que de momento me pidió que cambiásemos de posición, cosa del todo nueva para mí en esos momentos, yo me recosté sobre mi vientre y sentí nuevamente como él tomándome por las caderas, me volvía a penetrar mi coño pero con mayor energía e ímpetu. Yo estaba que no cabía en mí de la felicidad que sentía, a cada empujón que él me daba con su cuerpo el mío respondía moviéndose más y más. Al punto que alcancé un orgasmo como hacía mucho tiempo que no sentía, definitivamente no era que amasé a ese chico, es que estaba disfrutando plenamente lo que él me estaba haciendo, sin tapujos ni restricciones, gritaba de placer y le pedía que me diera más y más duro, a lo que mi amante respondía por medio de la acción inmediata.

Aunque yo ya había alcanzado ese glorioso orgasmo, Sergio continuaba como si recién comenzara, con mucha energía y mucho entusiasmo, a tal grado que de seguro me contagié y continué moviendo mis caderas, como cuando era bastante joven y aun no había parido. Después de estar en esa posición con él de tras de mi cuerpo, y agarrándome por las caderas, apretándome contra el suyo. Sergio sacó nuevamente su verga de mi cuerpo, y colocándome sobre mi espalda, me tomó por los tobillos y separó mis piernas, para acto seguido enterrarme nuevamente todo su miembro dentro de mí. En mi vida había disfrutado de un orgasmo como el que anteriormente había sentido, pero cuando en esa otra posición Sergio continuó penetrándome, me sorprendí al disfrutar de un segundo orgasmo de manera casi seguida.

Estaba tan feliz y contenta, que cuando Sergio sacó su miembro y lo dirigió a mi boca, no dudé ni por un instante en mamárselo, pero como una loca. Fue cuando lo escuché decirme, que le gustaría darme por el culo. Eso me paralizó, ya que a mi edad jamás ni nunca mi marido me había hecho eso, pero era tal mi calentura, que cuando lo escuché por segunda vez decírmelo, simplemente dejé de mamárselo y me acosté nuevamente sobre mi vientre, Sergio hábilmente mientras me comenzó acariciar mi coño con una mano, con los dedos de la otra me los fue introduciendo entre mis nalgas, al principio uno después otro, y así continuó hasta que me pareció que había dilatado lo suficiente mi esfínter como para penetrarme con su verga.

La que sentí mojada por su propia saliva, como entraba dentro de mi esfínter. Su calor y dureza estremeció todo mi cuerpo, y por un buen rato Sergio continuó sacando y metiendo su verga dentro de mi culo, al tiempo que con una de sus manos me apretaba sabrosamente todo mi coño. No sé cuánto tiempo permanecimos así, disfrutando de esa salvaje manera de tener sexo. Hasta que después de un buen rato, Sergio volvió a sacar su verga de mi culo y como si yo fuera una muñeca de goma colocó su verga dentro de mi boca, sin escrúpulo alguno me dediqué a seguir mamando, sus manos enredadas en mi blanca cabellera movían mi cabeza hacia atrás y hacia adelante, hasta que un caliente y abundante chorro de su semen, llenó toda mi boca.

Después de eso, Sergio simplemente se retiró dándome un pequeño beso en mi frente. Mientras que yo me quedé tirada sobre mi cama, con una cantidad de su leche chorreándome por mi rostro, pero bien feliz y contenta por la experiencia que había disfrutado. Al día siguiente, cuando me levanté supuse erróneamente que no volvería a ver a Sergio por un buen tiempo, pero me equivoque, esa noche se volvió a presentar en la piscina, donde como de costumbre, yo disfrutaba de un baño completamente desnuda. El nada más verlo hizo que mi corazón diera un salto de emoción, imaginándome de ante mano de todo lo que volvería a disfrutar entre sus brazos.

A diferencia de la tarde anterior, Sergio actuó confiado y seguro de sí mismo, al punto que nada más estuvo a mi lado, me llamó por mi nombre y sin perder tiempo me dio un fogoso beso de lengua, dejando en todo mi cuerpo con un deseo ardiente de continuar, al separarnos mi primera intención era llevarlo dentro de la casa y continuar donde habíamos quedado, pero él me detuvo y de manera lasciva, mientras sin vergüenza alguna me agarró mi coño, me preguntó. Amor ¿Te gustaría que te diera una sorpresa? A lo que deseosa de acostarme con, él sin pensarlo dos veces respondí sí, de manera insistente y repetidas veces. Nuevamente pero sin soltar mi coño, Sergio me dio otro profundo y embriagante beso de lengua, en el que entregándome completamente cerré mis ojos, pero al separarse Sergio de mi cuerpo, y volver a abrir los ojos, me encontré que estábamos acompañados por otros dos hombres jóvenes.

