Secretos de un buen amigo

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Publicado por admin el 6 de 03 de 2008

 Acabé en su culo, ella al sentir mi leche caliente correr por su ano acabó, y cayó rendida sobre la cama, me miró y me dijo que era la mejor cogida que le habían pegado últimamente.Todo empezó una tarde de julio cuando me encontraba solo en mi casa, estaba aburrido y no tenía nada planeado, era sábado, tenía ganas de salir a divertirme, el problema era que ya era tarde para llamar a mis amigos y organizar algo, puesto a que había rechazado un par de invitaciones el día anterior, motivo este por el cual ya sabía donde se encontraban ellos y no iba a poder comunicarme con ellos, me refiero a mis amigos solteros y sin compromisos, pero entonces pensé que me quedaba la alternativa de ir a visitar, algún casado, tal vez aceptaría que saliéramos los tres.

En una palabra me acompañaran a un pub a divertirnos juntos, entonces fui a la casa de Pedro, que si bien no era un gran amigo era un tipo muy alegre y además tenía una esposa increíble, la cual deseaba que tuviera una amiga por lo menos parecida a ella para presentarme, cuando llegué toqué timbre y me atendió la esposa, me anuncié y dijo que la espere ya que viven en el tercer piso y no tienen el portero eléctrico conectado.

Venía por el pasillo del edificio y podía verla ya que el frente era de vidrio, estaba vestida con una camisa blanca holgada, pero que aun así dejaba observar la redondez de sus pechos, y podía apreciarse que no llevaba sostén, su vestimenta se completaba con una pollera ajustada a sus caderas, que por cierto eran bien formadas, cuando me abrió la puerta me saludó y me preguntó como estaba, yo no podía dejar de mirarla, y le contesté que bien que venía a visitarlos, ella me invitó a pasar y me informó que Pedro no estaba, había ido a visitar a su hermano y que ella no pudo ir porque durante la tarde recibió la visita de una amiga la cual se había retirado un poco antes de que yo llegara, hecho este que lamenté en mi interior.-

Una vez en su departamento comenzamos a hablar, le pregunté si Pedro llegaría pronto, a lo que me respondió diciendo – estás apurado por irte, ¿soy tan mala anfitriona?-, le respondí que ese no era el motivo, la causa de mi apuro por retirarme era que yo no podía dejar de observarla y desearla, estaba tan radiante, tenía cabello rubio y largo, ojos verdes, una boca muy sensual, piernas bien formadas, sus tetas eran perfectas, como dije antes, no llevaba sostén y aun así se veían firmes, y su cola era redondita y paradita, Susana -así se llamaba- estaba muy buena y yo que últimamente no había tenido muchos encuentros cercanos con el sexo opuesto, ya no podía pensar objetivamente, era la mujer de un amigo y no tenía que desearla, debía contener mis instintos, ese era el motivo de mi apuro en ese momento, me ofreció un café, el cual no pude rechazar, no quería ofenderla, fue a preparalo, le dije que no se molestara si no tenía hecho que un te me daba lo mismo, ella me miró se sonrío y me dijo que no era molestia y se dirigió a la cocina.

Me preguntó que estaba haciendo un sábado a la tarde – ya casi noche – que no me preparaba para salir a bailar o con alguna chica, aclarando que no le molestaba mi visita, pero de acuerdo a lo que Pedro le había contado de mi, le llamaba la atención, entonces le pregunté que le había contado su esposo, ella me dijo que su marido le contó de las veces que salíamos a bailar y como me gustaba terminar el fin semana con la compañía de alguna mujer, y que yo era un tipo que no se aguantaba estar solo, me levanté y me dirigí a la cocina para no tener que hablar en voz alta, me paré en la puerta y le respondí que así era, pero que últimamente no estaba teniendo suerte con las mujeres.

