Viaje de estudios

Viaje de estudios, Porno Relatos Eroticos , Fotos y Videos Porno

Publicado por admin el 6 de 03 de 2008

Pablo vuelve a introducirse en mí esta vez con fuerza, haciendo que surja de mi boca ocupada con la polla de Juan, un ronquido de placer.Hola, voy a relatar una experiencia que tuve, con motivo de un viaje de trabajo. Soy una mujer de 37 años y me dedico a la docencia, trabajo de profesora en un instituto de secundaria, y esto que cuento sucedió en un viaje de estudios.

Nos encontrábamos en los últimos días de nuestro viaje con un grupo de alumnos de primero y segundo de secundaria. Éramos tres profesores (dos hombres y yo) encargados de su cuidado. Pablo y yo, como tutores del grupo, y Juan que vino de apoyo. Ya pueden imaginar el poco descanso nocturno que estos alumnos/as nos permitían, y en varias ocasiones la dirección del hotel ya nos había llamado la atención por el jaleo de ir y venir los alumnos entre las habitaciones, por la simple excitación que les producía estar fuera de casa. Finalmente pudimos conseguir tranquilidad para las dos últimas noches, lo que por fin nos permitió tener más horas de descanso, que las 3 ó 4 horas hasta el momento, habituales. Esa noche, nos pudimos permitir estar un rato en la cafetería del hotel después de que todos se hubieran retirado a sus habitaciones sin más problemas.

Mis compañeros de trabajo resultaron ser muy buena compañía en este viaje, por el momento a nivel profesional, más tarde y para mi sorpresa en otros aspectos. El trabajo que había supuesto los días de viaje, las visitas a los distintos lugares turísticos y culturales, así, como la labor de controlar a los alumnos día y noche, no nos había permitido tener un momento de distensión para conocernos un poco más, aunque sí de darnos cuenta de que había cierta afinidad, al menos no habían surgido problemas entre nosotros y todo iba de maravilla. Ambos eran atractivos y más o menos de mi edad. Pablo con 36 años, 1,80 m de estatura, profesor de informática y Juan, de 35 años, algo más alto y profesor de Educación Física.

Después de una animada conversación, en la que no faltaron algunos chistes del ramo y otros más picantes, derivando la conversación a temas eróticos, que nos excitaron. Al cabo de un rato yo me despedí, ya que aunque pensamientos libidinosos por mi parte, y supongo que también por la de ambos, no faltaron, no se dio el paso en ese momento para nada más que la conversación. Imagino que nadie se atrevía a ir más allá, por la situación en la que nos encontrábamos. No podíamos imaginar lo que sucedería más tarde, debido al despiste de haberme dejado el bolso en la cafetería. Finalmente me fui a mi habitación mientras que ellos se quedaban un rato más.

Era una noche muy calurosa y en la habitación, a sabiendas que esa noche no habría problemas con el alumnado, me puse cómoda y ligera de ropa y me dispuse a dormir, pero entre el calor y quizá el cansancio no lo conseguía. Me levanté de la cama, dejé entornada la puerta de la habitación, a ver si de esta forma conseguía un poco más de aire fresco, y me senté en un sillón mirando hacia la terraza, que permanecía abierta. Esperaba que la serenidad de la noche me ayudara a dormir. Comencé a recordar parte de la conversación mantenida en la cafetería con mis compañeros, derivando mis pensamientos hacia fantasías eróticas, lo que me provocó cierta excitación, animándome a masturbarme. Sería una buena forma de relajarse, después de todo.

Abrí mis piernas y comencé a tocar mi sexo con una mano mientras que con la otra acariciaba mis pechos por encima de la ropa. Realmente no llevaba mucha, una susana liviana y semitransparente y un tanga, pero aún así notaba calor… Así disfrutando del momento, entró Pablo, encontrándome de esta guisa. Llevaba un rato observándome, según me dijo más tarde, cuando se decidió a actuar. En un principio me sorprendió su venida, pero, supongo que por lo excitaba que estaba y el deseo que se acrecentaba, en lugar de parar me animé a seguir.

– Te dejaste el bolso y vine a traerlo… – me dijo. Me miraba con deseo y curiosidad. Se veía que no acababa de llegar.

-¿Te ayudo?- preguntó -claro que si- contesté. Mi excitación había subido cien grados. El corazón me palpitaba como si quisiera salirse de mi cuerpo.

Pablo se acercó, comenzó a tocarme allí donde mis manos habían pasado. Se arrodilló ante mí, y retirándome a un lado la braguita empezó a besarme los muslos, ascendiendo por ellos. Me abrió las piernas y acercando su boca a mi “sonrisa vertical” noté cómo lo abría saboreando con sus labios y su lengua mis fluidos, pues estaba muy húmeda de la excitación.