Sin sacar su mano, de entre mis piernas, dijo. Pensé que te agradaría la sorpresa. Realmente no pensé yo en quienes eran, ni si conocían a mi marido, o no. La imagen que de inmediato vino a mi mente fue, el estar acostada con los tres al mismo tiempo, no sé cómo se me ocurrió algo así tan aberrantemente delicioso, pero lo que si se es que los dedos de Sergio dentro de mi coño, o la sola idea de estar con más de un hombre a la vez, me excitó a tal grado que después de darle un beso en la mejilla, le di las gracias por la sorpresa. Y de inmediato él continuó besándome salvajemente, mientras continuaba ya introduciendo prácticamente toda su mano dentro de mi coño. Los recién llegados, no perdieron tiempo, en medio del patio donde está la piscina, se han quitado toda la ropa, y sentía sus manos y otras partes de sus cuerpos acariciando el mío.

Yo me centré en Sergio y comencé a despojarlo de la camiseta que estaba usando en ese momento, de inmediato continúe con su pantalón, que al bajárselo me encontré frete a mi boca su erecto miembro, el que no dudé ni por un solo instante en ponerme a mamar. Mi euforia era tal, que ni cuenta me di, que uno de ellos había colocado su cara entre mis muslos, solo cuando sentí su boca chupando mi coño deliciosamente, fue que reparé en su presencia, mientras que el otro tomó una de mis manos y la colocó sobre su verga, la que de inmediato comencé a masturbar. A uno de los recién llegados escuche decirles a los otros, tu amiga es vieja, pero que mucho sabe. Lejos de tan siquiera molestarme por lo de vieja, continué con muchas más ganas. Sergio se dio su tiempo para disfrutar de la buena mamada que yo le estaba dando, hasta que separó su cuerpo del mío, y ayudándome a levantar del piso, y dejando al que me mamaba el coño acostado, dijo.

Ahora es que vamos a gozar, y tras decir eso me propuso que me pusiera en cuatro, y de inmediato comenzó a nuevamente a introducir sus dedos dentro de mi nalgas, de cuando en cuando ante la mirada de sus amigos me pasaba la lengua sobre mi esfínter arrancándome gritos de placer, después de lo cual me dijo que me sentase sobre su verga.

Mi excitación era tal que obedecí de inmediato, y en cosa de pocos segundos, ya Sergio me estaba como dice él, culeando. Sergio me recostó sobre su cuerpo apretándome los senos, divinamente, fue en ese instante en que uno de sus amigos, dirigió su verga directamente a mi coño. Cuando comencé a sentirla, no cabía en mí de la alegría, y como una loca movía mis caderas al tiempo que sentía como uno y el otro, introducían sus vergas dentro de mi cuerpo. No pasó casi nada de tiempo, cuando el tercero de ellos tres, dirigió su verga directamente a mi boca, no dudé en mamársela, por lo que a medida que se la chupaba, movía mis caderas y ellos me apretaban deliciosamente contra sus desnudos cuerpos.

Hasta esos momentos pensaba que los orgasmos que Sergio hasta esos momentos me había hecho disfrutar la noche anterior, no serían superados por nada ni nadie. Pero al sentirme estar entre esos tres hombres jóvenes y con tanta energía, fue cosa de segundos que alcanzase el clímax. Casi llorando pero de la alegría, quería que nunca terminasen. Sé que por un instante pensé en Mario, mi marido. Pero de la misma manera que ese pensamiento apareció, desapareció al sentirme ensartada por esas tres vergas.

Aunque de haber sido por mi hubiera deseado intensamente que continuasen hasta el fin de los tiempos, pero cambiamos de posición, quedándose Sergio bajó mis nalgas, metiendo y sacando su miembro una y otra vez. Hasta que me apretó con bastantes ganas al momento de venirse dentro de mi culo. No había él terminado de extraer su miembro de entre mis nalgas, cuando el segundo se me ha tirado encima, y casi sin darme tiempo a respirar, me ha introducido nuevamente su verga sin compasión dentro de mi mojado coño.

Ante la mirada de Sergio y su otro amigo, ese chico hizo las delicias de mi cuerpo. Yo me sentía como emborrachada pero de placer, nada más esperando que ese terminase para sentir dentro de mi boca la verga del tercero. Como en efecto sucedió, a los pocos minutos. El resto de la noche no hubo cosa que Sergio y sus dos amigos no me hubieran hecho, y que yo no haya disfrutado. Sus calientes comentarios sobre mi persona, me calentaban más y más, comentarios desde el que dice. Gallina vieja da buen caldo. A otros bien subidos de color, refiriéndose a lo bien que muevo el culo. Al punto que más que ellos, era yo quien disfrutaba intensamente todas esas pocas vergüenzas que me estaban haciendo.

