Una tarde de agosto

Una tarde de agosto, Porno Relatos Eroticos , Fotos y Videos Porno

Publicado por admin el 29 de 02 de 2008

Laura de pronto se montó encima de mí introduciéndose mi pene mientras Cristina le besaba los pechos para después bajar hasta sus ingles y le besaba el clítoris, pasaba su lengua por los pliegues de sus labios mientras rozaba el tronco de mi pene con su lengua

Fue una tarde del mes de agosto, el calor apretaba como nunca debido a la humedad ambiental, era casi insoportable, pero para ese problema siempre están esas terracitas de verano, con una clarita fresca a la sombra.

Con una agradable charla y una mejor compañía nos parecía estar con unas amigas charlando entre bromas y comentarios más o menos serios sobre la vida y el trabajo veraniego pasaba la tarde… Sin darnos cuenta y casi de repente se hizo la hora de cenar y propusimos irnos a buscar algún agradable sitio para cenar todos juntos, pero como siempre uno u otro no podían por cosas personales (excusas como siempre), por lo que nos quedamos como siempre nosotros dos y “Cristina” una amiga preciosa y muy simpática, la cual propuso irnos a cenar los tres y así seguir con la charla tan amena que llevábamos.

Encontramos un restaurante muy acogedor después de mucho rato andando (ya dábamos la cena por perdida) yo entré a preguntar si cabía la posibilidad de que nos dieran de cenar y me contestaron afirmativamente “estupendo dije yo, ya que llevaba un hambre atroz y la boca seca de tanto reír” al entrar vimos que era un restaurante muy de época los camareros y camareras iban vestido con atuendos relacionados con el restaurante y nos pareció un local muy, muy… ¿cómo decirlo? ¿Romántico? ¿Erótico?

Bueno el caso es que podíamos comer por fin, cada uno pidió lo que más le gustaba y como no, todo aquello bañado con un estupendo cava que nos trajeron gracias a que lo pidió mi mujer “Laura” si yo quisiera contar con exactitud como fue esa cena me quedaría corto ya que jamás había sentido tanto morbo y tanto placer sin ser tocado ni un centímetro, tan solo por las miradas que se dedicaban Laura y Cristina y que luego me repartían a mí también bajo esas sonrisas pícaras y gestos sensuales (creía estar en el paraíso). Pero pronto pasamos a los postres y yo tímidamente les pregunté a ellas dos antes de que viniera la camarera a pedir los postres.

-¿qué os gustaría comer de postre? Y Laura me contestó lo que a mí me apetece no está en la carta y Cristina se echó a reír, yo con cara de tonto pregunte ¿y qué es?…

-a ti, y sus risas se juntaron con las mías y con las de Cristina, volví a preguntar, pero esta vez a nuestra amiga Cristina y me contestó lo mismo -a ti también -yo, no sabía que decir, me quedé cortado y cuando vino la camarera ya no supe que decir y ellas pidieron un postre suave, dulce y acompañado de una crema casi espesa, pero deliciosa

El ambiente se estaba caldeando y cuando Laura comió el último bocado de su plato se le quedó un poco de crema en la comisura de los labios fue cuando le dije, cariño límpiate que te queda un poquito de crema en los labios en ese momento yo me volví prácticamente autista al ver que Cristina le quitaba la servilleta a Laura y le decía este postre no se puede echar a perder y se lo limpió con su propia lengua suavemente pasándosela por la comisura de los labios terminando por introducirle la lengua tímidamente en la boca de mi mujer para que se comiera ese plato exquisito.
Mi mujer para dejarme todavía más patidifuso le agradeció el acto con un beso en sus labios. Ahí quedó todo en el restaurante, nos pedimos los cafés y nos fuimos a dar una vuelta. Yo, que soy muy de la broma al rato de estar en el paseo les pedí que me dejaran cogerlas de la cintura a las dos a la vez para ver que se sentía al ir cogido de dos magníficas bellezas me dieron ese permiso que tanto deseaba, así anduvimos un rato entre bromas y risas (yo ya iba un pelín mal en el tema calorcillo), normal con el roce de esas dos preciosidades como iba a ir.

Paramos por unos helados de esos tan grandes que venden en esta época por las costas españolas, el mío era de chocolate, el de Laura de menta y el de Cristina de melón, menuda macedonia. Por cierto no he contado como Iván vestidas, Laura llevaba una minifalda tejana un top de la misma tela y unas botas camperas preciosas. Cristina se puso una minifalda de color turquesa y una blusita transparente que dejaba ver casi sus preciosos pechos y unos zapatos de aguja finísimos. Yo con mi indumentaria normal que para que comentarla no tiene interés después de ver como lucían ellas, esos cuerpos que levantaban pasiones por donde fuéramos, pero yo por ese día era el rey del mundo, las tenía a las dos conmigo y era la envidia de todos los hombres de este planeta.

Fuimos a un local de cócteles muy bonito y a su vez muy oscuro (como casi todos los de ese tipo), cada uno pidió un cóctel, pero todos probamos el de el otro para comparar (que feo está eso ¿no?), a medio cóctel me di cuenta que empezábamos a desvariar con los comentarios, quizás por el efecto del cóctel o por el roce de antes o por el local en si que incitaba a ello. En ese preciso instante Laura le pregunto a Cristina que le parecería besarme a mí delante de ella, si le daría vergüenza. A lo que ella respondió que si a ella no le importaba le parecía perfecto y así lo hizo, me besó en la boca delante de la atenta mirada de Laura mi mujer y me introdujo la lengua de tal manera que parecía un filete vivo, de reojo me di cuenta de que en ese preciso instante mi mujer acariciaba los muslos ya al descubiertos de Cristina a lo que ella en vez de quejarse dejó entreabrir sus piernas para que ella pudiera acceder mucho más adentro de sus muslos , mi mujer se echó a reír y nos dijo: ¡que cochinota no lleva bragas! ¡Como yo!

En ese momento se sentaron a ambos lados de mí y me empezaron a besar el cuello y de vez en cuando se rozaban sus labios, yo aproveché que había poca gente y mucha oscuridad para acariciarles los muslos y comprobar si era cierto lo de las bragas.

-¿Cierto?

Certísimo ya que descubrí que con mis dedos podía acceder a sus calentitas entrepiernas ya en ese momento muy mojadas y se me ocurrió darle a probar a mi mujer los juguitos de Cristina y viceversa a través de mis dedos, para mi sorpresa en vez de rechazarlos cada una se dedicó a besar y saborear mis dedos impregnados de jugos de la otra y a su vez besarse delante de mi cara, ¡fue descomunal!

Decidimos en aquel mismo instante no alargar más la espera y tomar la última copa en casa, nos subimos al coche y nos sentamos, yo conduciendo, Laura se sentó detrás de mí y a su lado se sentó Cristina y arrancamos hacia la última copa, debido a su posición detrás de mí, por el retrovisor interior podía ver a mi antojo todo lo que ocurría detrás de mí, esos suaves muslos de mis dos acompañantes de viaje que gracias a sus vestimentas dejaban entrever lo más maravilloso jamás visto por mis ojos (dos preciosas mujeres excitadas por la ocasión). Entre risas miradas y alguna que otra caricia hacia mí se dedicaban a acariciarse y a darse suaves besos en el cuello entre ellas, yo sabía que no debía mirar, nuestra seguridad iba en juego ya que perdía el control de la carretera, pero… como entender que me era imposible no mirar en el momento que Cristina le desabrochaba la blusa a Laura para acariciarle los pechos en los cuales se le podían ver los pezones erguidos de la excitación.

Por suerte llegamos pronto a casa vivimos cerca de donde estábamos, nuestra casa parecía de película ya que ese día había dejado encendidas las luces del jardín y las antorchas de fuego que junto con la noche oscura y sin luna le daban un toque tropical perfecto para el momento. Laura ya dentro de casa invitó a Cristina a ponerse cómoda ya que ella iba a hacer lo mismo y entró en nuestra habitación, mientras tanto Cristina buscaba entre los Cd de música algo que le gustara, yo me decidí a poner algo de beber porque para eso habíamos venido a casa. Y saqué una botella de cava de aquel que tanto le gusta a mi mujer, me senté a lado de Cristina para esperar a que saliera mi mujer para tomarnos una copa de cava para celebrar nuestra amistad cuando de pronto la vimos salir de la habitación con un extremísimo tanguita negro transparente y un corpiño ajustadito a ese maravilloso cuerpo que tiene, (como decir que a mi el pantalón se me hizo estrecho en ese momento).

Cristina asombrada le dijo que estaba preciosa, se levantó del sofá, la besó en los labios y pidió permiso para acicalarse un poco, a lo que Laura le contestó: si puedes, encima de mí cama tienes una cosa cómoda para ponerte y sonrió… Yo, en el sofá, no podía ni levantarme de la presión que tenía en mi entrepierna, pero tuve que hacerlo para poder acercarme a mi mujer, acariciarla, besarla, morderle el cuello, y decirle… (¡Eres increíble!), entre besos y caricias oímos la puerta de la habitación como se abría y salió Cristina con un tanga rojo entremetido en su carnosa rajita, un sujetador a juego y unos zapatos de tacón de aguja.

Cuando nos vio juntos y abrazados no tardó en acercarse para decirnos… ¿me esperabais? , a lo que Laura le dijo si, nos dimos un gran abrazo los tres, yo notaba los pechos de las dos rozar en el mío y veía como chocaban entre ellas dos sus pechos y sus pezones ya en punta, me aparté para servir unas copas de cava y me senté en el sofá a contemplar a esas dos bellas mujeres jugar delante de mí. Cristina empezó besando a Laura en la boca sin dejar de acariciar su cuerpo con una sensualidad tremenda, Laura con la cabeza echada hacia atrás parecía desfallecer ante los besos y caricias de Cristina la cual le besaba el cuello por todos sus rincones. Laura se dedicó a desabrochar lentamente el sujetador de Cristina dejando sus pechos al aire libre y a su disposición para dedicarse a besarlos lentamente y a deleitarse con el sabor de sus pezones.

Siguieron así durante un rato, rato en el que yo perdí mis papeles, toda mi hombría por momentos desfalleció convirtiéndome en un niño que ve su sueño tras un cristal, la visión de aquellos cuerpos tocándose, besándose , dándose placer me volvía loco. Ellas en ese instante me miraron, sonrieron y se acercaron a mí, el corazón ya no me cabía en el pecho, al igual que mi miembro no cabía en el pantalón. Se sentaron una a cada lado, me dejaron en medio y me empezaron a acariciar, mi excitación aumentaba por segundos. Notaba su aliento, me rozaban sus pechos, su pelo, sus muslos no pude más y abracé a Laura para comerle la boca. ¡Ya no podía más! Mientras tanto noté que Cristina me acariciaba los muslos e iba subiendo lentamente hacia arriba hasta llegar a mi entrepierna notando mi abultamiento notable.

Yo en ese momento estaba besándole los pechos a mi mujer comiéndome sus calientes pezones y abrazando a Cristina con mi mano libre por todo el cuello, noté que ella desabrochaba mi cremallera suave, pero firmemente dejando salir mi pene, (diría yo caliente), pero no, estaba ardiendo ante esa situación, lo acarició desde su punta hasta el escroto acariciando mis testículos muy cariñosamente, Laura me miró fijamente y me dijo… ”¿Te gusta? “Me volvéis loco le contesteé y me comió la boca como nunca antes pensé que se pudiera comer una boca humana, me mordía los labios, me chupaba la lengua, me impregnaba con su sabrosa saliva… (si el paraíso existía yo estaba en él).

Laura cogió de la cabeza a Cristina suavemente y la empujó con suavidad hacia abajo, en dirección a mi pene, Cristina en ningún momento puso reparo ya que noté como mi caliente pene entraba lentamente en su boca y se mezclaba con su saliva, era acariciada por su lengua… Mi pene ya no podía crecer más. Era imposible. Laura empezó a bajar también hacia esa dirección y allí fue donde se juntaron las dos bocas, se intercambiaban los besos, mi pene, sus lenguas. ¡Dios existía para mí desde ese momento! Así estuvieron un rato dándome un placer antes desconocido para mí, cuando Laura de pronto se montó encima de mí introduciéndose mi pene mientras Cristina le besaba los pechos para después bajar hasta sus ingles y con una suavidad extrema le besaba el clítoris, pasaba su lengua por los pliegues de sus labios mientras rozaba el tronco de mi pene con su lengua. Laura bombeaba cada vez con más fuerza se estaba volviendo loca por el placer, Cristina aprovechó el momento para subirse de pie al sofá poniéndome su vagina a dos centímetros de mi boca y me preguntó: ¿te apetece comértelo?

La agarré de sus glúteos firmemente empujándola hacia mi hasta que chocó su vagina con mis labios y si, me lo comí, me lo comí de una manera tal que parecía que no había probado bocado en un mes, no dejé ni un pliegue de su entrada seca, recorrí todos y cada uno de sus centímetros con mi lengua mientras le acariciaba los glúteos buscando la entrada de su ano. Lo encontré y lo acaricié suavemente (habiéndome impregnado un dedo previamente en saliva), mis caricias eran en círculo presionando suavemente su ano y comiéndole su clítoris cada vez con más fuerza notaba sus flujos vaginales en la boca me encantaba esa sensación mientras Laura me montaba como una loca. A Cristina pareció gustarle, ya que en una de mis presiones que le dedicaba a su ano eyaculó en mi boca de una manera tan exagerada que parecía llover, no iba a ser su única vez esa noche.

Fue en ese momento cuando Laura nos cogió de la mano y nos llevó a nuestra habitación, me tumbó en la cama boca a arriba, se sentó encima de mi cara y le ofreció mi pene a Cristina para su placer, ella lo aceptó y se sentó encima de mí penetrándose mi pene hasta las entrañas, aprovecharon que estaban frente a frente para besarse, comerse las bocas darse placer entre ellas y como no, dándomelo a mí también. Al rato yo ya no podía más, estaba a punto de reventar tanto placer me estaba volviendo loco y les pedí un momento de respiro, me senté en un lado de la cama para coger aire y al girarme sorpresa la mía cuando las vi en pleno 69, eso si que era una vista maravillosa, se comían sus coñitos con una delicadeza solo comparable con el nacimiento de un flor, jamás vi darse tanto placer a nadie, me quedé aparte, no quería romper eso de ninguna manera y me dediqué a mirar y a disfrutar de lo que veía.

Al rato de estar así vi que Laura empezaba a tener unas convulsiones extrañas hacía unos movimientos raros y pensé… que puede ser, pero me tranquilicé cuando me fijé que Cristina hacía lo mismo, sentían tanto placer, disfrutaban tanto con eso, que llegaron mutuamente al éxtasis para reventar en mutuas eyaculaciones acompañadas por unos gemidos que nada podía callarlos y reventaron de placer. Cuando reaccionaron me miraron me vieron en mi rincón de la cama como aturdido, yo jamás había experimentado nada igual, y volvieron por mí, me empezaron a besar, a cogerme el pene, a succionármelo (porque eso que me hacían no tenía otro nombre), a masajéame la bolsa de los testículos con las lenguas, yo ya no podía más iba a reventar tenía en mis testículos tanta acumulación de esperma que tenía que salir como fuera o me reventarían.

