Un viaje de negocios

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Publicado por admin el 29 de 02 de 2008

Era la gloria, una hermosa mujer madura, con anchas caderas y pechos formidables estaba sentada sobre mí, con mi verga introducida hasta el tope, moviéndose y gimiendo

Viajé a la ciudad a concretar unos negocios. Mi vehículo se encontraba en un taller mecánico, por lo que tuve que viajar en bus. La idea era concretar el trato, toma algún café con mi socio, ponernos de acuerdo en algunas cosas y tomar el bus de regreso a mi cuidad, que queda aprox. A 1 hora de Santiago.

Sin embargo, las cosas se complicaron, tuvimos que rehacer algunas cartas y esto nos tomó más tiempo del que pensábamos. Tomé un taxi y me fui directo a la terminal, pero fue inútil, el último bus ya había salido. No me quedó más remedio que quedarme. Como vivo solo, no tenía a nadie a quien avisar.

Me puse a caminar hacia el centro, buscando algún hotel donde pasar la noche. Al pasar por un paradero de buses, me llamó la atención una mujer que esperaba locomoción. Era alta y rubia. Su cuerpo no se apreciaba bien ya que llevaba un abrigo largo. No podía ver su cara, pero su pelo largo y rubio ondulado me levantó la curiosidad y quise ver como era su rostro. Me desvié un poco para pasar frente a ella y ver su rostro. Al pasar y verla, nuestra mirada se cruzó y por unos segundos nos quedamos viendo.

Yo tengo 31 años y siempre me han gustado las mujeres mayores sean como sean, y la verdad yo a ellas también, pero esta mujer me tenía algo especial. Debe haber tenido unos 45 años, tez morena, pelo rubio (teñido), su contextura era digamos gruesa sin ser gorda, pero sus ojos tenían algo especial. Me detuve un poco más allá y me día vuelta para verla nuevamente. Ella me miraba, y yo a ella, ninguno de los dos bajo la mirada. Me moría de ganas de conversar con ella, pero como. Saqué un cigarro. Vuelvo a mirarla. Ella continúa mirándome de reojo. Nuevamente nuestras miradas se cruzaron. Trataba de inventar algo para hablar con ella pero nada se me ocurría. De repente ella se acerca a mí.

– Hola – Hola – ¿Te puedo molestar con un cigarro? – Claro, no faltaba más – Gracias – (No sabía que decir que pareciera interesante), ¿Esperas locomoción? (que ingenioso ¿no?) – Si, ya me iba a mi casa – Quien como tú – ¿Por qué lo dices? – Yo no soy de Santiago, se me fue el último bus y me quedé acá – No te puedo creer, ¿y qué vas hacer? – Nada, tendré que quedarme hasta mañana supongo. Ahora iba a buscar un hotel donde alojar – Que bien

Ambos nos quedamos callados unos segundos – Bueno, gracias por el cigarro, y espero que te vaya bien – De nada…

Se da la vuelta y camina hacia el paradero. Luego de conversar con ella, más ganas me dieron de seguir conversando con ella. Me di media vuelta y caminé unos pasos. Di la vuelta y seguía mirándome con sus ojos embriagadores.

(Vamos Alex, ¿qué tienes que perder?, juégatela. Se directo, total si te dice que no, la vergüenza dura 30 segundos, te das vuelta y chao, nunca más la volverás a ver en tu vida ¡Juégatela!) Me escuché a mí mismo, y decidido, me devolví. Ella estaba en la cola a punto de subir a un micro. Con una señal le dije que me esperara. El bus partió y ella se quedó abajo. (Excelente señal)

– Disculpa, sé que no nos conocemos, pero me preguntaba si no me aceptarías un café o un trago…
– ¿Me quieres invitar a salir? – Bueno no, o sea sí, no seas mala, mira que me tengo que quedar solito hasta mañana y quería conversar una rato con alguien – Ja, ja, bueno, la verdad no me vendría mal un café – ¿Vamos entonces? – Vamos.

Caminamos un poco y encontramos una fuente de sosa muy elegante. Entramos, pedimos dos cafés. Conversamos de todo. Ella era separada hace 5 meses, tenía una hija que se había ido con él. Trabajaba en ventas de AFP o Seguro, algo así. La verdad, estaba hipnotizado con sus ojos. Eran pardos y con la mezcla de sus rasgos la hacían verse cada vez más interesante. Se sacó el abrigo y quede más que sorprendido con sus hermosos y grandes pechos. Su nombre era Graciela, tenía 43 años. La conversación fue fluyendo de lo más normal. Después del café, pedimos un trago. Fumábamos y conversábamos de todo, pero sin dejar de mirarnos a los ojos. Yo ya sabía que con ella tenía las de ganar, pero debía ser en forma sutil.