Le hablaba y la observaba ya no discretamente como antes, esto era porque al verla parada frente a la mesada de la cocina de perfil a mi, podía apreciar todo el esplendor de su cuerpo, sus curvas perfectas, ella me miró y me dijo que le parecía extraño que me sucediera esto, ya que le resultaba agradable y atractivo, y no veía motivo alguno por el cual a una mujer no le gustaría estar con un hombre como yo, le agradecí el comentario, le respondí que desafortunadamente el resto de las mujeres no piensa eso, y menos las hermosas como tú.

Me miró y se sonrío, me agradeció el comentario, sirvió el café y fuimos a la sala, nos sentamos, para entonces yo no dejaba de observarla y dejando muy evidenciado mis deseos de llevarla a la cama, ella ya se había dado cuenta de esto, y parecía gustarle puesto que no me dijo nada para cambiar mi actitud, todo lo contrario comenzó a alentarme diciéndome que le gustaba mi forma de ser y por lo que le había contado Pedro debería ser un hombre muy experimentado, en ese momento en mi interior le agradecía a mi amigo la publicidad que me había hecho con esa mujer – su esposa – , mientras hablábamos hizo un gesto como de dolor y se tomó el hombro, le pregunté que le sucedía, nada un dolor no muy fuerte, debe ser una contractura, por el cansancio y el strees que le producía su trabajo en la oficina, yo me levanté, me paré detrás de ella y comencé hacerle masajes en el hombro, a lo que ella se mostró muy a gusto, fui deslizando mis manos por su espalda, le pregunté si le gustaba, me encanta – respondió…

Comencé a dirigirme con mis manos a sus tetas y no habiendo oposición por su parte se las acaricié, noté entonces que sus pezones estaban duros, y la suavidad de sus pechos me excitaba tanto que mi pene se puso duro, luchaba por salir del pantalón, dejé de acariciarla, ella me tomó de las manos como dándome a entender de que quería que siguiera a lo que me negué ya que yo quería pararme frente a ella, una vez hecho esto la miré, entendió de inmediato que era lo que deseaba y comenzó a bajar el cierre de mi pantalón, y con una mano agarró mi pene que estaba duro y lo dejó salir de su prisión me miró y lo metió en su boca, era increíble la forma como me lo estaba chupando, lo metía todo en su boca, de forma que en algunos momentos pude sentir su campanilla contra mi glande, su lengua se movía de una manera que nunca antes conocí, estaba tan excitado que tenía miedo de acabar rápidamente, entonces la tomé de los pelos y la alejé de mi pene a lo que se mostró un poco disconforme ya que estaba muy entusiasmada en sus labores, pero rápidamente le quité la camisa y comencé a besarle sus hermosas tetas y mordisquearle suavemente los pezones, esto hizo que se excitara aún más, lo que aproveché para ir quitándole su pequeña tanga y luego su pollera.

Fui bajando con mi boca lentamente hasta su húmeda concha, y empecé a jugar en ella con mi lengua, haciendo que la excitación de Susana fuera tal que se arqueaba sobre el sillón de la sala gimiendo de placer, me detuve, me suplicó que continuara pero yo me paré sin hacer caso a su petición y la tomé en mis brazos, la llevé a la cama, la acosté y me retiré un poco para que me observara desnudarme, ella me miraba y pedía que me apurara, una vez desnudo me acerqué a la cama y ella ya muy caliente se acercó a mi, tomó mi pene con sus manos y comenzó a chupármelo nuevamente, la tomé del pelo la alejé y la hice acostarse y con la otra mano le separé las piernas, lo que no costó demasiado dado la calentura que tenía.