Mi mujer que me conoce bien vio que no podía más y me dijo voy a acabar de cumplir tu sueño y se tumbaron las dos boca arriba para ser mi blanco… ¿mi blanco digo? ¡Acerté! Ya no pude más y eyaculé con una explosión tan grande que hubiera preñado a media África. Cuando conseguí abrir mis ojos después de temblar durante unos segundos las vi a ellas recubiertas de esperma desde los pechos hasta la frente, de pronto se empezaron a besar y a lamer entre ellas como si fuera sirope de chocolate, dejándose completamente limpias. Nos besamos los tres, nos duchamos, tomamos nuestra copita de cava que habíamos venido a tomar, y finalmente llevé a Cristina a su casa dejándola allí, dándonos dos besos como siempre y hasta mañana nos dijimos.

Fue algo loco, algo fuera de lo normal, rompimos la monotonía, algo maravilloso. No creo que nunca más se vuelva a repetir, no lo se, mi mujer y yo rompimos la monotonía, seguimos queriéndonos más y más cada día y además con una gran amiga, solo amiga, pero la mejor del mundo. Y eso si compartimos algo todavía los tres… nuestro gran secreto, lo que fue: Una tarde del mes de agosto.

Autor: JORDI sietecuellos (arroba) terra.es

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Sexo con mi mejor amiga

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Publicado por admin el 22 de 02 de 2008

Volví a lamerla y le aparté el tanguita para lamer directamente su coñito bien depilado igual que el mío, gimió muy fuerte y vi como con sus manos estaba acariciando sus pezones bien duritos

Hola, soy una lectora de hace tiempo y por fin me he decidido a contar mi historia. Primero me presento para que puedan imaginarlo mejor. Soy Vanessa y tengo 19 años, soy alta, morena de pelo largo rizado, con los ojos verdes, delgadita y con muy buena talla de pecho, es de lo que más orgullosa estoy, de mis tetas.

Les voy a contar la experiencia con mi mejor amiga. Yo soy heterosexual y ella también pero teníamos mucha curiosidad y queríamos probar, y ya saben como es el alcohol.

Una noche, veníamos dos amigos, ella y yo de fiesta, ya era muy tarde y estábamos bastante bebidos, fuimos a dormir a casa de uno de ellos y mi amiga y yo nos metimos en el baño para cambiarnos de ropa, y ponernos mas cómodas.

Nos desnudamos y pude ver su precioso cuerpo al natural, ella se llama Lorena y tiene 20 años, es bajita y muy menuda, con un pecho pequeño pero muy bien colocado, pero con un culo impresionante, es perfecto y tocarlo es una delicia, es castaña y lleva el pelo cortito.

Después de verla desnuda no pude reprimir las ganas de besarla y me acerqué a ella y comencé a besarla muy apasionadamente, ella no se apartó y me respondió con un beso lleno de excitación también, comencé a acariciarle las tetas por encima de la camiseta y ella hizo lo mismo, pero los chicos estaban esperando fuera y tuvimos que cortar el rollo, aunque estabamos cachondísimas.

Salimos y nos metimos en el cuarto con ellos, habían juntado las dos camas para sentarnos todos juntos y comenzamos a hacer bromas y reírnos, todo relacionado con el sexo, yo cada vez estaba mas caliente y Lorena me miraba con cara de loba así que no pude resistirme y me tire encima de ella, comencé a besarla mucho mas apasionadamente y le quité la camiseta, besé su cuello y su clavícula hasta llegar a sus pequeñas pero excitantes tetas, las besé y las lamí sin tocar su pezón, mientras acariciaba su cuerpo con mis manos, ella ya gemía, estaba muy caliente y a mi me ponía muchísimo el hecho de que nos estuvieran mirando.

Llegué con mis labios a su pezoncito ya muy duro y comencé a chuparlo y a mordisquearlo suavemente y con una mano pellizcaba el otro, cambié de pezón e hice lo mismo con el otro, lo lamía y lo mordía.

Comencé a bajar por su cuerpo hasta llegar a su short, se lo desabroche y se lo quité, y lamí toda su rajita por encima del tanga, estaba muy húmedo, gimió fuerte, miré hacia mi derecha y vi a mis dos amigos empalmadísimos tocándose mientras nos miraban.

Volví a su conchita, le pegué mordisquitos por encima de la tela mientras la miraba disfrutar, me erguí un poco y me quité la camiseta y los pantaloncitos, quedándonos las dos en tanga. Volví a lamerla y le aparté el tanguita para lamer directamente su coñito bien depilado igual que el mío, volvió a gemir muy fuerte y vi como con sus manos estaba acariciando y pellizcando sus pezones bien duritos.

Le arranqué el tanga con mis manos y metí mi cabeza entre sus dos piernas, oliendo bien aquello que tan cachonda me ponía, pasé mi naricita por su clítoris y luego acerqué uno de mis pezones que también estaban muy duros y excitados y lo restregué por su raja, dejándolo muy mojadito por sus flujos e hice lo mismo con el otro, y cuando estaban empapados los acerqué a su boca:

-Toma, cariño, déjalos empapados por tu saliva, lame tus propios jugos- le dije. -Si, mi amor, deja que te los chupe.

Me los comió de una manera increíble, yo tenía un calentón que no lo aguantaba, me quité el tanga y me puse mirando a su coño, poniendo el mío justo en su boquita, volví a hundirme entre sus piernas para hacerle la mejor comida que podrá tener.

Empecé por su clítoris mientras mis deditos se introducían en su coño, ella empezó metiéndome la lengua en mi agujerito yo grité de placer, lo estaba deseando, miré a mis amigos mientras seguía metiendo y sacando mis dedos del coño de Lorena, estaban a mil, mas tarde iría con ellos, quería comerme esas dos pollas que ansiosas nos esperaban.

Seguía masturbando y lamiendo el coño de Lorena cuando noté que uno de sus dedos se introducía lentamente en mi culito a la vez que se follaba mi agujerito con su lengua, me lo metió de un golpe y no pude reprimir otro grito de placer.

Seguimos así un rato hasta que noté sus contracciones y las mías entonces aceleramos el ritmo de nuestros dedos y yo comencé a lamer bien fuerte su clítoris, hasta que nos corrimos las dos juntas llenando una la boca de la otra de sabrosos y calentitos jugos, sacamos los dedos y nos lamimos la rajita hasta dejarnos bien limpias y después nos besamos durante un largo rato…Los chicos seguían muy cachondos, en otro relato les contaré lo que sucedió después.

Si quieren contactar conmigo no duden en escribirme

Un beso y hasta la próxima.

Autor: Vanessa vanessa.atrevida (arroba) yahoo.com

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Para mi ardiente confesor

Esta experiencia que me ocurrió a mi es para ti, te la confieso a ti, quiero compartirla contigo; deseo compartir contigo como una de las muchas fantasías que

noviembre 8, 2010

,

Porno

,

Voyeur

Esta experiencia que me ocurrió a mi es para ti, te la confieso a ti, quiero compartirla contigo; deseo compartir contigo como una de las muchas fantasías que puede llegar a tener una mujer puede llegar hacerse realidad; espero que la disfrutes…, que la vivas… ¿estás preparado?

Estoy en un bar de copas con unas amigas; reconozco que estoy bastante cargada de margaritas pues es mi bebida favorita. Buena compañía, buena música, una gran noche.

Por lo que puedes deducir estoy sola, aparte de mis amigas claro. Me siento deseada, admirada, he perdido la cuenta del numero de tíos que me han entrado intentando tener un rollo conmigo.

Soy rubia, pelo largo hasta media espalda, lo llevo suelto; ojos azules perfectamente maquillados y con la raya de los ojos bien perfilada, marcada en color negro, guapa de cara y sin perder la sonrisa; delgada, unos 50 Kilos, que para mi altura de 1´60 cm esta genial, reconozco que me cuesta mantener la figura, me cuesta mantenerme deseable para los hombres.

Me gusta poner a los hombres a mil y por ello me visto todo lo provocadora que puedo. Hoy llevo puesto un mini vestido rojo de finos tirantes atados al cuello, lleva una piedra de strass en el escote, queda precioso y muy sexy resaltando mis grandes tetas. Para estar más provocadora aun, llevo puestos unos zapatos de tacón negros, de unos 10 cm de altos con la puntera fina, abiertos por detrás y atados al tobillo.

Después de pasármelo de puta madre y gastarme todo el dinero, estaba sin blanca, decidí que era hora de volver a casa. El alcohol recorría mis venas y me hacia hervir la sangre, estaba caliente y quería follar, pero no me valía cualquiera.

Me despedí de mis amigas y me fui a coger un taxi. Nada más salir al exterior note el calor agobiante de las noches de verano típicas del sur. Me dispuse a realizar el típico silbido que haría detener el ya tan ansiado taxi, cuando me acorde que no tenía dinero para pagarlo y no es por nada pero yo vivo a unos 50 km de la ciudad.

Me di la vuelta a ver si alguna de mis amigas querría llevarme cuando…, de repente…, sentí el rechinar de los frenos de un coche.

–          ¡Hola guapa!, ¡¿te llevo algún sitio?!

Me gire de nuevo y pude ver a un hombre mayor que yo, tendría unos cuarenta y dos años frente a las 33 primaveras que tengo yo, calvo, sin pelo,  pero bastante guapo, era el conductor de un taxi; debió de ver mi intención de coger uno y decidió parar.

Sin dudar me acerque a él, abrí la puerta de atrás y me monte en el taxi.

–          ¿Dónde te llevo guapa?; me dijo sonriendo, parecía simpático.

–          ¡A mi casa, por favor, vivo a las afueras…, a unos 50km, por la carretera principal!

Coloco el espejo retrovisor interior de tal manera que podía verme las tetas a placer e inicio la marcha.

Cuando llevábamos casi la mitad del camino recorrido, no pude contener mi curiosidad, así que le pregunte…

–          ¡Veo que no llevas mampara de protección!, le dije con curiosidad; ¡todos los taxis la suelen llevar, lo digo por lo de los atracos y esas cosas!

–          Si, tienes toda la razón, es que hoy precisamente me la han quitado para cambiármela por otra más consistente. Además tengo cuidado en seleccionar a quién recojo y a quién no, y si alguien se pasa de listo…; abrió la guantera enseñándome una porra parecida a las que usa la policía y continuo diciéndome; ¡no sabe lo que le espera!…

–          Vaya…, pues…, resulta que…; el tío no dejaba de clavar sus ojos en el cristal del espejo, devorándome con su mirada, me estaba comiendo las tetas el hijo de puta y eso me estaba empezando a poner caliente; ¡no llevo dinero encima!, continúe diciéndole; me lo he gastado todo en ese bar de copas…, pero…, cuando lleguemos a mi casa, subo en un momento y le pago…

–          ¡Claro que me vas a pagar!; me grito enfadado; ¡serás puta!, ¡¿tú qué te crees?! ¡¿que soy gilipollas?!, ¡crees que me gusta pasarme la noche entera curando como un cabron para que luego llegue una zorra como tú, que va de tía buena, cuando en realidad no es más que una autentica puta y quiera que la lleve gratis a casa!…

–          ¡Perdone, yo…!

De repente…, paro el taxi en medio de la carretera, habíamos salido de la ciudad y estábamos en medio de la nada en plena noche a altas horas de la madrugada, no había ni un alma por aquella carretera y podían pasar horas hasta que pasase alguien.

–          ¡Bájate, ahora mismo de mi taxi!

Entonces, desesperada por la situación y el miedo a quedarme sola en medio de la nada, note como un calor que me excitaba empezó a recorrer mi cuerpo, nadie me había tratado así nunca, este tipo iba a dejarme tirada en medio de la nada… ¡tenía que hacer algo!…:

–          ¡Y si…, llegamos a un acuerdo!; le dije pasándome tímidamente los dedos por las tetas…

–          ¡Ahora empezamos a entendernos puta!…, ¿llevas móvil?

–          ¡Sí!, ¿Por qué?, le dije sorprendida.

–          ¡Sal del coche y ponte delante de la luz de los faros!, quiero hacerte una cuantas fotos.

Salí fuera del coche, le entregue mi móvil y me coloque delante del coche iluminada por la luz de los faros de aquel taxi; aquel tipo me empezó hacer fotografías con mi propio móvil.

Se ve que estaba cachondo mirándome, disfrutaba de mi cuerpo, me ordenaba que me subiera un poco más la ya de por si corta faldita, que me diera la vuelta y me cogiese el pelo y lo fuese soltando poco a poco. Que me metiera los dedos en la boca y los deslizara por el canalillo de mis tetas.

–          ¡Vamos zorra!, ¡así!, ¡posa como una autentica puta!, ¡te pone cachonda todo esto!, ¿verdad?, también te estoy grabando en video; ¡dime guarra!…, ¿a qué amigo de los que tienes en la agenda telefónica no te tirarías?

–          A Carlos y Víctor; le respondí sin saber muy bien por qué.

–          Pues Carlos y Víctor, se van a pajear esta noche de lo lindo, gracias a ese cuerpazo que tienes… ¡enviando video y fotos!…

–          Eh!, pero…

–          ¡No estás en condiciones de negociar nada guapa!, ¡solamente debes hacer lo que yo te diga, esta noche eres mi puta!, ¿quieres llegar a tu casa?

Me calle, y no dije nada más; me devolvió el móvil y pude comprobar que el envió había sido realizado, no sé porque, pero aquello hizo subir mi excitación, dos amigos míos a los cuales e ignorado toda mi vida, sexualmente hablando, estaban a punto de recibir un video mío junto con unas fotos bastantes excitantes.

Metí mi móvil en mi bolso.

–          ¡Así me gusta!, ahora súbete al taxi y acomódate bien.

Subí al taxi de nuevo, el volvió a subir, metió la primera e inicio la marcha.

–          ¿Llevas bragas?; me pregunto lleno de deseo.

–          No suelo llevarlas…, pero esta vez sí.

–          ¡Quítatelas!…; me dispuse a quitármelas, cuando… ¡Así no puta!…, ¡más despacio!, ¡suavemente!…, ¡sin prisa!…, ¡acaríciate las piernas desde la punta de los zapatos hasta arriba!, ¡vamos!

Suavemente, lleve mis dedos desde la punta de mis zapatos hasta el principio de mi faldita, me tome tiempo en ello, cuando llegue al límite de la falda de mi minivestido rojo, metí mis manos, agarre mis braguitas y las fui deslizando hacia abajo, poco a poco, hasta desprenderme de ellas. El no paraba de observarme a través del espejo interior del coche.

–          ¡Guau!, ¡que piernas!, ¡me gustan!, vas muy bien zorra, ahora… ¡tíralas por la ventanilla del coche!

Me acerque a la ventanilla donde él estaba sentado y tire mis bragas por ella.

–          ¡Bien!…, ahora quiero que te masturbes para mi, vamos hazte un dedo, metete el dedo en ese coño de puta que tienes.

Poco a poco, me iba poniendo a mil, acerque mi dedo a mi sexo y empecé a tocármelo como a mí me gusta, empecé a frotármelo despacio, estaba mojado y caliente. Según mi excitación iba en aumento más fuertes eran mis frotamientos, hasta que empecé a meterme el dedo poco a poco, centímetro a centímetro, Uhhhh, que gusto; del gusto que sentía mis piernas se abrían todo lo que el coche me permitía para que el hijo de puta este, pudiera ver el coño que tengo.