Esa noche, no hubo cosa que los tres no me hayan hecho, cuando no se la mamaba a uno, cualquiera de los otros dos me daba por el culo o el coño de manera salvajemente sabrosa. Hasta me pusieron a que le diera el beso negro a Sergio, cosa que hice, con algo de repugnancia al principio, pero al ver lo mucho que lo disfrutaba, continué introduciendo mi lengua dentro de su culo insistentemente. Hasta que uno de sus amigos, sin perder tiempo apenas separé mi boca del culo se Sergio lo penetró, para mi mayor sorpresa, pero de inmediato pensé si a mí me gusta, por qué no a él también.

Ya estaba bastante agotada, con todo mi cuerpo hediondo a sexo, y con lamparones de semen por casi todo mi cuerpo. Al final en medio de un cierto desenfreno, cuando ya no podía disfrutar más, y me encontraba recostada en una de las sillas de la piscina. Comencé a sentir al principio un caliente chorro de algo líquido casi sobre mi cara y mi boca, casi de inmediato otro chorro similar, que caía sobre mi coño, y un tercero casi de inmediato que me caía sobre mi vientre. En fin me estaba dando un baño dorado como dijo después Sergio.

Cuando ya en la madrugada estaban por retirarse, se me ocurrió hacerle un buen regalo a Sergio y sus amigos, así que antes de que se marchasen, fui corriendo a mi habitación y de una de las gavetas de la mesa de noche, saque buena parte del dinero que, Mario mi marido, me había dejado para que me fuese de compras al pueblo. Al principio se negaron a aceptarlo, pero ante mi insistencia, me complacieron recibiéndolo.

Hoy en día, me he dado cuenta de lo mucho que disfruto acostándome con hombres mucho más jóvenes que yo, que no me tengan compasión, y me den bien duro tanto por el culo como por mi coño. Desde luego que mi marido ignora todo, o por lo menos así creo yo. En ocasiones paso algunos días de la semana en la casa de la finca, y cuando no es Sergio es alguno de sus amigos que quieren visitar a la vieja calenturienta… como me llaman cariñosamente entre ellos.

Autor: Narrador

narrador@hotmail.com

Sorpresas te da la vida

September 10, 2009 by admin  
Filed under Maduras

La historia que paso a relatar comenzó hace dos años y se mantiene en la actualidad. Llevó 20 años de casado con mi mujer a la cual amo profundamente y mantenemos las mismas ganas y actividad sexual que cuando éramos novios.

Durante muchos años ni me imaginé que podría pasar algo con mi suegra, pero todo cambió con el fallecimiento de su esposo. Ella se mudó cerca de nuestra casa y comenzó a frecuentarla para estar entretenida con sus nietos. Tiene 64 años, rubia, ojos celestes, 160, algunos kilos de más y unas tetas y un culo que fueron herencia genética para con su hija.

Un fin de semana hace dos años mi suegra enfermó y mi mujer iba varias veces a la casa para ver como estaba. Mientras estaba leyendo me pidió que fuera a ver como estaba pues ella debía salir a hacer unos trámites que tardarían unas horas. No con muchas ganas, pero si sabiendo que la aprecio fui hasta su casa y entré avisando que había llegado.

Me acerqué hasta su dormitorio y allí esta ella con un camisón de vieja, como digo yo, y le pregunté si necesitaba algo, me dijo que no y me iba cuando me pidió si podía alcanzarle un medicamento del baño. Cuando fui vi colgada en la canilla de la ducha un tanguita hilo dental que sin saber cómo a los segundos estaba frente a mi nariz buscando encontrar los olores de mi suegrita. Me la imaginé con ella puesta absolutamente convencido que se perdería dentro de sus nalgas y noté que estaba con la pija durísima.

Traté de disimular lo mejor posible y me fui a casa. Desde ya mis ratones habían comenzado su trabajo en mi cerebro y a la media hora estaba de vuelta en la casa de mi suegra. Le encontré en la cocina preparándose un té y a trasluz pude ver su pechos sueltos dentro del camisón y como me imaginaba no podía saber si tenía o no bombacha. Se sorprendió al verme, pero actuó con mucha naturalidad. Me pidió si le alcanzaba una taza que estaba un poco alta en la alacena, no le di tiempo a correrse y me apoyé sobre ella haciéndole sentir mi ropa contra su cuerpo.

Para mi sorpresa no se ofendió y terminó de servirse no sin antes ofrecerme una taza que acepté gustoso. La conversación se centró en los chicos, mi mujer, etc. En un momento ella se ruborizó, pues es muy blanca de tez y me dijo si podía preguntarme algo. Le dije que sí, que preguntara sin temores.