– Graciela, te quería dar las gracias por acompañarme esta noche, de no ser por ti, estaría aburrido en un hotel, viendo televisión hasta las 3 de la mañana – No Alex, como se te ocurre, yo debo darte las gracias por invitarme a salir, lo he pasado súper bien – ¿Lo has pasado bien? – Si, de verdad, lo he pasado súper bien, no todos los días a una mujer como yo la invita a salir un joven buen mozo de 30 años – Gracias por lo de buen mozo, casi hasta te lo creo – ¿No te encuentras buen mozo? – Yo creo que no estoy tan mal… ja, ja, ja – Oye es verdad, te encuentro súper buen mozo si yo tuviera unos quince años menos…

– ¿Qué pasaría si tuvieras quince años menos?- Ya te hubiera atracado…..ja, ja, ja, ja, no es broma, no te me vayas a asustar, no soy así – Que lástima – ¿Por qué lo dices? – Porque yo no hubiera puesto resistencia – ¿Si? Y si yo lo hiciera ahora con la edad que tengo – ¡Menos resistencia! – Ven.

Como estábamos en uno de esos asientos que son curvos, me acerco a ella. Me toma la mano y me da un suave beso, rozándome con su lengua la punta de la mía.

– Que te pareció – Exquisito, igual que tú – ¿Te gusto? – Mucho – Alex, si te digo algo, ¿no me juzgarás? – No, porque he de juzgarte – La verdad…. (Se acerca a mi oído y me dice en voz baja) “me muero de ganas de estar contigo” – Yo también,…. vamos – Vamos

Pagué la cuenta, salimos del local, a la vuelta en la oscuridad, no aguanté más y le di un gran beso presionando mi cuerpo con el de ella, haciéndole notar mi bulto. Ella me tomó de la mano y me guió a un hotel que estaba cerca.

Pedimos una habitación, y apenas cerramos la puerta nos empezamos a besar apasionadamente tocándonos completamente. Sin dejar de besarnos nos desvestimos mutuamente. Solo con ropa interior, caímos a la cama frotando nuestros cuerpos. En un movimiento, yo quedo de espaldas con ella arriba mío. Empieza a besar mi cuelo, mi pecho, me saca mis slip dejando mi verga al descubierto. La toma con sus manos y acomodándose entre mis piernas la mete en su boca hasta el fondo. Su pelo rubio impedía ver como lo hacía.

Con mis manos lo tomé y observé como entraba y salía de su boca. Ella aún estaba con su ropa interior, se acomoda sobre mí, mirándome con sus ojos de hechicera. Usaba unos cuadros blancos con encajes, que apenas la tapaban. Sus hermosos y grandes pechos luchaban por salir de su brassiere también blanco y con encajes. Le pido que se lo suelte. Dos hermosas tetas, con pezones bien marcados quedan al alcance de mis manos. Me siento y se las empiezo a chupar como desesperado. Ella mientras se mueve sobre mi verga. Con sus manos me empuja y me obliga a acostarme. Ella con las piernas dobladas se frota contra mi verga. Mis manos la toman de la cintura y la ayudo con sus movimientos. Ella se levanta un poco y dirigiendo mi verga a la entrada de su húmeda conchita, vuelve a sentarse enterrándosela centímetro a centímetro.

Era la gloria, una hermosa mujer madura, con anchas caderas y pechos formidables estaba sentada sobre mí, con mi verga introducida hasta el tope, moviéndose y gimiendo. Se abalanza sobre mí besándome apasionadamente. Mis manos se apoderan de su trasero, apretándolo, amasando, recorriéndolo entero. Apoyando sus manos a mi lado, acerca su cara a escasos centímetros de la mía, moviéndose de tal forma que mi verga salía y entraba casi entera, mientras con cada movimiento, sus pechos se movían de lado a lado. Levante un poco mi cabeza y quedé en medio de esas hermosas tetas, tratando de rozarlas en cada movimiento con mi lengua.

Se notaba que era una mujer que amaba el sexo y que sabía lo que excitaba a su pareja. Se dio vuelta, y colocándose en la misma posición, siguió follándome, pero ahora, dejando una hermosa visión de su trasero mientras mi verga entraba y salía.

– ¿Te gusta lo que ves? – Siiiii me encanta – Te gusta mi culo – Me fascina – Apriétalo, fuerte..mmmmmmmm…. así

Su voz más me calentaba, mientras estaba en esa posición, daba vuelta la cabeza para hablarme con esa mirada que me fascinaba.