–          ¡Eso, es, hija de puta! ¿Estás caliente guarra? ¿harías cualquier cosa?…

–          ¡Lo que quieras, lo que tú me pidas!

–          ¡Saca el móvil del bolso y cuando lo tengas fuera, tira tu bolso por la ventanilla!, ¡vamos!

Estaba excitadísima, me daba igual todo, el taxi estaba en marcha y sé que perdería todo lo que llevaba en el bolso; saque el móvil de mi bolso y lo puse a mi lado, alargue mi brazo y tire mi bolso con todo lo que contenía por la ventanilla de aquel taxi.

–          ¡Muy bien puta!, ¡sigue tocándote ese coño que tienes, se ve muy rico!

Continúe frotándome el coño y metiéndome los dedos en el. Tendrías que ver lo mojados que salían los dedos del interior de mi chocho. De repente empezó a sonar mi móvil, cogí el móvil con mi mano izquierda mientras que con la derecha seguía frotándome y vi que la llamada era de Víctor.

–          ¡A que esperas!; me dijo aquel taxista con deseo; ¡responde!

Sin esperar más, respondí:

–          ¡Sí!; conteste según la excitación me lo permitía.

–          ¡Qué sorpresa me he llevado al ver tu video y tus fotos!; sabes…, me estoy haciendo una paja pensando en ti, deseo tu cuerpo, estoy caliente.

–          ¡Pues yo me estoy frotando el coño, en este preciso momento, pensando en ti, Víctor!

El conductor del taxi se estaba calentando, tanto que se aparto de la carretera y continúo la marcha por un camino de tierra.

–          ¡Me pones mucho!; continuo diciéndome Víctor; ¡llevo tanto tiempo deseándote, que me parece un sueño, ¿Por qué no vienes y follamos lo que queda de noche?!

–          Veras Víctor…, ahora no puedo ir, es una historia muy larga, pero me ha gustado que me hayas llamado y que te estés haciendo una paja pensando en mi, dime… ¿en qué piensas?

–          En tu manera de ser, en la cara de zorra que debes de poner cuando estas a punto de correrte, en esas tetas que tienes, que llevo tanto tiempo deseando tocar, me gustaría llenártelas con mi leche, me gustaría correrme en ellas.

–          ¡Eso te gustaría!, ¡correrte en mis tetas llenándolas de leche!

En ese momento el conductor del taxi abrió la guantera, saco un termo de esos que se usan para guardar las bebidas calientes, lo abrió y me lo acerco haciéndome el gesto de que me lo echara por las tetas. Deje de frotarme el coño y cogí el termo mientras hablaba con Víctor. El termo estaba lleno de leche, la toque y estaba como el tiempo, cálida como la noche.

–          ¡Escúchame Víctor!, tengo leche entera aquí, ahora mismo, ¿qué quieres que haga?, ¿te gustaría que me la echara en las tetas imaginándome que eres tu el que se corre en ellas? ¿qué es tu semen el que me restriego en ellas?

–          ¡Sí!, Ahhh, ¡me pones muchísimo!, ¿lo harías?

–          ¡Claro que sí!, ¡Uhhhh!, ¡me estoy echando tu leche por mis tetas!

Poco a poco, empecé a dejar caer la leche del termo sobre mis tetas, la leche resbalaba mojándome todo el vestido, la tela del vestido marcaba mis tiesos pezones, me estaba poniendo mucho toda esta situación, lentamente vacié el termo de leche hasta la última gota mientras oía como Víctor se corría de gusto imaginado que era su leche la que se deslizaba por mis tetas. Solté el termo y ya con mi mano libre empecé a apretarme las tetas con fuerza, mi deseo aumentaba, mi temperatura subía.

Cuando Víctor se termino de correr, sin darle tiempo a más, le colgué el teléfono.

–          ¡Muy bien puta!, ¡felicidades!; me felicitaba aquel taxista enfermizo.

De repente…, paro su taxi en una especie de explanada, la oscuridad era total solamente rota por las luces del coche, delante del haz de luz a unos diez pasos de nosotros había un muro en ruinas y varias piedras de considerable grosor,  estábamos en el campo, puro y duro.

Salimos del coche, el se dirigió al maletero y saco una botella de agua de 2 litros, me la entrego.

–          ¡Ponte delante de los faros del coche, junto a ese muro semiderruido!; me coloque donde me dijo apenas unos pasos me separaban del muro.

–          ¡Ahora empieza a echarte el agua por las tetas puta y tócatelas!, me decía muy excitado; ¡frótatelas bien!

Con mi mano derecha sujetaba la botella de agua, la cual empecé a derramar por mis tetas y con mi mano izquierda empecé a sobármelas. Que gusto me estaba dando sentir mis tetas a través de la tela mojada del vestido. La tela se pegaba a mis senos como si fuese mi propia piel marcando mis tiesos pezones llenos de excitación.

–          ¡Eso es!, uhhhh, ¡fantástico golfa! ¡qué pezones tienes, se ve que estas disfrutando con todo esto!, ahora…, deja la botella con lo que queda de agua en el suelo; deje la botella en el suelo; ¡ahora sube las manos despacio y desátate el nudo de los tirantes del vestido!

Poco a poco, muy lentamente, fui subiendo mis manos hasta situarlas por detrás de mi cuello donde tenía el nudo del vestido, lo desabroche y despacio lo deje caer, liberando y mostrando mis hermosas tetas, el vestido continuo su caída hasta mis caderas donde freno su mortal caída.

–          ¡Así!, ¡que tetas tienes guarra!, tócatelas…

Me las empecé a tocar a conciencia, me las apretaba llena de deseo, todo esto me estaba poniendo muy caliente, así que, para calentar más la situación, me las empecé a lamer con la lengua; me estaba poniendo tanto todo aquello que decidí que quería disfrutar del momento, nunca me habían tratado así ni me habían ordenado hacer tantas cosas y quería agradecérselo haciéndole disfrutar.

Poco a poco, aquel taxista enfermizo se fue acercando a mí desabrochándose el pantalón hasta que saco su enorme polla, la tenia bien grande, tiesa, desafiante y se coloco junto a mí.

–          ¡Vamos, cómeme el rabo, se que lo estas deseando!

Me puse en cuclillas, abriendo mis piernas para que viese bien mi coño, acerque mi boca a su glande y despacio, muy despacio fui abriendo mi boca para degustar aquella polla, tenía ganas de saborearla y más aun, después de todo lo que me había hecho pasar aquel desgraciado.

Me la metí en la boca y empecé a masturbarle con ella ese gran miembro que tenia.

–          ¡Así!, ¡qué bien lo haces!; ¡mírame a los ojos mientras me la chupas, me gusta ver tu cara de puta y tu mirada de perra en celo!

El tío me estaba poniendo a mil, estaba tan caliente que haría cualquier cosa que me pidiera. Por eso retiraba mi boca de su polla y escupía en ella para rápidamente volverme a comer ese cacho de verga que me estaba poniendo el coño a más no poder.

–          ¡Espera un momento preciosa!; se agacho y recogió la botella de agua con lo poco que le quedaba en su interior para a continuación, mientras le seguía chupando la polla, echármela por la cabeza, mojándome todo el pelo, dejando resbalar el agua por mi cara mientras seguía chupándole su polla.

–          ¡Te gusta cabron!, le dije con ganas de mas; ¡me estas volviendo loca de deseo!; volvió a cogerme la cabeza y me metió su polla en mi boca de nuevo; mientras con sus dedos me masajeaba todo el pelo mojado, que gusto me estaba dando el muy hijo de puta.

No paraba de follarme la boca, me apretaba con deseo contra su rabo hasta el punto de casi llegar a asfixiarme con semejante verga.

–          ¡Así!, ¡Así!, ¡Así!, ¡sigue chupando puta!, ¡Ahhh! ¡qué bien la chupas!, ¡se ve que tienes experiencia!, dime… ¿A cuántas pollas las has hecho correrse en tu boca?

–          ¡He perdido la cuenta!; le conteste con la boca llena de polla…

De repente…, escuche un ruido en la oscuridad que me alerto, mire en la dirección de dicho ruido mientras seguía chupando aquel rabo y me pareció ver las piernas de una persona. El taxista se dio cuenta de que algo me había dejado inquieta; me cogió del pelo y saco su polla de mi boca, me puso de pies, mirándonos cara a cara y a los ojos muy fijamente y aclaro mis dudas…

–          No te preocupes guapa, me dijo susurrando y continuo diciéndome; ellos no te harán nada que tu no quieras; estas tan buena que quiero que otros disfruten de ti, este sitio es un lugar para practicar el “dogging”, ¿sabes qué es eso?

–          ¡Si, le conteste excitada; había oído hablar de sitios en los que la gente se cita por internet para disfrutar de sexo al aire libre…!

–          ¡Eso es!…, exclamo sorprendido; ¡veo que estas puesta en estos temas, ahora sé que eres una autentica puta y me pones el rabo tan duro como las piedras de estas ruinas!

Estábamos de pies, cara a cara y el poco a poco me fue dando la vuelta hasta que le di la espalda completamente; estaba en una posición muy erótica, de pies con mis zapatos de tacón negros y mi minivestido rojo enrollado en mi cintura, las tetas al aire y mi espalda pegada a su pecho; con su mano derecha empezó a tocarme el coño y con su mano izquierda siguió sobándome las tetas, metió su polla en mi entrepierna rozándola con mi coño, sin llegar a metérmela, mi coño chorreaba de fluido. Mientras me tocaba el coño con su mano, también cogía su polla y me la pasaba por toda mi vagina llenándome de placer.

Tenía los labios de mi coño hinchados, y simplemente con el roce de su polla sentía que me venía un orgasmo sin remedio, intentaba retenerlo todo lo que podía, mientras su voz me susurraba al oído:

–          Como ya sabrás estas personas disfrutan viendo como follan otras parejas; ellos se mantendrán ocultos en la oscuridad hasta el final. Se conformaran con mirarte como disfrutas llena de placer, como follas como una autentica puta y se correrán sin más, mientras tú no les hagas ninguna señal para que participen, para que disfruten de ti. ¿Vas a dejar que se derramen así, sin más? ¿qué desperdicien toda esa leche caliente para nada?

Mientras me decía esto, aquellas personas se acercaban cada vez mas masturbándose llenos de deseo. No podía contenerme más, me venía un orgasmo que deseaba con todo mí ser.

–          ¡Me corro cabron! Uhhhh; aumente los movimientos de mi pelvis y mis calientes labios vaginales se frotaban cada vez más fuerte y más rápido con aquel rabo; uhhhh, ¡no puedo más!!Joderrrr!

Cuando estaba a punto de correrme sin remedio, sentí  como algo rompía mi coño llenándomelo de placer, ¡Ahhh!, ¡Ahhh!, gemí como una perra en celo, el muy hijo de puta había esperado el momento en el que me venía sin remedio para insertarme su pedazo de rabo en mi interior. Acompaño mi corrida con fuertes metidas y sacadas de polla.

–          ¡Ahhh!, ¡uhhhh!, ¡qué gusto cabron, hijo de puta! ¡Que polla tienes, vamos sigue follandome, no te pares ahora!

–          ¡Te ha gustado guarra!…, ¡ahora que estas más caliente ya no hay quien te pare…! ¿verdad?…, ¿verdad que harás todo lo que quiera? ¡Acércate más a la pared en ruinas!, ¡acércate mas donde están ellos, vamos zorra!

Con su polla en mi coño fuimos moviéndonos poco a poco hasta la pared semiderruida iluminados por las luces de los faros del taxi, apenas habría cuatro o cinco pasos más.

Cuando alcanzamos la pared, seguíamos de pies, el detrás de mí con su polla en mi interior, entonces me ordeno que pusiera mi pie derecho sobre una roca que había al lado mío, tendría la altura de una silla pequeña, comenzó a trabajarse mi coño, siguió con sus embestidas, metiéndomela y sacándomela sin descanso.

Fue cogiendo un buen ritmo, notaba como me bombeaba líquido preseminal en mi interior, pero el tío seguía dándome como un animal enloquecido. Tenía aguante el muy hijo de puta.

De repente…, sentí algo que me hizo estremecer de gusto. Su lengua lamio toda mi columna vertebral haciéndome sentir un escalofrió de autentico placer que recorrió toda mi espalda, me lamio desde el final de mi espalda recorriendo con su lengua toda mi columna hasta el cuello. Lo hizo siete u ocho veces, perdí la cuenta, perdí el control.

Mientras…, nuestro tímidos espectadores parece que cogían más y mas confianza y cada vez estaban más cerca de mí, ya se les veía claramente las facciones de sus caras, eran tres individuos de diferentes edades, pero eso me daba igual en ese momento, solamente tenía ojos para sus pollas, las cuales no estaban mal del todo, me parecían apetitosas, tenía ganas de sentirlas, de tocarlas.

–          ¡Vamos acércate más!, le dije al que tenia a mi derecha; el cumpliendo lo que acababa de decirle se acerco del todo, cogí su polla con mi mano derecha y continúe haciéndole lo que él hacía bastante rato había empezado.

Su cara estaba llena de autentico placer, mientras le masturbaba, el taxista seguía dándole a mi coño, agarrándome de las caderas, gozando con la escena, mis tetas se movían libres, se veían apetitosas.

–          ¿Puedo tocarte las tetas?, me dijo el nuevo desconocido.

–          ¡Sí!, tócamelas…, aquel desconocido empezó a sobarme las tetas de una manera que me agradaba bastante, me estaba volviendo loca de placer, sintiendo aquella polla en mi interior y las manos de un autentico desconocido sobándome las tetas.

–          ¡Voy a correrme rubia!; me decía lleno de placer mientras le masturbaba fuertemente la polla y me sobaba las tetas; ¡quiero correrme en tu pierna, en tu muslo!, ¡vamos!; no pudo contenerse más y su leche salió disparada manchándome el muslo de mi pierna derecha que tenia apoyada sobre la roca. Su corrida resbalaba por mi muslo para terminar goteando al suelo. Con la mano con la que acababa de darle el gusto de su vida me restregué toda su corrida por toda la pierna.

–          ¡Dios que gusto!, me decía el taxista mientras seguía embistiéndome a placer; ¡sabía que eras una puta autentica, sabía que no podrías dejar que se desperdiciara toda esa leche! ¡Sabes que me voy a correr sin remedio! ¡qué coño tienes zorra, que gustazo!

El taxista ya no podía contenerse más, y me prepare para recibir su leche en el interior de mi coño.

–          ¡Venga puto!, ¡acaba dentro de mí!, ¡échame tu leche dentro!, ¡quiero sentirla, ardo en deseos desde que te vi la primera vez!

¡Ahora sí!, sentía como sus manos apretaban mis caderas contra su cuerpo, como quería partir mi coño con su polla y como gemía de placer viniéndose sin remedio; su cálido esperma inundo mi enrojecido coño roto de placer.

–          ¡Ahhh!, ¡Hay la tienes puta, hasta la última gota!, ¡que ganas tenia!…

–          ¡Y yo cabron!, ¡y yo también tenía ganas!; quedamos exhaustos, sin aliento pero…, aun me quedaban dos pollas por atender.

Saque la polla del taxista de mi coño y su cálido esperma empezaba a resbalar por mis piernas.

Me dirigí al centro del haz de luz que proyectaban los faros de aquel taxi, testigo mudo de toda aquella lujuria. Con mi dedo índice les hice el gesto a los dos extraños que quedaban para que se acercaran donde yo estaba. Se acercaron sin vacilar, agarre sus pollas, una con cada mano y empecé a pajearlas, apretándolas con fuerza. Ambos empezaron a tocarme las tetas.

–          ¡Qué buena estas rubia!, me dijo uno de ellos; ¡sé que no nos conocemos de nada pero te juro que estamos limpios, no tenemos ninguna enfermedad… ¡Uhhhh! ¡sigue así!,  ¡qué bien me la meneas!; ¡me preguntaba si me dejarías sentir tu coño o tu culo…!

Estaba caliente, así que…, acepte la proposición, deje de masturbarles y me acerque al capo del taxi; me saque el vestido por encima de mi cabeza y lo tire al suelo, apoye mis manos sobre el capó del coche y abrí mis piernas todo lo que pude, podía ver que tenia los zapatos de tacón manchados del polvo de la tierra, me incline un poco hacia delante.

Cerré mis ojos y poco a poco pude sentir como aquel extraño se acercaba a mí por detrás y me empezaba a rozar el coño con su polla, hasta que me la metió dentro… ¡uhhhh!, exclame llena de placer. Comenzó a moverse deprisa, era rapidísimo, se movía más rápido que el taxista que acaba de follarme, agarraba mi pelo y tiraba de él con locura.

–          ¡Así!…, ¡así!…, !así!…, ¡así!…, era todo lo que podía llegar a decir, me tenía a su merced

–          ¡Qué coño más caliente rubia!, ¡gracias por esto!; paro sus embestidas, saco su polla de dentro de mi coño y me la situó en la entrada de mi ano, he de confesarte que he practicado sexo anal y me encanta, así que aquella polla, muy despacio, fue entrando en mi ano, sin presentar dificultades.

Me tenia de pies, insertada por el culo, con el pelo suelto y gimiendo como una autentica zorra. Mi cuerpo estaba sudoroso, estuvo un buen rato follandome por el culo.

Entonces me dio la vuelta, sacando su polla del interior de mi dilatado ano y me llevo hasta donde estaba el otro extraño que no paraba de meneársela; me llevo al centro del haz de las luces que proyectaban aquellos faros. Una vez allí me cogió en peso volviéndome a meter su rabo en el coño, rodee con mis piernas su cintura. El otro extraño se acerco por detrás, separo los cachetes de mi culo y como tenía el camino hecho, me empezó a meter su polla por mi dilatado ano.

¡Ahora sí!…, me tenían cogida rellenándome mis dos agujeros de polla, se movían al compas, despacio para no hacerme daño, estuvimos así un buen rato, estaba sudando de placer, me sentía genial, me estaban dando placer por ambos sitios y era indescriptible. No podía más, así que…, les avise.

–          ¡Me corro cabrones!, uhhhh, ¡esto es genial!, ¡me vengo!; un calor empezó a devorarme, me sentía desfallecer de placer. Apreté con fuerzas mis piernas, gritaba de placer, estaba teniendo un orgasmo increíble; el hecho de no saber en qué agujeros habían estado antes estas pollas, ni si tendrían o no alguna enfermedad, aumentaba el placer de mi corrida deseando a la vez que me llenaran con su leche caliente todo mi interior.

–          ¡Ahhh!, ¡Ahhh!, exclamaron ambos a la vez vaciando su esperma en mis dos agujeros; el que la tenía metida en mi coño, se corrió bien a gusto el hijo de puta, me lleno bien, pude sentir su cálido esperma inundando todo mi interior; pero el que me la tenia insertada por el culo, no fue menos en cantidad, agarrándome del pelo y diciéndome al oído… ¡que puta eres y que buena estas rubia!

Aquella noche…, hice que cuatro pollas se corrieran llenas de placer…, o tal vez…, fueron cinco… ¿tú también te has corrido?…

Lovedrive75

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Paparazzi

Famoso: Eres un sinvergüenza. ¡Te partiré la cara! Paparazzo: Perdone. Yo informo a la opinión pública, ése es mi trabajo. Famoso: ¿Me meto yo en

abril 18, 2011

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Porno

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Voyeur

Famoso: Eres un sinvergüenza. ¡Te partiré la cara!

Paparazzo: Perdone. Yo informo a la opinión pública, ése es mi trabajo.

Famoso: ¿Me meto yo en tu vida y en tus trapicheos acaso?

Paparazzo: Es que tú no eres periodista.

-Diálogo extraído de La Dolce Vita de Federico Fellini-

***

Paparazzi es una palabra italiana que significa algo así como “moscones”. No sé por qué nos llaman con ese término despectivo y, para colmo erróneo. En todo caso sería paparazzo, en singular. Está claro que si las moscas acuden es porque hay mierda. Cada famoso tiene la suya. Yo me dedico a destaparla y mientras más mierda haya en el asunto, más le interesa al respetable público.

No es culpa mía que esa actriz se ponga a follar en pelotas en la playa, o ese deportista se líe con la niñera de sus hijos, o que ese cantante quiera tirarse a un chaval en los baños de un parque público… Esas son sus mierdas. Yo simplemente les acecho, les pillo y les hago las fotos. “Si no quieres que se enteren, no lo hagas… pero si lo haces, ten por seguro que te pillaré”. Ese es mi lema.

Seré un paparazzi –aunque yo prefiero que se me llame reportero gráfico de investigación-, pero tengo mi status. No estoy haciendo guardia en las puertas de las casas, ni persiguiendo a esos famosillos de turno que están locos por hacer un montaje para salir en televisión; eso no es rentable. El verdadero negocio está en descubrir y capturar con imágenes algún asunto sucio de un artista, político o deportista con alto poder adquisitivo. Normalmente esas fotografías no ven la luz en la prensa de colorines; ya se encargan los interesados en comprarlas a un buen precio.

Me encanta mi trabajo no sólo por los beneficios: he de reconocer que este oficio es mi más perverso placer. A mi mujer le jode que pase las noches fuera de casa, pero a mí me encanta observar oculto en la oscuridad, sabiendo que no han reparado en mí. Piensan que están seguros, que nadie les observa. Pero yo estoy allí y mis ojos son las lentes del visor telescópico de mi cámara tuneada de largo alcance. Mi cámara es parte de mí, una extensión de mis brazos. Su buen estabilizador hace posible que no sea necesario el incómodo trípode para las fotos en movimiento, y aunque haya poca luz no hay necesidad del flash delator; las imágenes son nítidas y tienen un gran poder de resolución, incluso en la oscuridad.

Esta noche tenía el pálpito de que podía conseguir algo bueno. El acechado en este caso iba a ser un futbolista de élite, mi especialidad. Esos tíos son los más ricos y los más golfos. Además, la fuente –una putilla yonki que salió con un famosillo de un reality show hace algunos años, y que aún tenía ciertos contactos- era bastante fiable. Esa zorrita, Mónica, ya me había soplado algún otro rumor que resultó verídico.

Llegué a la dirección, un grupo de casetas de campo abandonadas en las afueras del quinto coño. Oculté la moto entre unos árboles, lejos de la carretera y de la vista de esas putas callejeras que, sentadas en hamacas de plástico, se calentaban con los fuegos de las hogueras. Mónica no tardó en aparecer. A pesar de tener el aspecto algo demacrado y ojeroso, seguía teniendo un buen polvo.

-Esto es una cloaca en el culo del mundo. ¿Estás segura que es él y de que viene aquí? –le pregunté enfadado y algo acojonado, pensando que me había tangado y que de un momento a otro aparecería un chulo para robarme el dinero, la moto, la cámara y luego matarme.

-Estoy segura, joder. Una vez vine por esta zona a pillar perico; buscaba un sitio tranquilo para colocarme y encontré estas casetas de herramientas. Le vi en persona, con estos ojitos. Te juro que no estaba alucinando. Le tengo vigila’o desde entonces. Ha venido aquí más de una vez y siempre a lo mismo, no te lo vas a creer, tío, es mu’ fuerte… ya lo verás –me aseguró sorbiéndose los mocos y hablando de la típica forma gutural de la que va metida de todo-. Se cuelan en aquella caseta de allí. Lo podrás ver mejor desde la ventana de esta otra que está enfrente.

No las tenía todas conmigo, pero la seguí. A fin de cuentas a Hugh Grant le pilló la policía con un travelo callejero que se la estaba mamando en un coche. Cada uno tiene sus vicios.

Mónica quería su pasta y largarse, pero me negué a darle ni un euro hasta que no tuviera alguna foto provechosa. Así que aquí estoy, esperando…

Es lo malo que tiene este trabajo, las eternas esperas, que trato de amenizar con unos traguitos a mi petaca de bourbon.

Media hora…

Una hora…

¡Por fin! La luz de una bombilla portátil revela que hay alguien en la caseta de enfrente. Miro por el objetivo. Es un hombre vestido de negro, con una gorra oscura que lleva una gran visera que le oculta el rostro. Se parece al tipo en cuestión, al menos en su complexión, pero tampoco puedo asegurarlo. Otro tío grandote aparece. Arrastra a una rubia menudita de pelo lacio, que parece colocada o borracha, porque se tambalea.

-¿Se han traído a una puta drogata? –susurro extrañado. No sé por qué supuse que habían ido a esa caseta a comprarle drogas a algún camello.

-Esa pava no es ni puta, ni yonki. Mírala bien. Será una gilipollas que habrá ligado el guaperas de su amigo en una discoteca. Seguro que le ha metido un roche o un special-K en la copa, jaja, por eso no sabe ni lo que hace, joder, mira, si ni siquiera se tiene en pie.

El grandote la sostiene y el supuesto futbolista le desabrocha la blusa y se la quita. El sujetador es ligero, sin espuma, de color azul claro, con una imagen de Hello Kitty en la copa izquierda. Girando la rueda del zoom capto que se le transparentan los pezones de sus tetitas. La muchacha parece recobrarse un poco. Hace ademán de taparse con las manos, mas el de detrás se lo impide sujetándola de los brazos. La chica entonces grita asustada y el de la gorra le da una fuerte bofetada.

Mi ojo tras la cámara mira hipnotizado la escena. El tío se acaba de desprender de la gorra y de la camiseta negra. ¡Es él! Joder, ahora sí que estoy seguro. Le veo el careto perfectamente y para más inri, sus tatuajes son inconfundibles. Mi dedo en la mano que sujeta la cámara presiona con delirio orgásmico haciendo una ráfaga de fotos.

El tío se aparta de la ventana y veo que el otro le ha quitado la falda a la chica, la ha atado y le ha puesto una mordaza en la boca.

Reconozco el modelo de atadura… es un bondage strapatto. Las muñecas quedan atadas a la espalda y la cuerda sujeta a una viga del techo, bien tensa, de forma que los brazos se elevan por detrás, la cabeza y el tronco se inclinan hacia delante y el culo queda en pompa. Mmmmm… Me encanta esa postura.

El deportista se coloca detrás de la muchacha, que vuelve a estar ida, y le baja las bragas. Su compañero le proporciona una vara larga y flexible con la que empieza a azotarle las nalgas. Los fuertes azotes hacen que la chica espabile y vuelva a agitarse. El gorila se coloca ahora justo en la ventana. Mierda. Me tapa toda la visibilidad. Al cabo de un rato se aparta. Por fin, cabronazo… Bien.

Vuelvo a disparar en modo ráfaga para conseguir la mayor cantidad de fotos. ¡De puta madre! Joder, joder, jodeeer… ¡Esta es mi mejor noche! ¡El mejor reportaje de mi vida! El famoso futbolista de primera división se la está metiendo por el culo a la niñata esa. Ajusto el ISO y el enfoque es perfecto. Se detecta de forma precisa el rostro del tío, sudoroso, mordiéndose los labios, bien agarrado de sus caderas y dándole bien fuerte por detrás. El careto de la chavala es la hostia también. Aunque lleva una mordaza de bola en la boca que le ahoga los gritos, tiene los ojos desorbitados y una expresión de dolor y de horror que espero que quede reflejada en unas buenas imágenes de alta resolución, que me van a hacer muy, muy rico.

El más alto se aproxima a la chavala. Se desabrocha el pantalón y se saca un enorme pollón. Le quita la mordaza de bola y la sustituye por una mordaza Whitehead. Sé lo que es porque lo he visto en fotos de BDSM… Es un artilugio médico para cirugía bucal, con bisagras y marcos de metal en la boca y un par de trinquetes que hacen que la mantenga bien abierta. Ajusta la apertura al máximo. Para que le quepa un pollón de ese calibre seguro que le tiene que desencajar las mandíbulas.

La vuelve a agarrar del pelo y se la mete toda entera en la boca. Me cagüen su puta madre… Mi polla va a reventar dentro de mis pantalones. Llevo un buen rato empalmado y me gustaría pajearme, pero acabo de cambiar a modo video y de ninguna manera voy a soltar la cámara mientras estoy grabando. Vuelvo la cabeza y ahí está Mónica. Con la emoción de la escena y del reportaje, había olvidado completamente su presencia.

-Tía, haz algo de provecho mientras tanto. Estoy cachondo… Te doy cincuenta euros más si me la chupas.

-Eh, tú, que no soy una puta. Tengo mis vicios, no lo niego, pero no me prostituyo para conseguirlos. Tan bajo no he caído como para hacerte a ti una mamada, vamos, ni por toda la puta coca del mundo… ¿Qué te has creído que soy?

-¿Recuerdas aquella fiesta? Creo que fue en el cumpleaños de un friki de esos que abundan ahora. Tal vez no te acuerdes, porque estabas tan colocada que te tiraste a todo bicho viviente, incluido el perro. Yo sí que me acuerdo y, si en todo caso me falla la memoria, tengo las fotos para atestiguarlo. La foto con Bobby quedaría muy bien en el aparador del recibidor de la casa de tu madre, ¿no crees?

No es verdad que tenga esas fotos, de hecho, me lo acabo de inventar todo, pero seguro que una yonki como Mónica habrá estado en alguna fiesta tan drogada que no sepa ni lo que ha hecho.

Soy un tipo listo, la estrategia funciona. Mónica deja de tener tantos remilgos. Murmura algo como “cabronazo joputa” y luego, sin decir una palabra más, se arrodilla ante mí, me baja el pantalón y se la mete en la boca.

Me la chupa desganadamente, sólo la puntita, como con asco… Me encantaría agarrarla bien fuerte de la cabeza y follarle la boca hasta atragantarla -como está haciendo el gorila ese a la pavita de ahí enfrente, mientras el otro se la sigue follando por el culo de manera brutal-, pero he de mantener sujeta la cámara, bien firme y seguir grabándolo todo.

-Ponle más entusiasmo, zorra, trágatela toda hasta el fondo o te puedo asegurar que acabarán llamándote “La encantadora de perros” en tu pueblo.