-Así mejor que tú sola, ¿verdad?- comenta -siiiiiii, ¡mucho mejor!- le contesto.

Sujetando su cabeza entre mis piernas le dejo hacer mientras gozo de sus masajes. Noto como aprieta cada vez más su cara a mi sexo.

– ¡me voy! No aguanto más… – le digo, casi a voz de grito, mientras exploto notando suaves ondulaciones en mi interior.

Me doy cuenta de que se alza frente a mí, observándome, mientras permanezco con las piernas abiertas y noto mi sexo palpitar. Me animo a levantarme, le di un beso en la boca para saborear mis propios jugos y le miro sonriendo. Me devuelve la sonrisa. Acaricio su pecho a la vez que desabrocho su camisa, y deslizo mi lengua y mis labios por su torso. Chupo sus pezones, mordisqueándolos suavemente, deslizo mi lengua por todo su torso hasta el ombligo, donde introduzco mi lengua. Noto su respiración acelerada y su creciente excitación. Mis manos adelantadas y curiosas tocan su paquete y empiezan a desabrochar el pantalón… Libero su sexo de la presión del calzoncillo.

Le pido que se siente, me arrodillo ante él, cojo su pene entre mis manos, lo acaricio suavemente, lo acerco a mi cara, beso la punta y con la lengua le doy suaves lengüetazos, mmmmm, ¡delicioso! Lo beso por todas partes, bajo a los testículos y los introduzco en mi boca suavemente, chupándolos, mientras sostengo su sexo en mis manos, beso la punta y lo introduzco poco a poco en mi boca, sorbiéndolo con delicadeza. Lo introduzco completamente en mi boca, mmmm, lo saco despacio, haciendo chasquear mi lengua cada vez más rápido. Mientras una mano curiosa pasa por debajo de su entrepierna para acariciar sus glúteos.

Me levanto y monto en sus rodillas a horcajadas, ofreciéndole mi boca y mis pechos. Pablo los acepta de buen grado chupando mis pezones con ansia. Me dejo caer encima de su polla, dirigiéndola con mis manos, se introduce fácil y profundamente en mí. Nos quedamos mirándonos, pero sin vernos realmente, sólo sintiendo placer, mucho placer… Muevo mis caderas en vaivén, como dibujando un semicírculo, subiendo y bajando mientras le beso. Así cabalgando permanecemos durante un rato prolongado. De repente, Pablo se alza, manteniéndome abrazada y me lleva a la cama, tumbándose encima de mí.

-ponte de espaldas a mí, a cuatro patas- me susurra -siiiiiiiiii, me gusta, así- contesto.

Cuando me coloco en la posición deseada, desliza su pene por mi espalda, bajando por mis nalgas, parándose en mi culo, acariciándolo con su sexo, baja suavemente para introducirse salvaje en mi coño, mmm, noto una eléctrica sacudida que me llega hasta los pezones. A la vez introduce uno de sus dedos en mi ano, -me matas de placer- le digo. –así me gusta, umm- responde. Sale de nuevo de mi ascendiendo por mis glúteos metiéndome su polla en mi culo suave y profundamente… toca mi clítoris con una mano, mientras enviste más y más, haciendo que grite de placer -¡me corroooo! ¡No puedo más!- un grito de placer sale de mi garganta, mientras llega de nuevo el orgasmo… embriagador…

Sale de mí, y aprovecho para tumbarme boca arriba intentando relajarme y mirar su cara de placer, Pablo se sienta encima mientras acaricia mi cuerpo, a la vez que pasa su pene por mi abdomen, va, sujetando mis brazos por encima de mi cabeza, va subiendo hasta llegar a mis pechos situándose entre ellos. La acerco a mi boca y le doy suaves lengüetadas mientras la sujeto con mis pechos. Suelta mis manos y la sujeto con ellas para hacer más presión. –umm me gusta mucho verte así- me dice. La chupo fuerte, la acaricio entre mis manos y la meto en mi boca a cada movimiento de sus caderas, -tú sí me matas de placer- me dice cerrando sus ojos.

Nuevamente se desliza por mi cuerpo, acariciándolo detenida y tiernamente a la vez con deseo y lujuria, tras sus manos su boca y su lengua me recorren haciendo que me estremezca con un placer exquisito… me abre las piernas y se introduce en mi aumentando gradualmente el ritmo. Sujeto mis caderas, le acerco a mí, para besarle en la boca con pasión, no aguanto más, no aguanto… ¡quiero más!… de nuevo el placer exquisito llega a mí. Me abraza dulcemente –esto es fenomenal- comenta. – ¡sí!, me das mucho placer… nunca pensé que esta situación pudiera hacerse realidad- le contesto.