Se levantó y se puso en cuatro patitas con su colita levantada a la espera de ser penetrada. Sin demora me levanté y se la introduje lo más adentro que pude. Ella misma se movía mientras mis manos se aferraban a su cintura empujándola hacia mí.

Luego se recostó de espalda, me monté sobre ella y con mis manos en sus generosas nalgas nos besamos apasionadamente. Ella elevó sus piernas y pude penetrarla más adentro.

-Ahhhh Ahhhh Ahhhh, voy a acabar, pero tú no lo hagas Fue ahí cuando tuvo su primer orgasmo. Me costó mucho aguantarme las ganas de acabar, por que su cara y sus gemidos me volvieron loco.

– Ahhh Ahhhhhhhh siiiiiiiiiii sigueeeeee!!!!!!!!! Ahhhhhhhh sigueeeeeeeee! – Ya no aguanto más!!!!!!!!!!!! – ¡Acaba en mis pechos! ……….

Me puse sobre su vientre, colocando mi verga entre sus tetas. Ella las apretó contra mi verga y mientras yo me movía, ella con su lengua acariciaba la punta de mi verga.

– Ahhhhhgggggggg, me vengoooo! – ¡Dale! ¡aacaba!

No pude aguantar más y eyaculé litros de semen que quedaron esparcidos entre su pecho, su cara y su boca.

Me recosté a su lado. Ella esparcía mi semen entre sus pechos. Me dijo que le encantaba sentir esa sensación de leche caliente en sus pechos. Descansamos un rato, pero aún seguíamos tocándonos. Ella se recostó de lado. Yo detrás de ella, besaba su cuello y recorría su cintura, sus piernas, sus nalgas, suavemente. En esa posición, ella estiraba la mano hacia atrás acariciando mis glúteos.

– Me encanta que me acaricien después de sexo – Me encanta tu cuerpo – ¿De verdad te gusta? ¿No estoy un poquito gorda? – No, para nada, estas exquisita

Ella da vuelta la cara y nos besamos. Ese beso fue suficiente para volver a despertar mi virilidad. Ella la tomó con sus manos y la frotaba contra su culo, haciendo que esta se endureciera aun más. Dejó de besarme y yo deras de su espalda busque su entrada al placer, y se la introduje lentamente sacando un leve quejido de su boca. Entraba y salia lentamente, como con amor. Mis manos la recorrían entera. Ella se coloca boca abajo y yo sobre ella. Nuestros movimientos fueron acelerando, mis manos se situaron por debajo de su vientre, acariciando su vellos mientras me movía cada vez mas rápido. Nuevamente ella empezó a gemir y a dar muestras de tener un nuevo orgasmo. Esta vez acabaría dentro de ella.

– mmmmmmmmmm, ¡dale!, ¡dale!, ¡más! ¡más!, dale, dale, así… Ella mete sus manos en su entrepiernas llevandose las mias. Con nuestras manos en nuestros sexos, los movimientos ya eran desesperados.

– MMMMMmmmmmmmmm, acaba dentro mio cuando yo te diga – Ok – Mmmmmmmmmmmm ahhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhh – Ohhhhhhhhhhhhh – Ahhhhhhhhhhhhhhh agggggggggg ¡Yaaaaaaaaaaaaaa! – AGGGGgghhhhhhhhhhhhh

Quedamos rendidos, Me bajé de su espalda. Nos quedamos dormidos como por media hora. Ella se levantó, pude ver como entraba al baño y abria la ducha. Me levanté y la seguí.

– Ya es tarde, y tengo que irme – Por que no te quedas hasta mañana – Me encantaría tesoro, pero mañana tengo que trabajar y ahora estoy viviendo con mis padres y ellos se preocuparían mucho.

Nos bañamos juntos, tocándonos con las manos enjabonadas como por 20 minutos, besándonos y tocándonos. Nos vestimos, salimos del hotel. Ella quería irse en micro, pero a esa hora era muy peligroso a si que le pasé dinero para un taxi.

Luego de eso nos juntamos un par de veces, manteniendo comunicación por mail, en forma esporádica una a dos veces al mes. Hasta que un día me llegó un mail diciendo que había vuelto con su ex marido, por que echaba muchos de menos a su hija y que a él lo quería. Le deseé la mejor de las suertes y le dije que nunca se preocupara, de que yo la llamaría o molestaría, y de hecho nunca lo hice ni lo haré, esto solo quedará entre nosotros dos y así fue…hasta que lo publiqué en internet, para que lo lean, pero eso si, como todo un caballero que soy, y como dicen, un caballero, no tiene memoria, no recordé su nombre e inventé uno.

PD. Si alguna Santiaguina me quiere mandar algún comentario, será bien recibido.

Autor: Alex Galan_de_31 (arroba) hotmail.com

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