La amenaza surte efecto y la puta de Mónica empieza a mamármela con afán. Allá enfrente el jugador de futbol supongo que ya se ha corrido, porque se está quitando el condón. Se sube los pantalones y se guarda el condón anudado en un bolsillo. Vuelve a coger la vara y a darle azotes entre las piernas a la rubia, que se está poniendo morada con todo ese mazo de carne embutido hasta la campanilla. Al cabo de un rato, el tío se la saca de la boca y empieza a meneársela.

-¡Se le va a correr en la cara! ¡Seguro que se corre en su cara! Joder, me corro, me corro… Despacito, despacito ahora, eso… así… así… sigue, puta, sigue…

Me corro en la boca de Mónica, que, en cuanto termino, lo escupe todo en el suelo tras unas cuantas arcadas. La polla del gigantón está soltando chorros de leche en la cara de la rubia, el de detrás la continúa caneando entre las piernas y mi preciosa cámara sigue grabando.

-¿Dónde coño van? ¿Se la van a dejar ahí? –le pregunto a Mónica cuando veo que los tíos se han vestido y no parece que vayan a descolgarla.

-A la otra la dejaron también atada para follársela de nuevo la noche siguiente –me contesta Mónica, más contenta ahora, contando el dinero, ya que acabo de pagarle lo estipulado.

Estoy pletórico. Sí, esta es la mejor noche de mi vida, y no sólo por el dinero que me va a aportar este reportaje, es mucho más. Es la sensación de poder. Saber que tengo a ese delantero en mis manos, cogido por los huevos, colgando de un hilo… Le tengo atado y bien atado… Tal vez por eso me encanta el BDSM, pero hasta ahora sólo lo había visto en fotos o videos, nunca lo había visto así, tan… real.

El deportista y su amigo se han marchado hace rato. Mónica también, seguramente a pillar mercancía aprovechando que tiene dinerito fresco. Yo también debería irme, pero… joder… ¿Por qué no?

Entro en la caseta. La chica parece inconsciente. Le han vuelto a poner la mordaza de bola por si se despierta y grita. Las braguitas moradas están enrolladas en un tobillo. El color le hace juego a los preciosos bordones paralelos de tono cárdeno que adornan las nalgas de ese culo recién follado. En el alfeizar de la ventana está la vara junto con otros tantos juguetes sexuales. Busco el ángulo adecuado, dejo allí reposar mi cámara y pongo el automático. Agarro una fusta larga, como las que usan en equitación. Los sonidos que producen los chasquidos contra la piel, combinados con los sordos quejidos y sollozos a través de la mordaza son como una melodía afrodisíaca.

Escojo un consolador doble, de grandes dimensiones, que tiene un buen mango para manejarlo. Me encantaría que hubiera una de esas fucking machines, encajarle bien dentro los dildos y ajustarla a la máxima velocidad, pero no se puede tener todo… Aún así, no me puedo quejar. Empuño el aparato moviéndolo de forma febril y la zorra se agita y berrea de nuevo. Joder, qué noche… Vuelvo a estar tan excitado que en cuanto le meta la polla, me voy correr gritando.

Saco un condón de mi cartera y aprovecho para dar un buen trago de bourbon de mi petaca.

No he acabado de ponerme la goma cuando la vista se me nubla. Estoy tan mareado que tengo que sentarme en el suelo. Voy perdiendo la consciencia por momentos.

-Despierta, bella durmiente… -el fuerte azote en mi trasero desnudo hace que me recobre.

La cara de Mónica aparece ante mi vista en cuanto abro los ojos. Las voces y las risas de los demás retumban en mi cabeza. Me duelen los brazos y los hombros, me arden las muñecas. Estoy atado de la misma manera que lo estaba la chica rubia, que me mira ahora riendo junto al futbolista y su amigo.

-Guau, chicos, qué noche… –sonríe el futbolista y yo no entiendo nada-. La mejor de mi vida.

-Co… Co… ¿Cómo? –consigo articular yo.

-¿Cómo? Pues muy fácil –contesta el deportista-. Con dinero y un poco de investigación se pueden descubrir los secretos más ocultos. Tú deberías saberlo. Me enteré de que te pone el rollito este de las cuerdas y el sexo depravado.

-Eeeeh –protesta la rubia-, que a mí también me mola lo del bondage, y no digamos a vosotros, que, por lo que he visto esta noche, no lo habéis pasado nada mal.

-Como que tú has padecido mucho –replica el otro tío riéndose-, si te has corrido por lo menos tres veces, que yo estaba ya nervioso pensando que el imbécil éste iba a notar que, en lugar de sufrir como una pobre chica violada y torturada, estabas disfrutando como una loca.

-Jajajaja –suelta una carcajada, la muy zorra-. Cuatro orgasmos, chaval… Ha sido mi mejor noche, en serio os lo digo…

-Te di el soplo –prosigue Mónica, que agarra la vara y me da unos golpecitos en los huevos que me hacen temblar esperando lo peor-. Teniendo un buen cebo, picaste según lo planeado. Aproveché para echar la droga dentro de tu petaca mientras te la estaba chupando. Ni te diste cuenta, tan emocionado que estabas grabando la escenita con tu cámara.

-Pe… Pero… ¿Por qué? –deseo despertar de esta pesadilla.

-Porque él me paga mucho más y me cae mucho mejor que tú –afirma Mónica y el gorila también asiente.

-Mmmmm… Pues yo… qué quieres que te diga…. –sonríe de forma lasciva la rubita- lo hice porque me encantó la idea, cielo. Aquí, el delantero centro es amigo mío desde hace algún tiempo y casi me corro de gusto cuando me estaba contado sus planes.

-¿Necesitas que yo te diga por qué? – ruge el deportista mientras aprieta los puños y cierro los ojos temiendo que me pegue un derechazo-. Pues porque eres un cabrón. Le has jodido la vida a muchos de mis amigos. Así que en parte es por venganza y en parte para tener un seguro anti-extorsión contra ti. No iba a dejar que me jodieras, así que me he adelantado. Vas a probar tu propia medicina.

-Y tenemos un buen material –afirma el amigo agarrando mi cámara-. Aunque le he hecho unas buenas fotos desde la otra caseta mientras estaba fustigando a Susana y metiéndole los dildos, él mismo se ha grabado con su cámara. Tenemos primeros planos. Ahora podemos seguir grabando con esta joyita un buen video para terminar el reportaje, con nuestro protagonista colgado como un suculento jamón. ¿Quién quiere ponerse el arnés y darle por el culo?

-¡Yo! ¡Yo! –gritan las dos chicas y yo estoy a punto de vomitar.

-Venga, tío, no pongas esa cara, seguro que si te relajas, disfrutas siendo el prota de la peli. Aquí, la encantadora de perros, le pondrá mucho entusiasmo y te la meterá toda enterita mientras Susana te da unos cuantos azotes en los huevos con la vara -se regodea Mónica y todos se ríen.

Hijos de puta… Voy a gritar rabioso, pero el gorila me pone la mordaza de bola en mi boca que sofoca mi alarido.

Hijos de puuuuutaaaa… Hijooooos de puuuuuutaaaaaa…

-FIN-

([email protected])

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Qué polla más rica!!

Qué polla más rica!!, Porno Relatos Eroticos , Fotos y Videos Porno

Publicado por admin el 11 de 02 de 2008

Después de mi primera experiencia en los alrededores del camp nou, decidí que la siguiente polla la disfrutaria todo el tiempo necesario para quedar plenamente satisfecho.

Ocurrió un par de meses después. Ya habia anotado la direccion y el teléfono de un par de locales que se anunciaban con transexuales y travestis. Volvía de estar con mi novia, y, aunque habia tenido sexo con ella, me encontraba todavia muy caliente. Aunque suponía apartarse bastante del camino hacia mi casa, decidí pasar por la zona del camp nou para mirar los travestis. Es algo que solía hacer con frecuencia. Me gustaba pasar lentamente con mi coche para mirarlos y excitarme al imaginar sus pollas en mi boca. Tengo que decir que muchos de ellos son realmente encantadores y te muestran la polla con solo detener el coche ante ellos y preguntarles el precio. Una mirada rápida al biberón, un “lo pensaré” y a buscar otro.

El caso es que aquella noche me puse a mil y desee mucho más que mirar pollas. Aquella noche queria chupar, chupar, y volver a chupar una buena polla. Queria sentir un buen trozo de carne duro y caliente en mi boca.

Sabía que un encuentro en aquella zona sería rápido y barato, pero seguramente tan frustrante com lo fue la primera vez, así que busqué las direcciones que tenía anotadas. Una estaba bastante cerca, así que decidí ir. Antes tuve que llamar para asegurarme que estaría abierto ya que eran las tres de la madrugada.

Me abrieron la puerta en cuanto llamé y, ya en el piso, un chico, joven y muy amable, me condujo por un largo pasillo hasta una habitación amplia y ténuemente iluminada. Allí me preguntó si preferia chicos o travestis y me dijo que, de travestis, sólo había tres libres en aquel momento. El chico se marchó y yo quedé esperando a que las travestis vinieran a saludarme. Por un momento tuve la duda de que las travestis no fueran realmente hermosas, hubiera preferido que me presentaran a una docena para poder elegir, pero con sólo tres… ¿y si no me gustaba ninguna?

Mis dudas desaparecieron cuando la primera entró por la puerta. Era realmente guapa! Igualmente guapas, o más, eran las otras dos que vinieron. Siento no poder recordar los nombres de las tres, pero puedo asegurar que eran auténticas bellezas. Los saludos fueron cortos, lo suficiente para apreciar que no estaba ante hombres vestidos de mujer, sino ante auténticas mujeres. Tras los saludos volvió el chico para preguntarme con cual queria estar. Reconozco que fue una decisión difícil pues hubiera estado a gusto con cualquiera de las tres. Me decidí por una que dijo llamarse Vicky. Tras cobrarme, reconozco que no fue demasiado caro, me condujo a otra habitación más pequeña, me sirvió una copa y me dejó esperando a Vicky, que no se hizo esperar.

Tras unos saludos corteses y una corta conversación que ya ni recuerdo nos fuimos a lavar, primero yo y luego ella. Cuando Vicky regresó del baño me fijé en que ya se había quitado las braguitas, pero preferí no mirar para disfrutar aun más de lo que tenia que venir. Se quitó los sostenes y se tumbó en la cama. Yo me terminé de desnudar y me tumbé junto a ella. Aprecié la belleza de sus pechos, pequeños pero muy bien formados. Me aseguró que eran totalmente naturales y pude confirmar que era cierto, sólo el tratamiento con hormonas había influenciado en desarrollar aquellas tetas tan hermosas. Me entretuve un tiempo besando sus pechos y chupando sus pezones, pero el deseo pudo conmigo y miré su entrepierna. Un pequeño pene de unos 5 centímetros y de poco más de un dedo de grosor descansaba entre sus muslos. Era de un color mucho más pálido que el resto de su cuerpo, casi blanco, y el prepucio cubría en su totalidad el glande, formando ese pellejo de piel arrugada en la punta que tanto me gusta.

Dejé de chuparle los pezones y empecé a bajar lentamente hacia su pene, dejando besos en su cuerpo mientras descendía. Cuando llegué a su bajo vientre aquel apéndice maravilloso empezó a dar señales de vida, empezó a crecer ante mis ojos. Lo cogí con una mano y con unos leves movimientos lo ayudé a crecer. Cuando el glande apareció ya no pude contenerme más. Me acerqué y besé el tronco de su pene al tiempo que aspiraba profundamente para sentir el olor de su glande, un olor muy ligero que para nada me desagradó. Después de aquello lo introduje en mi boca y lo chupé.

¿Qué puedo explicar de lo que pasó a partir de aquel momento? Sólo puedo decir que disfruté como nunca lo he hecho. Le chupé la polla en todas las posturas imaginables. Tumbados en la cama. Ella sentada y yo de rodillas en el suelo. Ambos en la cama, ella de pie y yo de rodillas… Saboreé aquella polla como si tuviera años de hambre, y de hecho la tenía, ya que era mi segunda polla y la primera no pude disfrutarla tanto como hubiera querido. La recorrí en toda su extensión con la lengua, me concentré en lamer su glande y especialmente su agujero, en busca de los fluidos aceitosos que toda polla deja escapar cuando es estimulada. Recuerdo que me sorprendió que el sabor de aquellos fluidos fuera idéntico al de los mios. Intenté tragármela hasta el fondo en varias ocasiones, aunque no pude porque me daban arcadas, no tanto por el tamaño de la polla como por mi inexperiencia en chupar. La polla no estaba nada mal en cuanto a tamaño, en erección debía medirle unos 14 centímetros. No es que fuera una gran tranca, pero daba un gusto enorme chuparla porque respondía muy bien a las caricias. En ocasiones dejaba de chuparla y me concentraba en los huevos. Debo decir que sus huevos eran pequeños pero preciosos, blancos y sin un solo pelo. Los acaricié, los lamí y los chupé, uno a uno y los dos a la vez. Cuando dejaba de atender su polla, ésta perdía parte de la erección y se ponía morcillona, pero bastaban un par de sacudidas para que recuperara toda su dureza.

No sé cuanto tiempo estuve chupando, pero calculo que una media hora. Al final mi boca estaba cansadísima y mi polla a punto de reventar. He de aclarar que durante este tiempo Vicky ni se acercó a mi polla, porque yo le dije que no lo hiciera. Con la excitación del momento, correrse antes de tiempo hubiera sido muy frustante, y no creo que hubiese aguantado mucho si hubiera recibido caricias en mi polla mientras yo tenia la suya en la boca. También tengo que decir que a pesar de estar tanto tiempo chupándola intenté no llevarla al orgasmo. En aquellos momentos no me agradaba la idea de recibir una descarga de leche en mi boca (ahora que ya lo he probado me arrepiento de no haberlo hecho).

Decidí acabar aquella sesión de polla de la mejor manera que puede hacerse. Me puse un preservativo y adoptamos la posición del 69. Vicky me hizo una mamada expléndida y me corrí saboreando su polla en mi boca. Reconozco que me encanta esta forma de correrse, con una buena polla en la boca. ¡No hay nada mejor!

“¿Ha sido todo de su agrado?”, me preguntó al salir el chico que me atendió. Ya lo creo que fue de mi agrado. Acababa de comerme una de las pollas más ricas que he comido en mi vida. Y no sería la última.

Estaré encantado de que cualquier persona con gustos similares a los mios me escriba al mail para poder compartir experiencias. Y, por supuesto, si algún transexual lee este relato y le apetece meter su polla en un lugar húmedo y caliente, que sepa que mi boca está dispuesta para ello.

Autor: Txema
txemagc ( arroba ) hotmail.com

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Por mirar los pies

Por mirar los pies, Porno Relatos Eroticos , Fotos y Videos Porno

Publicado por admin el 9 de 02 de 2008

Unos pies de mujer, calientes y sudorosos después de una enérgica sesión de aeróbic, ¿pueden ser supereróticos? Por qué no. Para el protagonista de nuestro relato, desde luego lo son. Y cumplirá su fantasia con una chica de excelente y cuidado físico.

Me baje del colectivo en un caluroso dia de noviembre. Iba camino a un negocio de musica a buscar una guitarra que habia comprado. Siempre me bajo antes para mirar otro negocio de musica que esta al lado de un gimnasio. Hace unos meses cuando pasaba por el gimnasio note una chica haciendo ejercicios. Asi que pasaba lo mas seguido que podia con la esperanza de verla lo mas seguido que podia. Ella tenia un largo y rubio cabello, hermosos ojos azules, vestia shorts y una remera que le quedaba a la perfeccion. Tambien usaba unos zoquetes que le llegaban hasta los tobillos.

Cuando pase ella estaba haciendo sus ejercicios. Estaba transpirando mucho asi que me decidi a sentarme y mirar un poco. Ella no me veia ahi (al menos eso pensaba) mientras yo seguia viendo cada uno de sus movimientos. Yo miraba sus piernas y sus pies moverse. Yo sabia que sus pies estaban calientes y transpirados adentro de sus zapatillas. Cuando termino su clase de aerobics yo segui mi camino hacia el negocio de musica.

Ya de regreso del negocio subi al colectivo que recien habia llegado. No habia casi ningun lugar para sentarse, el unico que habia estaba al lado de la chica a la que habia estado mirando antes. Me sente y note que que habia cambiado sus zapatillas por unas sandalias, pero todavia tenia puestos sus zoquetes. Ella estaba mirando una revista y cuando me miro me dio una sonrisa y siguio leyendo su revista. Yo estaba realmente nervioso. Le miraba lo pies y fantaseaba sobre tenerlos en mi cara. De repente se paro para bajarse. Yo ya pensaba que nunca mas la iba a poder ver, pero antes de bajarse me susurro al oido “Si te gusta lo que estuviste mirando, bajate conmigo.”. Yo no sabia que hacer pero igualmente la segui. No sabia que iba a pasar pero sentia algo excitante sobre ella y sus hermosos pies.

Apenas me del colectivo la vi a ella cruzando la calle. Casi sin mirar yo tambien cruce la calle. Yo no sabia si habia oido mal pero segui caminando atrás de ella. En un momento me pare en otra parada de colectivos pero ella se dio vuelta y me sonrio, y con la cabeza me indico que la siguiera. Cuando llego a su casa dejo sus sandalias tiradas en la entrada y abrio la puerta, dejandola abierta para mi. Yo entre y tome sus sandalias. Cerre la puerta y cuando entre al cuarto donde estaba ella me la encontre sentada en una silla revisando sus emails. Como ignoraba mi presencia me arrodille a su costado. Ella giro su silla hacia donde estaba yo. Todavia no me hablaba pero me miraba, despues me dijo que me quedara donde estaba y antes de levantarse me puso su pie todavia con el zoquete para que lo huela rapidamente. Se levanto y fue hacia donde estaba el canasto con ropa sucia de donde saco un par de medias de lycra. Yo no sabia que pensaba hacer pero pronto lo imagine cuando me ato las manos por atrás.

Despues saco la silla donde habia estado sentada y me dijo que me acostara debajo de la mesa de la computadora. Despues ato mis pies y gateo por debajo de la mesa y se sento en mi cara mientras ataba mis manos a la mesa. Volvio al canasto con ropa suscia y saco otro zoquete sucio. Me dijo que abriera la boca mientras me ponia el zoquete completamente en mi boca, dejandome respirar solo por mi nariz. Me puso la silla por encima mio y se sento mientras seguia chequeando sus emails. Dejo sus pies sobre mi estomago. Me dijo que habia llegado justo cuando ella iba a chatear con una amiga que vivia en otra provincia. Nunca me habia sentido tan impotente y disfrutaba cada minuto.

Mientras chateaba movia sus pies hacia mi nariz, moviendo sus tibios y transpirados pies por toda mi cara. Debido al zoquete que tenia en mi boca, estaba obligado a sentir el olor de sus pies. Ella seguia usando mi cara como un masajeador. Despues de media hora de esto saco un pie de mi cara, se saco el zoquete y me lo volvio a poner sobre mi cara. Su pie todavia seguia tibio por los aerobics que habia hecho. Realmente el olor era hermoso, siguio con sus dos pies ya sin zoquetes sobre mi cara por otra media hora en la cual lo unico que podia oler eran sus pies. Despues miro debajo de la mesa, se agacho y me saco su zoquete de mi boca y dijo que era hora de que le limpie el pie sin dejar ni un centimetro sucio. Puso su pie sobre mi pecho y el otro con el talon justo sobre mi boca.

Mientras movia su pie, queria que le limpiara el talon hasta que ella dijera que estaba limpio. Le limpie el pie desde el talon hasta los dedos, cuando llegue a los dedos me dijo que dejara totalmente limpio entre cada uno de sus dedos. Despues de un tiempo de haber lamido cada centimetro de su pie, me puso su otro pie en la cara para que le hiciera lo mismo. Una vez que termine de limpiarle los dos pies ella termino de chatear. Y me dijo que porque fui un buen chico e hice todo lo que me pidio, me tenia un regalo especial para mi. Me desato las manos de la mesa y me llevo hasta la mitad del cuarto. Se paro en mi pecho y me dijo que el regalo que me tenia consistia en chuparle la concha hasta llevarla al orgasmo. Se saco sus shorts para mostrarme su cuerpo bien formado. Se bajo de mi y se agacho para decirme que primero tenia que chuparle el culo hasta dejarlo limpio. Yo me impresione porque nunca habia hecho nada asi pero no queria que esto terminara. Empezo a bajar hasta que se sento justo sobre mi boca. Ya con su culo sobre mi cara la unica opcion que tenia era limpiarselo. Me ordeno que le metiera mi lengua mas profundo. A ella le estaba encantando esto y seguia moviendo su culo por mi cara.

Despues se dio vuelta y puso su conchita sobre mi boca mientras me decia que se la lamiera hasta que ella dijera basta. Se empezo a mover constantemente pero igual yo se la seguia lamiendo. Dejo escapar unos gritos y unos gemidos y yo sabia que habia llegado al orgasmo. Se sento sobre mi, luego se paro, me desato las piernas sin decir nada. Me desato las manos y me ayudo a pararme. Cuando quise hablarle me puso su dedo en boca y me dijo que escribiera mi nombre y telefono en un papel. Agarro sus dos zoquetes que habia usado, los puso en mi bolsillo y me guio hacia la salida. Cuando estaba en la vereda, me cerro la puerta, y yo todavia sigo esperando a que me llame… (CONTINUARA)

Si a alguien de Argentina le gusto mi historia y esta dispuesto a usarme de esta manera, me pueden escribir a: muysumiso (arroba) yahoo.com

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Mujer diferente o amigas perfectas

Era un día de verano, febrero. El calor se colaba por las ventanas y yo solo pensaba en tu cuerpo desnudo, recordando aquel día mágico donde se fundieron

marzo 9, 2011

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Era un día de verano, febrero. El calor se colaba por las ventanas y yo solo pensaba en tu cuerpo desnudo, recordando aquel día mágico donde se fundieron nuestros cuerpos. Fue una tardé calurosa, donde yo inocentemente fui hasta tu casa para ver como estabas con tu resfriado, toque tu puerta sin pensar en lo que pasaría después; y te vi deslumbrante, como si la gripe no hubiese pasado por tu cuerpo que se alumbraba con los últimos rayos de luz del día. sonreíste al verme era un gesto de maldad infantil que percibí de inmediato, me acerqué para saludarte con un beso en la mejilla pero, no puede contenerme ya que logre oler tu perfume que explotaba por tus poros, y eso provoco en mi una erupción de deseo que me abalance Asia ti con un beso donde, cerré la puerta de un golpe, y nos dirigimos la cocina, tus beso se desbordan en mi boca, sabían a fruta fresca, dulces, eran como una droga que me hacían perder la cabeza, logrando que deseara mas de esos pecados de tu boca, era como una freza jugosa, carnosa que se desbordaba en una perfecta unión, tu respiración comen so ah agitarse al igual que la mía, te acorrale contra el mueble de la cocina, te tome por tus piernas , te senté en sima dele, y luego me abalance, Asia a ti quedando encima tuyo, comenzó el juego del tira ay afloja
eran una horda de caricias y besos, mi cuerpo estaba contraído por tus caricias, mi corazón latía tan rápido que casi se me sale por la boca, mi reparación se confundía con la tuya, mis pechos estaba cada ves mas duros. Comencé por tu boca hasta al cansar ese cuello donde se apreciaba una arteria palpitante, te bese, te mordí, y tus gemidos explotaba en mis oídos, llegando a liberar esos deliciosos jugos de mi sexo, que estaba empapado deseoso de ser cogido, por tu hábil lengua. baje mis manso frías, hasta tu cintura, me tropecé con tu polera que aprisionaba tu ombligo, el cual quedo descubierto poco a poco cuando amenace a subir por tu cintura, mientras subía, con mi boca recorría tu abdomen donde percibí esos movimientos de vaivén cada ves que me acercaba a ti, llegué hasta tus senos que salían de esa camiseta prisionera donde me saludaba , dándome la bienvenida hasta ellos levantándose tus pezones por debajo de tu bracear, eran grandes, eran como dos hermosas y esponjoso melones, si os miso eran grandes los tuyos era enormes, con esa cálida curvatura la final que los Asia mágico. Logre quitarte la camiseta sin apuros, luego tu seguiste con el siguiente paso, desabotonaste uno a uno los botones de mi blusa, me detuve para que pudieras quitrala de los brazos. te abalanzaste con un beso lo que provoco que nos calle ramos de mueble de la cocina, provocando risas entre nosotras, sugeriste que fuésemos a tu a habitación los cual asentí con la cabeza, nos fuimos girando entre beso y beso, que arrasábamos con todo a su paso, llegamos hasta la escalera, donde te apoye en la pared, y comenzaste a comerte mi cuello, amor discos gemí de placer, una de tus mansos acariciaba una de mis tetas, y con la otra recorría mi espalda, ala cual se arqueaba con cada moviente. Te alce por las piernas apareció toda esa fuerza, que conté mía te enrollaste en mi cintura, y comencé a subir las escaleras hasta llegas a tu alcoba, donde nos esperaba amigablemente tu cama, que fue la arena de nuestra lucha.

Comenzamos lentamente, a besarnos por nuestros cuellos tu tenia la manía de morder, y eso me ponía caliente. Luego me escape de tu prisión de mordiscos y descendí a esas tetas que eran de los dioses, uuufff que hermosas tenían forma de lagrima que lindo detalle, la bese lentamente una a una, probé esos pezones que estaba bien paraditos lo que me daba cuanta de tu excitación, los mordí suavemente hay pero yo quería probar esos jugos que ya sentía calientes en una de mis piernas, brotaban como una rio sin control. Baje hasta tu obligo donde empecé meterle mi lengua, mmmm te movías como una serpiente a punto de atacar, seguí descendiendo ahí estaba el majar que deseaba comer, era tu concha bien depilada, y que hermosa. Tus labios bien juntos que se abrían solos a mi paso, me saludaban, comencé con una gran lamida, te sentí gemir, ohhh que era lo que estaba viviendo, bendito el catarro que me hiso venir hasta aquí. Tu vagina estaba caliente, continúe mis lamidas en busca de tu perla que estaba oculta pero que salió a la luz rápidamente, estaba roja, abultada, la succione despacio por un buen rato sentía tu respiración agitarse, cada vez mas, y tus movimientos se aceleraban, baje la intensidad y con uno de mis dedos lo metí por tu rajita uyy que caliente estaba, comencé a menearlo hacia dentro y hacia tras bien despacio, alce mi cabeza y tu mirada me decías que estabas por explotar, aumente la velocidad e incorpore otro dedo, los junte como haciendo curses, eso te hiso saltar, los agite con mas velocidad, con la otra de mis manos te abrace por la cadera donde quedaste suspendida en el aire, ese movimiento buscaba tu trasero que estaba caliente, baje por la línea de tus glúteos se separándose mi paso y encontré hoyito que pedía agritos que lo penetraran uyy no me costo nada, ya que estabas tan inconsciente del placer que fue fácil meterlos, entraron dos dedos de mi mano, los agite el ritmo de la primera, sentía que te venias, pero quise ser mas mala aun y comencé a comerte tu clítoris, lo succionaba rápido y mas rápido, y no tardo en llegar ese orgasmo maravilloso que hiso arquear tu espalda, tu respiración se corto por unos segundos, y esos jugos explotaron en mi cara, los continúe lamiendo durante un rato y tu aun te arqueabas, comencé a subir te abrace por la cintura con ambas manso te fui dando pequeños beso por tu abdomen pecho hasta llegar a esa boca maravillosa. Te dije este es el sabor te tu jugos, me respondiste que delicioso. Me muero por probar los tuyos, reí maliciosamente. Nos quedamos besándonos un rato. Hasta que nos dimos vuelta quedando yo debajo de ti. Solo pronunciaste me toca beber.

esta es la `rmera parte hver como me tratan y les cuento el resto.

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Odontologia creativa

Llegué diez minutos tarde dando un bufido tras subir aprisa las escaleras a mi cita con el dentista. Tras llamar al timbre empujé la puerta, que abrió Eva,

abril 4, 2011

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Llegué diez minutos tarde dando un bufido tras subir aprisa las escaleras a mi cita con el dentista. Tras llamar al timbre empujé la puerta, que abrió Eva, la administrativa, desde su puesto de trabajo mientras atendía a alguien por teléfono. La saludé y casi sin pararme me dirigí hacia la salita de espera sin caer en lo vacía y silenciosa que estaba la consulta.

– Ernesto, Ernesto, me llamó ella justo cuando ya estaba dentro.

– Dime Eva, contesté.

Eva era morena. Quizá no atractiva pero con un morbo impresionante. Relativamente alta y piel algo cetrina, ojos avellana de singular brillo y delgadez no enfermiza, sabía jugar con su mirada, su blanca sonrisa y, sobre todo, con su escote. Era de esas mujeres a las que la blusa siempre le faltaba una talla o un botón, sabía como girarse y dominaba el arte de inclinarse hacia su interlocutor haciéndolo sentir como un bebé. Eva enfilaba su madurez manejando un arma mortal: la elegancia.

– No he podido avisarte, se disculpó, pero el Doctor ha tenido un contratiempo y no vendrá hasta las once y media. Estoy anulando sus citas. ¿Puedes venir más tarde?

– Me temo que hoy no, le contesté. Pero supongo que alguien me podrá quitar los puntos. Me irritan. Ya me verá mañana o pasado la herida el doctor.

– Vale, voy a ver. Espera un segundo. Me contestó.

Pasé a la sala pero antes de sentarme apareció Laura por la puerta. Ella era el último fichaje del Doctor. No era muy alta. Nunca la había visto en ropa de calle, sin el pijama de trabajo, así que era difícil para mí decir como era su cuerpo, pero era una rubia atractiva; muy joven, acababa de terminar sus estudios de enfermería; y tenía esa piel amelocotonada que tanto me gusta. Curiosamente sus ojos eran increíblemente negros. Callada y reservada, se quedaba siempre atrás. Te miraba con sus ojos negros pero no hablaba salvo que le preguntaran.

– Vamos Ernesto, me dijo sin saludarme siquiera.

– ¿Me vas a quitar tú los puntos? Le contesté sabiendo que ella, de momento, solamente hacía trabajos auxiliares.

No me contestó. Me cogió literalmente de la mano y me arrastro hacía la consulta del fondo. La que reservaban para revisiones y curas. Tras sentarme, empezó a manejar los controles del sillón y me puso en posición totalmente horizontal bajó mi cabeza, como hacen cuando van a trabajar en la mandíbula superior. Un poco exagerado pensé yo para lo que había que hacer. Pasaron unos segundos, hoy un ruido y entonces el sillón empezó a bajar. En esa posición, horizontal con la cabeza un poco baja, se estaba algo incómodo y el movimiento del sillón hacía abajo había sido un tanto súbito, de modo que cerré los ojos, pero cuando los abrí me llevé una sorpresa. Laura se había desnudado de cintura para abajo y apoyando sus manos en mis hombros y se puso a horcajadas sobre mi cara. Mantuvo su sexo, ahora si puedo asegurar que era rubia natural pese a sus ojos, ligeramente apartado de mi boca pero se excitó enormemente cuando recibió tres o cuatros bocanadas de aire exhaladas por mí.

– ¿Vamos a que esperas?, dijo, mientras acercaba más su sexo.

Empecé a lamerlo, sin dar mucho crédito a lo que estaba pasando y en ese momento hoy la voz de Vanesa que entraba en la consulta.

Vanesa, la jefa de enfermería de la consulta, no había llegado a los 30 y ya era madre de 3 críos cuyos partos le habían dejado como recuerdo una pequeña barriguita que daba rotundidad a su cuerpo de guitarra. Una melena rubia con enormes rizos que apenas podía recoger, preciosos ojos azules que la mirada del interlocutor no podía evitar, pechos rotundos que tampoco podía esconder y unas gafas de pasta roja y negra que le daban un aire entre intelectual y… ¡qué se yo!

– ¡Mira que eres viciosa guarra! ¿No puedes esperarte?

– Cállate y chúpasela, le contesto Laura entre gemido y gemido a la vez que se reclinaba más sobre mis hombros.

Vanesa resultó ser una auténtica zorrita. Tras desabrochar mi pantalón y bajármelo junto con los calzoncillos de un tirón, se arrodilló y, sin usar las manos, empezó a tragarse mi miembro que no tardó en adoptar una posición rígida iba tragándoselo despacio desde la punta hasta tocar prácticamente los pelos, para retroceder al mismo y pausado ritmo. La chica no tenía prisas. En aquella posición yo pugnaba por cerrar las rodillas para amentar el placer y trataba de llevar mis manos a la cabeza de Vanesa para ser yo quien controlara su ritmo, pero necesitaba las manos para evitar que Laura se sentara literalmente sobre mí.

Se oyó entonces la voz alterada de Eva que entraba en la consulta. Nunca la había oído dar un grito o usar una palabra inadecuada, pero esta vez fue rotunda en su expresión:

– ¿Pero seréis putas? ¡Os tengo dicho que Ernesto era para mí!

A la vez que acababa de decir esto empezó a zarandear a Laura que se estaba corriendo sobre mi cara sin inmutarse por el maltrato de Eva. Se apeó me cogió de las sienes me besó en la frente y se dirigió hacia Vanesa, apartó, saltó sobre mí y cuando iba a apoyar sus manos sobre mi estómago para penetrarse y montarme, Eva y Vanesa la agarraron por detrás. Vanesa, la más fuerte sin duda la cogió por debajo de los brazos y la echó hacia atrás. Eva ayudó como pudo.

Mientras se zarandeaban unas a otras, aproveché para tratar de hacerme con el control de la situación y me incorporé con dificultad, presa de la mayor erección de las que tenga recuerdo.

Debió sorprenderles verme así, medio desnudo y empalmado, de pie con mi metro noventa de altura, ya que las tres se quedaron como petrificadas.

Eva vino hacia mí y se arrodilló para continuar con el trabajo que había empezado Vanesa. Utilizó su mano para presionar con maestría mis testículos a la vez que se afanaba por chupar el glande que descubría con su mano izquierda, jugaba con los labios y la lengua, lamía el frenillo y mordía mi miembro con la fuerza justa. Gracias a dios me cuesta mucho correrme de pie porque aquello hubiera sido un desperdicio con todo aquel trabajo pendiente.

Ya dueño de la situación, pedí a Laura que se terminara de desnudar. Me daba morbo conocer como era su figura que era la más desconocida para mí, ya que a sus compañeras las conocía desde hace tiempo, había coincidido con ellas en la calle, cosa normal en una pequeña ciudad de provincias, se habían arrimado a mí durante alguna cirugía, etc.

La pequeña obedeció sin rechistar. Una vez desnuda, le pedí que se girara lentamente para disfrutarla. Delgada, pechos pequeños y puntiagudos, pezones grandes y largos con aureolas pequeñas y un fino vello rubio por todo el cuerpo que llegaba a su esplendor en los cuartos traseros. Un culito pequeño, redondo y ligeramente sonrosado invitaba a la penetración. Lo difícil, pensé, será hacerlo sin ofender a estas dos señoras.

Pedí a Laura que se acercara y tras besarla y manosearla un poco la hice arrodillarse, para que me devolviera el favor. Mientras se ponía a ello, le dije a Vanesa:

– Vamos rubita, te toca a ti, despelótate.

Mientras lo hacía; Eva, aún de rodillas, me miraba con ojitos de cordera degollada. Con Vanesa seguí el mismo procedimiento que con Laura. Mientras agarraba con mis manos la cabeza de ésta para obligarle a tragarse mi miembro entero, le pedí que diera un par de vueltas, con las manos detrás de la cabeza para saborear su desnudo.

Era un precioso cuerpo en forma de guitarra, pechos enormes con aureolas también grandes. El trasero proporcionado pero rotundo bastante abierto. El sexo afeitado. Despertaba sensualidad.

Saqué mi pene de la boca de Laura, a la vez que pedía a Vanesa que se acercara para sustituirla y ordené a Eva que se desnudara también.

La cabrona de la morena era elegante hasta para eso. Tuve que hacer que Vanesa parara la mamada para no correrme y sentarme en el sillón y ellas aprovecharon para hacerse de nuevo con la situación. En un momento yo estaba otra vez en posición horizontal, Vanesa sobre mi pecho acercaba su boca a la mía y Eva había empezado a montarme. Aquello era más de lo que nunca había imaginado, pero el deseo de poseer el culito de Laura, a la que habíamos dejado apartada, me impedía disfrutar de aquello. Finalmente me relajé y empecé a devorar los morros de Vanesa mientras relajaba la parte inferior de mi cuerpo y empecé a correrme al ritmo que marcaba la cabalgada de Eva que gemía como una loca encima de mí.

Unos minutos después estaba vestido en el vestíbulo de la clínica dental. Eva volvía a estar sentada en su puesto consultando su agenda para darme otra cita, Vanesa trataba de alisar mis ropas pasándome la mano por detrás y, al fondo del pasillo, lánguida y mustia, apoyada contra la pared, los ojitos negros de Laura me miraban con deseo.

Por fin, Eva habló:

– El martes, el martes de la semana que viene el doctor tiene que ir a un curso, así que no llegará hasta las doce. ¿Te doy hora para las nueve?

Crucé mi mirada con la de Laura, una vez más, mientras me relamía antes de irme.

– De acuerdo, a las nueve, dije mientras abría la puerta y abandonaba la consulta.

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Mi novia es una puta y yo lo disfruto

Hola, mi nombre es Alejandro, (1.75 75 kg, moreno claro y velludo) y mi novia se llama Elena (1.65, 58 kg, blanca y bien curveada), estamos en México, andamos

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July 24, 2010

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Hola, mi nombre es Alejandro, (1.75 75 kg, moreno claro y velludo) y mi novia se llama Elena (1.65, 58 kg, blanca y bien curveada), estamos en México, andamos rondando los 30´s. Somos unos chicos agradables, relajados, amenos, y muy pero muy calientes. Bien, como referencia les contamos algo de antecedentes de nuestra vida swinger. Ella ya es separada y cómo sexualmente en su matrimonio no le fué muy bien que digamos, cuando la conocí y tuvimos sexo, ambos notamos que iba a ser una parte muy importante de nuestra relación, experimentamos muchas cosas, y esto dió pie a que se dejara llevar en todas mis fantasías. En un inicio, yo ya había leído muchas revistas acerca de este estilo de vida, el cual al imaginármelo, me calentaba demasiado, y si no estaba con ella o la veía, me masturbaba frenéticamente pensando cómo sería ella y cómo se comportaría. Pues bien, en algunas ocasiones que cogíamos y ella estaba demasiado excitada aprovechaba para lanzar mis sugerencias de experimentar algo diferente, con otras personas, pero ante su negativa sólo me quedaba más caliente aún.
Fue por iniciativa de una compañera de ella que es bi de nombre Sandra, que ella empezó a sentir curiosidad, ya que se le insinuaba demasiado, se le acercaba, acariciaba e intentaba besarla o fajarla, ya en esa época me contaba que su grupo de compañeros de trabajo, 3 hombres y 2 mujeres, le proponía realizar alguna reunión en un hotel y darle rienda suelta al cuerpo, es decir, tomarse unas copas, y después lo que resultara, ya que siempre le decían que estaba muy rica, delgadita pero sabrosa, que se notaba que le encantaba coger y sería una delicia comprobarlo. Incluso llegaron a proponerle que bailara para ellos, que le pagarían algo de dinero, para que se vistiera de colegiala o maestra, les bailara, les hiciera un strip tease, y lo que resultara, que podría invitarme a mí para que viera como disfrutaba ella con todos ellos.
A ella no le molestaban los comentarios, pero siempre rechazaba las propuestas, más bien se excitaba al contármelo, y al igual que yo, nos calentábamos tanto que terminábamos cogiendo muy rico, imaginando yo, como sería ese encuentro que ellos deseaban. En un inicio me molestaba un poco que el que era su jefe y sus demás compañeros se la querían coger, su insistencia era continua, y aunque me excitaba la idea en el fondo si ocurriera tal vez me hubiera enojado más.
Total que algún día la convencí de que le diera línea a su compañera Sandra, con el propósito de que de tuviéramos un trío con ella y así disfrutar ambos, ya que Sandra también era una delicia de mujer, ya que era a quien dedicaban sus masturbadas más de la mitad de sus compañeros de trabajo . Sandra aceptó la propuesta, pero más por la calentura de coger con ella, que de que estuviera con ambos. Asistimos a un bar, donde descaradamente Sandra fajaba a mi novia debajo de la mesa, le metía dedo, sobaba sus senos y le besaba el cuello, mientras yo aprovechaba para meterle dedo y tocarle sus senos a Sandra, de todo ello se dieron cuenta las personas de las demás mesas y la mayoría no quitaba la vista de tal espectáculo, fue tan excitante, que el mesero que atendía nuestra mesa, se acerco a nivelar las patas de la mesa con tal de ver por debajo las dedeadas, manoseadas, y las piernas ricas sin medias y ya sin tangas de ambas.
El encuentro no salió como pensábamos puesto que no me pareció a mí que Sandra se obsesionara tanto con ella sin entender que era un trío.
Ahí terminó este intento, pero la calentura siguió y las fantasías y propuestas también, hasta que nos decidimos contactar desde una página especial en contactos swinger. Recibimos cientos de mensajes, y nada que encontrábamos algo interesante.
Ya por esa época mi novia había cambiado de área de trabajo, con nuevo jefe, nuevos compañeros, y obviamente nuevos pretendientes calenturientos. Aquí es dónde empieza el inicio de su comportamiento y en adelante de nuestro cumplimiento de fantasías. Uno de sus compañeros llamado David, se vió bastante hábil, platicando mucho con ella diciéndolo lo guapa que estaba y que se antojaba mucho, pero para no verse tan insistente y que ella cayera solita, platicaba con ella mucho de sexo, pero no insistiéndole sino más bien pidiéndole que le presentara alguna amiga cojelona que quisiera acción, ya que él era un cojelón de primera, y muy caliente, que tenía encuentros esporádicos con amigas, pero ya quería alguna de planta a quien estarse cogiendo, ya que era un experto, y le encantaba estarla metiendo. Mi novia más bien por curiosidad, aceptó, y le presentó algunas amigas pero con ninguna de ellas se concretó nada, yo veía que mi novia se esmeraba en intentarlo ayudar y no pasaba nada, ya por esa época él le comentaba a ella que pues ella no tenía de que quejarse puesto que tenía quien se la cogiera, incluso llegó a comentarle a ella que se había inscrito en una página de contactos con tal de encontrar alguien para tener sexo, pues ya estaba desesperado, así que ella inocentemente (o con iniciativa) le contó de nuestros inicios en el mundo swinger y que también contactábamos con hombres solos, le dimos nuestro Nick de la pagina y el vió nuestras fotos, pero al ver las de ella se puso loquito y excitadísimo, diciendo que nunca se hubiera imaginado lo que tenía escondido mi novia bajo la ropa. Así es que mi novia puso manos a la obra y sólo esperó el momento en que yo mismo se lo pidiera, así que ella dijo que ya tenía un candidato para un trío, y yo le dije que si era su amigo David, que adelante, se lo cojiera. Le brilarron sus ojitos y más ella que ya andaba urgidísima de que él la hiciera suya y comprobar si era cierto todo lo que le decía. Así que previos análisis de salud y con confianza (ya que a mí me gusta mucho el creampie) proseguimos con el plan. Así quedamos un día de la semana, nos pusimos de acuerdo y nos fuimos a un hotel con jacuzzi. Previamente ya habíamos platicado los 3 y le explicamos que se relajara y todo estaría bien, que a mí era algo que me gustaba (prestar a mi novia) y que ella también disfrutaba.
Nos metimos los 3 a jacuzzi, al inicio el estaba un poco indeciso en cuanto que hacer y que ella se excitara, pero poco a poco fue tomando iniciativa y ella fue disfrutando, él tiene una verga más grande que la mía, un poco curveada y un poco más gorda, por lo que ella inmediatamente se prendió de ella y la estuvo estimulando manualmente un buen rato, preparando el trozo que iba a disfrutar.
Estando ella en medio de los dos, jugueteamos ambos, uno con cada seno de ella chupándolo, lamiéndolo, y besando su cuello y boca, mientas le abríamos las piernas, e íbamos acariciando su clítoris y la entrada de su vagina, poco a poco metiéndole un dedo, algunas veces él, en algunas yo, además de acariciarle sus nalgas y culo, es en ese momento que él, se incorpora un poco más cerca de ella y la levanta un poco, para poder restregarle de cerca su verga en sus piernas y en la entrada de su vagina, ella estaba más excitada que nunca, puesto que la estimulábamos manualmente el clítoris, dedeándola, y besábamos poco a poco sus senos, me acerqué a su oído para preguntarle cómo se sentía, diciendo ella que estaba a punto de explotar, muy caliente, excitadísima y que ya quería que él se la metiera. David tomaba su verga y pasaba su cabecita por fuera de los labios de su vagina, frotándola en ocasiones muy rápido, haciéndola que ella se estremeciera. Puso por un momento su cabezona verga en la entrada de la vagina y mi novia no sé si intencionalmente o por accidente, realizó un movimiento como si se resbalara, y de ese deslizamiento se metió la verga de David completa. Soltó un grito muy fuerte y se vino en ese instante, pude tocar por fuera como era que estaba completamente clavada y ver a David disfrutando también de la vagina caliente y lubricada de mi novia. Mientras empezaban ambos un movimiento lento en lo que ella se recuperaba del orgasmo, le indiqué al oído que ese no era el plan, que aunque ya teníamos seguridad de que estaba libre de enfermedades, no se la cogería sin condón, en un inicio me pidió que sólo la dejara disfrutar unas metiditas y después le pediría el condón, pero al verla fuera de sí y moviéndose como putísima, disfrutando y gritando, a la segunda vez que le dije, me dijo que ni madres, que ella quería sentir su semen atascarla hasta el tope, al fin que no había problema. Me dediqué sólo a observarlos de cerca y tomarles fotos ya que era bastante excitante ver a mi novia bien empalada y disfrutando la experiencia al máximo, duraron un buen rato, y después de otros orgasmos más de ella, el dijo que estaba a puno de venirse, y preguntó si se salía, contestando ella con un jalón de piernas acercándolo más a ella y apretando sus músculos vaginales para exprimirlo bien, él dió un grito fuerte anunciando su descarga y sus trallazos de semen al fondo de la vagina de mi novia invadiendo hasta su útero, ella tuvo un orgasmo simultáneo y en cuanto el se salío pude ver en el agua algunos hilillos blancos de semen flotar.
Salimos los 3 del jacuzzi, y mientras él se recuperaba descansando en la cama boca arriba, yo estaba más que a punto de explotar, así que inmediatamente empecé a dedearla y a sentir el semen invadiendo su interior, mi calentura no pudo más y empecé a penetrarla con fuerza, sintiendo lo lubricado de su vagina llena de semen de David, a cada embestida salía un poco de semen de su rica vagina, escurriendo los bordes y llegándole hasta las nalgas, formando una espuma blanca que algunos conocerán cuando se coge una vagina llena de semen, no duré mucho pues estaba muy excitado, así que con una inmensa descarga eléctrica, fui depositando en varias contracciones cada mililitro de semen que le tenía guardadito. Desbordó su vagina, ya que no pudo mas contener tanto. En lo que ella se recuperaba de tantos orgasmos y nosotros también, platicábamos un poco de alguna que otra aventurilla, hasta que David, descaradamente se frotaba la verga anunciando que estaba excitándose y preparándose para una segunda cogida. Para excitarla aún más, la siguió besando, el cuello, senos, cara, estómago, hasta que llegó a su vagina y supe que no le importaba en lo más mínimo estar hasta el tope de 2 bondadosas eyaculaciones, le lamío el clítoris, beso un poco la entrada de su vagina, los bordes, y metía poco a poco sus dedos, con el cuidado de no sacar todo su semen. Ella fue incrementando su excitación hasta que no pudo más y le dijo que ya se la cogiera. La tomó de misionero y le dejó caer toda la verga de un jalón la tuvo después patitas al hombro, y dándole unas metidas muy profundas, tanto que ella casi lloraba, le pregunté si le dolía y sólo indicó que no, que nunca se la habían metido hasta el fondo y le gustaba mucho. La colocó en varias posiciones, de perrito, de ladito, hasta que él le decía al oído que estaba muy sabrosa y apretaba muy rico, así que sintió su llegada, y nuevamente descargó su semen dentro, ella temblaba de tantos orgasmos y de sentir su vagina bastante llena y lubricada. El se dispuso a descansar, por lo que yo aproveché para estimularla un poco, mientras me la mamaba muy rico, con el espectáculo que tuve estaba más que excitado de nuevo, y con la verga bien parada también a punto de estallar de nuevo, así que estando de perrito ya que venirme, saqué mi verga y la descarga de espermas quedó en la unión de sus nalgas y entrada de su culito, ya los 3 bastante cansados y calientes decidimos dar por concluida la sesión, no sin antes vestirse ella con su tanga puesta para impedir que salieran las 3 descargas, lo cual fue imposible puesto que llegando a su casa metí mi mano y descubrí como desbordó la mayor cantidad… Dejando a David en su casa, acordamos que de ese día en adelante sería el amante de planta para satisfacerla sexualmente como más le apeteciera, pero también podía disponer de ella cuando anduviera más que caliente y no quisiera desperdiciar su semen con masturbación.
Así han transcurrido unos meses, y la he notado muy complacida y complaciente, puesto que ahora si tiene verga cada que se le antoja, a veces se salen del trabajo a la hora de la comida a echarse un rapidín, o la mayoría de las veces llega ella más tarde a su casa, así cuando me toca a mí la acción, puedo darme cuenta que ya le dieron su buena calentada, excitada y descargada de semen en su interior, lista para que yo entre en acción con su respectiva dosis.
Aquí no termina la historia, puesto que últimamente sacaba mucho a conversación a su jefe actual, un señor ya maduro de unos 50 y tantos años, diciéndome que era un hombre separado que vivía solo, que a veces no salía, y que de vez en cuando le decía que si en las tardes tomaban un café, pero hasta ese momento creí que esa era toda la verdad, sólo que un día que andábamos los dos solos de antro, ambos tomamos un poco de más, así que llegando a su casa y empezando la acción, aproveché su estado un poco alcohólico para que mientras la cogía, preguntarle sobre su jefe, y cuál fue la sorpresa al enterarme que desde hacía tiempo ya le había pedido las nalgas, diciéndole que él estaba sólo y no tenía como complacerse sexualmente, que él estaba para dar mucho y de sobra y ella para recibir, así que se complementaban y que cuando ella aceptara cogerían muy rico, así el aprovechaba todo momento que estuvieran solos para recordárselo y que ella aceptara, diciéndole incluso que a la hora de la comida hicieran algo rápido, además, proponiéndole que cuando ella tuviera vacaciones lo fuera a visitar para darle gusto todo el tiempo. Ella ya consciente dice que aún no acepta, y me pregunta a mí que si yo quiero ella afloja, pero yo le contesto que ella es quien decide, aunque con su comportamiento yo casi juraría que también su jefe se la anda comiendo sólo que ella no me lo quiere decir, sabe que no me molestaría, pero no lo quiere aceptar, en fín, si a ella le gusta estar cogiendo rico, y a mí me excita, que más que conveniente que tenga varios amantes para satisfacerla, ya que es mi putita insaciable.
Un saludo, y espero me compartan alguna historia similar