– Ayer vi por la imagen del espejo que estabas oliendo mi bombacha- ¿qué pasó?

Le dije que me había sorprendido y que fue una reacción de hombre y que si le había molestado le pedía disculpas. Muy por el contrario me dijo que ella se había sentido halagada y excitada también y que esa noche había hecho lo que no hacía hace años, darse placer ella misma. Le dije que ella era aún joven y hermosa para conseguir pareja, me respondió que no, que eso no lo haría jamás y me comentó que sabía que yo era muy bueno e incansable en la cama porque se lo había contado mi esposa.

Ahora el sonrojado era yo y sin mediar palabra se acercó y me partió la boca de un beso. Le acaricié el cuerpo y saqué su camisón que dejó al descubierto unos pechos enormes con unos pezones inmensos. Comencé a chuparlos hasta dejarlos durísimos, me saqué la ropa, la hice sentar en la cama y le puse mi miembro al alcance de sus labios, comenzándome a dar una mamada inolvidable que culminó con su boca llena de leche. Le devolví el placer retirando su tanguita y chupándole la concha hasta sacarle un orgasmo que la dejó saciada. Me vestí y le dije que me quedaría muy bien depilarse por completo el monte de Venus y me fui.

Cuando llegó mi mujer la comencé a acosar y tuvimos una noche de sexo desenfrenada incitados por su madre. Desde ese momento me ofrecí a ir una vez por día a verla, coincidiendo siempre en el horario que mi mujer se ausentaba un par de horas. Nuestro segundo encuentro fue al día siguiente y cuando llegué la encontré en camisón en la cama, pero esta vez era escotado y transparente. Le conté como me había gustado lo del día anterior y que su hija había recibido toda mi calentura.

Ella sólo me dijo, -cumplí tu deseo- y sin mediar palabra retiró la sábana y me mostró su concha depilada con unos labios carnosos espectaculares… Me abalancé sobre ella y la lamí hasta lubricarla toda. Me saqué la ropa y comencé a cogerla, mientras le chupaba los pezones, mi suegra se retorcía de placer y gemía con locura. Descubrí que, como mi esposa, ella era multi orgásmica y tuvo tres placeres antes de que yo me vaciara por completo en su conchita. Me agaché y lamí mi leche dejándola bien limpia.

A partir de ese momento mis encuentros con mi suegra- amante, pasaron a ser muy seguidos e íbamos incorporando morbo a nuestros encuentros. Fue así que una noche que mi mujer debió viajar por razones de trabajo le dejé un ramo de rosas en su casa diciendo que esa noche sería dedicada a su cola.

Cuando llegué luego de dejar durmiendo a mis hijos, me sorprendió llegar y encontrarla vestida con ropa muy ajustada y sexy. Me dediqué a halagarla y le dije que esa noche sería bien guarra y la llevé de la mano al living. Le levanté la pollera y le rompí la tanga que tenía puesta con mucho vigor. Fui hasta la cocina y traje aceite y me dediqué a lubricar su agujero hasta que podía meter mis dedos con facilidad, demás está decir que eso le provocó un orgasmo que hizo que su concha estallara en jugos.

Me apoyé con suavidad en su botoncito y empecé a penetrarla y después de algún esfuerzo y gritos de mi suegra metí toda mi pija dentro de ella empezando a partirle la cola. Ver esas nalgas me motivaron a darle chirlos y se la dejé muy roja. Le dije que era la mejor de las putas y ella me dijo que nunca la habían penetrado por ahí. Le aclaré que de ahora en más nuestros encuentros sería más seguidos y que su cola iba a ser recompensada por tantos años de abstinencia.

Los encuentros se iban repitiendo hasta que una tarde la llamé diciéndole que iba a ir a visitarla con un amigo. Mi suegra me dijo que tenía vergüenza y yo le dije que se quedara tranquila- Cuando llegamos con mi amigo, no le dimos tiempo a nada y en segundos estaba desnuda frente a nosotros. La puse de rodillas y empezó a ponernos duras la pijas, a continuación la pusimos en cuatro patas en un sillón, mientras mi amigo la cogía alternando su culo y su concha, ella me chupaba la pija.

Íbamos cambiando de posición y nuestro morbo creciendo con frases como, viste que puta es mi suegra, no sabes lo bien que lo hace y que poco que cobra. Todas esas frases la iban encendiendo aún más y la dejamos extenuada con leche en todo su cuerpo.

Hasta aquí mi primer relato, en el próximo les contaré las cosas que le hecho hacer y cómo es la relación ahora, espero que lo hayan disfrutado.

Autor: Enrique

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