Pablo continua besando mis labios, baja a mis pechos y chupa mis pezones… de nuevo siento renacer el deseo. Me acaricia el coño con una mano introduciendo un dedo suave, suavemente, moviéndolo rítmicamente, sin dejar de besar mi boca… mis pezones… pidiéndome que me vuelva de espaldas. Le cojo la polla en esa posición y la dirijo a mi sexo ardiente, deseoso… En esta situación, con los pensamientos en un mundo de placer, centrado en mi sexo palpitante pleno de él, sus manos ardientes por mi cuerpo, oímos un sonoro golpe en la puerta, y una persona que entra, se trata de Juan, nuestro compañero de trabajo.

-¿hay alguien?- pregunta. Al entrar se percata de lo que esta sucediendo -¡vaya! ¡Por eso tardabas tanto! – dice asombrado dirigiéndose a Pablo -parece que os he molestado…- comenta, pero viendo que ni nos movemos, pregunta -¿o no?

Nos pilló tan de sorpresa que no nos dio tiempo a reaccionar con la velocidad requerida. A los pocos segundos, Pablo acaba reaccionando y se dirige a Juan y a mí.

-¿qué te parece si Juan participa?- Me pregunta Pablo – y a ti, Juan ¿qué te parece? -Sería estupendo, ¿qué opinas Ayla?- dice Juan.

Atontada aún de la situación, asiento con la cabeza. Juan comienza a quitarse rápidamente la ropa, y se acerca a mí, que aún sigo a cuatro patas, levanta mi cabeza y comienza a besarme. Poco a poco volvemos a entrar en calor, mmmm delicioso estar entre dos. Me levanto encima de la cama, para abrazarme a Juan y continuar con un profundo beso. Me acaricia mis pechos y mis nalgas, voy besándole delicadamente su torso, bajando por su vientre, hasta que de rodillas cojo su pene para chuparlo con placer.

Pablo me sujeta de las caderas atrayéndome de nuevo hacia él, vuelve a introducirse en mí esta vez con fuerza, haciendo que surja de mi boca ocupada con la polla de Juan, un ronquido de placer, ummmm. Juan me sujeta la cabeza mientras goza. En este momento sólo soy consciente de las caricias que siento por dentro y fuera de mí. Pablo continua asestando fuertes golpes hasta que siento que se corre, aprieta mis caderas entre sus manos, hasta que desfallece encima de mí. Se retira a un lado.

Juan aprovecha haciendo que me tumbe hacia arriba, se sitúa encima de mis pechos colocando su polla entre ellos. Los aprieto masajeándola con ellos. Baja por mi cuerpo acariciándome delicada, pero ávidamente. Llega a mi sexo y comienza a comerme, haciendo que casi pierda la conciencia. Me abre las piernas para penetrarme. Se mueve rítmicamente, subiendo poco a poco el ritmo. Me separo de él para colocarme yo encima, dirigiendo su pene dentro, y comienzo a cabalgar, -mmmm, me encanta- le digo.

En ese momento llega Pablo, se acerca y me acaricia la nuca y la espalda. Baja sus manos por mis caderas hasta los glúteos, mete uno de sus dedos en mi ano, -¡me gusta!- comento. Mete uno más, haciéndolo batir mientras Juan me penetra por el coño. Me inclino sobre Juan, para dejar campo libre a Pablo, para que continúe con sus carias que me están volviendo loca. Pablo se sitúa encima de la cama para penetrarme por el culo, lo hace rápido, estoy tan excitada…y comienza a moverse en dulce vaivén. Notar ambas pollas dentro de mí es algo exquisito, me muevo rítmicamente para que ambas entren unas veces a la vez, una y otra saliendo en tiempos distintos. –No puedo más… me voy… ¡me voyyyyy!- comento.

Noto a Juan correrse también dentro de mí, Pablo me coge de las caderas haciéndome subir y bajar, hasta que se corre. Caemos exhaustos hechos un ovillo.

-uufffff, magnífico, ha sido magnífico- comenta Juan -Siii,- decimos al unísono Pablo y yo.

Tan agotados que casi no podemos movernos. De repente, suena el teléfono…

-vaya, ¡ya es hora de levantarse! Avisan desde recepción- les comento.

-En fin se acabó lo bueno, veremos si aguantamos el día de visitas- Comenta Pablo.

Con un beso nos despedimos. Tenemos que ducharnos y prepararnos para el día. Un día más sin dormir…

Autor: Ayla

Vota este Relato:

(No Ratings Yet)

 Loading …

Publica tu opinion

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *