Sabado, conociendo a Alberto

Llegó el sábado siguiente, y nada mas levantarnos mi esposa se fue a la peluquería y yo a llevar a los niños a casa de los abuelos. Después de comer quise

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January 21, 2010

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Porno

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Voyeur

Llegó el sábado siguiente, y nada mas levantarnos mi esposa se fue a la peluquería y yo a llevar a los niños a casa de los abuelos. Después de comer quise hacer el amor con mi mujer pero no me dejó. Sobre las 21 h. llamaron a la puerta, abrió ella y allí estaba él con una botella de champagne en la mano, le recordó que la otra noche le había gustado mucho y por eso la trajo.

Vinieron las presentaciones, y por fin conocí a Alberto, la primera impresión era de esas personas que impactan al verlas, que se ven muy seguras de si mismas.

Durante el transcurso de la cena me pude dar cuenta que era una persona que conseguía todo lo que quería, me pareció en algunas fases un poco chulo, sobre todo cuando hablaba de las mujeres y sus conquistas, ya que llegó a presumir de haber estado con mas de 300. Terminada la cena, mi mujer sacó la botella de champagne, y puso un poco de música ambiente, brindamos y se pusieron a bailar.

Empezaron a besarse, y poco a poco empezó a desnudar a mi esposa. Decidieron ir rápidamente a la habitación, y allí terminaron de desnudarse. Yo también me desnudé. De repente mi esposa me llamó para que viera el pedazo de polla que tenia, me dio la impresión que mantenía entre las manos un bote de espuma de afeitar de lo grande que era, y lo que me llamó mucho la atención era lo dura y erecta que la tenia. La mía estaba en semi- erección y parecía un cartucho de escopeta (me gusta la caza). Aún considero que mi esposa fue generosa cuando me contó que era el doble que la mía, ya que a mi me pareció el triple, si ustedes comparan un bote de espuma de afeitar y un cartucho de escopeta, la diferencia es bastante clara.

Empezaron a hacer un 69 digno de las mejores películas, y lo que mas rabia me daba era que parece que yo no existiera. De repente cambiaron de posición y se dispuso a penetrarla, pero esta vez sin preservativo ya que mi mujer toma la píldora. En ese momento me llamó que me acercara a ella, y empezó a hacerme una mamada, de la excitación que tenía me corrí enseguida, en cuanto notó que me corría se la sacó de la boca y me corrí sobre la cama.

Entonces empezaron las comparaciones ..que si no aguanto nada, que fíjate Alberto que grande la tiene, como aguanta y demás. La verdad que según me había contado, este momento de humillación me lo esperaba, pero aún vendría más. Después de estar como 4 o 5 minutos en la misma posición, se la sacó y le hizo ponerse como un perrito, y se la volvió a meter en esa posición. Estuvo un buen rato y volvieron a la posición del misionero, pero las piernas de mi mujer por encima de sus hombros. Veía a mi mujer como nunca la había visto, gimiendo y jadeando como nunca lo hacia. Cuando estaba a punto de correrse le dijo que quería que se lo tragara, y se la puso en la boca y mi mujer se metió el capullo (prácticamente le cabía poco mas) y se corrió. Mi mujer se tragó todo lo que pudo.

La escena para mi era de lo mas excitante, de hecho volví a tener una erección. Decidimos fumarnos un cigarrillo para descansar. Mi esposa se puso al lado de los dos y dijo.. mira tu con la picha tiesa y Alberto morcillona, es bastante mas grande la de él, y yo respondí que ya me había fijado que no hacia falta que me lo recordara continuamente. Además le reproche si solo iba a hacer el amor con él y no conmigo y le recordé que era la segunda erección de la noche, a lo que me dijo que ahora me tocaba a mí. Me puse encima de ella y entró fácilmente, empecé el mete y saca y empezó a reírse diciendo que no la sentía, que le perdonara pero de lo dilatada y lubricada que estaba apenas sentía nada. Se giró hacia a Alberto y le dijo que lo que quería era ese pedazo de carne, lo cogió entre sus manos y empezó a pajearlo, a lo que reaccionó volviéndose a poner mas duro que un palo.

Mi mujer me dijo..ojala la tuvieras así de grande y dura y me dijo.. ven y tócala para que veas lo dura que esta y por segunda vez, Alberto me dijo ven que no muerde.

Me acerqué y pude comprobar como la tenia, la verdad que estaba muy dura y apenas podía cerrar la mano. Pese a sus 52 años, tenia la vitalidad y energía de uno de 25. Volvió a follar a mi mujer por espacio de 20 minutos en los que ella no paraba de jadear, pero esta vez terminó corriéndose dentro de ella, a lo que mi esposa tuvo un orgasmo lleno de espasmos como no había tenido nunca. Yo a todo esto me había bajado la erección y lo único que quería era que terminase esto ya y Alberto se fuera. Sabía que las comparaciones iban a durar mucho tiempo y el recuerdo de esta noche también.

Pero poco podía imaginar que la noche aún no iba a terminar.

Después de los dos polvos decidimos meternos en la bañera los tres y darnos una ducha.

Al levantarnos, mi mujer dijo…mira parece la polla de un pony de la feria, a lo que los tres nos reímos. Nos metimos en la ducha y nos duchamos los tres. Serian las 2 de la mañana cuando salíamos de la ducha y volvimos a la habitación. Estuvimos hablando un rato cuando veo que mi mujer le coge otra vez el pene y empieza a pajearlo, y le digo…déjalo que lo vas a matar a polvos que ya lleva dos y el pobre necesita descansar, y dice mi mujer que ya descansará entre semana, y empieza a hacerle otra monumental mamada, le lamia de arriba abajo, le comía los testículos y se metía en la boca lo que podía. Ante semejante mamada se le empezó a poner otra vez tiesa, pero más blanda que las veces anteriores, a lo que mi mujer dijo…Bah, los hombres no valéis para nada enseguida os cansáis, y yo dije que no éramos maquinas, pero me alegré que también se metiera con él y con su virilidad. Poco a poco nos entró el sueño y nos quedamos dormidos.

Otro día contaré como fue el despertar.

Tags: alberto, invfieles, relatos, relatos eroticos, sabado

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