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Me tire a la camarera

Estas navidades fui a esquiar a los Pirineos con mi familia. Cogimos dos habitaciones comunicadas, pero en fin obviaré los detalles familiares para ir

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October 27, 2009

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Estas navidades fui a esquiar a los Pirineos con mi familia. Cogimos dos habitaciones comunicadas, pero en fin obviaré los detalles familiares para ir directamente a lo que interesa. También voy a obviar los nombres geográficos porque el pueblecito es pequeño y el hotel, inaugurado hace quince días, sería fácil de localizar.

Como me suele ocurrir últimamente, uno de mis mejores clientes, de viaje por Asia necesitaba cerrar una operación justamente la mañana siguiente de haber llegado, es decir el primer día real de vacaciones después del coñazo del viaje. Al estar en Asia, tuve que madrugar. Me levanté a las cinco. A las nueve seguía preparando la operación desde mi portátil y la cosa iba para largo. Adiós mi primer día de esquí. Decidí quedarme en la habitación. Pero como el hotel era nuevo, todavía no subían desayunos a las habitaciones. Rogué a mi mujer que mintiera en recepción y dijera que me encontraba mal, que el viaje me había dado lumbago y que no me podía mover. Así lo hizo y coló, pero sólo después del desayuno normal, subirían las camareras el mío. Así que mi mujer se subió con las niñas y yo me quedé solo.

Estaba cansadísimo y me metí en la cama. Como en todos estos hoteles de montaña, hacía muchísimo calor y agobiado me fui quitando la ropa y sólo me quedé con mis calzoncillos de Tommy Hilfinger. Sin querer me quedé tan dormido que no escuché llamar a la camarera, así que abrió con la llave maestra. Yo estaba en el mejor de mis sueños. Una prostituta tailandesa me la chupaba sin preservativo. En la misma habitación, mi cliente follaba con otra chica asiática jovencísima, que se quejaba de la enorme polla que tiene mi cliente y esto es absolutamente cierto porque se la he visto. Harto de oírla hablar sin entender nada, se dirige a mi chica, le sube la falda, le quita la tanga, unta su ano con un montón de crema y se la mete por el culo. La chica se agarra a mi polla como si fuese su tabla de salvación. Por mi espalda noto que me llaman. Pienso en la otra prostituta, me giro…

– Buenos días señor.

¡Joder es la camarera! Intento despertarme rápidamente. Estoy súper empalmado, se nota mi polla bajo el ajustado calzoncillo. Intento inútilmente coger la sábana y taparme.

– Déjeme ayudarle.

Su boca queda a dos palmos de mi polla. No es una hermosura ni tampoco una jovencita. Al primer vistazo le echo entre 30 y 35 años, alrededor de un metro sesenta, no mucho pecho y un culo gordito. Lleva una faldita negra, muy ceñida, por encima de la rodilla, medias negras y camisa blanca. Deja el desayuno sobre la mesilla.

– Vaya faena lo del lumbago. Venir a la nieve para esto…

Se afana por hacer la cama conmigo dentro y pasa su mano por encima de mí para estirar las sábanas. Ha tenido que notar mi polla tiesa. Si tuviese un botón de la camisa desabrochado le vería las tetitas, que ahora me parecen algo más grandes. Lo que es seguro es que el sujetador no es blanco…

– No sé si debe molestarse en arreglar la cama porque mi mujer ha dicho que quiere que la cama esté hecha y que me quede sentado en la silla viendo la tele. – Hay que ver como somos las mujeres… Se está usted muriendo y ni caso.

Sigo con la polla tiesa, pienso que incluso se me nota por encima de las sábanas, es una tontería porque no la tengo tan gorda, son suposiciones mías.

– Sentado no se está mal… Digo, por dar conversación mientras me la como con los ojos. Cogí mi cartera y le doy cinco euros. – Muchas gracias señor. Mire desayune tranquilo que ahora vuelvo por la bandeja y le arreglo la habitación.

Sale de la habitación. ¡Coño tendría que haberle dicho algo! Esta tía folla seguro… Al poco vuelve, no llama a la puerta aunque noto la llave. Estoy decidido a atacar y me vuelvo a destapar, hace mucho calor. Ahora no estoy empalmado, pero me siento sexy.

– Ya estoy aquiiii, dice con musiquilla. ¿Qué tal el desayuno? – Estupendo.- ¿Qué hacemos entonces? – Lo que tú quieras. – Bueno, le noto mucho mejor. Me refiero a la cama. – Yo para la cama siempre estoy dispuesto. – Vaya, vaya…

Esta no se corta, tiene ganas pienso, sigo destapado mientras va recogiendo la habitación y no se corta. Se gira y me mira directamente.

– Si yo antes ya había notado algo, bueno ahora no se nota nada. – Eso depende de ti. – Yo sólo hago mi trabajo. Jarro de agua fría. Me lanzo del todo. Saco 50 euros de la cartera. – Toma, sí te quedas un ratito conmigo. Mira el billete.- ¿Y qué hacemos?- Dormir y callar… pues contigo me quiero casar.

Entra en el cuarto de baño. Oigo los ruidos de estar limpiándolo. Sale a los dos o tres minutos. Mi billete está sobre la mesilla. Se aproxima muy despacio. Coge el billete y se lo mete en un bolsillo de la falda. Se dirige a la puerta de la habitación, que estaba abierta y la cierra. Apaga la luz. Se quita la falda y la camisa. Intuyo una tanga negra y un sujetador negro sin aros. Las tetas son más gordas que lo que pensaba. Se acuesta conmigo.

– Dormir y callar. – Vale, pero antes chúpamela un poquito…

Recorro todo su cuerpo con mis manos. Está ardiendo. La beso en la boca. Ella sigue besándome el pecho y va dirigiendo su cabeza a mi polla. Meto mis dedos en su tanga. Tiene el coño chorreando.

– ¿Hace cuanto que no follas? – ¡Huy!… si yo te contara… – ¿Estás casada? – Y cansada. Estoy separada desde hace tres años. – Sabes que eres un poco puta, quítame los calzoncillos y chupa.

Obedece sin rechistar.- Seguro que no es la primera vez que cobras… – Le juro que es la primera vez. – Y te gusta porque te chorrea el coño…

Meto dos dedos en su coño y con el pulgar le acaricio el ano. Empujo, pero sin introducir nada.

– No que eso no lo hice nunca. – Chupa y calla, quéjate cuando te haga daño que antes me has despertado justo cuando mi amigo iba a dar por el culo a una zorra como tú.

Mete toda mi polla en su boca. No lo hace bien, no es una profesional y seguro que el marido no era muy bueno. Sigo trabajando con mis dedos y noto que le viene el primer orgasmo. Ahora si aprieto el pulgar y se lo introduzco entero. Junto el pulgar y el índice dentro de su coño y su ano notando la fina capa de carne entre ambos. Grita y se ve obligada a sacarse la polla de la boca.

– ¿Por dónde quieres que te la meta puta? – Por donde quieras. – Quítatelo todo y metete la polla. Se quita las bragas y el sujetador. – ¿Dónde están los preservativos? – No me seas blandengue cacho puta y métetela a pelo.

Se sienta encima de mí metiéndose la polla por su coño, está tan dilatado y empapado que entra sola. Agarro sus dos tetas para ayudarla a cabalgar. Están muy blanditas y cuando las suelto están un poco caídas, se las estrujo y le estiro los pezones que se ponen como piedras. Enseguida vuelve a correrse.

– ¿Quieres que te la meta ya por el culo? – No por favor que me da mucho miedo. – Chúpamela ahora que sabe a coño.

Me siento encima de ella y le meto la polla en la boca. Le explico cómo tiene que hacerlo.

– Pon esta mano cogiéndome los huevos con la palma y este dedito te llega hasta mi culo y me lo metes un poco por el agujerito. Con la otra mano me masturbas y dejas el capullo para acariciarlo con la lengua, no lo toques con los dientes, no hace falta que te la metas mucho. Pasa la lengua por el frenillo. Me voy a correr en tu boca zorra. Méteme el dedo el culo… me corro me corro.

Intenta cubrirse, pero es inútil, le lleno la cara de semen y mucho le entra en su boca. Voy bajando hasta quitarme de encima y levanto sus piernas hasta juntarlas con sus tetas. Lubrifico su culo con saliva y algo de semen. Pongo mi polla en el borde de su culo y miro como entra lentamente por su ano. Se pone la mano en la boca para ahogar sus gritos. Se está corriendo de nuevo. La embisto varias veces para que termine su orgasmo. Le saco la polla. Me tumbo boca arriba.

– Vuelve a limpiármela con la boca.

Se levanta, se quita el pelo de la cara y lame mi polla sin metérsela en la boca. Apoya su cabeza en mi vientre y observa como mi polla va reduciendo su tamaño.

– Ahora ya no es peligrosa, dice cuando ha quedado pequeñísima. Me da un último beso en la polla. Se levanta y entra en el servicio a ducharse. Sale, se viste y se dirige a la puerta. – ¡Oye, oye! Grito y vuelve. ¿Cómo te llamas? – Nati. – Ha sido mi mejor polvo del año. Gracias…

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