Me arrodillé frente a ella y le tomé una mano, la llevé hasta mi pene, me lo agarró con firmeza y lentamente me fui acercando de modo que lo fuera guiando hasta su concha húmeda y ardiente, la penetré despacio para poder sentir el calor de su vagina, ella me pedía desesperada que me moviera con fuerza y rapidez, yo no hacía caso a su petición porque deseaba disfrutar ese momento y debía hacerla excitar todo lo posible para asegurarme de hacerla gozar plenamente, continúe unos instantes con movimientos lentos sintiendo mi pene deslizarse dentro de esa concha lubricada por sus jugos, ya estaba tan excitado que no pude contener más mis instintos y deseos que comencé a moverme con más fuerza y rapidez, ella me pedía que siguiera así que la embistiera más fuerte, pedido este que complacía con todas mis ganas, al escucharla acabar no pude evitar hacerlo yo también, me abrazó y besó fuertemente luego se relajó por completo, de igual modo lo hice yo.-

Al cabo de unos minutos, sonó el teléfono, me puse tenso y nervioso, estaba en la cama con la mujer de un amigo el que podía llegar en cualquier momento, ella contestó, era Pedro que le avisaba que iba a llegar tarde ya que se quedaría a cenar en lo de su hermano, Susana le dijo que no tenía problemas y lo despidió.

Se dio vuelta me miró y dijo, podemos disfrutar otro rato más, Pedro va llegar tarde, y comenzó besarme suavemente, bajando lentamente por mi pecho, después mi abdomen y por fin deteniéndose en mi pene, me lo empezó a chupar con la misma ansiedad con que lo hizo la primera vez y en unos segundos ya lo tenía duro como piedra nuevamente, había conseguido excitarme otra vez, nunca conocí una mujer que la chupara como Susana, yo respondí su juego y me acomodé de modo que quedamos en un sesenta y nueve perfecto, le chupaba la concha y comencé a introducir un dedo en su culo, lo que pareció gustarle, fui guiándola para ir cambiando la posición.

Cuando estuvimos frente a frente le dije que la quería coger desde atrás, me dijo que si, pero no por el culo, acepté el condicionamiento, se puso boca abajo, le hice poner una almohada bajo su vientre para tener su culito bien levantado, le cerré las piernas, ella no se oponía a ninguna de mis maniobras y eso me excitaba mucho, me acomodé y la penetré por la concha desde atrás, como tenía las piernas cerradas, la fricción de mi pene era mayor a lo normal esto la calentó tanto que comenzó a gemir y gritar, me pedía que la cogiera más fuerte, y yo la complacía, mi pene estaba bien duro, y lo veía salir totalmente mojado con los jugos de Susana, esto me calentaba más, comencé a meterle un dedo en el culo, ella comenzó a gemir más fuerte después de unos segundos le metí dos dedos lo que parecía gustarle aún más, en un momento la escuché decir Si!, yo pensé que estaba exclamando de placer, pero volvió a decir, Si!, si quieres cogerme por el culo hazlo, petición esta que no quería hacer esperar ni un segundo.

Saqué mi pija de su concha, estaba mojada y dura, la tomé con una mano y la llevé hasta su ano, ya dilatado por el juego realizado con mis dedos, la penetré de un solo empellón, gritó un poco, mezcla de dolor y placer, la tomé de los cabellos y fui acomodándola de manera que los dos quedemos arrodillados, yo siempre con mi pija en su culo, comencé a moverme lentamente y ella gemía, me tomó de las piernas y me llevaba contra ella, yo con una mano le acariciaba las tetas, y con la otra le frotaba su clítoris, yo ya estaba tan excitado que no podía más y acabé en su culo, ella al sentir mi leche caliente correr por su ano acabó, y cayó rendida sobre la cama y yo abrazada a ella, al cabo de unos minutos me miró y me dijo que era la mejor cogida que le habían pegado últimamente, y me pidió que nos volviéramos a ver en otra ocasión.

Me levanté, fui bañarme, una vez vestido, ella se puso un vestido ajustado, que dejaba apreciar sus curvas, me acompañó hasta la puerta del edificio, me despidió y quedamos en vernos en la semana, así estuvimos unos seis meses, luego yo conocí a una chica que me gustaba mucho y no tenia el inconveniente de Susana – es decir no estaba casada con ningún amigo-, poco a poco dejamos de vernos y hoy lo hacemos en las ocasiones que nos reunimos entre amigos pero ya no pasa nada entre nosotros.-

Autor: Alfredo

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